domingo, 25 de agosto de 2013

FUIMOS HÉROES.

Un acercamiento sentimental al Cine Arte Patio Trigal de Valencia, la de Venezuela.

Por Javier Domínguez






Estimados Amigos

Hoy les obsequiamos este texto que gentilmente escribió Javier Dominguez para ustedes (todos lo heroes de Reabramos el Cine Arte Patio Trigal y los lectores de este blog) y nosotros. Esperamos lo disfruten.


Gracias Javier.



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FUIMOS HÉROES



Hay aniversarios que suelen olvidarse, como el día de la primera comunión, la graduación o el aniversario bodas. Hay otros que se recuerdan de manera imprecisa y les agregamos fechas a sabiendas de que estamos dejando que nuestra “memoria” nos invente el recuerdo. Siguiendo esta particular forma de rememorar, puedo decir que mi vínculo con el Cine Arte Patio Trigal nació en agosto del 1994. Ese año hice un curso introductorio en una universidad privada (que ahora languidece en las afueras de Guacara y de la que me quedaron gratos recuerdos, uno de ellos fue conocer la clase de persona que definitivamente no quería ser) y en una de las tareas asignadas debía vincular el tema competitividad con el cine y así conocí a FUNDACINE y al profesor Daniel Labarca, quien amablemente me permitió el acceso a la hemeroteca (Internet era una novedad limitada) de donde obtuve los pedazos con los que después di vida al Frankenstein competitividad/cine. En esa época me 


Daniel Labarca


afilié a FUNDACINEy por un módico pago obtuve un carnet con el que tenía un descuento del 50% para todas las funciones del Cine Arte. En noviembre de ese año hubo un festival de Igmar Bergman en las que pudimos ver tres películas de Bergman cada martes pagando sólo una entrada y como afiliado pues cancelaba apenas media película y corría el maratón existencial que empezaba con el Séptimo Sello y cerraba con las Fresas Salvajes. Entre


Si ganas te quedas con el Cri-Cri

películas se hacía una pausa que se aprovechaba para ir al baño y recargar chucherías y en ese receso se hizo un pequeño círculo de jóvenes, todos alrededor de la misma edad, y en ese círculo conocí a uno de mis amores imposibles: una morena de ojos castaños e inmensos, cabellera larga, negra, brillante y una voz de un timbre grave y difuso que la hacía lucir mayor hasta que sonreía y se mostraba más cercana a su edad real (diecinueve supe después). En ese momento no sabía que la iba a amar con locura, apenas me pareció simpática. Al despedirnos, prometimos encontrarnos el siguiente martes para la otra tanda del festival, lo hicimos con la misma convicción de una partida de borrachos que promete reencontrarse pronto. Al siguiente martes sólo repetimos tres personas: un estudiante de la Universidad de Carabobo (UC), la chica y yo. Aún faltaban unas semanas para que yo cayera alelado en la red de sus encantos. Pero el amigo de la UC ya se deslizaba por ese barranco, sin embargo tuvo que marcharse después de la primera película y ella se iría con él, yo vería el resto de las funciones porque mi hermano me recogería a las nueve en su carro, en la conversación descubrimos que ella y yo vivíamos en la misma zona y entonces se quedó, el amigo de la UC se marchó con expresión derrotada, sólo se despidió de ella. Ese martes fue el último día del festival y a las nueve mi hermano fue en su Chevette a buscarme. La llevamos a su casa, anotó su teléfono con lápiz labial en un papel de un chocolate (Cri-Cri, su favorito supe tiempo despuès) y yo guardé el papelito el cual extravié por semanas y cuando lo encontré por accidente decidí invitarla nuevamente al Patio Trigal a ver La Naranja mecánica, la velada no tuvo nada de particular, y pensé que no volveríamos a ver. 
 




Pero al  siguiente lunes me llamó y fuimos a ver Juego de patriotas con Harrison Ford en el mítico Cine Guaparo. Y ese día inicié la caída por el mismo despeñadero del pana de la UC. Lo que vino después no viene al caso de esta nota, es otra historia, basta saber que fue uno de esos amores irrealizables que a veces nos asalta y nos hace preguntarnos: ¿Y si aún me recuerda? ¿Y si la encuentro en el banco o en el supermercado? ¿Y si…






            Por este tipo de experiencia  el Cine Arte se ha convertido en un tótem, en uno de esos sitios físicos con los que desarrollamos anclajes inesperadamente profundos (y que han crecido por casi veinte años). Algunas personas lo hacen con parques como el Peñalver, la plaza Montes de Oca o los caraqueños con el Parque del Este. Yo hice mis lazos con esa sala oscura y pequeña y que son difíciles de desarrollar con las impersonales salas múltiples de los centros comerciales, aunque en el futuro algunos escribidores seguramente nos hablarán con tierna nostalgia de los monstruos multiplex con los que crecieron, llevaron a sus novias o conocieron amores imposibles.



 Durante estos años el Patio Trigal me permitió llevar a otros amores, los correspondidos, y en esa sala disfruté y padecí películas culturosas, festivales de cine francés, de cine independiente norteamericano,  de cine alemán, latinoamericano y pude inocular esta pasión a mi última novia (ahora mi esposa) con quien acudía al menos una vez al mes a ver alguna película que no entraba al circuito comercial o simplemente porque estábamos cortos de dinero (en un momento dado la entrada costó Bs. 5, equivalente a unos centavos de dólar, casi tan barato como lo es poner gasolina en Venezuela). Y con el pasar de los años lo vimos decaer. Hicieron el cambio de butacas y renovaron el aire acondicionado, pero la ingrata entropía del desgaste llegó al punto que una vez, viendo Bastardos sin gloria, el proyector se detuvo en plena función y tuvimos que esperar media hora para que reiniciara la película, afortunadamente la obra maestra de Tarantino lo  aguanta todo y nadie se movió de su asiento, ni chifló, ni gritó, ni nada, los asistentes compartimos el ruido de las bolsas de cotufas hasta que Aldo Raine y sus bastardos volvieron a la pantalla a hacer de las suyas. Pero el deterioro del cine estaba muy avanzado, y a finales del 2011 la marquesina de la avenida ya no indicaba la función del día, y una semana después decía CERRADO POR REMODELACIÓN y nos alegramos por eso, pero pasaron los meses   y nada, lo dimos por perdido, a nadie le importaba el asunto, ni a los medios, ni a la ciudad, ni al centro comercial donde estaba al cine, ni a la urbanización que lo alojaba, nadie dijo algo (o al menos no lo noté). 


Reproducción de la nota de prensa realizada por Alfredo Fermín sobre el cierre sin ningún tipo de aviso del Cine Arte Patio Trigal. En esta nota aparecen los nombres de los profesores Pedro Crespo ( el finado profesor que más uso dió a esta sala y que en un conferencia en la UC llegó a decir que aprendió más en cine que en la universidad), Faver Páez, AlbertoSubero y Alexis Pavel



Y esta es la parte en la entra el Grupo Li Po: un día curioseando en el Facebook, me encontré con estas palabras: REABRAMOS EL CINE ARTE PATIOTRIGAL, la frase me dio como una pedrada en los ojos, ahí estaba alguien o “alguienes” pidiendo por mi antiguo templo, mi amigo, al que yo había dado por perdido como todo lo que esta ciudad industrial se lleva sin remordimientos como un tren sin frenos. Y entonces vino el Grupo Li Po (con su hermenéutica a defender lo bueno donde quiera que se encuentre) a mostrar fotos del Cine Arte, a hacer listas de las películas clásicas y raras que se habían exhibido, hubo sabrosas discusiones sobre las fechas en las que proyectaron La última tentación de Cristo, y algunos señalaron que originalmente se proyectó en el cine HS, sala que decayó hasta ser un centro religioso y luego nada, Nada como la de la Historia sin fin. Y esa Nada, parecía que iba a comerse también a este otro cine, y comentaban que sería vendido y personalidades de la misma universidad alegaron que eso estaba bien, porque con la falta de recursos, pues tener un cine para películas de autor era una exquisitez innecesaria y con tantos equipos que hacen falta en la Facultad de Ingeniería o Medicina, etc. 




Pero los hilos de discusiones se hicieron cada vez más largos, más nostálgicos, más exigentes con los resultados de la remodelación y lo que parecía ser un espacio virtual apenas para el desahogo por el posible cierre permanente, tuvo su efecto: una nota en El Carabobeño, una nota a dos columnas en la que le hacía seguimiento al cierre del cine. Y días después otra con la Rectora dando explicaciones sobre retrasos con los materiales y recursos económicos y finalmente autoridades dando fecha de reapertura con el documental Tiempos de Dictadura





El cine volvió a abrir sus puertas en la fecha prometida y todos estaban dándose felicitaciones y ahora defendían al cine como un espacio para la promoción cultural y descubrimos que eran fanáticos tanto de Román Chalbaud  como de Lars von Triers y una parte de la distinguida valencianidad se tomó las fotos en el renovado lobby del cine y unos días después asistimos y quedamos gratamente sorprendidos con la remodelación que incluyó la instalación de un proyector DVD para las pelis que sólo llegan formato digital. 


Maria Alejandra, Miguel Angel Landa y Roman Chalbaud

¿Luego que ocurrió en el grupo que pedía reabrir el cine? Pudo haberse marchado a los cuarteles de invierno a contar sus hazañas mil veces a los nietos, pero en lugar de eso permaneció como un espacio digital vivo, local pero de alcance universal desde donde celebramos curiosidades cinematográficas, trivias desconcertantes, recibimos recomendaciones que no llegarían de otro modo, a algunos nos han dado espacios para publicar textos, nos han puesto al tanto de actividades culturales en sitios como el Museo Casa de La Estrella, encuentros que se han convertido en sabrosas tertulias reales. Así como un espacio para  la difusión de la cultura en general.


Museo Casa de la Estrella. Foto de Capibara



De esa forma el Grupo Li Po nos convirtió en héroes y salvamos al Cine Arte Patio Trigal (aunque realmente no sabemos que tanto peso tuvo este grupo en la reapertura del cine) pero así se lo contaré a mis nietos cuando me retire a mis cuarteles de invierno.


Reestreno de Casablanca en la Casa de la Estrella. Esta actividad se realizó con la ayuda de David Osío (de espaldas), Ada Virginia Vasquez (la creadora del grupo Reabramos el Cine Arte Patio Trigal) y Régulo Castro. Quien conozca a Grethel Bertorelli la podra hallar en la imagen. Agradecemos la participación de todos los asistentes a esta actividad.


Ya el Grupo Li Po ha pasado las 100.000 visitas y esta curiosidad numérica es la excusa perfecta para darle un espaldarazo, pedirle que siga ahí, que nos siga regalando las curiosidades culturales, políticas, económicas, científicas, nacionales e internacionales y que además invitar a todo el que tenga algo para compartir (en literatura, video, cine, música, etc.) a hacerlo. Si es hermoso y bueno, el Grupo Li Po estará ahí para propagarlo y defenderlo. ¡Salud, poeta! y gracias… totales.



Javier Domínguez

Cartel del reestreno del filme Casablanca que se llevó a cabo en la Casa de la Estrella.








Javier Domínguez, Valencia, Venezuela. Narrador. Ha participado en diversos talleres literarios. Entre sus obras publicadas tiene el libro de cuentos El camino de los hilos, además de haber colaborado en varias antologías nacionales e internacionales, en la revista Tlön, en las publicaciones del Celarg y en los medios digitales Letralia.com y panfletonegro.com. Participó en la III Semana de la narrativa urbana en Caracas, Vezuela. Actualmente trabaja en su primera novela y una nueva colección de cuentos.



El camino de los hilos puede leerse o descargarse pulsando aquí  



3 comentarios:

  1. Espectacular Don Javier Domínguez, a la altura del cine que dio calor a esta historia de amor inconclusa, que en deuda contraída, tendrás que contarnos en otro momento... pero no en otro lugar.
    by PacoMan

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  2. Gracias por dejar tu comentario PacoMan

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  3. Muchas gracias por los comentarios. Tomamos nota de la deuda contraída, PacoMan, y nos podremos al día a medida que las circunstancias lo permitan.

    Saludos

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