jueves, 25 de agosto de 2016

Los simios no son herbívoros





Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir un nuevo acercamiento a ese excelente filme de culto llamado El planeta de los simios realizado por el siempre preciso PacoMAN. Recomendamos encarecidamente la lectura de esta entrada y la compra del libro Tras la huella del planeta de los simios, antología de trabajos sobre El planeta de los simios hecha por nuestro amigo Txema Gil, capitán de la decana publicación fanzinesca Neutrón.


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Poco o nada nos han querido mostrar sobre el régimen alimenticio de los simios. Algunas referencias vagas, en las leyendas del Legislador sobre la terrible capacidad devastadora de los humanos sobre las cosechas de los simios, nos dan a entender que los simios son principalmente agricultores. Pero no es cierto, su cultura es claramente predadora, hasta el Legislador es glosado en primer lugar como un gran cazador, hay fósiles de gorilas carnívoros y a pesar de tener una tecnología rudimentaria tienen un fusil con capacidad de realizar múltiples disparos sin necesidad de municionarlo. 



Analicemos la cacería en la película, es evidente que es tremendamente sofisticada, propia de una cultura de carnívoros. Pero el objetivo no es abatir a las molestas alimañas humanas, el objetivo es capturarlas vivas (tantas capturas son ¿para investigar? lo dudo). Las piezas humanas abatidas son recogidas, agrupadas y colgadas cabeza abajo para su correcto desangrado (clara señal de que van a ser comidas). Los especímenes capturados son ingresados en sofisticados carros especializados en el transporte de ganado humano (tienen cerraduras) y conducidos a Ciudad Simio.

Durante el juicio se reúnen a los humanos supervivientes de la última cacería y sólo traen a nueve. ¿Qué ha pasado con las decenas de capturados? Muy sencillo, se los han comido.



La cultura simia ha preferido ser ganadera, pero en extensiones abiertas, como los grandes ranchos de Texas o Argentina dejando que los animales se reproduzcan a su aire y subsistan por sus propios medios, lo que lógicamente reduce mucho los costes. Llegado el momento de recolectarlos, para reducir aún mas los costes, los atraen a los campos de maíz; un cebo perfecto. Por desgracia los mecanismos de atracción de la manada humana no son revelados en la película. Los simios sabían que la horda humana iba a entrar en el campo de maíz, ese día y en ese momento. De no ser así es del todo imposible entender que la larga cincuentena de gorilas intervinientes, los caballos, los carros de transporte estén permanentemente preparados para cuando los humanos quieran tener a bien entrar en la trampa.



Por boca del Doctor Zaius sabemos que en otros tiempos el hombre estaba domesticado y vivía en casa del simio como mascota. Luego fue una decisión racional la de abandonar la domesticación de los hombres. Los simios favorecieron que los humanos más animaloides fueran los que tuvieran las mejores posibilidades para su reproducción, los menos inteligentes florecieron en un medio supervisado lejanamente por sus pastores simios. 

Bajo estas revelaciones es más fácil interpretar el comportamiento de la horda humana: son infantiles. Cuando descubren a los astronautas los siguen hasta robarles sus cosas, pero no sabiendo que hacer con ellas las destruyen… e inmediatamente pierden el interés en ellos. Son altamente ingenuos y al llegar al campo de maíz no establecen ningún tipo de vigías, ni tienen un orden predatorio jerárquico a la hora de comer… vaya parecen unos hippies en una de sus comunas. 

Destacar un par de detalles más sobre la horda. No hay viejos, ni hay bebes, sólo especímenes capaces de andar por si mismos, luego no están emigrando, ni están cambiando de nido. Tampoco llevan ningún utensilio, ni canasto donde poder transportar la comida recolectada para llevarla al nido y alimentar a los que allí se quedaron. Simplemente salieron de paseo, un paseo del que no volverán. Acudieron a una llamada, a una fuerza irresistible que les hizo abandonarlo todo, que los atrajo en un momento determinado del tiempo a esos campos de maíz.



Este tipo de especialización no es nueva, otros autores de Ciencia Ficción la han descrito. Quizás uno de los primeros y sin duda el más influyente es Hebert George Wells, en su La máquina del tiempo, describe las técnicas alimenticias de los Morlocks: crían a los Elois como ganado. 



Los simios, como nuevos Morlocks han mejorado el modelo. Los simios no proveen de alimentos, ni de hogar ni vestimenta a los nuevos Elois; los humanos . Mediante procesos de selección inversa y caza selectiva han conseguido reducir a los humanos a un estado de imbecilidad y docilidad perfecta para ser rebaños de fácil pastoreo. Sabemos que los Morlocks mediante un sistema de altavoces citan a los Elois a su recolección. No sabemos como lo consiguen los simios, como seleccionan a los especímenes humanos sin poner en riesgo la continuidad de los nidos. Pero si sabemos  que son citados en un lugar y momento determinados. El menor control ejercido durante la crianza del ganado por los simios (con su consiguiente ahorro en costes) se ve compensado con un mayor esfuerzo a la hora de la recolección, si lo comparamos con la técnica de los Morlocks. En cualquier caso parece que los gorilas (pues sólo son los gorilas los cazadores) obtienen una gran satisfacción al acometer la cacería. 


by PacoMan




Este artículo y otros tan interesantes como este los puede disfrutar comprando el libro Tras la huella del planeta de los simios. Publicado por Quarentena ediciones.


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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po



1 comentario:

  1. Yo también le encontré muchas similitudes entre la película del planeta de los simios y la novela de Wells, con la diferencia de que en el libro de Wells se sabía en todo momento que el héroe había viajado al futuro y en la película se queda como elemento sorpresa para el final. Cuando por fin pude leer la novela de Boulle, vi que los protagonistas viajaban realmente a otro planeta, donde la vida se había desarrollado de forma idéntica que en la Tierra. Aparte de eso, el libro planteaba muchas cosas que ninguna de las películas se han atrevido hasta ahora.

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