viernes, 6 de diciembre de 2013

El buen profesor

por Nieves Delgado


Las dotes de comunicador de Carl Sagan eran portentosas. Ilustración de Otis Frampton



Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto de nuestra amiga Nieves Delgado que gentilmente realizó para este blog. Nuestro deseo es que se sienta cómoda en este espacio y le damos una calurosa bienvenida.

Deseamos que ustedes disfruten del texto de Nieves y de la presentación del siempre confiable  by PacoMan.


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En estos días en que se ha publicado los resultados del informe Pisa

Texto extraído de Wikipedia:


“…El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por sus siglas en inglés: Program for International Student Assessment) se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes que se realizan cada tres años en varios países con el fin de determinar la valoración internacional de los alumnos. Este informe es llevado a cabo por la OCDE, que se encarga de la realización de pruebas estandarizadas a estudiantes de 15 años. …”



Los resultados para España no han sido buenos, se han estancado o incluso se ha retrocedido. Venezuela no participa formalmente, pero sí hubo una experiencia piloto en el estado de Miranda en 2012    y/o  los resultados no son buenos. Por desgracia estos malos resultados se extienden al resto de países de habla española que han participado.





La primera tentación de los políticos (en España el ministro Wert acaba de sacar adelantela enésima reforma) es realizar una reforma del sistema educativo… cuando la experiencia de Finlandia (de largo el primer país europeo de la clasificación) es muy distinta: estabilidad en el plan de estudios y buenos profesores. Como este blog ya analizó en la entrada del 20 de Junio de 2013, titulada "En Finlandia, la educación es un servicio público". Una entrevista al pedagogo finlandés Jouni Ensio Valijarvi" donde se destaca el papel fundamental del maestro y en la entrada del 2 de Enero de 2013, Los secretos de Finlandia para liderar en Educación donde se destaca el papel de las bibliotecas, especialmente en los fines de semana. 


Les dejo con la opinión sobre el proceso de selección del “buen profesor”, de una de ellos; Nieves Delgado. Un duro trabajo con adolescentes que, a veces, cuesta diferenciar del de un domador de fieras.

by PacoMan 

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¿Necesitará presentación? Fue docente y divulgador de la ciencia




                                                        El buen profesor




     “Todo sistema educativo debe estar dotado de un buen profesorado”. Esta premisa parece tan obvia que es difícil encontrar a alguien que no esté de acuerdo con ella. Y sin embargo, muchos problemas surgen cuando intentamos definir qué es exactamente “un buen profesorado”. Cuestión importante, si tenemos en cuenta además que en su respuesta se basa, o debería basarse, el diseño de un sistema de selección adecuado.


     En una primera aproximación, la respuesta parece sencilla; un buen profesor es aquel que tiene un conocimiento fluido de lo que enseña y sabe transmitirlo a sus alumnos. Pero esta sencillez es solo aparente, porque lo cierto es que los sistemas de selección de profesorado suelen escorarse hacia la excelencia académica, olvidándose penosamente del segundo factor; la capacidad de comunicar, de transmitir conocimientos e imbuir al estudiante en la dinámica de aprendizaje que cada disciplina concreta requiere. Es en esa capacidad, a mi manera de ver, donde reside la esencia de una buena práctica docente. Una de las mejores definiciones que he escuchado al respecto, es la de que un buen profesor es aquel que siente pasión por su materia y es capaz de transmitirla a sus alumnos. Pasión, nada menos.


"¿Cómo es que los mejores estudiantes no se convierten luego en los mejores profesores?"


     Vayamos por partes. 


     Está claro que para poder comunicar algo, es necesario tener en primer lugar un conocimiento adecuado de ello. Un conocimiento profundo, tal vez no en el sentido de erudito, pero sí en el de haber sido interiorizado. Decía Einstein que “realmente no entiendes algo si no eres capaz de explicárselo a tu abuelo”. Y para alcanzar ese tipo de conocimiento, probablemente sí es necesario un cierto grado de pasión. Teóricamente, quien estudia una carrera universitaria debería haber alcanzado en algún momento ese manejo amplio de su disciplina, pero la realidad resulta ser a veces bastante poco respetuosa con la teoría.


     En cualquier caso, eso no supone un gran problema para el sistema educativo; quien pretenda acceder al Cuerpo de Profesores de Educación Secundaria e impartir docencia en los niveles preuniversitarios, ha de pasar unas pruebas académicas bastante duras. No miden la pasión de los aspirantes por su disciplina, pero sí suponen un segundo filtro académico tras la obtención del título universitario. El sistema se asegura, al menos, de que quien entre en él esté en posesión de unos conocimientos bastante amplios.


 Einstein  decía que “realmente no entiendes algo si no eres capaz de explicárselo a tu abuelo
     El problema aparece, pues, en cómo seleccionar profesores con la capacidad adecuada para transmitir conocimientos. Porque, ¿asegura la excelencia académica esta segunda cualidad? Rotundamente, no.


     Tengo una teoría al respecto. Tiene que ver con la Campana de Gauss, una representación gráfica de datos en la que los más comunes se concentran en la zona central mientras que los datos menos frecuentes se distribuyen de igual forma a ambos lados de la gráfica; el resultado es un dibujo con forma de campana, en el que los aspirantes con mejores y peores resultados académicos se situarían en los extremos. Pues bien, tal y como yo lo veo, el grueso del profesorado realmente bueno, el que tiene el potencial de apasionar  a sus alumnos, y que se encontraría en esa zona central de la campana, no tendría en absoluto el perfil de excelencia académica, sino el del estudiante universitario medio; mediocre incluso, podríamos decir. Lo cual no quiere decir que todos los graduados mediocres posean esa cualidad, pero sí que la mayoría de los que la poseen se situarían en esa franja. 


Campana de Gauss Cervantina


     ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo es que los mejores estudiantes no se convierten luego en los mejores profesores? Pues creo que el motivo es precisamente el que les llevó a obtener esos buenos resultados académicos; su estructura mental. Es brillante, perfecta para resolver problemas, hacer análisis y enfrentarse a retos. Pero no para comprender los procesos mentales de aquellos que no están a su altura. Todos hemos sufrido en la facultad a profesores que eran eminencias, investigadores punteros en algunos casos, pero que eran también una completa nulidad en el aula. Nosotros no podíamos más que admirarlos y buscar ayuda en otra parte, porque lo cierto es que entendíamos bien poco de lo que nos contaban. Y eso, hablando de niveles universitarios; la cosa empeora si bajamos a la educación secundaria, donde los chavales no han desarrollado todavía las estrategias de pensamiento abstracto que ciertas disciplinas requieren.  


"Un buen profesor es aquel que siente pasión por su materia y es capaz de transmitirla a sus alumnos"


     Tal vez la culpa no fuera suya; tal vez, simplemente, aquellos profesores no entendían nuestras dificultades con la asignatura, por el simple hecho de que ellos no tuvieron que pasar por ellas. Puede que su brillantez les impidiera incluso detectar cuándo teníamos dificultades; eran precipicios que ellos no veían porque su mente había construido los puentes necesarios para evitarlos. Y es posible que también ellos nos miraran con asombro, con otro tipo de asombro muy diferente al nuestro.


     Sea como sea, creo que hay que articular algún sistema de selección que tenga en cuenta la empatía del futuro profesor hacia el rango de alumnos a los que va a impartir clase. Que se ponderen menos los conocimientos puros y mucho más la capacidad de comunicarlos. Que se mida de algún modo la curiosidad y el interés que un docente es capaz de despertar en las futuras generaciones. Que se seleccionen profesores que sean capaces de enseñar a alumnos con grandes precipicios en sus estructuras mentales, que puedan ayudarles a construir puentes. Profesores que, en resumen, sean capaces de enseñar incluso a sus propios abuelos.




Nieves Delgado

Docente de secundaria






"To Sir, with Love" es el tema de la película británica del mismo nombre del año 1967. Llamada "Al maestro con cariño" en Hispanoamerica y "Rebelión en las aulas" en España

 

3 comentarios:

  1. Es evidente que tener muy buenos conocimientos no asegura saber enseñarlos. Por mi experiencia estudiantil, siempre me ha parecido más útil un profesor/a que sabe transmitir conocimientos, antes que otro que sabe mucho pero no los sabe explicar.

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  2. Gracias por compartir tu experiencia Borg. Bienvenido al blog

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  3. En ciertos niveles académicos, como los de secundaria, esa premisa sobre la capacidad para trasmitir conocimientos puede que sea la prioridad para un profesor, pero creo que según se avanza en la carrera académica un docente debe conseguir despertar en sus alumnos la curiosidad que les obligue a ellos mismos a buscar ese conocimiento. Esto en teoría por supuesto, pues, como bien apunta la autora, la realidad es bien distinta cuando en las universidades españolas a alumnos de final de carrera e incluso de posgrado se les sigue evaluando por sus conocimientos de (casi nemotécnicos) antes que por sus propias teorías.
    Me ha gustado mucho el post. Más bonito!! ^_^

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