lunes, 24 de octubre de 2016

Reflexiones Urbanas

¿A qué temperatura arden las ideas en Valencia?





Crónicas valencianas

Hay escritores que siempre han estado contigo de alguna u otra forma. Son unos miembros más de la familia y aunque a veces puedan fastidiarte siempre te proporcionaran grandes momentos. Uno de esos autores de mi familia es Ray Bradbury (Waukegan, Illinois, 22 de agosto de 1920 - Los Ángeles, California, 5 de junio de 2012). Un autor querido por la extraña forma de hablar del futuro, un futuro donde las máquinas están muy al fondo y donde las sensaciones son el espinazo de la historia.





Recordamos como las primeras lecturas de Bradbury en Naguanagua  junto a nuestro padre hicieron que poco a poco se convirtiera en parte de la familia. Como no hacerse familiar de alguien que podía escribir sobre Marte y mantener un gran amor por el ratón Mickey. Siempre me llamó la atención verlo en las fotografías, muchas veces, junto a alguna figura de Mickey. Algo perfectamente entendible al saber que Ray era amigo de Walt Disney.



Recuerdo como una vez como después de leer un trozo de Crónicas Marcianas le pregunte a mi padre como serían los pueblos marcianos, obviando toda la información acumulada por las sondas para la época, y él dijo:


- Mmm, como Canoabo pero más seco y con un cielo como un suspiro

Así que podía cerrar los ojo y ver a Marte como un pariente lejano de los valles altos bañado por una tenue luz rojiza.


Canoabo

Bradbury poseía ese brillo cromo sueño del que carecían los escritores locales. Era un cuenta cuentos que podía elevarte con sus historias, que alquilaba una máquina de escribir para poder mecanografiar sus manuscritos y que regentaba un kiosco de periódicos. Muchas veces me acerqué a muchos kioqueros en la ciudad esperando que nos hechizaran con fantásticas historias pero ninguno lo hizo. Luego conocimos varios escritores que tenían el baño de gris plomo que da la universidad acompañado del ronroneo permanente de sus cantos a sí mismos que ejecutaban las danzas de apareamiento académico en las reservas biológicas universitarias.




Cuanto placer me brindó morder Las doradas manzanas del Sol mientras iba en autobús con mi madre. Una vez por accidente pisamos una mariposa y con ansiedad esperaba el ruido de un trueno que cambiara a la ciudad inexorablemente. Aún hoy en la noche el aleteo de una mariposa puede despertarnos. Todavía recuerdo como contemplábamos el cielo acostados en la grama del jardín viendo como Orión el cazador señalaba la cordillera de la costa que parecía sostener a ciertas horas a la osa mayor mientras recordábamos El regalo, ese cuento que nos recordaba tanto David Bowman de 2001 una odisea espacial.  Amar a un escritor que comparte tu cariño con Buck Rogers y por las historias extrañas es sencillo.




En una casa donde los libros se aman, leer una novela como Fahrenheit 451 se convertía en una angustia de tinta y papel de la cual no era posible escaparse hasta el final. Por lo que después de concluir su lectura era inevitable preguntarse:

¿A qué temperatura arden las ideas?

Una pregunta que en Venezuela y en Valencia hoy no está de más hacerse




El sábado 29 de octubre a las 10 am en la casa natal de José Rafael Pocaterra se contarán fantásticas historias en la víspera de todos los santos sobre Bradbury y su obra. También podrán disfrutar de la adaptación fílmica de su libro El Árbol  de las brujas.

Por motivos ajenos a nuestra voluntad la actividad del 29 de octubre se suspendió y se rodó para el sábado 5 de noviembre a las 10 am.

Están cordialmente invitados.





Richard Montenegro Caricote


Este texto fue publicado en el diario Últimas Noticias.



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.

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