jueves, 10 de mayo de 2018

Se mueren los Cines en España ¿Allí nada más?.



Se mueren los Cines.

Parece que España se está quedando sin cines. Aparecen noticias en los medios de comunicación alertando que ciudades como Móstoles y Algeciras ya no tienes salas de cine. Ya no es negocio exhibir películas en salas comerciales con pantallas grandes. El que antaño fuera el canal de distribución hegemónico de esta forma de ocio, bueno la forma de ocio mayoritaria para los españolitos de a pie, es una zombi… y la verdad es que me da igual. Al igual que no nos afecta que cierre la enésima promotora inmobiliaria o la tienda de ultramarinos de la esquina, tampoco debería alterarnos que desaparezcan los cines. Pero claro, la nostalgia, la resistencia al cambio y un falso sentido de progresía saldrán en defensa de unos empresarios incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos y de reinventarse, pese a los pingues beneficios que atesoraron durante décadas.
Gimnasio en el centro comercial Dos de Mayo, en Móstoles, donde antes estaba el último cine de la localidad. 
El ocio como cualquier industria que cubre necesidades humanas con bienes y servicios normales (si aumenta mi renta consumo más) y ordinarios (si aumenta su precio consumo menos) sufre importantes cambios cada cierto tiempo. No sólo el producto en sí, sino el canal de distribución y/o la forma de consumirlo. A nadie debería sorprender que el cine, que es un upgrade del teatro y de la opera, que vino a extinguirlos como industria sea ahora sustituido, aniquilado. Ya hemos aceptado que sólo las grandes capitales tengan teatros privados y sólo las capitales imperiales operas, pero todavía no hemos aceptado que los cines van a desaparecer de nuestras ciudades pequeñas y medianas. El teatro y la opera son actividades culturales con C mayúsculas que hace siglos que perdieron el beneplácito de los consumidores, que no son rentables pero años tras años sobreviven gracias a los presupuestos de los ministerios de cultura. Al cine le podría pasar lo mismo, otra rémora más a chupar del presupuesto público. Bueno en España la producción de cine autóctono lleva décadas subvencionada para impedir su desaparición. Cine español al que los espectadores hemos dado la espalda hace décadas. 
La necesidad que nos cuenten historias no sólo tiene buena salud sino varias alternativas para cubrirla. Todo empezó en los sesenta con la generalización de la televisión, pero no fue hasta los ochentas con el video doméstico cuando se inició el ataque y derribo al todopoderoso cine, tirano despiadado. Ataque que prosiguió en décadas posteriores con el DVD y el Blu Ray, mientras tanto se abrió un nuevo frente: internet, la piratería y consumir directamente contenido en la red. Y el sector de exhibición poco o nada hizo para adaptarse, más allá de la consabida concentración de distribuidores y salas de proyección en pocos operadores. En la actualidad, parece que los consumidores y la industria del ocio estamos apostando por la serie distribuida por plataforma digital lo que es el jaque mate al cine exhibido en sala comercial. Los viejos canales de distribución están desapareciendo engullidos por los nuevos. A su vez la producción de películas se reduce y se dispara la producción de series. Y de fondo, pero acercándose, los videojuegos van convirtiéndose en películas y las gafas 3D vislumbrándose como alternativa a la pantalla doméstica (TV, ordenador, tablet, celular…) como medio final de distribución-consumo de la narración de una historia. Las olas del cambio se amontonan en el rebalaje y me encanta.

Mucho hemos cambiado los humanos desde que nos sentábamos entorno de un fuego a escuchar historias, pero más nos queda por cambiar. Y sólo aquellos empresarios avispados crearán industria: una forma honrada y no subvencionada de ganarse la vida. Y en el camino quedarán los juguetes rotos, por mucho que lucieran o nos gustarán, su tiempo pasó y sólo la actuación interesada de políticos impide su desaparición. Políticos que malgastan el dinero público dedicado a cultura con C mayúscula, es decir al consumo cultural exclusivo y excluyente para las elites socioeconómicas pagado con impuestos de todos. Políticos que se oponen a la evolución económico-darwiniana en la cultura (mercado lo llaman los liberales) pero que apelan a ese mismo mercado para justificar la bajada de los sueldos de los trabajadores, curiosa esquizofrenia.
A mayor abundamiento, en España los canales informales de distribución de películas y series tienen mucha importancia (es decir, las descargas ilegales). Por predicamento entre los consumidores-piratas españoles y por la desidia de las autoridades. España es ese estado dónde no falta dinero para rescatar autopistas de peaje, depósitos submarinos de gas, hospitales privatizados y bancos quebrados, donde la amnistía fiscal del ministro de economía está declarada inconstitucional, las SICAV pagan un 1% de impuestos, pero no hay dinero para sanidad, educación ni justicia. En un país de pandereta ser pirata es obligación.

by PacoMan




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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po

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