lunes, 12 de julio de 2010

Fallece el dibujante español Victor de la Fuente: El creador de Haxtur




El historietista español Victor de la Fuente (1927-2010) falleció , a sus 83 años, despues de una larga enfermedad, el pasado 2 de julio, en la localidad francesa de Le Mesnil Saint Denis en la que vivía desde hace unos 40 años. Había nacido en Asturias en el municipio Ríocaliente en 1927.

El creador de Sunday y Haxtur fue catalogado como uno de los más grandes dibujantes españoles de todos los tiempos.

En 1969 creó Haxtur una de las primeras historietas sobre fantaciencia hechas en España. Esta obra se caracterizó por eliminar los textos de apoyo en la ilustración. A continuacion un comentario del propio Victor sobre Haxtur:

"Cuando empecé a proyectar y a escribir Haxtur, decidí emplear una técnica narrativa más bien difícil, teniendo en cuenta el tema complejo que me había propuesto. Suprimí los textos de apoyo, así como toda indicación verbal que podría servir para separar el espacio temporal entre el pasado y el presente, entre el sueño y la realidad. Quería desafiar al lector a que se esforzara. Sin embargo, siempre respeté lo que considero fundamental: la unidad de la narración. Debía tratarse de una narración coherente. Pero yo proporcionaba lo esencial empleando explicaciones concretas de las actitudes, de las acciones y de las situaciones a través de la imagen -tanto en lo que respecta al dibujo como en el color- para obligar al lector a que diera la vuelta a la página otra vez, a que releyera y a que comparara la reiteración de un gesto o de una frase que respondía a un objetivo concreto. Es decir, las claves del mensaje. Pues opino que el lector debe ayudar a la historieta con su reflexión; a mi juicio, se trata de una participación del todo necesaria. Siempre hay un texto más explícito del que saco las ideas fundamentales para enmascarar lo que no puede decirse a las claras. Por último, tengo que hablar del gran problema que supuso la creación de Haxtur durante la España franquista, con su censura rigurosa.

Quise resolver los problemas de censura con un mundo onírico donde evolucionan Haxtur y los otros personajes, un mundo preñado de símbolos, sirviéndome de un lenguaje parabólico, de sobreentendidos... de silencios. El otro problema que me causó esta serie fue el de sus necesidades de publicación. Haxtur debía aparecer dos veces al mes, por lo que me vi obligado a realizar un episodio completo en seis páginas. Por lo tanto era preciso que la historia tuviera una acción trepidante, lo que forzosamente acarreaba consecuencias y presentaba deficultades que era preciso superar."

(de una entrevista por Henri Filippini en 1978 para "Schtroumpf")

(Extractado de Historia de los Comics de editorial Toutain)



La cita fue tomada del blog Citas y Cómics de Gonzalo Martinez

Victor de la Fuente fue galardonado con los siguientes premios: el Yellow Kid en el Festival de Lucca en 1980 y con el Gran Premio del Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2006.

A continución publicamos una nota que hace algún tiempo le hizo Carlos Gimenez y que tomamos de la página de Glenat.

Víctor de la Fuente, la mente y la mano

Reproducimos aquí a modo de homenaje al fallecido Víctor de la Fuente un texto sobre su persona firmado por Carlos Giménez. Este texto fue publicado por primera vez en el libro Cuando el Cómic es Arte: Víctor de la Fuente (Toutain Editor. 1982)


"Alguna vez se ha dicho de Víctor de la Fuente que dibuja con la misma facilidad con que usted y yo escribimos. Esto no es verdad. Yo he visto como dibuja Víctor de la Fuente y puedo asegurar que dibuja con mucha más facilidad con que usted y yo escribimos. Si queremos buscar una equivalencia que nos de una idea aproximada de la facilidad que Víctor tiene para dibujar, quizás debiéramos decir algo así como: Víctor de la Fuente dibuja con la misma facilidad con la que usted y yo nos rascamos. Y tampoco creo que sea este un buen equivalente. Arrascarse ciertas zonas de la espalda, para usted y para mí conlleva, indudablemente, muchas más dificultades de las que encuentra Víctor de la Fuente en la realización del más complicado de sus dibujos. Víctor puede dibujar con pasmosa facilidad cualquier cosa, cualquier paisaje, real o fantástico, cualquier animal conocido o imaginario, cualquier figura humana o inhumana, existente o fabulosamente irreal, colocarlo todo en cualquier postura y dibujarlo visto desde cualquier ángulo. Y puede, además, comenzar el dibujo por cualquier parte; por el pie de un enano, por la oreja de un elefante, por el final de la túnica de un hechicero, por los colmillos de un oso, por el punto de mira de una ametralladora o por una de las ruedas de un carro de heno o de un jeep del ejército británico. Así de simple. Pero no es su tremenda facilidad, manejando el lápiz, la pluma, el pincel y las ideas, lo que debería causarnos admiración. Víctor podría tener todas estas cualidades que he mencionado y emplearlas solamente en sacar adelante gran cantidad de trabajo industrial hecho con tanta facilidad y rapidez como descuido y desamor. Pero no es así.



Lo que es realmente admirable de Víctor de la Fuente, (lo que hace que le admire profundamente y que se me salten las lágrimas de envidia cuando me extasío ante sus páginas) es la calidad, la indiscutible, rotunda e incuestionable calidad de sus trabajos. Decir a estas alturas que Víctor de la Fuente es un dibujante genial no es nada nuevo. Pocas veces, contadas con los dedos de una mano, la historieta mundial (el cómic, que dicen los modernos) ha dado artistas tan portentosos, lúcidos y completos como él. Pero ¿en qué radica el genio de Víctor? ¿Cuál es el factor determinante de su arte? ¿Qué tiene él que no tengamos los demás?





Quizá lo asombroso de Víctor de la Fuente, lo que le diferencia y eleva por encima de la mayoría de los dibujantes de viñetas, sea esa inimitable facultad que tiene para observar, comprender y asimilar el mundo que le rodea, el mundo de las formas y los volúmenes, de la luz y la sombra, del espacio y el peso, de las distancias, de los materiales, de los sentidos... La intuición. Esa endiablada y maravillosa intuición que Víctor tiene para comprender, razonar, sentir y amar profundamente cada cosa que dibuja, dándole a cada objeto, a cada figura, la forma precisa, el gesto adecuado, la actitud determinante, la ubicación exacta, el ademán perfecto. Víctor tiene conectada de tal forma la mente con la mano que puede dibujar todo lo que es capaz de comprender y debe poseer tal capacidad de observación y comprensión que quizá pueda dibujarlo todo. ¿Cómo puede, si no, con cuatro líneas hacer que la madera sea madera y con las mismas cuatro líneas hacer que el cuero sea cuero, la seda seda, la roca roca y el acero acero?


¿Cual es el truco? El truco es que Víctor cree en lo que dibuja, lo siente y lo comprende y mentalmente lo toca. Me gustaría, por un momento, poder asomarme al interior de la mente de Víctor. Asomarme, por ejemplo, en el instante en que esté dibujando una de esas magistrales panteras negras que solo él sabe dibujar. Estoy seguro de que en esos instantes, mientras dibuja la pantera, mientras comprende y siente la pantera, una parte del yo de Víctor se siente pantera. Solo así, identificándose plenamente con lo que dibuja, sintiendo y viviendo lo que está creando, puede un artista como Víctor de la Fuente dotar a sus dibujos de tal precisión, vida y sentimiento. Algún día, cuando la cultura oficial no se empeñe en poner un libro donde hoy hay un tebeo, hemos de ver el nombre de Víctor de la Fuente, escrito con mayúsculas, ocupando el puesto que le corresponde junto a los grandes genios, en la HISTORIA DEL ARTE. Que sea pronto y que nosotros lo veamos."






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