martes, 26 de junio de 2018

Constantin Costa-Gavras: Me gustó la película venezolana De cómo Anita Camacho quiso levantarse a Marino Méndez




Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar una material inédito en la red, una entrevista que el escritor venezolano Gabriel Jiménez Emán le realizo al cineasta Constantin Costa-Gavras en 1986 el Festival de Cine de Mérida. El material tiene un  bache que es la carencia de material gráfico de la época.

Disfruten de la entrada.


Richard Montenegro.

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Una entrevista.

1986

Conversación con Constantin Costa-Gavras

Si alguna presencia resultó estimulante en Venezuela en 1986 fue la del cineasta greco-francés Costa-Gavras, invitado por el IV Festival de Cine Nacional realizado en Mérida, ciudad que ha intentado ser sede permanente de un evento donde se proyecten, se discuten y reconocen las mejores películas surgidas en el país en un período de dos años. El Departamento de Cine de la Universidad de los Andes, con el apoyo de varias instituciones, empresas y fundaciones, ha logrado llevar a cabo cuatro ediciones del Festival, en medio de una atmósfera general más bien negativa y penetrada de tiranteces de toda índole.

Cineasta dotado de una gran sencillez, alejado de todo vedetismo y de cualquiera de esas poses que ostentan tantos de los genios nacientes de nuestro cine, Gavras es por lo contrario un hombre diáfano, un auténtico artista que hizo despliegue de humanidad en conversaciones y foros informales. En una mañana que cayó resplandeciente sobre el Hotel La Pedregoza fui a encontrarlo, en medio de un laberinto de mesas repletas de tazas y viandas donde destacaban los sempiternos huevos con jamón y en donde el realizador de La Confesión se esmeraba, antes que en desayunar, en recibir algunos de esos preciosos rayos de sol tropical tan añorados en los inviernos europeos.

El cassette que retuvo su voz en mi grabador permaneció extraviado por varios meses en mi propia casa. Y no le encontré sino hasta ahora, por suerte. Publicar la "entrevista obligada con Gavras" en pleno auge del festival (un evento que por demás se merece nuestra mejor solidaridad) pudo haber constituido un acto de ligereza que pudiera ser reprobable por la actualidad periodística, concepto un tanto fuera de mis dominios. Escucho el cassette después de varios meses: el azar se disfraza ahora de destino y decide buscar un lugar en el tiempo y su espacio; Grecia, Francia o Venezuela intentaban atrapar de nuevo la voz de Costa-Gavras.

Gabriel Jiménez Emán.-





La denominación de "cine político", ¿le parece actualmente vigente o importante?

Costa-Gavras.-

Sí, pero sería más justo decir que todo cine es político, como los son los libros, el arte o la cultura. No en el sentido político de "partidario", v pertenecer o votar por éste o aquel partido, no. Sino en el sentido de la vida, de la ciudad, del cómo se enfrentan los problemas, cómo se expli¬can, cómo existen en cada obra, y cada obra tiene una filosofía -una poesía si usted quiere- de su autor o sus autores. Entonces lo que se llama hoy y desde hace algunos años "cine político" quizá obedezca a que ha habido una dirección que no había sido tomada antes, pues este cine ha hablado de problemas que no se habían abordado o no se ha¬bían profundizado, pues parecían problemas de oposición al pensamiento general. Para dar a usted un ejemplo, antes en general un policía "malo" era un caso particular; policías buenos" vinieron des¬pués para dar la impresión de que cierta parte de la sociedad era "mala", y de que hay siempre los buenos que triunfan.

Una posición maniqueísta de la sociedad y de los hechos.   
       
Exacto. En un sentido político se ha visto que no, que es lo contrario. 
     
Esto podría entroncar en algo con la posición de algunos escritores latinoamericanos que creen en la calidad estética de las obras, donde también va implícito el fenómeno político.

Claro, el fenómeno político en estas obras existe en un segundo plano, que finalmente vendrá a ser la parte más importante de la obra.

Como sucede en algunas tendencias del cine latinoamericano...  
         
E1 cine latinoamericano probablemente más que los otros cines del mundo está involucrado en la realidad de los países de un continente, y esto porque Latinoamérica está más cerca de la cultura europea; además, es uno de los continentes más oprimidos... Todas estas cosas hacen que el cine, finalmente reflejo de una sociedad, entre a examinar una problemática más fuerte, más cotidiana, de la realidad.

E1 año pasado se realizó en Caracas una retrospectiva del cine francés donde tuvimos oportunidad de ver una cantidad de interesantes producciones que ni siquiera soñábamos ver en nuestra cartelera, invadida por la industria de los Estados Unidos. Hay un cerco sensible al mejor cine europeo. ¿Es posible que exista un intercambio más eficiente con las cinematecas europeas, en este caso con la francesa, que usted dirige?

Sí, nosotros estamos muy conscientes de eso, y durante el viaje he visto cómo esto es una realidad terrible para el cine europeo. Claro, a través de las cinematecas se puede hacer, pero se limita la posibilidad de este cine para otra gente. No basta que cuatrocientas personas vean una película francesa, pues muchos más pueden verla; no sólo por razones económicas, sino también por razones de intercambio cultural. Por otra parte yo pienso que las películas venezolanas también deben venir a París; por eso es que este año hemos realizado en la cinemateca un ciclo retrospectivo de películas venezolanas, y vamos a repetir cada dos años este tipo de manifestaciones. Es necesario que cualquier mecanismo se logre, pues las películas deben ser vistas por un público mayor.

¿Logró tener una visión aproximativa del cine venezolano?     

Sí, tengo una visión de vuestro cine, como usted dice aproxima tiva, porque no se puede decir que con quince o veinte películas se de una visión completa. Pero si tengo una visión de las direcciones que el cine venezolano ha tomado en los últimos años, que son muy interesantes. Por otro lado, la presencia del cine francés es un problema enorme; hay que hablar con los profesionales en París, hay que encontrar soluciones, porque si no es tremendo estar sufriendo esta unilateralidad.



De las películas venezolanas que usted tuvo oportunidad de ver, ¿hubo alguna que tuviera ese tinte político en el sentido que usted primeramente definió, alguna expresión lograda?

Bueno, no me voy a volver crítico de las películas de los colegas venezolanos, pero dos películas me han dejado buena impresión, por el juego de los actores, por la manera de abordar los problemas: Pequeña Revancha y De cómo Anita Camacho... Las otras películas también me han dejado una buena impresión, me parece que el cine venezolano tiene enormes posibilidades y hay que explotarlas; hay gente muy joven que quiere hacer cosas y otros que ya lo han hecho. Por ejemplo, he visto muchos documentales que describen la vida cotidiana, la vida del país, gentes que hablan directamente de la realidad. Son cineastas del futuro, sin duda.



¿Y su visión general del Festival de Mérida?     
  
Mi visión general es que es un festival importante porque da posibilidad a los directores y al público universitario de ver las películas y de hacer una comparación de sus obras. Es un momento propicio para que los cineastas puedan hablar entre ellos, de la temática que utilizan, etc. También hay la oportunidad de revisar el aspecto comercial del cine, pues hay gente que viene a comprar las películas. Me parece importante que el Festival de Mérida siga. Ese trabajo que hacen los orientadores aquí es muy bueno. Ayer le decía yo a Tarik Souki que no es un festival donde uno se aburre, aparte de las películas; hay una relación cotidiana con la gente, muy amistosa, muy cercana, sin estarismo, como digo yo.



A1 estilo Hollywood...

Sí, pero hay otros festivales que yo conozco muy bien donde hay también mucho starismo..
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Hablemos ahora un poco de Costa Gavras. Recordamos sus películas en colaboración con Semprún, el autor de El largo viaje. Ustedes escribieron aquella película, Z, que a todos nos conmocionó. De sus trabajos en colaboración con Semprún, ¿cuál recuerda con mayor agrado?

Bueno, Jorge y yo tuvimos varias experiencias, y cada una de esas experiencias era totalmente distinta: había Z, había La Confesión, había Sección Especial. Pero a mí lo que me impresiona es el profundo apartamiento de Jorge, su conocimiento de la ciudad, de la política, de la filosofía, de los temas. Porque Jorge es verdaderamente un gran escritor; quizá toma mucho tiempo para escribir sus libros, pero los libros de Jorge son profundos, son como un enorme mar de donde uno no quiere salir.

¿Tiene algún nuevo proyecto con Semprún ahora?   
    
Sí, sí, pienso que él va a empezar a escribir algo, vamos a ver.

Prefiere no anticipar nada.

Sí, es muy temprano, y de los proyectos es mejor hablar cuando ya están hechos.

Quizá su película Reflejos de mujer fue la que más impactó a los espectadores en Mérida, una película intimista si se quiere, un tema distinto, donde se ve otra faceta de su trabajo. ¿Esa idea de dónde vino?

Sí, "Claire de lune" es en francés una expresión muy poética, cuando es de noche y casi no se ve nada. La idea vino de cierta problemática del hombre de cuarenta años -la edad que yo tenía cuando hice la película- una problemática que empieza en esta parte de la vida, la relación del hombre con las mujeres, con la muerte, una nueva dirección de la existencia que empieza. Generalmente, la gente me ha catalogado, diciendo Gavras hace este tipo de películas, etc. Pero yo nunca me he catalogado como cineasta. Sólo intento mostrar temas que me preocupan, con éxito o sin éxito, ese es otro problema.



Y de su primera película ¿qué nos puede decir?

Mi primera película fue un "thriller", Compartiment tueurs, que en los trenes de Francia es un compartimento para fumadores, que se llama "compartiment fumeurs", y se cambió el título para hacer el comparti¬mento de gentes que asesinan, el compartimento de asesinos. Fue un largometraje con muchos actores: Ivés Montand, Simone Signoret, Jean Louis Trintignant, Michel Piccoli y muchos otros.



¿Qué edad tenía usted entonces?

Tenía treinta años (risas).

Más o menos la edad de los actores.

Claro.

Bueno, pasando a otro tema, se podría decir que los cineastas latinoamericanos lo han sentido a usted muy cercano.

Yo también me siento cerca. Pienso que ahí puede jugar un papel el país donde yo nací, Grecia, y los países latinoamericanos. En Francia me dicen Tú eres tercermundista", y yo les digo: "Yo no soy tercermundista, sólo soy del tercer mundo". Y probablemente esta es la parte que está más cerca de los latinoamericanos.

¿Usted nació en Atenas, no?

Sí, en Atenas.

Y ese nutriente, esa raíz griega en Costa Gavras, ¿cómo se expresará en el cine? Quizá nunca se sepa.

Sí, no lo sé, y no quiero saberlo.

Yo viajé hace poco por Grecia y vi que en el paisaje hay muchos rasgos geográficos parecidos a los de Venezuela, no tanto aquí en los Andes, sino en las partes áridas.

Si, es cierto, como también en algunos países del Cono Sur que conozco bastante bien, son muy parecidos a la Grecia. Pero además de eso, es la manera de vivir la gente, el amor para la vida, para la comida, para la música. A mí la música latinoamericana me encanta, tengo cientos de discos de ella.

Bueno, creo que ya le he hecho suficientes preguntas. Gracias por este diálogo informal entre tantas tazas de desayuno y directores y actores que van y vienen. Si hubiera alguna recomendación que usted quiera dejarle a los nuevos cineastas del país...

No me gusta dar consejos, pero pienso que si alguna cosa hay qué hacer, es el cine con pasión, hacer películas de las cuales no se pueda... cómo se dice... (En ese momento Gavras se incorpora y pregunta a su amigo el cineasta Atahualpa Lichy cómo se dice en español "avoir honte" y éste le dice desde su mesa que significa "tener pena o vergüenza")- Pues, entonces se trata de hacer películas de las cuales uno nunca tenga vergüenza un día. Esto es lo que he querido hacer siempre.

¿Qué tiempo dura usted haciendo una película?

Nunca menos de un año o año y medio entre escribirla y después la preparación, la filmación, compaginación y salida.

Y en esto anda usted ahora con Semprún.

Sí, un proyecto que tenemos con los norteamericanos.

Bueno, esperamos que todo salga bien. Suerte para Costa Gavras.




Tomado del libro

Espectros del CINE de Gabriel Jiménez  Emán. Fundación Cinemateca Nacional. 1999.


2 comentarios:

  1. Interesante, gracias por difundir "lo nuestro" a través de "Otros" tan respetuosos de la creación...

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  2. Entrevista a Costa Gravas en Programa realizado por Canal Encuentro de la República Argentina: https://www.youtube.com/watch?v=tKOuh2CTMDI

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