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| Armando Rojas Guardia. 1984. Fotografía de Vasco Szinetar. |
Estimados amigos
Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar esta entrevista hecha por Eloi Yagüe al ya desaparecido poeta venezolano Armando Rojas Guardia (Caracas, 8 de septiembre de 1949-Ib., 9 de julio de 2020) que fue publicada en la ya hace mucho desaparecida publicación mensual Clave. Una publicación patrocinada por el, también desaparecido, gracias al Chavismo, Consejo Nacional de Cultura - CONAC de distribución gratuita y que venía encartada en el diario El Nacional. El texto fue tomado del número 34, Año II publicado el 22 de enero de 1984 en las páginas 12 y 13.
Es necesario resaltar que este material es inédito en la red y que forma parte de la labor que venimos realizando de manera silenciosa desde hace algún tiempo de difundir material cultural venezolano, una labor que debería ser realizada por los entes culturales estatales y privados porque ellos poseen los medios financieros y materiales para cumplir con tal labor. En Venezuela el registro histórico en cualquier aspecto siempre es dejado de lado tanto por las individualidades del mundillo cultural, generalmente más abocados a la promoción personal, como por las instituciones culturales en Venezuela. Y mientras tanto nosotros venimos dando nuestro grano de arena cada vez que es posible para favorecer la difusión de la memoria cultural nacional, sin alharaca pero de forma contundente. Con verdadero espíritu crítico y tratando de alejarnos de las reuniones típicas de dantas literarias que suelen abocarse a la periódica labor de rubricarse loas recíprocas y para sobarse los lomos. Creemos que ya hemos ubicado el termino adecuado para denominar esa tierna e inmarcesible actividad criolla: el Dantismo Literario, mote inspirado en el dandismo, aunque se podría reducirse a una sola palabra para aumentar su contundencia verbal y simbólica: Dantismo.
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En Venezuela usualmente labores (recopilación, transcripción y divulgación) como las que nosotros venimos realizando calladamente se convierten en moneda de cambio para ganar reconocimiento y ser invitados a eventos "culturales" tales como las Ferias del Libro, eventos generalmente patrocinados por el régimen venezolano. Siempre nos hemos preguntado cual es la pertinencia de estas Ferias en Venezuela, eventos donde los escritores presentan libros impresos en el extranjero porque para la gran mayoría de los escritores es imposible costear una impresión en Venezuela. Y también porque en ningún de estos eventos se menciona la terrible situación en que vivimos los venezolanos. Porque mientras a la mayoría de los venezolanos los machaca una realidad filosa y horadante, muchos escritores sumergen la cabeza en un mundo lleno de virtudes y algunas autoridades universitarias compran apartamentos en Europa y mandan a sus hijos a estudiar en universidades privadas en esa península asiática mientras destruyen las bibliotecas de las universidades que regentan:
Queremos dejar claro que no criticamos la edición de libros en Venezuela. A pesar de que el gobierno actual venezolano tiene capacidades asombrosas como:
a) Hacer morir de mengua los pacientes en los hospitales porque entre otras cosas fue incapaz de sostener el sistema de salud convirtiéndose en el privatizador máximo de este rubro.
b) Producir un inmenso número de presos políticos, como bledo en el campo, que existen en el país.
c) Provocar un soslayamiento intelectual voluntario de una realidad que anula nuestros derechos fundamentales en los trabajadores culturales más diversos.
d) El empeño de romper records como medida propagandística que no mejoran la realidad de mayoría de la población venezolana. Los venezolanos saben de que tipos de records estamos hablando.
Creemos que los escritores pueden construir su torre de marfil particular que les permita conformar mundos alternos donde su creatividad tenga un libre juego pero eso no los exime de convertirse en voceros críticos de una realidad asfixiante. Sabemos que nuestra postura ha tenido consecuencias para nosotros en el mundillo cultural venezolano que el mejor de los casos, obviaremos los peores, se ha manifestado como el distanciamiento de entes privados o de individuos manteniéndose con una vinculación que podría llamarse "políticamente correcta". Pero de lo que nunca nos podrán acusar de que hemos sidos zalameros del régimen o de sus extensiones que en Venezuela suelen llamarse enchufados.
Como es usual compartiremos esta entrada en Facebook y etiquetaremos a personas relacionadas con el mundo cultural venezolano. Y ustedes mismos, asiduos y queridos lectores, podrán comprobar el grado de complacencia o de contrariedad con lo aquí expresado de muchos personajes culturales o intelectuales de la realidad nacional sólo por el numero de veces que esta entrada sea compartida o comentada en esta plataforma. Y cada uno de ustedes podrán medir directamente en que medida nosotros estamos cerca de describir la verdad circundante que hace tiempo tomó nuestra casa.
Creemos que este es el primer fragmento de etsa publicación del Consejo Nacional de Cultura (CONAC) publicado digitalmente en la red. Hurgamos en ella y no conseguimos mención alguna a este órgano divulgativo del CONAC y tampoco conseguimos imagen alguna del mismo. Le agradecemos al escritor y divulgador Richard Montenegro que nos facilitara el material perteneciente a su hemeroteca familiar.
La única imagen que acompañaba al texto es la que abre la entrada, una fotografía de Armando Rojas Guardia tomada por el fotógrafo venezolano Vasco Szinetar. El resto de las imágenes fueron tomadas de diversas fuente y el montaje es nuestro procurando una visión agradable que permita la fácil lectura de la entrada y dando el respectivo contexto y respaldo para que el lector eventual pueda ubicarse en el tema, tiempo y espacio necesario para digerir provechosamente la entrada.
En este momento nos preguntamos: ¿Cuanto tiempo duro Clave?. Si alguien puede brindarnos la información estaremos muy agradecidos
Esperamos que disfruten realmente de este hallazgo y aprovechamos la ocasión para agradecer la compañía tanto de los lectores habituales, de los que nos abandonaron como de los eventuales.
Atentamente
La Gerencia
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Después de años sin publicar, este joven poeta, uno de los más importantes de la "generación de los 80", irrumpe con su primer libro de ensayo "Carnets y su segundo de poesía: Yo supe de la vieja herida
Para quienes siguen de cerca la trayectoria de Armando Rojas Guardia, el poeta que se dio a conocer con Del mismo amor ardiendo (Caracas, 1979, Monte Ávila Editores) no resulta sorprendente la aparición, en el transcurso de este año, de su primer libro de ensayo - Carnets -, que será editado por Fundarte.
La razón es que Rojas Guardia quién nació en Caracas en 1949, se ha convertido a la vuelta de pocos años en uno de los poetas más sólidos de su generación y, simultáneamente, en uno de sus más reflexivos miembros, sosteniendo una intensa labor de investigación crítica sobre la literatura venezolana, plasmada hasta los momentos en trabajos publicados en diferentes medios fundamentalmente la prensa y revista literarias, bajo los cuales subyace una madura y coherente visión del hecho literario.
Es Carnets un libro singular: en él se entrecruza lo autobiográfico con lo ensayístico y está compuesto por apuntes a la manera de un diario vital, nada sistemático (Rojas Guardia confiesa una "desconfianza instintiva contra los sistemas"), pero sí muy intenso. Allí se pueden encontrar desde fragmentos de cartas hasta párrafos íntegros, textuales de Nietzche, Camus, Kafka o los Evangelios. "Consiste básicamente - explica- en reflexiones sobre la experiencia interior ligada al erotismo, a la religiosidad, a la locura y a la política. La fuente principal es el material extraído de mis diarios".
Rojas Guardia considera que no contamos con libros-testimonio de los escritores, en los que los autores expliquen como resolvieron determinados problemas literarios e incluso vitales. Carnets apunta en este sentido, aunque en ningún momento debe considerarse como un libro acabado, sino como un peldaño, el resultado de la reflexión sobre una etapa existencial determinada y no completamente cerrada.
Así pues, el ensayista en este caso deviene no por incursión, sino por decantación. "Cada vez me apasiona más el ensayo", señala.
Como una de las razones que motivan este ejercicio, se encuentra la necesidad de fundamentar una ruptura estética con la generación de poetas precedentes de la llamada "generación de los 70". Durante un tiempo, la actividad teórica y crítica de Rojas Guardia estuvo asociada a la génesis y esplendor del Grupo Tráfico, que se planteó como una toma de posición divergente frente a lo que el propio Rojas Guardia califica como la "moda textualista", signada por la factura de una poesía fuertemente afrancesada,equivalente al cinetismo en las artes plásticas.
"En su mejor versión - señala Rojas Guardia - , esta corriente surge de los avances más radicales de la poesía de la modernidad y la contaminación literaria de los estudios semiológicos y lingüísticos. Creo que en nuestro país ha habido una influencia avasallante de la poesía francesa y una especie de olvido de otro universo distinto que es la poesía en lengua inglesa, sobre todo la norteamericana".
Desde "Tráfico" se lanzaron obuses contra ese textualismo y a favor de una poesía que retomara la calle, lo cotidiano, el habla coloquial, en suma, una poesía más emparentada con los postulados de la generación beat norteamericana de los años cincuenta (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Corso, Ferlinghetti). Indudablemente los jovenes militantes de Tráfico debieron documentar previamente sus andanadas contra los "setentistas" para, según Rojas Guardia "no repetir acríticamente sus parametros, según los cuales la modernidad en Venezuela empieza con José Antonio Ramos Sucres, sigue con Gerbasi y termina con ellos".
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Grupo literario Tráfico. De izquierda a derecha: Rafael Castillo Zapata, Alberto Márquez, Igor Barreto, Yolanda Pantin, Armando Rojas Guardia y Miguel Márquez. Foto: Vasco Szinetar.
| Imagen tomada de Pinterest. |
En tal sentido, ARG tuvo notable participación y se destacó en la defensa de los postulados del grupo mientras este duró, aunque reconociendo los aportes de aquella generación que se propuso "modernizar" la poesía en Venezuela y acabar con el "soneteo", según expresión de Juan Sánchez Peláez, uno de sus más conspicuos representantes.
Otra de las preocupaciones de Rojas Guardia ha sido observar la dinámica de los jóvenes escritores en el país. "Yo tengo la sospecha - afirma - de que en las últimas promociones literarias hay mucha gentebque no sabe redactar una cuartilla en castellano. Se usa el poema breve, la ruptura de la sintaxis y espacios en blanco como refugio de la ignorancia y en ocasiones hasta de la estulticia".
Juan Sanchez Pelaez junto con Carol Prunhuber en Ocumare del Tuy en 1978.
Sin embargo, reconoce el aporte de por lo menos tres poetas jóvenes formalistas, que considera trabajan seriamente, como son Salvador Tenreiro, Lourdes Sifontes y Alberto Guaura, aunque en general lamenta el desdén con que los jóvenes escritores consideran la literatura española, especialmente la clásica, cuyo conocimiento resulta fundamental, pues remite a los orígenes de nuestro idioma.
Como parte de su trabajo de investigación, Armando Rojas Guardia ha llegado ha reivindicar a varios poetas venezolanos, tales como Rodolfo Moleiro y Luis Enrique Mármol, que permanecían relegados debido a los criterios estéticos dominantes.
YO SUPE DE LA VIEJA HERIDA
A los tres años Armando, hijo de poeta, ya sabía que significaba esta palabra, a quién designaba: "a un hombre que se relaciona amorosamente con las cosas". El pequeño Armando recitaba a los animales y a las plantas, repitiendo inconscientemente la actitud franciscana. "Olvidé esto - señala - hasta los 15 años, cuando se superpusieron otras vocaciones, entre ellas la religiosa".
A esa edad, leyendo a García Lorca, Armando se quedó encandilado con un flash que le decía: "tu destino es ser poeta".
De ahí en adelante se trató de hacer unequilibrio sobre una cuerda floja: "conjugar esa vocación poética con la religiosa", según él mismo dice. En 1967 entro al noviciado jesuita dejando, simultáneamente, de escribir. Cuatro años duró esa experiencia, cuyos alcances aún se prolongan.
- Descubrí que mi literatura se nutría de mis propias máscaras, de mis mentiras de mi narcisismo. Manoseaba al yo y se nutría de mis desechos existenciales. De ahí la necesidad del silencio y de trascender el lujo escénico de la palabra, para estar totalmente desnudo frente a Dios.
Tras esos cuatros años de escaso contacto con la poesía, Rojas Guardia rompe con su formación religiosa. El motivo más inmediato ( o aparente) fue la asunción de un compromiso político con el socialismo. Pero posteriormente afloraron otras razones mucho más profundas y difíciles de aceptar, entre ellas, la más importante la conciliación con el cuerpo. "Me sentía como una nube en pantalones", explica Rojas Guardia. Y entonces, "bajó al infierno" para buscar ese cuerpo que había olvidado. Cuando subió, tenía unas palabras que reflejaban culpa y miedo, pero no por eso dejó de escribirlas: "Veo la literatura íntimamente ligada a mi historia pasional. He descubierto que la literatura sirve a mi afán de sinceración conmigo mismo. Me di cuenta que la palabra es más ambivalente y ambigua de lo que pensaba. Es oropel y también desnudez, sobre todo si uno la asume no como matemética formal, sino como una de las más grandes experiencias existenciales".
Yo supe de la vieja herida (en proceso de publicación por Monte Ávila) constituye el reflejo poético del proceso de reasunción de la sexualidad, de una manera cnflictiva. Uno de los amigos de Rojas Guardia que tuvo acceso a al poemario mecanografiado señaló que en él no hay sensuaidad gozosamente asumida, sino conflictuada, tensa. El mismo título semeja un bolero del más agudo despecho. El tono general, al igual que en Del mismo amor ardiendo, tiene que ver con "el espectro católico de la confesión" (Foucault dixit) y la desnudez del texto es una forma de expiar los pecados de la carne. Pero no es una catarsis, como lo demuestra el oficio poético que se despliega lúcido y sereno (amargo en ocasiones) por sus páginas.
"Una poesía contaminada de humanidad, aquello que quería Pavese que cuando leas sepas que un hombre te habla", rige el último libro de Rojas Guardia y revela la concepción que su autor guarda de la escritura "un arma de conocimiento de mí mismo, a la que no siento necesidad de renunciar"
Nota: Armando Rojas Guardia, (1949-9/7/2020). Era filosofo, poeta, ensayista. Su trabajo reconocido internacionalmente fue traducido a diversos idiomas. Fue uno de los fundadores del grupo Tráfico (1981). Entre sus libros publicado en Venezuela: Del mismo amor ardiendo (1979), Poemas de quebrada de la virgen (1985), Yo que supe de la vieja herida (1985), Hacia la noche viva (1989), La nada vigilante (1994), El esplendor y la espera (2000), Patria (2008), Mapa del desalojo (2014). Entre sus ensayos: El Dios de la intemperie (1985), El calidoscopio de Hermes, (1989), Diario merideño (1992), Crónica de la memoria (1999), La otra locura (2017), El deseo y el infinito (diarios 2015-2017) y Proserpina (2015). Premio del Consejo Nacional de Cultura de Venezuela (1986-1996). Premio de ensayos de la Bienal Mariano Picón Salas (1997). Miembro de la Academia del idioma español, (2016-2020).
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