martes, 11 de marzo de 2014

Ese punto azul pálido.

Una inyección de humildad ante la vastedad del cosmos.

Un texto de Carl Sagan






El Cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez.
 Carl Sagan, capítulo 1, Cosmos: un viaje personal
 
Carl Sagan visto por Otis Frampton

En 1980 la planta televisiva estadounidense KCET, el canal 28, miembro del sistema de transmisión pública (PBS) comenzó a transmitir la miniserie de divulgación científica Cosmos. La serie fue escrita por Carl Sagan, Ann Druyan y Steven Soter.  Y fue dirigida por Adrian Malone.



Cosmos: Un viaje personal, así se titula la serie, seguía la tradición de series documentales tales como Civilisation (1969) de Kenneth Clark; The Ascent of Man (1973), de Jacob Bronowski, y Life on Earth (1979), de David Attenborough.  La serie buscaba ubicar el hombre en el Cosmos enfocándose en la historia, con mayor enfasis en la astronomía, de la ciencia y de la vida. La serie constó con la colaboración musical del legendario compositor  griego y extecladista del grupo Los hijos de Afrodita Vangelis.


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Poco tiempo después Cosmos, llego a las pantallas televisivas de Venezuela a través de la señal del desaparecido canal RCTV (El canal fue sacado del aire por el finado presidente Hugo Chavez Frías). El programa fue transmitido las mañanas del día domingo. Una magnífica decision ya que llegaría a la mayor cantidad de televidentes. Durante treces fabulosos domingos Carl Sagan, con la cálida e inolvidable voz del desaparecido actor mexicano Agustín López Zavala, vino a desayunar a nuestras casas y en cada conversación que tuvimos nos dimos cuenta de los puntos en común que un astrofísico estadounidense compartía con nosotros o con cualquier miembro de nuestra familia. ¿Quien no se acostó en el jardín para ver las estrellas con su padre o su madre preguntándose de donde vendrían ellas?  La ciencia de una forma divertida se hizo un lugar en nuestra mesa. 






Despues de los 13 domingos correspondientes Carl Sagan dejó de visitarnos tan a menudo y muchas veces de forma compulsiva encendíamos la TV a horas inusuales buscando alguna retransmisión de la serie. Es practicamente una tradición en Venezuela que joyas como Casablanca o Cosmos fueran transmitidos a altas horas de la noche o de la madrugada sin previo aviso. Largas horas de insomnio tuvimos pero esas noches en blanco muchas veces fueron recompensadas con el éxito y Carl Sagan nuevamente se sentaba en la mesa con nosotros. Luego vineron las restransmisiones a horarios mas accesibles y su visita a los canales regionales.



La serie fue todo un éxito en el orbe y pronto llegaría su complemento: Cosmos, el libro. Un objeto que se convirtió en un objeto digno de ser la meta de innumerables aventuras caballerescas: Nuestro Santo Grial. 



Después para nosotros vendrían el resto de los libros de Carl Sagan. Y nos sorprenderíamos al enterarnos de que Cosmos, no fue su primer libro. El primer libro de Carl Sagan que circuló de manera masiva y económica en Venezuela fue "La conexión Cósmica" (1973) que formaba parte de la Biblioteca de Divulgación Cientifica Muy Interesante de ediciones Orbis. Esta colección de libros se vendían en los kioskos de revistas y periódicos. Aunque la primera edición de este libro en español fue realizada por la editorial Plaza y Janés en su colección Otros mundos. Luego nos enteraríamos de su incursión en la literatura de ficción con su novela Contacto (1985) que en 1997 sería llevada al cine por Robert Zemeckis.

 
Primera edición en español de La conexión Cósmica por Plaza y Janés en 1978

Carl Sagan junto con  Desmond Morris se convirtió en un autor popular, aunque con cotas de venta inferiores a las gaviotas y aviones de Richard Bach,  era común citarlo (miles y miles de millones) y seguir la poca información que se podía conseguir sobre él. Tan popular se hizo que hasta  apareció en un capítulo de la serie animada de Disney Patoaventuras.

Si volvieran a lanzar esta edición actualmente, sería muy popular en en el gobierno gracias a ese rojo intenso.

 Carl Sagan, despues de aportarnos mucho,  nos abandonó el 20 de Diciembre de 1996.

Portada de novela Contacto y el cartel de la película


En esa fecha Sagan y Cosmos, se convirtieron, en el rubro de la divulgación de la ciencia, en una especie de Rey Arturo, ese Rey, que fue, es y será que esta pronto a volver de la lejana isla de Ávalon.

Neil deGrasse Tyson
 
 Justamente hoy el Rey volverá. Esta noche sera estrenada a nivel mundial la nueva Cosmos por la cadena Fox. La serie se títula Cosmos: Una odisea del tiempo y del espacio, y viene a ser una puesta al día del clásico de Carl Sagan. La serie sera presentada por el astrofísico Neil deGrasse Tyson, muy conocido en la red gracias a un gracioso meme, que vendra a ser el timonel de la nave espacial de la imaginación que se adentra en los dominios de la ciencia. Esperemos que la nueva propuesta tenga el brillo de nuestros recuerdos.

La imagen de  Neil deGrasse Tyson  que se convirtió en meme


Por esta razón compartimos este hermoso texto de Carl Sagan titulado "Ese punto azul pálido" con ustedes.

Carl Sagan y su hijo Nick Sagan


Deseamos lo disfruten.

Ahora podran disfrutar del corto promocional de la nueva serie.


Richard Montenegro




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Ese punto azul pálido


Un punto azul pálido (Pale Blue Dot). Puede observarse la Tierra como un punto de luz situado en la parte central de la imagen. La fotografía fue tomada a una distancia de seis mil millones de kilómetros de la Tierra. Imagen y texto tomado de Wikipedia.





El el 14 de febrero de 1990 fue tomada una fotografía de la Tierra a la increible distancia  de 6 000 millones de kilómetros  por la espacial Voyager 1 . En 1994 Carl Sagan publicó el libro Un punto azul pálido donde expresó su reflexión sobre esa fotografía.  Ahora podran disfrutar de ella a continuación:





Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez escuchaste, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.





La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.


La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido




Ahora podrán escuchar las palabras de Carl Sagan en la voz del español José María Del Río, quien dobló en España la serie Cosmos. Pueden escuchar este texto en la voz de  José María Del Río gracias a la cortesía del equipo productor del programa radiofónico Milenio 3 (Cadena SER)   que logró que este actor de doblaje 30 años despues de haber brindado su voz a Carl Sagan en Cosmos, volviera a hacer suyas nuevamente las palabras de este hombre de ciencias.


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.

6 comentarios:

  1. Impresionante. Me ha encantado la entradilla y me ha rellenado el alma escuchar a Carl dictando la lección de humildad.
    Magnífico homenaje al divulgador y mejor presentación a este remake de la insuperada Cosmos

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  2. Sabrosa, amena y enjundiosa crónica. Comulgo en el gusto del cronista, letra por letra. Les felicito a ustedes, de paso, por dar cabida a asuntos sobre los que, diera la impresión, el hombre de a pie no pareciera mostrar mayor interés. Lo cual es una falsedad. Los medios de comunicación siempre están gobernados por aquello que denuncia Carl Sagan en su Auto de Fe: un entrecomillado poder supremo. Y no darán cabida más que a lo que diga el Supremo Jefe de la hora, bien sea un papanatas que funja de dueño de un Privado Imperio mediático-pecuniario, bien sea un papanatas que aherroja a un país entero apuntalándose en las enseñanzas del milenario despotismo y que, bien mirado, no es más que la representación de un expoliador entronizado sobre un Público Imperio mediático-pecuniario.
    Yo siempre fui atacado por esa inevitable y amorosa admiración que nos brinda el firmamento; y ello siempre acaeció instigado o acicateado como por una mística pasión, más que por un afán científico… Desde pequeño me parecía que ella (nuestra humana ciencia) era como demasiado exigua en sus métodos y conclusiones, como para pretender abarcar ese hermoso enigma que, de alguna manera, siempre sentí espejo del alma. Por supuesto, me refiero a los años de mi infancia, pubertad y adolescencia, especialmente. Pero mi vital curiosidad no dejó jamás de conectarse con aquello que algunos excéntricos de cabellos alborotados y bigotes descuidados proponían como verdad, ante el desparpajo de todos o de “casi” todos. En realidad, si uno lo observa con atención, el verdadero científico, no el tecnólogo ni el tecnócrata, nos recuerda más bien la figura de un distraído poeta que la de un sesudo y aburrido señor que nos va a demostrar, inexorablemente, quien fue el responsable de introducirle el agua al coco.
    La ciencia no puede reñirse con la mística. Ese aparente divorcio entre ellas es una ilusión forjada por y para beneficio del poder de las minorías, ya sea que dominen imperios públicos o privados. Y quienes les han servido, con pluma y tinta, no son el poeta cabal ni el honrado hombre de ciencia, sino seres perversos que pueden ser ganados con unas migajas de celebridad o del confort que confiere Don Dinero. Terminan siendo perversos quienes se dejan cortejar por la perversidad.
    Algo que ha llamado siempre mi atención es el reiterado y renovado interés que -por lo menos desde hace tres décadas- ha señalado una de nuestras voces en sus conversas (me refiero a las conversas de Rafael Cadenas, tanto en las de su profesorado como en las casuales), sobre la estrecha relación de cercanía que muestran ciencia y poesía. Algo sobre lo que quizás no muchos poetas piensen, aunque no puedo aventurarlo. Y sobre lo que no sé qué tanto puedan divagar lúdicamente, quienes abordan enigmas como el cosmos desde una perspectiva que se sustente en la comprobación.
    Salud, amigo Li Po.
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    1. Muchas Gracias Alejandro por tu jugoso comentario

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  3. Excelente. Un maravilla Gracias Grupo Li Po

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    1. Gracias por tu comentario y por tu visita Carlos

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