domingo, 31 de mayo de 2026

Invitación a a charla: La tosca pluma de Rafael de Nogales Méndez, un soldado venezolano en la Primera Guerra Mundial este 17/06/2026 a las 3:30 P. M.

 



Estimados Liponautas


Están cordialmente invitados a la charla "La Tosca pluma de un soldado": Una Mirada desde el presente a la vida de Rafael de Nogales Méndez dictada por el investigador Guillermo Cerceau. 

Thomas E. Lawrence vestido a la usanza árabe y Rafael de Nogales Mendez con el uniforme de oficial turco


Rafael de Nogales Méndez
fue un emprendedor en su acepción original, un aventurero militar que llegó a participar en diversas empresas militares. es un personaje totalmente equivalente a Lawrence de Arabia pero que no ha tenido la suerte de tener un director fílmico como David Lean para fijar en celuloide alguna de sus aventuras. El escritor argentino Roberto Arlt llego a escribir sobre él aventurero venezolano.






La entrada es libre, y el aforo es limitado. Para reservar su cupo comuníquese al siguiente número +58 04124131459 por Whatsapp

Fecha: Miércoles, 17 de junio de 2026

Hora: 3:30 P. M.

Lugar: Salón de la Junta directiva de la Academia de Historia del estado Carabobo, a un costado de la Casa de la Estrella, en la avenida Soublette (#104), frente a la antigua sede del diario El Carabobeño, entre las Calles Paéz(#99) y Colombia(#100)


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Para descargar su biografía, pulse aquí.

Para descargar en formato pdf el primer tomo de las Memorias de Nogales Méndez pulse aquí  

Para descargar Cuatro años bajo la media luna pulse aquí





Guillermo Cerceau (Argentina, 1957) es investigador independiente, escritor y conferencista. Desde 1973 ha vivido fuera de su país, principalmente en Venezuela, Estados Unidos, Bélgica y Holanda. Ha publicado varios títulos de ensayos, entre ellos Equivalencias, Teoría de las despedidas y Oculta tu rostro. En los últimos años ha producido una serie de intervenciones-conferencias enfocadas en tres áreas:

1) La teoría de la imagen, fija o en movimiento, entre las que se encuentran Mutaciones del cuerpo femenino, Fotografía e inteligencia artificial y La imagen cinematográfica y la creación en Gilles Deleuze.

2) La dimensión social de la tecnología, que ha incluido Pensamiento algorítmico, Inteligencia artificial y control social, Interfaces para la acción colectiva.

3) La ciudad contemporánea: Las ciudades inteligentes: utopías del capital, Las ciudades sumergidas, El color como marca de identidad urbana.


Su más reciente libro es Fotografías imaginadas y otros encuadres (Caobo, 2019), una meditación personal sobre el sentido de la fotografía.

 

Tomada de Caobo


Enlaces relacionados:














































































viernes, 29 de mayo de 2026

Alberto Hernández: En "Nos delata la perplejidad", Rafael Figueredo nos arroja rasgos referenciales de la ficción cultural para forjar una atmósfera universal

 




Nos delata la perplejidad, de Rafael Figueredo Oropeza


Alberto Hernández viernes 20 de marzo de 2026



Rafael Figueredo Oropeza


Cada texto de Rafael Figueredo Oropeza es una experiencia en la que encontramos rasgos referenciales de la ficción cultural: la mitología, sus personajes que se enlazan con el presente.


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Los meandros de este libro nos conducen a sentir que estamos ante un mundo en el que impera la extrañeza, el asombro, la sorpresa o el desconcierto. Se trata de una vacilante precisión en la que el ser humano siempre se encuentra. Revisa el pasado, lo mira con la perplejidad que los sinónimos anteriores no podrán encubrir.


Estar perplejo, asombrado, es la tarea permanente del poeta. He aquí que nuestro autor, el caraqueño Rafael Figueredo Oropeza (1987), habitante hoy de Bogotá, y licenciado en Física por la Universidad Simón Bolívar, se arriesga a hacer de esa confusa idealización de la realidad un espacio para abrirse camino a través de la poesía. Y así lo ha hecho: tiene en este oficio un camino abierto en el que abundan, en este, su primer libro, el todo simbólico de lo que su mirada encuentra, así como el rasgo mitológico que se halla en la vida diaria, en la existencia cotidiana, en el transcurrir mediato e inmediato. El ser humano es un sujeto de asombros. Su conciencia recurre a verse en algún abismo recreado. De allí el desconcierto.


Cada texto de este autor es una experiencia en la que encontramos rasgos referenciales de la ficción cultural: la mitología, sus personajes que se enlazan con el presente, de modo que el autor puede reflexionar sobre su acontecer o el ajeno, y así crea una atmósfera de universalidad que descubre, a través de símbolos, el diario vivir, de elevación. El vuelo, las alas de algún pájaro, forman parte de este imaginario que desde lo alto configura el dibujo de lo que suele ocurrir en la naturaleza humana, la que se advierte a través de un árbol, de un viento que trae a la mirada del lector la presencia de Gaia. Es la anatomía de la madre tierra, como avisa el autor, como deja ver su verso, su texto puro, sensible y abierto a muchas interpretaciones.


 

Nos delata la perplejidad”, de Rafael Figueredo Oropeza

Nos delata la perplejidad, de Rafael Figueredo Oropeza (Negro Sobre Blanco, 2025). . 

Disponible en Amazon

Caracas (Venezuela), 2025

ISBN: 978-9804241918

66 páginas


2


Como no hay una ética de la lectura, como afirma Harold Bloom, podemos afirmar que este libro de Figueredo Oropeza le permite al lector elaborar una manera de “entrarle” al poemario sin ningún tipo de complejos, toda vez que sus poemas se revelan abiertos a todos los temas, desde los universales hasta los familiares. Desde la imagen metafórica hasta la más acusada por la directa realidad.


Un hombre es un fragmento de pájaro

que vuela con las alas rotas...


Esta imagen del pájaro y las alas aparece en varias ocasiones, lo que permite pensar en una mirada a la altura como una crítica a la terrenal “civilización y progreso”, ideario tan socorrido por las ideologías. Pero no queda allí, nuestro autor se encuentra con la poeta suicida Alejandra Pizarnik y le escribe:


Esta muerte lenta de ahogarse en los segundos.

La insistencia de meter la mano en la hoguera,

de volar alto aunque se nos derrumben las alas.


(...)


Estos huesos ya no brillan, Alejandra

(se los tragó la oscuridad).


La muerte, ese latido. Esa perplejidad. El asombro ante lo inesperado, ante la sombra.


Las palabras son personajes, se aparecen a través de la ternura: una hija que protagoniza dos poemas, y se vierte agasajo, pero también incertidumbre.


Y la ciudad, la Caracas natal, la que fue la de Enrique Bernardo Núñez, la de los techos rojos. La que ya no es, la de ahora, “la enmohecida”, como un reclamo al tiempo y a sus hombres.


 


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Amélie (2001) Official Trailer 1 - Audrey Tautou Movie

https://m.youtube.com/watch?v=HUECWi5pX7o


En el poema “Amelie Poulain ayuda a un ciego” el autor nos descubre el tema, la voz, la oración, que le da cuerpo al libro. Cuerpo que, como ya se ha dicho, se despliega temáticamente, se convierte en un enjambre de voces que siempre conducen al mismo sujeto (pluralizado) que escribe los versos:


Nos delata la perplejidad,

nos traiciona la expresión de lejanía en la mirada,

la luminosa atención a los detalles

o esa prodigiosa manera de arrastrar los pies

y cargar con todo el peso del mundo.



Una suma de instantes, de las pequeñas cosas, como en el poema “Caracol”, y de las personales actitudes: una poética de la vitalidad, de la búsqueda, pero también la de saberse responsable del peso de la realidad.


Un homenaje al poeta Rafael Cadenas desde un epígrafe del autor de “Derrota” espejea en el texto de Figueredo Oropeza a través del uso del yo, de esa autocrítica que desnuda parte de una biografía, propia o ajena, total, de todos los seres humanos:


Yo que soy el hombre de hojalata,

que fui creado imperfecto

para ser sólo una burla o una parodia.


(...)


Soy un analfabeto de las cosas del mundo...


El ser, ese extraño, frente al todo o a la nada: el tiempo, su enemigo, y el clima de las circunstancias forjadas por el mismo hombre:


Lamentaciones del pasado:

el caos, la entropía, la incertidumbre,

la desintegración del alma, la sensación de ahogo,

la herida no cicatrizada.


Y entonces la imagen de la muerte provocada por la guerra en el poema “Hiroshima”:


El sol estalló en la tierra.





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Y así como “la poesía nos llama al latido”, la aparición de la mitología, esa frecuencia creativa de la antigüedad que siempre aflora para dar lecciones, para desplegar la memoria de lo oculto y de lo luminoso. En este grupo están Penélope, Eurídice, Cibeles, Quíone, Perséfone y Asterión para, desde el silencio, que también es sujeto de poesía, celebrar a Reverón, tan mítico por el rastro que ha dejado en la cultura venezolana.


Cierra Rafael Figueredo Oropeza con “Arte poética”, en la que dice:


Para escribir poesía

lo indispensable

es aceptar

nuestra entrega inevitable

a manos de la muerte.




https://letralia.com/recomendamos/2026/03/20/nos-delata-la-perplejidad-de-rafael-figueredo-oropeza/



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Rafael Figueredo Oropeza es un escritor y profesional venezolano, nacido en Caracas en 1987 y radicado actualmente en Bogotá, Colombia. Es Licenciado en Física por la Universidad Simón Bolívar y se ha desempeñado en los últimos años como ingeniero de software. Paralelamente, ha cultivado una trayectoria literaria sostenida, que abarca tanto la narrativa como la poesía. En 2012, recibió el primer premio en el Concurso Universitario de Cuentos José Santos Urriola y el segundo premio en el Concurso Iraset Páez Urdaneta de poesía, así como el Premio Venezolano Solsticios en la categoría de Ciencia Ficción por su cuento “Epidermis” (2014). Su primer libro recientemente publicado, «Nos delata la perplejidad», es un poemario que entrelaza lo cotidiano con lo mítico y explora, desde una voz introspectiva y simbólica, las múltiples capas de la existencia humana. Instagram: @ref8chan Web de autor: https://amazon.com/author/rafaelfigueredooropeza


https://revistakametsa.wordpress.com/2025/11/04/poesia-internacional-rafael-figueredo-oropeza-venezuela-colombia/


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

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Ida Gramcko a José Ramón Medina: El verdadero poeta no es deudor sino para consigo mismo




El próximo sábado 27 de enero, comienza Taller de Cuentos de Ciencia Ficción




Las visiones del poeta Rafael José Muñoz entre los lunares del vidrio





Ya esta abierto el lapso de recepción de relatos para el V (Quinto) Concurso Venezolano de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Solsticios 2018





Abierta la recepción de originales para CRÓNICAS DE LA FORJA Segunda época N° 3: Géneros híbridos





MANIFIESTO DE AMANTES DE LA CIENCIA FICCIÓN EN VENEZUELA CON MOTIVO DE LOS RECIENTES HECHOS OCURRIDOS EN EL PAÍS DESDE EL MES DE ABRIL DE 2017




Presentación de la Revista Digital de Ciencia Ficción “Tiempos Oscuros”




Invitación a las NOTICIAS DEL FUTURO: Ciencia ficción y Arte fantástico en la Literatura, la Pintura y el Cine





De cómo me enteré de la existencia de un círculo secreto de escritores fantásticos venezolanos y de sus mimetizados lectores.




Invitación a participar en el Concurso Venezolano de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción SOLSTICIOS 2017





Sobre la extraordinaria historia de la literatura fantástica en Venezuela en la revista Tiempos Oscuros número 8




KAFKA EN LA LUNA: Un brevísimo viaje por la ciencia-ficción venezolana




La distopía de la venganza en Venezuela:

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Bases del Primer (I) Concurso Venezolano de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Solsticios 2014




LA COMUNIDAD DE LA ESFERA

Un cuento de Javier Domínguez




EL ACCIDENTE.

Un cuento de Javier Domínguez




LO FANTÁSTICO EN EL CUENTO VENEZOLANO CONTEMPORÁNEO:

Alegoría, parodia y otras formas de alteridad.

Por Freddy Crescente




Mis contactos con Estuloca,

un texto del escritor venezolano Rafael José Muñoz



ENVÍALO TODO.

Un cuento de Ciencia ficción de Javier Domínguez



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jueves, 28 de mayo de 2026

OSWALDO TREJO y «LA EXALTACIÓN»: Un cuento

 

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Imagen tomada de aquí.



«LA EXALTACIÓN», UN CUENTO DE OSWALDO TREJO (MÉRIDA, 1924 – CARACAS, 1996) ~





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     Danzaba sobre sus movimientos, su yéndose llegando saludaba, indiferentes estaban a todo, ningún de dónde viene, ningún adonde irá cuando seguía. Le habría dicho, ¿volverás?, ¿regresarás?


     Una vez se acomodó en las conversaciones, insípidas, apagadas, ¿qué haces?, ¿vas a irte como siempre? Hacía con ello un lugar, un lugar para que se quedara.


     En vez de los movimientos, el elogio lo recibieron sus cabellos, la forma de llevarlos. La pregunta ¿puedo hacerlo? trajo el silencio, llegaron después en su mirada la respuesta favorable y las frecuentes permanencias.


QUE MAS


      Que más que eso, que sus movimientos, que alguien supiera que ellos, de su quien apareciendo y desapareciendo en estos lugares donde la exaltación dejó de ser, donde no es hecha si cosa alguna la merece, una boca, una voz, una risa, donde mucho sería que alguien dijera, ninguna cara es fea si en ella están unos ojos bellos, o algo del olor de una piel, de la expresividad de unas manos.


     Cosa última la exaltación, en un tiempo último llegando, llegaba en esos movimientos, estás pensando en ellos, creía escuchar donde de ningún lugar venían voces mientras recreaba sus aparecimientos, sus partidas, sus regresos.


     Viendo el caminado, lugares llevaban ya sus movimientos, el zaguán, el corredor, la sala con retratos de antepasados a la que entraban, se te van los ojos, los escuchaba afirmar cuando seguía aquellos movimientos del caminar, cuanto llevaban, el comedor, la cocina en el traspatio, el horno venido a menos, donde anidaban las gallinas, ¡si las asustan van a botar los huevos en el solar! 


     Miradas también había, imposibles en el trayecto hacia el cuarto de los tarros con yerbas, ungüentos, pomadas, son para verlos, no son para tocarlos, tal como si ocurriera y, aún más, se acercara al mesón con objetos de trabajo, balanzas, espátulas, morteros, pinzas, lupas, piezas de relojes descompuestos, y desde la cama repitiera, son para verlos, no son para tocarlos.


     Sonaban los despertadores, un milagro movía los pajes del reloj, desde años atrás parado en hora vespertina, siendo otra sorpresa que oyera la caja de música cuando afuera llamaban a oración mientras el cuarto a la voz sigilosa otra voz la suplantaba, cortada, gagosa, suplicante, se trasladaba desde las manos expresándose a cercanías, a silencios en los que ahora esperaban las frases, son para verlos, son también para tocarlos y jugar con ellos.


     Entraba en la fotografía fija en la pared, de una boda celebrada con almuerzo, pasaba de un último puesto a ocupar la cabecera de la mesa llevada del comedor al corredor, alargada con mesas pedidas en préstamos a vecinos, blancamente enmantelada y con sencillos adornos de una familia cuyo apellido se extinguía, siendo por ello relevante aquel suceso de la boda, de los novios en su sitio de honor, vestidos de blanco, de palideces enmotadas, y sendas filas de convidados que sentados en bancos enterizos, sin espaldar, miraban hacia la cámara en manos del fotógrafo.


     Viéndose viéndose y viendo todo cuanto estaba en el corredor, el nervioso mediodía, los convidados, las jaulas con pájaros sonoros, los tiestos con helechos en las vigas, el corno inglés en la pared, a la espalda de los novios de caras medio enfiestadas, una sonreída, sin llegar a la risa ni aun habiendo estirado los momentos, contra toda carcajada que dejara al descubierto un diente arriba, tres abajo y una muela solitaria. Manos entrelazadas en la fotografía, diciéndose cosas de aquel día: como ya pasadas las cosas de la tarde, los movimientos mismos, las frases, son para verlos, y también son para tocarlos y jugar con ellos. La exaltación recorría otros silencios, mayores que los de la casa, adentrándose en la noche.


QUE MAS


      Era eso, hasta ayer era eso, no más donde ya está, donde se encuentra ahora, en medio de bullas ajenas, las que para cada quien son las propias en estos lugares donde estuvo.


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Cuento publicado en Hispamérica, Año 7, N. 20 (Agosto, 1978), páginas 97-98



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Oswaldo Trejo (Mérida, 1924 – Caracas, 1996). Narrador venezolano. Conocido por sus cuentos de inspiración surrealista. Sus cuentos más conocidos son Los cuatro pies, 1948; Escuchando al idiota, 1949; Cuentos de la primera esquina, 1952; Aspasia tiene nombre de corneta, 1953; Depósito de seres, 1966; Textos de un texto con Teresa, 1975. Publicó las novelas También los hombres son ciudades, 1962; Andén lejano, 1967. Al trajo, trejo, troja, trujo, treja, traje, trejo, 1980), Mientras octubre afuera, 1996 y Metástasis del verbo, 1990. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1988. 




https://digopalabratxt.com/2017/06/09/la-exaltacion-un-cuento-de-oswaldo-trejo-merida-1928-caracas-1996/