viernes, 18 de febrero de 2011

"El enano". Texto de Guillermo Cerceau


Enano. Ilustración de Yilly Arana perteneciente al libro "El elefante muere"

En el mes de febrero de 2007 se terminó de imprimir la plaquette de Guillermo Cerceau titulada "El Elefante Muere". Hoy le obsequiamos uno de los textos perteneciente a esta publicación.

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El enano tampoco necesita de un disfraz. Lo que lo hace enano no es una prótesis ni una máscara, sino su propio cuerpo. Su vida, a diferencia de los otros artistas, y en cierta manera como en el caso del payaso, no está dividida entre su actuación y su cotidianeidad, porque no se convierte en enano para entrar en escena, ni deja de serlo al salir. El enano es, después del payaso, el ser más auténtico que existe, y con éste, también el más generoso, ya que deja que otros se rían de su condición. A diferencia del payaso, sin embargo, se nace enano, se tiene una familia, se vive en un mundo de afectos, razón por la cual aquel no puede estar a su altura jamás. El enano morirá y lo velarán sus familiares y amigos, no como un deber o una rutina, sino como un acto de expresión de sentimientos. En pocas palabras, el enano es un realista y su mundo es objetivo, como el del obrero o el del soldado.

La reflexión le es ajena, al igual que al payaso, pero por motivos diferentes. Nadie hace teoría con su propia condición física, excepto tal vez, un sicótico. La teoría requiere de una distancia que nunca tenemos con nuestro cuerpo. Esa ausencia de reflexión puede traer a la vida del pequeño hombre algo de felicidad, al menos un resplandor o una chispa, lo que le está negado al payaso. El enano no deja de ser enano cuando acaba la función, pero si deja de ser torpe, de bro­mear sobre lo obvio, y no siente la premura de decir tonterías, porque puede decir otras cosas. 

Todo enano lleva consigo un cuaderno que hereda de sus padres y en el que anota las frases simples e inocentes que escucha de los demás hombres. En las noches guarda su libro bajo la almohada, convencido de que sus sueños serán mejores. El hecho de que éstos siempre sean grises y de que revelen un mundo mejor, pero inalcanzable, no cambia las ilusiones del enano, como no cambia su costumbre de anotar frases que nunca lee y por esa falta de escrutinio -o de sentido, si se quiere- el libro sigue pasando de padres a hijos y de madres a hijas.


"El  elefante muere" de Guillermo Cereceau




Este texto pertenece al libro "El  elefante muere" de Guillermo Cerceau. ISNN: 980-12-2236-0. Las ilustraciones corren a cargo del artista Yilly Arana y el montaje y diagramación son de Pablo Fierro.





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