jueves, 3 de diciembre de 2015

LA LENGUA SUCIA

por Arturo Úslar Pietri



Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un viejo texto del escritor  venezolano Arturo Úslar Pietri (Caracas, 16 de mayo de 1906 - ibídem, 26 de febrero de 2001) titulado La lengua sucia, que fue tomado de la edición de 1955 del libro Pizarrón. El título del libro era el de la columna que publicaba en el periódico y que por mucho tiempo fue publicada en las páginas de el diario El Nacional. Un trozo de este texto viene circulando como meme en la red y este hecho nos hizo considerar que era necesario compartir el ensayo de forma íntegra con todos ustedes.

Arturo Úslar Pietri es quizás el escritor más conocido por los venezolanos,aunque no por sus libros que son muchos y verdaderas joyas de la literatura, si no por el programa televisivo de divulgación cultural llamado Valores Humanos. Aquí Úslar Pietri siempre daba inicio a su programa con la salutación: Amigos invisibles. Dicho saludo finalmente fue convertido en denominación de la banda musical más conocida a nivel internacional de Venezuela: Los Amigos Invisibles.


El siguiente escrito Arturo Úslar Pietri nos hace recordar la importancia del lenguaje en la conformación de la vida ciudadana y de como los medios de difusión pueden ser difusores de formas erradas de expresión convirtiéndose así en destructores de la belleza de nuestra idioma.

Lean a continuación este texto que hasta hoy permanecía inédito y que aún tiene una vigencia extraordinaria.

Deseamos disfruten de la entrada.



Richard Montenegro




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En la larga ausencia de la tierra se acentúa el sentimiento de lo nacional y se aviva el recuerdo y la visión de todo lo que nos parece que lo caracteriza. Pero, por fuerza, otras cosas se atenúan u olvidan. Acaso, por in­consciente reacción de defensa y superación, las que más pronto se olvidan y borran son las impresiones de los aspectos negativos y desagradables.


Entre las pocas cosas que desagradablemente he redescubierto en mi regreso a Caracas, está el mal hablar. Se está hablando muy mal en Caracas. Yo no podría decir, si antes era lo mismo, pero en todo caso como yo estaba sumergido dentro del ambiente no me producía la vio­lenta impresión de contraste que hoy me produce.


No solo es que la mayoría de las gentes hablan atropelladamente hasta el punto de hacerse ininteligibles, y con un vocabulario de una pobreza que raya en la indigencia, sino que además se nota como un empeño sádico de hablar peor y maltratar la lengua.



Este envilecimiento progresivo de la lengua hablada es cosa que debería preocuparnos. El caraqueño medio llena su conversación con gestos y comodines. Todos los huecos de su vocabulario los llena con gesticulaciones y con esos atroces comodines que sirven para designar todo lo que no sabemos o no nos queremos dar el trabajo de nombrar: la cosa, el coroto, la «guarandinga», el «tercio», la «berenjena», y otros peores.


En la creación y mantenimiento de este estado de cosas alguna parte de culpa debe tener la escuela, mucha parte debe tener el radio y no poca todos los que nos damos cuenta del problema y no hacemos nada para remediarlo.


El venezolano es hombre que se caracteriza por su voluntad de subir. No se resigna a quedarse detrás. Esto forma parte de su característico complejo de la viveza. Quiere parecer mejor de lo que es. Si esta tendencia la hubiéramos sabido encauzar en el sentido de que quien habla mejor vale más, de que un hombre se distingue más por su manera de expresarse que por su traje, su automóvil o su dinero, habríamos logrado detener esta caída .casi vertical que llevamos por la pendiente del mal hablar.


No se trata de que la gente hable en un lenguaje artificial, con latiguillos académicos, sino de que, conservando su acento y su pronunciación, hagan el esfuerzo de enunciar todas las letras y de nombrar todas las cosas por su nombre.


Caricatura de Zapata para celebrar el centenario del nacimiento de Arturo Úslar Pietri en el año 2006



Yo me temo que nuestra escuela se está ocupando mucho de la gramática y poco del lenguaje hablado. Y es evidente que el radio no sólo no ha contribuido en nada a crear una conciencia del buen hablar, sino que ha difundido terriblemente los peores vicios de pronunciación, ha hecho nacionales defectos de lenguaje que eran sólo denlos bajos fondos caraqueños y ha importado, al través de cómicos y canciones populares, algunos de los más calificados horrores del habla vulgar afro-antillana.


Un programa como el de «Frijolito y Robustiana» es como el saboteo constante de toda la labor que en materia de lenguaje puedan realizar nuestras escuelas.


Pero no sólo es que se está hablando mal y pobremente en Caracas, sino que por contraste el vocabulario soez crece y se extiende como una inundación.


No se puede recorrer una calle de Caracas sin oír en todos los tonos las palabras más procaces y sucias del idioma. Las gritan los niños, las lanzan los hombres, saltan profusamente como petardos en todos los diálogos, se dicen en tono airado y en tono cariñoso.


Frijolito y Robustiana


El que pasa desprevenidamente y oye, no tiene más remedio que oír, siente la repugnante sensación de estár sumergido en una fétida cloaca verbal. Ve uno al niño ágil y alegre, que es una risueña promesa de vida, y le parece que de pronto se desfigura y desnaturaliza con la palabrota que le mancha la boca como pus de infección.


La palabrota que ensucia la lengua termina por ensuciar el espíritu. Quien habla como un patán, terminará por pensar como un patán y por obrar como un patán. Hay una estrecha e indisoluble relación entre la palabra, el pensamiento y la acción. No se puede pensar limpiamente, ni ejecutar con honradez, lo que se expresa en los peores términos soeces. Es la palabra la que crea el clima del pensamiento y las condiciones de la acción.


Nuestra grosería de vocabulario tiene sin duda sus raíces. La nación española se ha caracterizado en Europa por la abundancia de sus palabrotas. En las Memorias de Fray Servando Teresa de Mier está jocosamente anotada la tremenda impresión que le produjo el abuso que los aragoneses hacían de cierta procaz palabra. Sin embargo, los españoles fueron también gente muy comedida, cortés y respetuosa de la dignidad ajena. Lo que las «Lanzas» de Velázquez glorifican son los buenos modales y el respeto a la dignidad humana. El gran conquistador Cortés era hombre muy comedido y pulido. Bernal Díaz nos cuenta que nunca juraba, ni decía palabrotas.


Las Lanzas o La rendición de Breda


El comedimiento hereditario lo hemos ido perdiendo y el gusto por lo soez lo hemos ido fomentando. Tenemos hoy una de las lenguas más sucias de hispano-américa.


La prédica de Bello por un más limpio y mejor hablar, que tanto bien hizo en Chile, ha sido en Venezuela lección baldía que nadie ha querido oír.


Esa lengua sucia es la primera y más importante señal por donde los que vienen a conocernos van a juzgar nuestro espíritu, nuestra cultura, nuestra calidad humana.





Esa lengua pobre de vocabulario, atada a los peores comodines, degradada en su calidad y en su entereza y cubierta de las pústulas de lo soez, hay que hacer que nos duela, como nos duele la llaga física, para que sintamos todos la necesidad de limpiarla.



Tiempo es de hacerlo y urge más que la limpieza de muchas pústulas de la carne.


Arturo Úslar Pietri


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Richard Montenegro Perteneció a las revistas Nostromo  y Ojos de perro azultambién fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po:http://grupolipo.blogspot.com/

Es autor del libro 13 fábulas y otros relatospublicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 y en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica editado por el Portal Ficción CientíficaSus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario NotitardeEl VenezolanoDiario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa EridianiValinor y GibralfaroRevista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



5 comentarios:

  1. Excelente publicación, es el recordar lo que sabemos que no repasamos y que podemos transmitir en el tiempo de vida que nos queda. Gracias.

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  2. Sin duda el mal hablar depreda nuestro espíritu y como consecuencia nuestra personalidad. El deterioro de la lengua signa, sin lugar a dudas, el de la involución de las sociedades. El Estado venezolano, en especial el actual, se ha convertido en cómplice de la mediocridad y medianía intelectual en la formación educativa de la generación que hoy cursa el camino labrantío de su vida, pues desde la más alta "magistratura" se condice de la procacidad y se aviene a la excreta verbal como cosa trivial y consuetudinaria contra de sus opositores. De manera que ese deterioro del idioma es producto en parte, también; de la poca o nula vigilancia sobre los "mass media" que hablan a escombros y cascajos como para ganar "rating" y convalidarse con su auditorio. Solo hay que ver y leer los titulares del diario "Últimas Noticias"...

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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