miércoles, 12 de enero de 2011

"Locos por las historietas (Comics) en Venezuela"





Estimados Amigos

Hoy le obsequiamos este reportaje donde se hace una panorámica  sobre el coleccionismo de historietas en Venezuela. Este trabajo fue publicado en la Revista Dominical del diario Últimas Noticias el 5 de diciembre de 2010. La entrada fue tomada de Zuplemento




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por Valentina Ruiz Leotaud
vruiz@cadena-capriles.com


A propósito o por accidente, siendo niños tuvieron en sus manos algún ejemplar lleno de imágenes y cuadritos, del que no se pudieron despegar. Así, entraron a un mundo repleto de mitos, fantasía y acción, no sin toques de realidad, que se volvió determinante en su forma de leer, aprender, distraerse y coleccionar


El Origen

¿Quién no se ha reído, alguna vez, con las torpezas de Ramona, los líos de Pepita y Lorenzo, el sarcasmo de Mafalda o los piropos de Condorito?





Más allá de la caricatura política unitaria, popularísima en el país desde mediados del siglo XIX y que aún hoy es de obligatoria contemplación en los periódicos y hasta en la web, las tiras cómicas del día a día o las historietas dominicales se incorporan a los hábitos de lectura del venezolano promedio.

En muchos casos, el entusiasmo por estos relatos no supera los límites de los apartados de entrega regular, sin embargo, existen excepciones. “Yo pinto desde que tengo uso de razón y típico que uno empieza con las comiquitas de la prensa: Benitín y Eneas, Mickey, Donald. Eso se implanta cuando eres pequeño y en bachillerato se afianza”, indica Nathaly Bonilla, comunicadora social e ilustradora, quien preservó un muestrario de esas páginas de fin de semana.

El empuje -o patrocinio- paternal es también la clave que desata el interés de los jóvenes en este tipo de narrativa. Daniela Paolillo, profesional de los dibujos animados, llega a más, pues para ella es una tradición familiar: “A mi papá, su papá le regalaba todas las quincenas una paca de cómics de vaqueros y a mí él me traía de Archie, Tom y Jerry, de Disney y yo me los devoraba, hasta que a los 15 años descubrí los de X-Men, que era una serie que yo hasta grababa de RCTV, y comencé a archivarlos”.



Tal como ocurrió con Paolillo, los que pertenecen a la generación que nació con la televisión experimentaron el proceso a la inversa de sus progenitores: primero tuvieron el cartoon y luego su versión impresa. Esto es particularmente cierto cuando se trata de montajes japoneses: “Cuando se dio la fiebre de Caballeros del Zodiaco y luego importaron el manga, mis panas y yo teníamos que chequearlo a ver si coincidía con lo de la TV”, señala Christian Caicedo, diseñador y adicto a las viñetas niponas.






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Los repertorios

¿Cómo se pasa de ser un simple lector a ser un apasionado? Para Florencio Quintero, psiquiatra, poeta y uno de los cuatro fundadores de la publicación digital Zuplemento, especializada en la materia, el asunto se da con naturalidad. “Yo me di cuenta de que era coleccionista porque los iba guardando a medida que los terminaba, y luego ya vino una labor de conservación. Es como parte de mi rutina desde que tengo ocho años: si uno me llama la atención y tengo el dinero, lo agarro. Es igual que alguien que lee bastante y tiene una biblioteca muy amplia”.

Y, ¡vaya!, que la de él es grande. Hallados en el exterior, como cuando viajó a Holanda y visitó Lambiek, la primera boutique del orbe enfocada en este arte, o adquiridos desde su infancia en los quioscos que había en Capitolio, en un puesto del mercado Guaicaipuro, debajo del puente Fuerzas Armadas, en las librerías Suma, Noctua y Lectura, entre revistas y álbumes, Quintero reúne alrededor de 6 mil títulos. Podrían ser más: “Con los amigos de Zuplemento ha surgido una especie de gran catálogo comunal porque nos hacemos préstamos y, como sabemos que los vamos a cuidar, podemos quedárnoslos por años”, confiesa.

Sergio Almendro, su compañero en el portal, revela cómo funciona el sistema: “Al año compramos unos 20 cada uno y gastaremos máximo 1.500 bolívares, porque ahorita no buscamos fascículos individuales sino tomos compilatorios y novelas gráficas, y al final nos los rotamos y estamos leyendo 80”.

Aunque en otros territorios es común que se efectúen actividades de intercambio, a escala nacional eso sólo suele darse entre conocidos. Según la antes citada Bonilla, cuya tesis de licenciatura giró en torno a la evolución de las historietas en Venezuela, hubo una época en la que los cambalaches sí eran frecuentes entre extraños. “Cuando mi papá estaba pequeño, los chamos se paraban frente a los cines y hacían el trueque; eso se perdió”.

No obstante, ante las crisis, surgen las buenas ideas e instituir una tienda virtual fue, para Daniela Paolillo, una astuta salida. “Como soy un poco recelosa con eso de los préstamos, no conseguía cosas nuevas y entonces las fui trayendo yo, vendí por Internet las que no quería y al año estaba haciendo más dinero con esto que con mi empleo. Por eso creé DPX Cómics, para ganarme la vida y aumentar mi colección, que ya va por unos 3 mil 500 volúmenes y, de ésos, 80% son de los X-Men”.





Los intocables

Como sucede con esta empresaria, cuando un fanático de los tebeos es seguidor de una aventura específica, lo más valioso sería poseer una copia del número 1 de la primera tirada de esa serie. En el caso de Wolverine y sus aliados, la obra de1963 se expende en unos 1500 dólares, con ediciones especiales que pueden alcanzar 28 mil billetes verdes.

Pero como el amor no llega a la locura, la también organizadora de la convención Caracas Cómic-Con selecciona sus tesoros más preciados por era y autor: “Los que datan de 1975 hasta 1980, como la saga de Phoenix oscura. De ese momento, me gusta lo que hizo Chris Claremont, quien se encargó de revivir a mutantes que ahora son icónicos”, detalla.

Para otros, como Miguel Beomont, quien es el famoso proveedor de cuadernillos viejos del Puente Fuerzas Armadas, el valor de estos productos está en su vínculo emocional con el dueño. Entre las 5 mil piezas propias que almacena, venera las de Memín Pingüín y Los Tres Villalobos, pues le recuerdan a esa niñez en la que debía esconderlas para que su padre no se las rompiera.


A lo largo de sus dos décadas en el negocio, Beomont ha constatado que esa misma nostalgia es la que atrae a sus clientes. “Las señoras me solicitan Susy, secretos del corazón. El segmento masculino pide El Monje Loco, Tarzán, El Llanero Solitario, Superman y Batman. Algunos hasta lloran o se ríen solos y eso me llena”.

Este fenómeno no necesariamente se da con los más adultos. Para Florencio Quintero, la fotonovela de 1956 Confesiones de un chofer, protagonizada por Pedro Infante, tiene una gran trascendencia por su antigüedad y porque fue un regalo de su mamá. Claro, si apunta a lo que más le da placer, el compositor del poemario Divertimento escogería al marinero Corto Maltés, del italiano Hugo Pratt.

Por su lado, el caricaturista Eduardo Sanabria se inclina más hacia los planteamientos de Todd McFarlane, el resucitador -y multi-vendedor- de El Hombre Araña de 1987 e inventor del clásico del terror Spawn, del cual él tiene un ejemplar autografiado.


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Encima o debajo de la superficie

Si bien las historietas se fabrican gracias a procesos industriales, en su concepción y continuación suele estar el esfuerzo de un guionista que hace llave con un dibujante, con excepción de los sujetos que prefieren realizar la faena completa, como los mangaka japoneses.

Tanto o más que a los héroes ficticios, a unos y otros también le rinden tributo los entusiastas de esta expresión pop, pues en ocasiones un mismo personaje puede escalar a las alturas gracias a los trazos y diálogos que les dan quienes están detrás del lápiz.

Sanabria, explica lo anterior: “Hubo una época, la de Neal Adams en los años setenta, en la que Batman era exagerado y salían los ‘¡pum!, ¡pow!’ y la gente decía que eso no era. En cambio, en los noventa, DC le encargó Kingdom Come a Alex Ross y a Mark Waid y ellos colocaron a Bruce Wayne un poco mayor, con una estructura de metal que lo sostenía por todas las fracturas, etc., lo ilustraron con acuarelas y planos cinematográficos, y eso le daba un hiperrealismo fabuloso”.




Cuando los creadores logran ser categorizados como únicos, independientemente del proyecto al cual se integren, sus trabajos van a ser perseguidos por quienes los admiran. “Es como que tú leas a un escritor que ya sabes que es bueno: no te importa que saque algo de ciencia ficción o un drama, igual lo vas a querer. A mí me fascinan Robert Crumb, Art Spiegelman, Daniel Clowes, Chris Ware, que son autobiográficos, se basan en cuestiones cotidianas y de repente divagan con la fantasía. Underground, se les denomina”, afirma Sergio Almendro, al tiempo que añade que el apego puede trasladarse del ejecutor, al relato en sí: “No nos interesan los superhéroes pero al final nosotros buscamos son las tramas buenas, sea de la línea americana, europea o asiática”.

Puristas y no tanto

Con el artífice del Fanzine Basura coinciden el resto de los entrevistados, aunque no sin poner barreras. Christian Caicedo, master de www.japananimation.com.ve, apunta que por muy bien elaborados que estén, por ejemplo, los crossovers no son lo de él: “Con figuras de películas taquilleras gringas, como Piratas del Caribe o Star Wars, se hicieron unos manga y no eran lo mismo, además las temáticas americanas no cuadran aquí, donde quizás se toma como referencia a un samurái que era un campesino común y corriente, y se cuentan sus vicisitudes”, aclara.

En la otra esquina, EDO contraataca: “Pese a que tengo Ghost in the Shell, el lenguaje de los japoneses me parece extraordinario y aquí gusta, lo que no me agrada es que es muy repetitiva la estética y muchos chamos tienden a copiar el estilo y no generan uno propio”, estima, no sin aclarar que él empezó imitando algunos elementos que le cautivaban, como los árboles que hacía Albert Uderzo en Astérix, hasta que atinó su propio camino.



Otras hetero y ortodoxias

Más allá del contenido en sí mismo, existe otra polémica que suscita ciertas divisiones en este ámbito. Mientras Sanabria asegura que el futuro está en el e-cómic y Almendro se considera pionero en la materia, gracias a sus trabajos y a los de historietistas criollos y extranjeros que carga en su site y en la versión dominical Suplemento del Zuplemento, su socio, Quintero, reclama una vuelta a lo tradicional: “Hay cosas que sí leo online pero a mí me encanta esa simbiosis entre la palabra y la imagen y, a la vez, el libro es un objeto estético”.

Con todo, para Nathaly Bonilla, la clave está en tocar un punto intermedio: “Cuando se te complica encontrar un fascículo, que de hecho me pasó con Watchmen, lo que haces es ‘hojearlo’ en Internet y luego te convences de que vale la pena comprarlo. Como son costosos y difíciles de conseguir tienes que ver”.

Destacado: Los precios aproximados de las publicaciones semanales o mensuales oscilan entre BsF.15 las más recientes y poco codiciadas en el puente Fuerzas Armadas, hasta BsF. 150 las de más paginación y novedad.

Para abastecerse: Puente Fuerzas Armadas, Tecniciencia, VDL Books, Libroria, Noctua, Librería Americana, Action Zone, Exentricismos, dpxcomics.com, mercadolibre.com

Iniciativas locales

Zuplemento: http://zuplemento.wordpress.com
Tras sacar 8 mil copias de su primer número impreso en 2005, Florencio Quintero, Sergio Almendro, Alfredo Rojas y Miguel Salguero lo mudaron a la web, donde ya superó las 150 ediciones, sumando más de 18 mil visitas al mes. Proporciona una plataforma donde el talento nacional puede mostrar su labor. Han organizado tres exposiciones tituladas La Vida es un Cómic.

Mitos Urbanos: www.comicmu.blogspot.com
Los merideños Carolina Rodríguez, Patricia Rojas, Adriana Barrios, Rafael Marquina, Dayana Buitrago y Juan Salas se unen periódicamente, desde 2005, para investigar sobre una leyenda, como la de María Lionza, y con la información que obtienen lanzan una convocatoria, para los que les entusiasme llevarla a diseños secuenciales. Además de la Reina de Sorte, produjeron una revista con Machera y otra con el Dr. Knoche.

Eventos anuales

El más famoso es la Cómic-Con de San Diego, California. En el Centro de Convenciones se congregan más de 130 mil personas durante cuatro días para adquirir cuadernillos, interactuar con los artistas, mirar trailers de próximos estrenos, etc.

En Caracas:

Avalancha: Se realiza a mediados de año. Invitan a actores de doblaje y se enfoca en el manga y el anime.

Anime Expo: Tiene lugar en diciembre en el City Market de Sabana Grande. Su énfasis está en las expresiones japonesas.

Shin Osecon: se efectuará del 17 al 19 de diciembre en el Museo de Bellas Artes. Recientemente admitieron más representación de las viñetas americanas, en simultáneo con el manga.

Caracas Cómic-Con: su segunda entrega será el 3 y 4 de diciembre de 2011 en la Universidad Metropolitana. Incluye biblioteca de cómics, venta, concursos de disfraces y talleres con virtuosos nacionales.







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