miércoles, 31 de octubre de 2012

Un campesino guatemalteco halla un mural maya en su cocina



Fotografía de Robert Slabonski




viernes 12 de octubre de 2012



CHAJUL, Guatemala (Reuters) - En una casa rural desvencijada en las tierras altas de Guatemala, el agricultor Lucas Asicona nunca se imaginó que tendría el extraño trabajo de ser un guardián de tesoros mayas, hasta que decidió remodelar su cocina.

Cuando retiró el yeso en su humilde casa de la época colonial hecha de piedra, adobe y tablones de madera, descubrió unos murales de 300 años de antigüedad, una obra de valor incalculable de la historia de Guatemala.

Escenas de europeos altos tocando tambores y flautas aparecieron en el inmueble de una sola habitación, en donde su familia, incluyendo cinco niños, cocinaban, dormían y jugaban.

Así que cuidadosamente retiró el mobiliario y movió la estufa de leña de la cocina al exterior para proteger la preciada obra de arte, muestra del rico pasado de Guatemala.


Fotografía de Robert Slabonski
"Tratamos de no dejar que los niños los toquen." dijo Asicona, de 38 años, y quien descubrió los murales por casualidad en 2005 durante los trabajos de remodelación de su casa, que ha pertenecido a su familia por generaciones.

"Cuando llueve la casa se pone muy húmeda y algunos de los colores han perdido su intensidad. Por ejemplo el negro se ha convertido en gris y algunos de los otros colores ya no son tan brillantes como antes, pero tratamos de conservarlos lo mejor que podemos sin fondos", agregó.

Asicona está entre cuatro jefes de familia en Chajul, una comunidad Maya Ixil a unos 350 kilómetros de Ciudad de Guatemala, que luchan por preservar murales encontrados después de quitar el yeso en las paredes de casas antiguas.

Los expertos creen que murales similares podría estar ocultos en otras ocho casas del pueblo.

Pintados por los ancestros mayas de los actuales ocupantes, los frescos cubren varias paredes en las casas, cuya historia colonial se vislumbra en detalles como puertas pesadas de madera y pilares de piedra tallados que sostienen techos de metal.

Los murales ofrecen un registro visual único del momento histórico en que los mayas locales, algunos ataviados con disfraces emplumados, se encontraron con altos y barbados conquistadores de España.

Fotografía de Robert Slabonski
Los historiadores aseguran que los murales en casa de Asicona ilustran el llamado "baile conquistador", un periodo de la década de 1650 en el que los españoles obligaron a los locales a construir iglesias católicas, que todavía están de pie en el centro del pueblo.

Otras pinturas en una casa vecina muestran bolas de fuego en espiral, que según la tradición cayeron del cielo a la par del encuentro colonial en el siglo XVII y que los mayas creían se trataba de una señal de furia de los dioses.


"Consideramos que es un documento único", dijo la antropóloga guatemalteca, Ivonne Putzeys. "Es patrimonio tangible que está implícito allí (...) y representa escenas en un momento determinado de los señores en sus propios hogares", agregó.

LO MEJOR QUE PODEMOS

La civilización maya floreció entre los años 250 AC al 900 de nuestra era, y se extendió desde lo que actualmente es Honduras hasta el centro de México. Dejó atrás un tesoro de pirámides y docenas de grupos indígenas mayas que aún perduran.

Casi la mitad de los 14,5 millones de guatemaltecos son de ascendencia indígena, muchos de los cuales siguen hablando 21 lenguas reconocidas oficialmente y usan colorida y brillante vestimenta.

Fotografía de Jorge Dan López
Los historiadores en Chajul aseguran que conservar la rica herencia pictórica es vital para el pueblo de 25.000 habitantes, que fue fundado hace cuatro siglos por grupos mayas que huyeron de los invasores españoles de Antigua, a unos pocos kilómetros de la capital guatemalteca.

"A través de nuestra historia, nuestra gente pintó estos murales para que sus historias no sean olvidadas", dijo el historiador Felipe Rivera.

Pero en un país en donde más de la mitad de la población vive en pobreza, la conservación es un reto.

Asicona dijo que la última vez que contactó al gobierno por ayuda fue en 2007 pero nunca recibió una respuesta. Como otras familias, asegura que está simplemente haciendo lo mejor para conservar los frescos.

Fotografía de Robert Slabonski
Ha recibido visitantes de lugares tan lejanos como Europa, que le han pagado más de 10 dólares para entrar en su hogar y ver las pinturas, pero sin más apoyo le preocupa que los frescos puedan desaparecer.

"Tratamos de dar el mejor mantenimiento a la casa", dijo.

"Hemos contactado al gobierno sobre los murales pero, como te dije, solo (hemos conseguido) promesas sin acciones", agregó.

El portavoz del Ministerio de Cultura, Sergio Igax, dijo que para que las familias reciban fondos para conservar los murales, los hogares tienen que ser declarados patrimonio nacional, un proceso largo que involucra un denso papeleo.

Aseguró que la oficina no ha recibido una solicitud de Chajul para realizar una evaluación en años recientes.

/Por Mike McDonald/

 Tomado de Reuters



Las imágenes de Robert Slabonski fueron tomadas de Sott



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