jueves, 8 de septiembre de 2016

Prólogo del libro Relatos de más Allá del tiempo y el espacio





Este pasado 5 de Septiembre ha visto la luz la cuarta antología de cuentos publicados por la web Ficción Científica. En esta ocasión el recopilatorio se llama Más allá del tiempo y el espacio y el escritor J. G. Mesa ha tenido el honor de ingresar en el selecto club de los prologuistas de sus antologías. Prólogo que sigue a continuación de esta humilde entradilla. Como siempre esta recopilación digital es de descarga gratuita en este enlace.

El comandante de esta nave a propulsión volitiva, José Antonio Cordobés Montés colaborador habitual de este blog, ha preferido no hacer ningún acto de promoción, obligado por su habitual modestia. El comandante y único tripulante de la nave lo administra y gestiona todo: desde el soporte técnico, la selección de los cuentos, la moderación del blog, el posteo de libros y reseñas… y todo por el amor al arte, sin sacarle un céntimo. Afortunadamente la nave está llena de pasajeros, todos polizones, ni publicidad soportan… todo un lujo asiático, impropio de estos tiempos.

El lunes 3 de Septiembre de 2012 abrió sus puertas digitales la web Ficción Científica para dar cabida a todos los aficionados al fantástico. Tardo unos meses en empezar a publicar cuentos, REM de Cristina Jurado Marcos tuvo el honor de iniciar esta magnífica costumbre en Marzo de 2013… y desde entonces casi todos los lunes del “curso escolar” Ficción Científica suele traernos un nuevo cuento fantástico, escrito es castellano desde cualquier punto del planeta Tierra y sus aledaños. José Antonio suele hacer un llamado a los autores para que sometan sus relatos a publicación enviándolos a este correo relatos@ficcioncientifica.com. 

La paga es pequeña, el agradecimiento de los pasajeros y tripulante de la nave de propulsión volitiva: Ficción Científica, pero la gloria es infinita y eterna. 

104 cuentos ha publicado Ficción Científica en estos 4 años: primero en la web y luego agrupados por cursos en antología de formato electrónico, todos siguen disponibles para su descarga gratuita en la web (en particular clicando en el nombre de la antología): 

En 2013 fueron 15 los relatos publicados en la antología: Ellos serán el futuro, prologada por Cristina Jurado.

En 2014 fueron 29 los relatos de Mundos dos años de Ficción Científica, prologada por Nieves Delgado.

En 2015, fueron 31 los cuentos recogidos en Tres años caminando juntos, prologada por Miguel Santander

Y en este 2016 son 29 los cuentos que conforman la antología que nos ocupa Más allá del tiempo y el espacio, prologada por J. G. Mesa

Y desde aquí les emplazo a la cita del año que viene, justo cuando Septiembre asome la nariz. Les dejo ahora que el prólogo de J. G. Mesa.

By PacoMan

*******

Prólogo de Juan González Mesa


Recientemente he hablado con un viejo lobo de mar, un marinero por lo militar que nació en secano. Este hombre me dijo que fabulaba con el mar antes de conocerlo, y con los barcos. Podéis suponer que, en la época de su infancia, no es que no hubiera internet, es que una familia tenía siete u ocho fotos de familia, con suerte.

Este hombre no sabía lo que era el mar y soñaba con él, y, por tanto, le echó arrestos a la vida y acabó haciendo eso tan manido de perseguir sus sueños. Pero lo suyo entraba dentro de lo que es posible. Ahora ¿qué haces cuando sueñas con atacar naves en llamas más allá de Orión? ¿A qué puedes conducir tu vida cuando tu alter ego habita en el imposible? ¿Cómo lo transformas en ego? Te tienes que joder, sería la respuesta adecuada. No puedes, diría cualquiera.

No me digas lo que no puedo hacer, es nuestra respuesta.

Por eso los raros, en cierto modo, estamos hermanados en una de las guerras más estimulantes del panorama histórico creativo. Terror contra fantasía, hard sci fi contra sci fi. Por eso no solo contamos historias acerca de lo que es imposible, sino que las hacemos verosímiles, ya que la premisa que las convierte en historias de género, aquello que nos motiva, nuestro mar, ¡no existe! No se trata solo de contar historias, por tanto. Se trata, además, de construir el entorno sin el cual somos como un niño que jamás podrá viajar a la costa. Tenemos la obligación de ser buenos escritores y creadores coherentes.

Este recopilatorio de relatos reúne a un buen montón de hermanos que, como yo, no se siente exactamente en su casa dentro de este mundo. Que, como yo, educan desde el desconocimiento en materias que se descubren sobre la marcha, en un aula donde la gente está mirando por la ventana o está intentando educar al de al lado. Estamos un poco desconectados de la lógica oficio-beneficio, sí. Al menos es en lo único en que somos realistas.

Este recopilatorio, además, se da en un entorno de los que me gustan. Ficción Científica es el equivalente a un colegio público, a un instituto público. Mientras la literatura de género tiene en nuestro país centros diseñados para cueste mucho trabajo entrar y no tanto salir, Ficción Científica no posee muros, solo un señor afable por los alrededores que no te pide el ticket, que solo te pregunta si estás cómodo y que, como mucho, te recuerda que aquí se viene a escribir buena mierda. No es que en Ficción Científica pueda entrar cualquiera, es que lo único que importa para entrar, precisamente, es lo que hayas escrito, no quién te conozca, cómo te conoció, si te quejas mucho o poco del mundo editorial, si publicas o te publican, si tienes pedigrí o bagaje.

Aquí nunca te vas a encontrar a alguien que, aunque su oficio sea descubrir escritos, te diga que no tiene tiempo para leer. Por eso es imposible no toparse con pequeñas joyas, porque el laboratorio de este producto tiene como techo el cielo; del planeta que imagines.

Por tanto, en un recopilatorio de relatos de Ficción Científica vais a encontrar lo que se encuentra un ojeador de fútbol cuando dispone de todo el tiempo y dinero del mundo para visitar campos de entrenamiento de césped bien cuidado, chabolas donde vales exactamente lo bien que juegas, o plazoletas de cemento donde los niños detienen el partido cuando pasa alguien con la compra. Embarcarse en algo así es verdadero respeto por el género, que es a su vez el producto de mentes hiperactivas y desubicadas, es verdadero afecto por el imposible. Es HAMOR BERDADERO (quien lo probó, lo sabe).

Así que entrad, por favor, en esta que no es vuestra casa ni la mía, ni será nunca de nadie, una sala de espejos que ha colgado gente tan extraña como orgullosa de serlo. Gente que, cuando debate sobre Verne, se ha leído a Faulkner y a Verne. Cuando va de compras al mundo de las ideas, se lleva dinero y un vial de sangre de dragón. Cuando adquiere piezas para sus relatos, acuden al taller de Chéjov, pero también al mercado negro de Bécquer.

¿Por qué un recopilatorio de Ficción Científica, por tanto, es distinto a otra cosa? ¡Ya os lo estoy diciendo! Porque somos el ejército de todos los desheredados.

Tenemos marcas en el lomo que lo acreditan.

Y el donaire necesario.

Cuando escribes un producto concreto para gente concreta que, además, tiene el tiempo limitado y el acceso restringido, te ves obligado a tocar la tecla que esa persona ya estaba buscando. Te obligas a limitarte, en extensión, en temática, en el tono, en el léxico. La gente no quiere tropos complejos. La gente no quiere sagas. La gente no quiere terror puro. La gente no quiere pulp. La gente no quiere.

Es una actitud que me recuerda a la de alguien que se lleva cuatro horas delante del armario eligiendo ropa para ver cómo encaja mejor, y cuando sale a la calle, los zapatos le aprietan, la corbata le ahoga y los pantalones le pican. Quiero decir con esto, ¿no es mejor para la libertad creativa un lecho, un entorno, que no prejuzga, que ama, que ve el mundo desde el prisma del lector, que tiene ganas de más?

Ese es, según mi criterio, el acierto que siempre llevará implícita una colección de Ficción Científica, que ha sido abordada con ojos de lector, que ha sido seleccionada con total libertad. Responde a los impulsos y necesidades de ese niño que no soñaba con algo accesible, aunque lejano, como el mar, sino con mundos, seres, invenciones que no existían.

Yo comparto esa querencia y, cuando recibí el archivo con los relatos de la selección, lo abrí como un regalo. Nosotros, que sentimos HAMOR BERDADERO por el género, no necesitamos tapa dura ni ilustración alguna, ni sello, para abordar estos textos con ilusión real, igual que no necesitamos que un monstruo exista para temerlo, o que una nave haya sido diseñada, para querer montar en ella. Lo siento, pero sí, somos distintos a los que predican como dogma que la realidad siempre supera a la ficción (mis cojones). Son tantas cosas las que no necesitamos, que aquellos que se han sumergido en el ambiente que te deja sin tiempo para leer y sin opciones para escribir, se llevarían las manos a la cabeza, no al averiguar, sino al recordar, lo bastardo, libre y espontáneo que es el género.

Por eso, cuando abrí el archivo, sabía que me encontraría con profesionales que no admiten ningún corsé, y con talentos que no pasan por según qué aros, con propuestas arrogantes, con vidilla. Si hablamos de lo que la gente quiere, claro que hay un público que adora otro homenaje a los mitos de Chutlhu, claro que siempre será bienvenida una historia de zombis infectados que solo puedes detener con un disparo en la cabeza, claro que se puede mirar lo que funcionó, pero es que hablamos de algo tan asentado que, literalmente, ¡forma parte de la realidad! Y la gente, el público, los lectores, no pueden pedir lo que no saben que existe. De eso nos encargamos nosotros, los escritores de colegios públicos como este, los irreverentes, porque, como dijo más o menos Alan Moore, si el lector supiera lo que necesita, no sería el lector, sería el creador. Y si el editor supiera lo que el lector necesita, no sería el editor, sería...

Todos sabéis cómo sigue.

Pensad, antes de abrir esta caja de regalos, que nadie los solicitó, ni describió, ni encargó antes de que fueran escritos, que no obedecen a premisa, obligación o moda. Fijaos, como ejemplo, en la elección del prologuista, uno que no tiene nombre que dé brillo ni asegura ventas ni forma parte de camarilla alguna. Pero resulta que al recopilador esas cosas no le importan, y solo se fijó en que le gusta lo que escribo.

Y así con todo.

Y ese es el camino.

Juan González Mesa

12/07/2016


Puedes descargar la antología en formato epub, mobi o pdf pulsando aquí.





*******






by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po

*******




J. G. Mesa

Juan González Mesa nació en Cádiz, en 1975. Comenzó a escribir casi al mismo tiempo que descubrió la literatura de fantasía y de terror, a los once años. 

También mostró temprano interés por el cómic, de modo que participó en un curso de dibujo de cómics organizado por la UCA. Su pasión por el cine lo llevó a realizar un curso de guion y otro de Introducción General al Cine, en la Escuela de Cine de Puerto Real. En el año 2004, guionizó, produjo y dirigió el cortometraje Exnatura. También es coguionista de la webserie Sombras. 



El grueso de su producción artística es literario. Ha sido ganador de los premios Juan Ortiz del Barco y Ciudad de Martos de relato, accésit de los premios Ciudad de Elda y José María Franco Delgado, y finalista del premio Alberto Magno, en 2014, con el relato Rubicón. También en 2014 fue nominado al Ignotus a mejor novela con Gente Muerta, de Ediciones Acontracorriente, a mejor novela corta con La montaña, autoeditada, y en 2016 por su relato Los Rápidos Azules, publicado en Supersonic nº 3.

Coautor y coordinador del equipo literario del proyecto 2.0 Tiempo de Héroes, editada por Editorial Norma, Juan también se atreve con la autoedición, campo en el que ha desarrollado una incipiente bibliografía con las novelas El exilio de Amún Sar, De acero y escamas,  El oficio de las sombras, Corazones ensangrentados y Animales que parecen hombres. Colaboró en el relatario Dimensión B, con el relato El ataque del asesino invencible, en el Visiones 2014 con el relato Hijos de Coubertin, escrito junto a su hermano Antonio González Mesa, con el que también firma el relato El maremoto, elegido para el relatario El bosque del inglés y otros relatos, de Hislibris. 

http://juangmesa.blogspot.com.es/

https://www.facebook.com/juan.gonzalezmesa.7

@JuanGMesa

No hay comentarios:

Publicar un comentario