domingo, 12 de febrero de 2023

SOBRE EL GÉNERO EPISTOLAR: VOZ DE ALERTA

 

Imagen tomada de CNN



SOBRE EL GÉNERO EPISTOLAR: VOZ DE ALERTA


Con el género epistolar la humanidad logró florecer. Fue el medio, por excelencia, para plasmar ideas y sentimientos... y para sortear, de algún modo, las barreras que nos impone tiránicamente la distancia y el tiempo.


En mi juventud conocí a una señora - una italiana - que conservaba, como un tesoro, la correspondencia de su difunto esposo. Si hago un ejercicio de imaginación la puedo visualizar esperando las cartas que le llegaban, cada cuatro meses, del otro lado del Atlántico. Es más, en mi ejercicio la visualizo respondiendo cada misiva, durante siete largos años, con el fervor de una mujer enamorada.


Traigo al presente esta historia para significar un hecho que ha llamado mi atención, puesto que el cancionero del mundo ya no hace alusión a este género. Un compositor de la actualidad no podría escribir, como Luis Mariano Rivera: "Esta carta / desgraciada / puño y letra / de mi amada" o como Reynaldo Armas: "La carta que me mandaste / carta malvada / no la pienso ni leer". 



Alguna vez canté que "las palabras más hermosa de libertad se han escrito en la cárcel", cosa muy cierta, y a quien me refute lo invito a leer alguna de las misivas que escribió en prisión el poeta Miguel Hernández


Ahora bien, sobre la importancia de las epístolas, en medio de situaciones extremas o angustiantes, traigamos a colación a uno de los tantos soldados anónimos de la primera guerra mundial escribiendo, en una trinchera: "Bonita, cuando vuelva del frente me casaré contigo" pues, pese a tanta deshumanización, sólo necesitó tinta y papel para desnudar sus sentimientos. 





Yo, que me precio de poeta, recuerdo que a mis siete años le escribí una carta de amor a Roxana Agüero, la niña más hermosa de la Escuela Básica La Blanquera. Olvidé cómo comienza y gran parte de su contenido, pero termina así: "Cuando seamos grandes te pasearé en la más lindas de las carrozas". Es decir, esa inocente carta fue el punto de partida de mi destino literario. 


Debo resaltar que las misivas eran un verdadero arte. Se hacían borradores, se cuidaba la ortografía, se procuraba el estilo, y caso que fueran escritas a mano: se empleaba la mejor letra posible. Por ello la caligrafía de nuestros mayores supera con creces la nuestra. 


En el caso de los iletrados las epístolas no fueron menos importantes. Claro, como no podían escribirlas recurrían a escribidores para que reprodujeran lo que deseaban transmitir o a familiares o amigos para que les leyeran la correspondencia. Sí, en el pasado había mayor número de analfabetas. Pero, ahora que lo refiero, viene a mi mente la sentencia de Mark Twain que dice: "El hombre que no lee no tiene ninguna ventaja sobre el que no sabe leer". 


El analfabetismo básicamente se ha erradicado y sin embargo, el vocabulario (por la ausencia de lectores) se empobrece de manera alarmante y no sólo eso, la sociedad promueve dicho empobrecimiento. Rafael Cadenas, en 1984, ahondó sobre este tema en el ensayo que se titula En torno al lenguaje. Ensayo que recomiendo.


En el presente, es ilógico pensar en la existencia de personas como el apostol Pablo o como Simón Bolívar o como tantos de los que se valieron de misivas para cambiar el mundo. 


No estoy en contra de la tecnología, de hecho, agradezco que nos permita una comunicación directa y en tiempo real, pero sí de la cosificación del hombre postmoderno, de la insustancial banalidad, de la inopia, de la ausencia de pensamiento crítico. Ahora, cabe preguntarse: ¿si con el género epistolar la humanidad logró florecer, la ausencia de este género nos llevará a la extinción? 


A modo de cierre, de estas reflexiones, alzo mi voz de alerta para decir: HERMANOS, CULTIVEMOS EL  LENGUAJE... VOLVAMOS AL GÉNERO EPISTOLAR.


FRANCISCO AGUIAR






Tienes un email. 1998. Trailer





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Francisco Aguiar. Escritor venezolano (San Carlos, Cojedes, 1985). Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó en 2014 el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT). La revista Memoralia publicó en 2015 su monólogo La Alcantarilla. En 2018 participó en el XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias (FIPCA). La OIM – Colombia publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabraHa publicado entrevistas, artículos y notas, en revistas, periódicos y blogs. Autor del libro El cuento más largo. 


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