viernes, 7 de septiembre de 2012

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Montaje: Presseurop












18 febrero 2010

 ADEVĂRUL BUCAREST



Varios diputados islandeses han hecho suya la idea lanzada por la página WikiLeaks, que gana cada vez más adeptos: se trata de recopilar las leyes más favorables a los medios de comunicación y proteger a los periodistas de todo el mundo contra las demandas.
Montaje: Presseurop


Ana-Maria Vieru

Islandia pretende convertirse en el paraíso de los periodistas. El Parlamento de Reikiavik va a debatir una iniciativa que prevé la adopción de leyes que ofrezcan una mayor protección a los periodistas y a sus fuentes, con el fin de reforzar la libertad de expresión. La propuesta no es casual, pues Islandia ya había sido clasificada por Reporteros sin Fronteras como el país donde los periodistas tenían mayor libertad de expresión. El proyecto, llamado"Iniciativa islandesa para la modernización de los medios de comunicación",fue presentado oficialmente el 16 de febrero al Parlamento de Reikiavik por algunos diputados movilizados por la página web Wikileaks, especializada en la publicación de primicias periodísticas.
Si la iniciativa consigue los apoyos necesarios, el Gobierno pedirá al Parlamento que debata la introducción de un conjunto de leyes dirigidas a proteger a los periodistas y a sus fuentes. En este caso, periódicos, televisiones y páginas web del mundo entero podrían abrir oficinas en Islandia. Tal como explica Julian Assange, editor de Wikileaks, el objetivo se alcanzaría mediante la introducción en la ley islandesa de “buenas prácticas” legislativas del mundo entero. “Diversos países tienen buenas leyes, pero no hay ningún país que las tenga todas.” Wikileaks dispone de servidores situados en lugares estratégicos de todo el mundo, lo cual le permite publicar o canalizar información a través de países donde el marco jurídico es más permisivo con sus actividades. La página ha recibido más de 100 demandas en los tres últimos años, pero no ha perdido un solo juicio. La propuesta que presenta a Islandia se funda en su propia experiencia.
Poner fin al turismo de difamación
En principio, la nueva legislación debería ofrecer protección jurídica a las fuentes, así como a las comunicaciones entre los periodistas y éstas. Se incluirían también medidas que permitan poner fin a lo que se conoce como “turismo de la difamación”, a saber, la práctica de presentar demandas en países donde la legislación sea más favorable, con independencia de los países donde están establecidas las partes. En virtud de estas propuestas, aquellos que sean acusados de difamación podrían plantear un contra-proceso en Islandia contra los “turistas de la difamación”. Andrew Scott, profesor de derecho en la London School of Economics estima que estas medidas “transformarían al humilde [periodista] islandés en un superhombre jurídico, fuera del alcance de los tribunales de fuera de Islandia por todos los comentarios realizados desde su país. "

Estas medidas tienen como objetivo no sólo la protección de los periodistas, sino también de las empresas que publican su trabajo, las páginas que recogen la información u otros intermediarios. “La finalidad de la legislación no es permitir la publicación de insultos sin restricciones, o convertir Islandia en el país de los tabloides, de los pedófilos o de otras actividades de este género”, explican los promotores del proyecto de ley. “La idea es crear un marco favorable para el periodismo de investigación y para la libertad de expresión, un entorno propicio capaz de atraer a los medios de comunicación del mundo entero”, precisa Julian Assange.
Islandia ha sido escogida porque su clase política es receptiva al cambio. El país ocupa por lo demás el primer lugar en la clasificación de “Libertad de prensa 2008” de la organización Reporteros sin Fronteras, y el noveno en la clasificación 2009, lo cual significa que ya posee una de las legislaciones más permisivas del mundo para la libertad de expresión. Los redactores de Wikileaks piensan que en Islandia existe además voluntad política para realizar una reforma de esta clase, pues los medios de comunicación islandeses han sido víctimas del “turismo de la difamación”.

Tomado de Presseurop


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