miércoles, 11 de febrero de 2015

¡VIVA ZAPATA!

EL DE VENEZUELA




Pedro León Zapata (La Grita, 27 de febrero de 1929 - Caracas, 6 de febrero de 2015)






Estimados Amigos

Muchos Liponautas habrán pensado, a causa de la parte inicial del título, que nos referíamos a la pelicula, basada en la vida del lider revolucionario mexicano Emiliano Zapata, de Elia Kazan del año 1952, y protagonizada por el extraordinario Marlon Brando. Pero no es así, el título no es más que nuestra alegre despedida a un entrañable artista venezolano. 


El pasado 6 de febrero de 2015, falleció en Caracas el inigualable artista venezolano Pedro León Zapata. Nuestro amigo, soló se le puede llamar así después de tantos años de familiaridad adquirida por leer sus caricaturas y escuchar sus agudas declaraciones sobre los más diversos sucesos en los más variados campos de la vida nacional.



Zapata fue un intelectual a la manera de ese escritor mexicano Gabriel Zaid, (para mayor información consulte la entrada: Unas palabras sobre los Intelectuales...   a Zapata el pueblo lo escuchaba no porque fuera un presidente o político importante, un especialista, taxista o reina de belleza. La gente le prestaba su atención por las verdades que magistralmente plasmaba con sus mágicos trazos. Sus caricaturas aparecieron de forma ininterrumpida en el diario El Nacional desde 1965 hasta el 2015.



Como homenaje en su partida compartimos con ustedes este sincero texto que nuestro amigo Carlos Yusti le dedicó.

 
Carlos Yusti. 1982. Fotografía de Yuri Valecillo

Quizás Zapata en este momento cabalgue en un brioso corcel blanco y  mientras encabrita su caballo en una colina hecha de lápices de colores blande ahora la pluma, o el rotulador, de los arcángeles.

¡Viva Zapata! Cartel. 1952.


Buen viaje a los puertos Grises Zapata, el de Venezuela



Richard Montenegro


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ZAPATA




Pedro León Zapata. Foto de Roberto Mata



La línea retorcida hasta el ingenio pleno, el garabato amasado en creatividad y crítica al poder en todos sus estamentos. El dibujo en ejercicio pleno de libertad y protesta, en ese equilibrio constante de humor y tragedia, de ironía cruda y causticidad cocida en el fuego lento de la inventiva, de la inteligencia que corta con gran sutileza los problemas de nuestro devenir para esquivar la censura de arriba, abajo y de los lados.






Con la muerte de Zapata a este país se la ha muerto la mitad del cerebro y un gran territorio del corazón. Zapata aparte de PINTOR, en mayúscula claro, fue un poeta de la caricatura, un humorista de esa ironía inteligente que nunca te abandona jamás. Todavía recuerdo ese retrato-de-a-minuto que hizo de ese ser horripiodioso que fue Margaret Hilda Thatcher. Una caricatura sencilla, pero devastante como todo lo suyo y cuya leyenda decía: 

“La dama es de hierro, pero la pata es de palo”.





Zapata no fue un caricaturista más, era el caricaturista por excelencia. Con sus caricaturas no sólo desnudó al político escueto y rastacuero que todos llevamos dentro y que otros exhiben con la impunidad del caso, sino que fue colocando/dibujando toda la situación nacional en perspectiva y señalando las taras, los bochornos y las pifias de una jerarquía política inescrupulosa, en ocasiones pavosa, desaforada por obtener riquezas y de una comicidad rampante. Clasificó en sus caricaturas a todo ese zoológico político que somos/padecemos. Por ejemplo el camaleón con su larga cola cínica adaptándose y cambiando de colores para medrar del estado y seguir sobreviviendo, a los militares (y a ciertos militantes rojo rojitos) como sapos con sus charreteras dejando al descubierto su fanfarronería ignorante: 

“Todavía no he aprendido a escribir, ¡Pero ya estoy reescribiendo la historia!”. 

A lo jerarcas castrenses siempre con su uniforme, pero sin cabeza: 

“De las 3 erres, la más mejor es la erre de testaferro”. 

Al venezolano de a pie lo dibujaba como un Juan Bimba icónico (descalzo, con sombrero y en vestimenta lamentable, quizá en homenaje al gran Leoncio Martínez, Leo):

“En los fuegos olímpicos merecemos una medalla de oro”. 

La alta burguesía de Zapata era pintada con sus joyas, sus collares, el smoking impecable y sus ideas dignas del vertedero de basura: 

“Dicen que el crimen no paga, pero aquí la corrupción si paga porque tiene impunidad” 

o este otro comentario de una señorona respingada: 

“¡Al que me impute lo mato!”. 

Las viejas beatas no podían faltar y Coromotico que es la belleza límpida y fresca, esa metáfora de la pureza por encima de todo el mierdeo político. La beatas de Zapata aconsejan a Coromotico: 

“Ten cuidado Coromotico, el CNE es el mayor violador de la comarca”.





Todos eran dibujados por Zapata: médicos, curas, obispos, los hambrientos, políticos vivos y muertos, las grandes obras del arte, etc. El país dibujado en ese trazo inconfundible del artista, de ese escritor de lo fugaz, de ese poeta de la precisión metafórica, del artista-orquesta consustanciado con su tiempo. Pedro León Zapata fue un pintor que necesitaba también de la escritura para darle cauce a su ingenio, a su humor de aguda gravedad; para darle rienda suelta a su visión política algo extraña, pero punzantemente nítida y puntual. Su caricatura fue un retablo del país. Nuestra historia del día a día en pocos trazos y con un aforismo impecable/implacable a la altura de Georg Christoph Lichtenberg. Aparte de humor sus caricaturas destilaban una filosofía excelsa que hilaba con poética exactitud sobre los grandes y mínimos problemas existenciales.
 




Con Zapata, en lo personal, aprendí/entendí que el arte existe para enardecer a la administración del poder. Que importa el bando. El poder va a lo suyo: a sojuzgar y a convertir el abuso en norma, en cotidianidad flagrante. El artista también va a lo suyo: resistirse, esquivar la censura y abrirse un espacio para que la lengua quede absuelta de toda culpa. Estuvo en una oportunidad en Ciudad Guayana animando un día del trabajador el que se ufanaba de ser un vago a tiempo completo.





Nunca los capitostes del poder (o de los poderes) le perdonaron su humor inteligente y con agallas, su humor de alta dosis intelectual. No le disculparon su genio como pintor, su ética estética años luz de etiquetas y gastados eslóganes partidistas.





Con respecto a los humoristas asesinados de la revista Charlie Hebdo, su caricatura/zapatazo fue precisa y reveladora: El dibujo representa una mano con un lápiz dibujando y la leyenda acota: 

"Pierde su tiempo el fanatismo: puede matar humoristas, pero el humor es inmortal". 

En las caricaturas siempre hubo esa luz, ese brillo infaltable de la lucidez, de la vocación humanista haciendo añicos todos los preceptos trogloditas del fanatismo, de esa fanfarronería de los poderosos, de esa monstruosidad fétida del poder que convierte el horror en una iconografía de opereta y luego no quieren que los humoristas hagan humor con todo ese tinglado de sangre y oraciones.





Zapata nos dibujó como nadie y esto le redime, le salva de sus enemigos y opositores que también los tuvo a montones. Cada artista se forja en la hojalata de sus sueños, cada quien busca que su arte sea la huella en esa levedad de arena que es la vida. Zapata hizo lo propio y logró a pesar de los vaivenes del poder tan azarosos como las vaivenes de la vida. Siempre me gustó aquella vez en la que Carlos Andrés Pérez(presidente en esa oportunidad) fue a condecorarlo y este tan bocazas y ufano le dijo:

“Quién iba a decirlo que yo te iba a condecorar Zapata” 

y el artista enseguida le contestó:

“Presidente, la vergüenza es para los dos”.


Carlos Yusti






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Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 28 exposiciones individuales. En la actualidad es el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna.



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.
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2 comentarios:

  1. Excelente y mas que merecido Homenaje al gran Zapata, sin duda uno de los grandes Artista, intelectual, humorista, filosofo de las Americas..................."VIVA ZAPATA".

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  2. Gracias Rolando por tu visita y por tu comentario

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