miércoles, 3 de abril de 2013

Blasina de Los sauces. Un cuento de José Carlos de Nóbrega




Paisaje vista de Caracas. Calixto Pérez. Acrílico sobre tela, 2012



Por José Carlos de Nóbrega




Blasina Ríos de Marín nació en Los Sauces  de Valencia, cuando el lugar no había sido deconstruido por los urbanistas desarrollistas, alrededor del año 1920. En lo que a mí respecta es —la conjugo en presente, pese a su muerte física a mediados de los noventa— una de las matronas más simpáticas y carismáticas de la ciudad. Aún nos convoca en la memoria, más allá de la nostalgia posible. La imagino atravesando el montaral que fue una vez Valencia, machete en mano, buscando a un Padrón extraviado en una de sus borracheras, o a sus hijos escondidos en traviesas aventuras, temiendo todos el rigor de su carácter de palo y piedra no exento, claro, de cálido y refrescante amor.

En la juventud había sufrido un accidente que le malogró una de sus piernas, salvada por la mano quirúrgica del doctor don Fabián de Jesús Díaz en el Hospital Central. El viejo galeno le había dicho que la doblada patica coja le bastaría para mantener y cuidar a una vasta prole. Efectivamente, proféticas palabras las suyas, Blasina parió y crió con éxito y dificultades a una generosa camada de buenos muchachos: Jesús, José, Chacha, Lina, Juana, Galán, Henry, La Flaca, Tababí y La Mapi. Gente de la que me place y enorgullece el trato y el aprecio para con este cronista. Los llevó a todos a la escuela. Analfabeta ella para aquel entonces, sin embargo, aprendió a leer presenciando las clases desde el umbral del aula. Voluntad implacable que combinó el aprendizaje de las primeras letras con el devoto ojo protector de sus chicos. 

Valga este intermezzo intertextual: una vez me había relatado una sorprendente historia de infidelidades y maridos cornudos, muy semejante a las que encontramos en Los Cuentos de Canterbury y el Decamerón. De ella aprendí, entonces, la vinculación de lo popular y lo culto en el arte; en este caso, a la sazón de su magnífica cocina, bien sean unas negritas refritas o su exquisito Asado Negro de cuya preparación aún discuten sus tres hijas menores. Es una magnífica ama de casa, si no pregúntenle a los Holbach de Valencia, a quienes sirvió durante años: todo en su sitio y en el momento justo. Dios aborrece de los aduladores de oficio pero ama sobremanera a los buenos mayordomos (ciertamente Blasina multiplicó los tres talentos que le habían encomendado).

La vieja era de armas tomar: en una ocasión, un borracho le pidió favores lascivos recibiendo a cambio dos latazos de leche Klim —repletos de comida para sus hijos— en la meritita mollera. En otra, desafió a un policía que quería matar a su perro, sin intimidarla su pistola ni su bastón y haciendo caso omiso al llamado de moderación del buenazo de Marín. Ya les había dicho que murió físicamente a mediados de los noventa, pues su cuerpo se hallaba muy cansado de albergar toneladas métricas de lágrimas y dolencias. Sin embargo, no partió desconsolada, más bien aliviada por la supervivencia y bienestar de su familia. Aún se extrañan las reuniones en la casa de La Isabelica o en Bucarito, donde ella era la abeja reina de la colmena divina que su amor y entereza nos legó.


José Carlos de Nóbrega



Publicado el  domingo 24 de marzo de 2013,  en el suplemento Letras de Ciudad Caracas



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José Carlos De NóbregaEnsayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana.



martes, 2 de abril de 2013

William Burroughs a Truman Capote: "Ha puesto sus servicios a disposición de quienes están convirtiendo nuestro país en un Estado policíaco..."



William Burroughs



Estimados Liponautas

Hoy le hacemos llegar esta comunicación que  le envió William Burroughs a Truman Capote, acusandolo de que con su obra solo facilitaba el engrandecimiento del estado policial en los Estados Unidos. Algo que debemos recordar es  que Burroughs mató de un tiro en la frente a su esposa Joan Vollmer, crimen que nunca pagó.


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"Ha puesto sus servicios a disposición de quienes están convirtiendo nuestro país en un Estado policíaco..."
Carta de  William Burroughs a Truman Capote


 Una diatriba contra el autor de A sangre fría.



En nuestros tiempos pocos se atreven a discutir los méritos de A sangre fría, el exitoso libro de Truman Capote, publicado en 1966. En su momento, sin embargo, varios críticos le dedicaron reseñas sumamente negativas y objetaron algunos de los procedimientos utilizados en el reportaje. El novelista William Burroughs (1914-1997), figura representativa de la Generación Beat, fue uno de ellos. Nunca se sintió impresionado por el trabajo de Capote, opinión que mantuvo hasta el final de su vida. En esta carta, publicada en el sitio Letters of Note, Burroughs ofrece una mordaz burla al éxito de Capote, además de condenarlo al inminente fracaso. ¿Profecía o coincidencia?

Truman Capote

Traductor:
Natalia Vélez


23 de julio de 1970

Mi querido señor Truman Capote:

Esta carta no viene de un admirador en el sentido habitual de la palabra, a menos que al leer “admirador” usted piense en alguna cosa muy distinta. Más bien tómela como una carta “del lector” –sin mayúsculas–, una selección de notas marginales sobre material presentado, como toda la “escritura”, a este departamento.

He seguido su desarrollo literario desde los inicios. He conducido en nombre del departamento que represento una serie de búsquedas tan exhaustivas como sus propias investigaciones recientes en Kansas, el estado de los girasoles. He entrevistado a todos sus personajes, comenzando por Miriam –en su caso, privarla del azúcar por unos días resultó un incentivo suficiente para que se volviera bastante comunicativa–, ya que prefiero tener todos los hechos a mi disposición antes de actuar. Sobra decir que he leído el reciente intercambio de genialidades que tuvo lugar entre usted y el señor Kenneth Tynan. En mi opinión, Tynan ha sido demasiado indulgente.

Señor Capote, su reciente comparecencia ante un comité del Senado también captó mi atención. Aquella vez usted habló a favor de continuar con la actual práctica de extraer confesiones negándole al acusado el derecho a una asesoría legal antes de rendir su testimonio. En efecto, estaba usted dándole el visto bueno al procedimiento policíaco estándar: obtener declaraciones sirviéndose de la brutalidad y la coacción, mientras que una fuerza policial inteligente confiaría más en la evidencia que en confesiones extraídas a la fuerza.

Usted se rebajó aún más reiterando el argumento banal del que hace eco en las cartas al editor cada vez que surge el tema de la pena de muerte: ¿por qué tanta simpatía por el asesino y ninguna por sus inocentes víctimas?

He leído todas sus publicaciones como parte de mi trabajo. Los primeros textos eran prometedores en ciertos aspectos, me refiero particularmente a las historias cortas. Después de todo, usted posee cierto ingenio para el desarrollo de temas relacionados con la conciencia humana. Por un momento pareció que haría uso de este privilegio. Sin embargo, escogió explotar un talento que no tiene, con el único propósito de vender.

Ha escrito un libro aburrido e ilegible que podría haber sido producido por cualquier asistente de redacción del New Yorker (una revista reaccionaria encubierta, dedicada a cuidar los intereses personales de la élite norteamericana). Ha puesto sus servicios a disposición de quienes están convirtiendo nuestro país en un Estado policíaco, por medio del simple mecanismo de propiciar las condiciones para el incremento de la criminalidad y luego exigir que se aumenten los poderes de la policía, además de la pena capital, para lidiar con la situación que ellos mismos han generado. Usted ha traicionado y desperdiciado el talento que le fue otorgado por este departamento. Ahora ese talento le será oficialmente retirado.

Disfrute su puerco dinero. Nunca tendrá nada más. Jamás escribirá una frase que logre superar el nivel de A sangre fría. Como escritor, está acabado. Cambio y fuera. ¿Me está siguiendo? ¿Sabe quién soy? Usted me conoce, Truman. Me conoce desde hace tiempo. Esta es mi última visita.


Tomado de El Malpensante


14-06-2026
21/06/2024

lunes, 1 de abril de 2013

Internet no puede entregar liderazgo ni organización que sustente la acción política ni tampoco una estrategia para la toma del poder

LOS REVOLUCIONARIOS DE INTERNET




Por: Carlos Ilich


Hoy prácticamente Internet ha pasado a ser parte de la vida de la gran mayoría de los chilenos. El común de las personas pasa prácticamente horas frente al computador: niños, jóvenes, trabajadores, dueñas de casa, etc. Mirando video juegos, noticias de espectáculos, pornografía, artículos de consumo, noticias, etc. Todo esto lo hacen aislados de otros ciudadanos y de compañeros de trabajo. Muchos muestran aspectos totalmente falsos de sus personas con el objetivo de estafar o de establecer algún tipo de relación.

Si bien Internet ha tenido alguna relevancia en el ámbito de relaciones sociales, la alienación que ha producido en el común de las personas los ha llevado a perder la calidad de la relación social que existía antes de que surgiera esta tecnología informática y no se dan cuenta de que Internet en el plano político tiene una relación dual.

Por un lado, los sectores políticos y políticos sociales han centrado gran parte de sus comunicaciones: denuncias y movilización del movimiento popular. Por otro, ha facilitado la transferencia de capitales especialmente de los bancos como también ha beneficiado la globalización imperialista.

Debemos considerar siempre que Internet no surgió para que las masas se educaran y tuvieran mayor conocimiento, sino que surge debido a la necesidad y a las exigencias de las grandes corporaciones financieras del mundo para poder movilizar de un país a otro, de una transnacional a otra, millones y millones de dólares, sobretodo especulativos, solamente presionando una tecla.

Hoy Internet está al alcance de las masas, en primer lugar, con un uso comercial y, luego, se expandió al ámbito social y político convirtiéndose en un medio de información y denuncia de la explotación de los trabajadores, la miseria en que viven los pueblos, el saqueo de los países y pueblos del mundo por los países imperialistas. También impulsó las mentiras sobre las guerras entre los países imperialistas y los países que no se subordinan a sus intereses. En Internet se expresa también la “lucha de clases“: movimientos sociales, partidos políticos, revolucionarios, ecologistas, etc. puedan informar al mundo sobre sus luchas. No se puede desconocer que Internet ha tenido éxito en difundir y movilizar en pos de las protestas y luchas de los pueblos del mundo.

Sin embargo, por mucho que se difunda y movilice, Internet no ha llevado y no llevará tampoco a ninguna revolución. Se puede informar, denunciar, realizar foros, debates, movilizar etc., pero Internet no puede entregar liderazgo ni organización que sustente la acción política ni tampoco una estrategia para la toma del poder.

La ilusión de dirigentes sociales y políticos que piensan que la acción política por intermedio de Internet reemplaza la necesidad de un partido político disciplinado es falsa. Internet puede facilitar un movimiento pero sólo la oposición política concreta de un partido revolucionario puede dar la dirección táctica y estratégica en pos de luchas exitosas.

La oposición político-social está definida por la acción real: manifestarse en las calles, poblaciones liceos, universidades, en las fabricas, etc.

Expresarse en reuniones públicas formular ideas, proponer planes, estrategias, dirigir, orientar, resolver problemas, trabajar organizado y de manera disciplinada define a un militante revolucionario.

Al contrario, meramente sentarse frente a una computadora aislado enviando frases y manifiestos define a un militante de computadora, es una forma de seudomilitancia que aísla de las acciones políticas concretas reales. Es un solo acto verbal, un activismo que no tiene consecuencias.

Las comunicaciones por Internet se vuelven un acto político cuando están ligadas de forma orgánica por intermedio de militantes en los movimientos sociales y políticos que desafían el poder imperante y que necesariamente involucra riesgos para el militante revolucionario.

El militante revolucionario se sustenta en un compromiso político con un proyecto de sociedad.

Los militantes de computadora o virtuales no arriesgan nada y no logran nada: la revolución está solo en sus cabezas


Tomado de Seremos más