lunes, 18 de agosto de 2014

Número 1 o Poema-Fax, el último poema escrito por Charles Bukowski




Estimados Cofrades

El 16 de agosto fue el cumpleaños de Charles Bukowski, para no dejar pasar por debajo de la mesa esta celebración decidimos compartir con ustedes esta entrada.

Deseamos la disfruten.

Atentamente

Egeo, mítico rey de Atenas, consultando a la Pitia, el Oráculo délfico, que está sentada en un trípode. La inscripción en la copa identifica a al Pitia con la diosa Temis.




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20 de febrero de 2012



Charles Bukowski (Andernach; 16 de agosto de 1920 - Los Ángeles; 9 de marzo de 1994) fue un escritor que aceptaba todo lo bueno que la tecnología podía brindarle. Así que en febrero de 1994 Bukowski ya tenia instalada una maquina de fax en su casa y el 18 de ese mismo mes le envió a su editor John Martin de la editorial  Black Sparrow Press   el texto que pueden leer en esta entrada, que sería su primer y ultimo poema Fax, 18 días despues la leucemia acabaría con su vida. Pero dejemos que el  mismo John Martin nos relate sus recuerdos del suceso:


"El 18 de febrero 1994 Hank ya tenía una máquina de fax instalada en su casa. El primer mensaje que me envió fue este poema. Estoy seguro de que visualicé como me enviaría sus futuras cartas y poemas a través de fax, pero lamentablemente 18 días más tarde se había ido.



"Salí corriendo y saque nueve fotocopias del fax, para un total de diez, las numeré y las firmé. Durante los siguientes meses y años di esas copias a las personas que eran coleccionistas de la obra de  Bukowski y a clientes habituales de Black Sparrow Press. Creo que regalé la última copia hace más de 10 años.



"Ese poema nunca se ha publicado (excepto como se describe aquí) ni se ha recogido en un libro."*




# 1


oh, forgive me For Whom the Bell Tolls,

oh, forgive me Man who walked on water,

oh, forgive me little old woman who lived in a shoe,

oh, forgive me the mountain that roared at midnight,

oh, forgive me the dumb sounds of night and day and death,

oh, forgive me the death of the last beautiful panther,

oh, forgive me all the sunken ships and defeated armies,

this is my first FAX POEM.

It’s too late:

I have been

smitten.



Charles Bukowski  le fue diagnosticado leucemia en 1993 y para Febrero de 1994 venia sufriendo todas las incomodidades que esta enfermedad puede brindar. Eso fue el caldo de cultivo para la sensación de postración que flota en este texto.

Con una sensación idéntica de abatimiento, una defenestración del alma, divagando por la red sin destino conocido encontré este poema un 18 de Febrero de 2012, a las 18 horas y 18 años después de que Hank enviara este poema a John Martin. El número 18 se hizo presente en esta cita tardía con mi amigo  Bukowski. El 18 aplicando la  numerología  se transforma en el dígito 9 (1+8=9). La cifra de la vida, 9 meses dura nuestra gestación, también es un número asociado con las cualidades artísticas. En la baraja del Tarot el nueve corresponde a El Ermitaño, la luz interior.

El Ermitaño


¿Que hizo que dos estados anímicos tan similares pudieran conectarse a través del etéreo vínculo de la red? ¿Como Hank pudo tenderme la mano tanto tiempo después desde ese país desconocido?

Carl Gustav Jung en 1909


Carl Gustav Jung simplemente habría dicho: 

Elemental mi querido Amigo, solo es cuestión de sincronicidad .

Otro simplemente me diría que solo es la enfermiza costumbre humana de buscar patrones donde no existen.

Lo cierto es que la fecha, los números y el ánimo me vincularon con Bukowski y decidí hacerlo más duradero haciendo un versión al español del poema. 

Antes ustedes el texto en español:

 
 
# 1


oh, perdóname, Por Quién Doblan las Campanas,**

oh, perdóname , Hombre que caminaba sobre las aguas,***

oh, perdóname, viejita que vivía en un zapato,****

oh, perdóname, montaña que rugió a medianoche,

oh, perdónenme,  sonidos mudos de la noche , el día y la muerte,  

oh, perdóname, muerte de la última hermosa  pantera,

oh, perdónenme, todos los naufragios  y ejércitos vencidos,

este es mi primer Poema-Fax.

Es demasiado tarde.

He sido 

abatido

Versión de Richard Montenegro


Texto tomado de aquí

* Este fragmento fue tomado de este sitio


** Una referencia a  Por quien doblan las campanas, la novela de Hemingway o quizás al poeta John Donne

***Quizás sea un referencia a Jesucristo


Old Woman Who Lived in a Shoe, de Joseph Martin Kronheim

****There was an Old Woman Who Lived in a Shoe. Es un personaje de una vieja rima infantil inglesa. La version  española en Puerto Rico dice así:


La viejita del zapato

Había una viejita que vivía en un zapato,
La pobre viejita tenía muchos muchachos.


Le daba la comida sin pudín,
Les leía cuentos y los ponía a dormir.



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


14/03/2026

viernes, 15 de agosto de 2014

"No pretendo con la presente superar a Cortázar contándole a su señorita en París sobre hermosos conejitos vomitados"

CARTA A CLARICE LISPECTOR CON MOTIVO DEL QUINCUAGÉSIMO CUMPLEAÑOS DE G.H.






Estimados Amigos

Segun cuentan la escritora brasilera Clarice Lispector no sabìa ni freír un huevo, era una de esas personas que "hasta el agua se le quema", como se dice en Venezuela de las personas que no son buenas en la cocina, pero lo que no cabe duda es que se le daba muy bien la escritura la que ejercía constantemente en casa en medio del ruido infantil y el perenne ruido de fondo del vaiven hogareño. Esta belleza que vino del frío(nació en Ucrania) logro producir una escritura de extrema calidad que no pudo ser encasillada en las corrientes literarias vigentes en el Brasil que le toco vivir. 

Como dato curioso aportamos lo siguiente: Es el segundo escritor brasilero mas estudiado dentro y fuera de Brasil.


Esperamos disfruten de esta carta que sirve de presentación al trabajo de traducción que realizó nuestro amigo José Carlos De Nóbrega al vertir al español  La pasión de G.H. 


Disfruten de la entrada.

Richard Montenegro


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No me pidas coherencia, yo soy una metamorfosis ambulante. Sócrates Brasileiro Sampaio de Sousa Vieira de Oliveira (1954-2011), jugador número 8 del Corinthians (1978-1984) y de la selección brasileña de fútbol (1982-1986).


Valencia de San Simeón el estilita, jueves 27 de febrero de 2014.


     Queridísima Clarice:


     Un abrazo solidario de parte de este polemista compulsivo. Celebramos hasta la convulsión de los sentidos, los cincuenta años de nuestra amiga en común: la flaca G.H., con sus manías, adhesiones y repulsiones que, por fortuna, la vindican en nuestros corazones. Chucho y Karibay se suman también a esta salutación afectuosa; ambos se confiesan parte de la entusiasta colmena que te lee apasionadamente. Esta pareja de amigos persiste en su tránsito diverso y travieso por las trochas del arte, desde la poesía y la narrativa, pasando por el teatro de títeres, hasta el rebelde sonido salvaje de la música punk. ¿Qué cuentas? ¿Qué te traes entre manos a contracorriente de la banalización del discurso político y estético? Por mi parte, en medio del ruido mediático y reaccionario –además de la violencia política reciente- que pretende envilecer a Venezuela, me desquito de la mezquindad del entorno traduciendo a dos grandes amigos: Lêdo Ivo, con dos de sus poemarios que más me tocan, Las Imaginaciones y El Soldado Raso; y por supuesto, La Pasión según G.H. (1964), una de tus novelas más conmovedoras, cuya traducción les ofrezco a ustedes dos como regalo de cumpleaños. Espero que la disfruten en la intimidad de vuestro Rio de Janeiro, compartiendo la sobremesa con cigarrillos y café. ¿Cómo va tu salud? ¿La mía? Regular, pues nuestra militancia en el partido nicotínico afecta los pulmones y de vez en cuando alborota la hipertensión arterial. Son los estigmas de la compulsión terrena y concupiscente de siempre.


     No pretendo con la presente superar a Cortázar contándole a su señorita en París sobre hermosos conejitos vomitados; ni a Chico Buarque solapándonos su requisitoria contra los milicos a ritmo de samba, fútbol y foxtrot; ni mucho menos ganarle a la epístola maravillosa que Susan Sontag le tributa a nuestro Jorge Luis Borges: “Yo lo echo de menos (…) Y usted seguirá siendo nuestro patrono y nuestro héroe”. Dios me libre de las pretensiones egóticas del intelecto. Se trata más bien de evidenciar mi goloso gozo como lector y traductor al castellano de vuestra novela. Clarice: A G.H. no podemos dejarla por fuera en tanto coautora, no vaya a ocurrir que salga del papel y se haga carne para contrariarte sin descanso; así le ha ocurrido a Cervantes, Boccaccio y Otero Silva en los disparatados callejones sin salida que Orlando Chirinos nos pinta en sus últimos libros. 



     La Pasión según G.H. posee muchísimas virtudes que espero poder sintetizar en este medio. Tu novela es también un gran poema en prosa. La austeridad y el minimalismo de la anécdota nos comunica, paradójicamente, muchas cosas: Apunta a una épica de la cotidianidad que se fundamenta en la legión de voces de adentro. La introspección de nuestra G.H., plagada de repeticiones, balbuceos, idas y vueltas, nos atrapa iluminando el laberinto interior. Me retrotrae un maravilloso cuento del escritor venezolano Andrés Mariño Palacio, El camarada del atardecer, donde Natalia confronta la soledad con su cuerpo desnudo. Ella contempla su cuerpo en el acto onanístico de palparse, desvestirse y bañarse abrasada por la soledad: “El atardecer ha muerto. Natalia sale del baño. Su cuerpo está cansado, como si hubiera recibido multitud de caricias”. La indagación ontológica y metafísica de tu amiga ante la cucaracha aplastada, se nos antoja un viaje portentoso que simula el trance místico de un San Juan de la Cruz o los desvaríos alucinógenos de Jack Kerouac, Henri Michaux o William Burroughs. Por supuesto, el arte de la novela es dignificado en tu propuesta, pues vindica las retículas amorosas que vinculan, en este caso, al lector, el autor, el personaje principal y los clásicos de la literatura y el arte. G.H. no sólo nos lleva de la mano, sino también nos impele a llevar su cruz a un Gólgota portátil y personal harto impactante. Nos refiere Pedro Téllez, en alusión crítica a los sonetos barrocos y conceptistas de Miguel de Guevara, una versión nada cómoda de la vía dolorosa: “En Poned al hijo en la cruz será Dios mismo el que descienda, por segunda vez, al idioma castellano. En el soneto pasa por el ojo de la cerradura con sus camellos y ricos”. La transfiguración ficcional no estriba en una unidimensional imitación de Cristo, sino en una versión problematizadora de los evangelios: Se sacude el alma en la consideración solidaria del dolor del Otro, encaramando el cuerpo estragado en el oprobioso madero, para bajarlo luego y regresar triunfante del Sheol, el Hades o el Orco.   


     Sigo creyendo que el tenor esencialista, existencialista y experimental de tu novela, no sólo tiene como antecedente a la narrativa europea de voces tales como James Joyce y Virginia Woolf, amén de textos muy significativos de Albert Camus y Jean Paul Sartre. Te creo lectora cómplice de Memorias póstumas de Blas Cubas (1880) de Joaquín Machado de Assis. Ambas novelas coinciden en la brevedad de los capítulos, el tratamiento difuso y nada convencional de la trama, además del cariz poético, inquisitivo y autorreferencial del lenguaje. Permíteme convocar nuevamente a otra gran amiga nuestra, la estimada escritora norteamericana Susan Sontag: “Tal como el aislamiento de Blas Cubas parodia una soledad elegida o emblemática, su liberación por medio de la comprensión de sí mismo es, a pesar de su confianza y agudeza, la parodia de esta suerte de triunfo”. Por supuesto, la liberación de cada personaje es muy particular. G.H. parte de su atormentada condición humana y pequeñoburguesa para configurar su ritual eucarístico y expiatorio: consumir la asquerosa hostia que es la gelatina blancuzca que exprimió de la cucaracha. En otras palabras, nuestra escultora exorciza sus demonios, su tedio y su indolencia tibia para con el Otro (Janair, la sirvienta despedida, y el leproso encarnado en la cucaracha). Si bien, en una carta que dirigiste a tu amiga Olga Borelli, denunciaste la incomprensión de los editores respecto a tu propia obra -argumentándolo con los afortunados casos de Jorge Amado y Érico Veríssimo-, el tiempo te ha dado un espaldarazo tardío pero justo: Formas parte importante de la admiradísima literatura brasileña contemporánea, poderosa en la diversidad y la extraordinaria calidad de sus voces. Ello con tu estilo personal e inimitable. Ya habías manifestado tu ars narrativa en la referida carta: “Mis libros no se preocupan mucho por los hechos en sí, porque, para mí, lo importante no son los hechos en sí, sino las repercusiones de los hechos en el individuo”. 


     También considero injusto que ciertos susurros y chillidos críticos descalifiquen tu propuesta novelística, bajo la sorda y malsana etiqueta de “insipidez política y social”. El que quiera ver, que así lo haga, esta vez con amplitud y generosidad. Esos ciegos que guían a rebaños invidentes, padecen de mezquindad y confortabilidad crítica, pues no pueden exigirte que plantees la problemática histórica como lo hace, por ejemplo, Jorge Amado en Cacao, su segunda novela, cuya humanidad nos ganó por la inmediatez en el Decir. En el caso de tu G.H., subyace una (auto) crítica social dirigida al despropósito propio de esa ficción funcional-burguesa denominada Clase Media. Aquí, algunos de sus miembros más histéricos, aplauden el hecho de decapitar y volcar motorizados proletarios con alambre galvanizado y barricadas de basura en la vía pública. La godarria vitoreó, en su momento, la decapitación de José Félix Ribas en 1815 y la exposición de su cabeza -jamás escarmentada- en la Puerta de Caracas. G.H., ama de casa y escultora pequeñoburguesa, reconoce en el Otro, su prójimo más humilde y marginal, la gigantesca dimensión de sus prejuicios de clase: La lucha de clases con sus odios recíprocos y viscerales (los de Janair y G.H.), amén del maremágnum de las contradicciones que trae consigo, la proveen a ella del instrumental que haga posible su liberación y paz interior. La revolución no es un mero cataclismo exterior, como nos lo dijo el poeta Luis Alberto Angulo, pues su completación sólo es realizable y tocable cuando el alma se estremezca en el cambio. A tal respecto, G.H. cuestiona su relación con un Dios que la reseca: Se trata de la reconciliación por vía de un cristianismo comunitario en la Catacumba de su apartamento de lujo. Cada quien edifica a su manera la casa y la tumba, Nelson Guzmán se lo hace decir a uno de sus personajes: “La bilis por ese entonces comenzó a invadirme, yo había vivido encallado como los viejos barcos”. La fe no es sin contradicciones, de la misma manera que la paz no es un dulzón estado artificial endógeno y exógeno: por el contrario, se hace carne y espíritu en el teatro de operaciones de una guerra sin cuartel (consigo mismo y con el mundo exterior). Claro está, G.H. conoce la advertencia de Murena a tal respecto: la libertad postiza de aquel que huye de Dios para caer en las manos sanguinarias del Poder edificado por otros dioses, los hombres, sus mismos congéneres.


     El cielo y el infierno, Tolstoi dixit, intercambian fluidos y se superponen aquí y ahora. G.H. los forja en la cuasi antiséptica habitación de la reina africana que es Janair. El mural garrapateado por la sirvienta, con sus tres personajes inconexos como ciertas esculturas de Giacometti, representa el mismísimo Juicio Final en el que se sumerge la psique de nuestra amiga bien amada. Su Infierno es una construcción escritural sin par, pues no amerita del Barroco de Bernini o Loyola para aterrarnos con maestría, sino de una prosa limpia e inmediata que posee la musicalidad atonal del corazón humano en las tinieblas y el encandilamiento del Señor Sol. En tal sentido, mi modesta traducción respeta tu cadencia y tu melodía, muy tuyas y ahora mucho más nuestras. Traté de ser fiel en lo tocante a la puntuación, la conjugación íntima de los verbos (por ejemplo, procurar y precisar), además de la repetición de los términos que recrean el balbuceo del alma en trance.


     
 Que el Dios de mi religión anarco-teísta las acompañe a ambas, todo amor y todo afecto, dilectos por demás. Espero encontrarte pronto, Clarice, en las páginas de tus libros, en El Mesías de Haendel y en los poemas cantados por Tom Jobim.


     Amada Mía, saudades de quien te ama

José Carlos De Nóbrega, tu salmista compulsivo.


Tomado de Salmos Compulsivos


 
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José Carlos De NóbregaEnsayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana.