domingo, 29 de octubre de 2017

La mala fama del suicidio.




Estimados Amigos

Permitan que les presente otro interesante artículo de nuestro economista de cabecera, el gran Paco Mancera, alias by PacoMan. En esta ocasión, la mirada certera del autor se ha centrado en un tema polémico y también bastante incómodo, como puede ser el suicidio. Por supuesto, siendo quien es, desde una óptica economicista.

Escribe el filósofo coreano Byung-Chul Han en una de sus reflexiones: “Hoy se trata a los hombres y se comercia con ellos como paquetes de datos susceptibles de ser explotados económicamente. 

Ellos mismos devienen mercancía”. Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en nuestros propios enemigos; por ello en la sociedad actual un triunfador ya no es aquella persona creadora que genera contenidos y produce calidad. Ahora las estrellas de la fama son quienes comercializan y “llegan” a más consumidores. El marketing ha devorado el producto. No importa la calidad de lo que se vende, importa venderlo aunque sea deficiente. Y cuanto más, mejor.

Byung-Chul Han en Seúl y Berlín


En semejante orden de cosas, el individuo-consumidor se convierte en esclavo del propio engranaje que le impulsa. El criterio economicista de la propia sociedad donde se halla inmerso le obliga a realizar un análisis racional; así deberá sopesar el coste-beneficio de su propia existencia, decidir si minimiza sus pérdidas mediante una estrategia como puede ser el suicidio.

Interesante este punto de vista, donde el suicidio se contempla como una decisión racional, y en cierta manera también económica. Una forma de minimizar pérdidas, ya sea debido a una crisis que 
nos ha arruinado de forma irremisible, o tal vez por un éxito profesional que nos descubre la vacuidad de nuestra existencia, de la vida genuina que hemos perdido a cambio.

Pero mejor que sea Paco Mancera quien nos lo explique con su sabiduría habitual. Sin duda nos sorprenderá, mostrándonos cómo el suicidio puede ser una estrategia dentro del complicado mundo 
de la economía que nos rodea. Y es que nosotros, todos, somos nosotros y nuestra economía.

Pasen y lean, merece la pena.

 Joan Antoni Fernández.

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Mi buen amigo Andrés Peláez Paz se preguntaba en Facebook en la madrugada del 15 de octubre de 2017:

“… No sé por qué el suicidio tiene tan mala fama. …”
Mi no menos buen amigo Armando Boix (y gran amigo de este blog) le contestaba a primera hora de la mañana con dos entradas breves pero intensas.

“… Es una cuestión cultural, muy propia del mundo judeo-cristiano, religiones que consideran la vida como un don entregado por Dios y, por tanto, no nos pertenecer. En otras culturas no hay esa mirada negativa. En la antigüedad grecolatina hasta se contemplaba positivamente, pues una muerte honorable por propia mano era preferible al deshonor. También se consideraba así en la cultura japonesa. …”
Tan alto es el don de la vida que obrar contra él, con un intento de suicidio, llegó a estar penado con la muerte… es broma, pero aún hay sitios que el intento de suicidio es un delito.

Y luego Armando redondea con:

“… "Tan cerca tenemos la libertad y ¿aún existen esclavos?, ¿no preferirías, por tanto, que tu hijo pereciera de forma similar, a que se hiciera viejo siendo un cobarde? ¿Por qué tanta preocupación si la muerte valerosa está también al alcance de los niños? Supón que no quieres proseguir la marcha: te empujarán adelante. Haz que dependa de ti lo que está en poder de otros. ¿No tomarás aliento de este niño para decir: «No soy esclavo»? Desdichado, eres esclavo de los hombres, de las cosas, de la vida; porque la vida, si falta el valor de morir, se convierte en servidumbre." (Séneca)  …”
¡Uf! Es difícil decir algo cuando Séneca lo ha dejado en todo lo alto. Pero ¿quién dijo miedo?

Esa mañana de domingo, con poco descanso, no en vano había estado chateando con Andrés de estos temas tenebrosos, y el arrojo que confiere la inconsciencia posteé algo parecido a esto.

El suicidio desde el economicismo.

Los "chicos malotes" de la economía, los de la Teoría de la elección Pública (Public Choice), los Buchanan boys (por cierto James Buchanan es Nobel de Economía en 1986), hace ya un montón de años que aplican todo el modelo economicista a estudiar el suicidio, en particular Gary S. Becker y  Richard A. Posner. En este mismo blog he hablado sobre esta rama de la economía y yo mismo me he permitido analizar con su instrumental aspectos como la vejez o vacunarse. Los economistas para explicar la demanda (la función que relaciona para cada uno de los precios de un bien o servicio la cantidad que los consumidores desean comprar) nos inventamos la función de utilidad. Esta función de utilidad es un constructo, un unicornio dorado, una fantasía que nos permite capturar todo lo relacionado con gustos, preferencias, modas, expectativas, pirámide de Maslow y demás asuntos inmateriales. En particular la función de utilidad nos dice que cantidad utilidad o satisfacción obtiene el consumidor de cada una de las combinaciones de bienes y servicios que podría consumir. Así nuestro homo economicus es un maximizador de utilidad (escoge aquella que le reporta mayor utilidad) restringido por la renta que disponible y los precios de bienes y servicios que desea adquirir.
De tal guisa, que con la función de utilidad explicamos las funciones de demanda y algunos osados nos dicen que por esa razón, hay que recortar en salud y educación para salir antes de la crisis. Ni que decir tiene que por cada teoría economía hay tres contrarias, tan científicas unas como las otras. Hace años, en este mismo blog conté en que se parecen los juegos de rol, la ciencia ficción y la teoría económica.


¿Por qué un individuo decide suicidarse?

Obviaré el análisis psicológico y sociológico, lo que evidentemente es un dislate. Recordemos que este texto es un mero entretenimiento y simplemente esboza algunas pinceladas que en modo alguno, pretenden explicar el cuadro completo.

Desde la perspectiva economicista: el individuo se suicida cuando al calcular cuáles son sus utilidades esperadas desde ahora hasta el momento esperado de su muerte biológica natural,  descubre que la suma descontada es negativa. Por lo tanto si deja de vivir su utilidad total será cero (o al menos mayor) que si sigue viviendo. Es muy escueto, pero con menos se sustentó la bajada de impuestos en los 80's aplicada por Thacher y Reagan: una servilleta de bar, con la curvita de Laffer dibujada en ella. Y todos sabemos los brutales efectos que causaron en la economía en años posteriores. Lo de la posverdad lleva décadas inventado.

Lo del descuento requiere una mayor explicación, pero no es el lugar apropiado para ello. Sólo un apunte, el tiempo es oro: no es lo mismo un dólar hoy que un dólar dentro de tres años. Por eso el tiempo es oro, pero depende de la velocidad del viaje: una guía gozosa de la teoría del descuento de flujos monetarios y sus adaptaciones a mejoras tecnológicas del transporte… varios lustros antes que Paul Krugman, ese premio Nobel, hiciera un entretenimiento semejante en 2010 al que yo hice en 1996.

Si el buen doctor Asimov, nos adoctrino sobre El gen egoísta como una de las bases de nuestro comportamiento. Me voy a permitir el lujo de al amparo de la sombra de la teoría de Richard Dawkins, extrapolarla y suponer qué decidir no reproducirse es una suerte de suicidio en diferido.

Bajo esa premisa, la Teoría de la Elección Pública también se ha aplicado a la decisión de cuántos hijos tener. Asunto interesante, pero si lo llevamos al esperpento (uno diría que Valle-Inclán definió la extrapolación forzada). Los negros llegaron a América porque los indios no se reproducían en esclavitud. Voluntariamente dejaban de reproducirse: “no traían esclavos al mundo”. El suicidio del gen que portaban, al no reproducirse voluntariamente condenaban a la desaparición su gen egoísta. Otro acercamiento economicista al suicidio, aunque en este caso en diferido, como tanto le gusta a la actual ministra de defensa española: María Dolores de Cospedal.

El más famoso despido en diferido de la historia: el bochorno de la marca España.

Es evidente que el número de suicidios aumenta durante las crisis. En particular en España en lo más duro de los desahucios se dispararon. Obviamente se suicidan los desilusionados con la vida. A pesar de saber que es un despropósito, si nos volvemos a centrar en los aspectos economicistas: una de las causas de la desilusiones es la situación económica. ¿Qué tendría que decir Carlos Marx al respecto? El ejército de reserva de desempleados es la fuerza que obliga a los empleados a aceptar las condiciones que les imponen sus empleadores, so pena de perder su empleo que será ocupado inmediatamente por uno de los muchos parados desesperados que si aceptarán esas condiciones. Si este ejército de reserva se suicida ¿con qué van a amenazarnos?... con el castigo eterno de Dios: el infierno. La Iglesia católica medró en lo más duro de la Edad Media, esa edad donde la esclavitud (la que no querían para sus hijos los indios) había dado paso a los siervos: esos esclavos con pretensiones de libertad. ¿Cómo conseguir que trabajasen más que un esclavo por menos de lo que recibía un esclavo? Dándoles el cielo si eran buenos siervos y con el infierno si se suicidaban. Y de ahí el enlace con la primera respuesta de Armando Boix: Nihil novum sub sole.

Algunos escritores famosos y suicidas. ¿Reconocen a alguno?

Antes de acabar y para cerrar este tono distendido y volver a la cordura. Les dejo con la respuesta al comentario de Andrés, ese mismo domingo por la mañana del escritor César Mallorquí hijo del afamado creador del Coyote y otros personajes de bolsilibro: José Mallorquí.

“… El suicidio de una persona es una catástrofe para quienes le amaban. Lo sé por experiencia. Quizá de ahí venga su mala fama...  …”


by PacoMan


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Joan Antoni Fernández nació en Barcelona el año 1957, actualmente vive retirado en Argentona. Escritor desde su más tierna infancia ha ido pasando desde ensuciar paredes hasta pergeñar novelas en una progresión ascendente que parece no tener fin. Enfant terrible de la Ci-Fi hispana, ha sido ganador de premios fallidos como el ASCII o el Terra Ignota, que fenecieron sin que el pobre hombre viera un céntimo. Inasequible al desaliento, ha quedado finalista de premios como UPC, Ignotus, Alberto Magno, Espiral, El Melocotón Mecánico y Manuel de Pedrolo, premio éste que finalmente ganó en su edición del 2005. Ha publicado relatos, artículos y reseñas en Ciberpaís, Nexus, A Quien Corresponda, La Plaga, Maelström, Valis, Dark Star, Pulp Magazine, Nitecuento y Gigamesh, así como en las webs Ficción Científica, NGC 3660 y BEM On Line, donde además mantenía junto a Toni Segarra la sección Scrath! dedicada al mundo de los cómics. Que la mayoría de estas publicaciones haya ido cerrando es una simple coincidencia... según su abogado. También es colaborador habitual en todo tipo de libros de antologías, aunque sean de Star Trek ("Últimas Fronteras II"), habiendo participado en más de una docena de ellas (Espiral, Albemuth, Libro Andrómeda, etc.). Hasta la fecha ha publicado siete libros: "Reflejo en el agua", "Policía Sideral", "Vacío Imperfecto", “Esencia divina”, “La mirada del abismo”, “Democracia cibernética” y “A vuestras mentes dispersas”. Además, amenaza con nuevas publicaciones. Su madre piensa que escribe bien, su familia y amigos piensan que sólo escribe y él ni siquiera piensa.
      
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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.
Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po



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