viernes, 20 de abril de 2018

Para el cuatrista Leonardo Lozano la riqueza más grande que tuvo su niñez fue la presencia en su casa de los músicos populares




Estimados Liponautas

Hoy tenemos el agrado de hacerles llegar otra entrevista que nuestro amigo Rafael Simón Hurtado le realizó al cuatrista venezolano Leonardo Lozano.

Deseamos disfruten de la entrada.


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Leonardo Lozano: “Deseo llevar el alba histórica de la música académica a mis contemporáneos en manos de su instrumento nacional”



Rafael Simón Hurtado

Leonardo Lozano (1966) es, según lo expresado por el maestro Alirio Díaz, “un personaje iluminado por el genio de la música”, la que llegó a su vida, a nuestro parecer, mediante tres descubrimientos. Una primera revelación tuvo que ver con el hallazgo de la música como opción existencial; una segunda develación fue su encuentro con el cuatro como instrumento, y una tercera manifestación se materializó a través en las infinitas posibilidades musicales del cuatro.  
-“El cuatro, dice Leonardo Lozano, era mi instrumento perfecto para narrar la historia del nacimiento del ámbito cortesano en el género de las guitarras, y esa narración había que dársela también al público venezolano. Por eso escogí el cuatro para contar esa parte de nuestra historia, el período durante el cual España hizo contacto primigenio con nuestras tierras”.

Leonardo Lozano. Imagen tomada por José Antonio Rosales


-“Soy el menor de cuatro hijos. La menor de mis hermanas tiene siete años más que yo, de manera que cuando tenía seis o siete años, mis hermanos ya andaban por el mundo musical. Algunas amistades de nuestra familia, vinculadas con la música popular, tocaban el piano y la guitarra, y como un piano no es un instrumento frecuente en las casas valencianas, en mi casa, en donde había uno, teníamos el privilegio de las visitas musicales de estos amigos. La presencia de ese piano fue enriquecedora para mi niñez. Cuando llegaban visitas, como las del músico Carlos Bellón o Laura Casasola, -quien fue con los años concertista de piano-, se producían momentos especiales, porque, músico como era sin saberlo, la música me alborotaba la sangre. El sonido del piano era un jolgorio en el alma”.

-“La riqueza más grande en mi niñez fue la presencia en mi casa de los músicos populares. Fueron los que realmente pusieron el sabor, el condimento. Ellos iban no para ganarse la vida, sino para darle vida a la casa. Ese tipo de música, realizada con intenciones tan puras, fue lo que me atrajo. El repertorio, era el de música venezolana, pero además, a través de una amiga de mi hermana, Laura Casasola, también se interpretaba un repertorio de música clásica y romántica”.

-“Cuando estaba pequeño, quise estudiar piano, pero las cátedras estaban copadas en la escuela de música de Valencia. Y el otro instrumento que quería tocar era el cuatro, pero no se estudiaba académicamente. Un instrumento que yo quería, no se impartía en la escuela de música, y el otro tenía tanta demanda que la matrícula ya estaba copada. Me ofrecieron otras cátedras que no estaban dentro de mis gustos, por lo que no acepté estudiar ninguna”.

Leonardo Lozano. Imagen tomada por José Antonio Rosales

Para Leonardo, como niño, no había prejuicios. El niño que era simplemente contemplaba dos instrumentos sonoros, dos medios de producción musical.

-“Un niño, -dice-, no está al punto de saber si un instrumento tiene un repertorio. Si Chopin o Bach escribieron para piano y no para cuatro. Sencillamente el niño se acerca a la música por el contenido cándido que hay en ella, por su sonido”.

-“Mis amigos de infancia me acompañaron en la música. La misma tolerancia que me tuvieron ellos en la práctica del deporte, se las tuve yo a ellos en el campo musical, porque así como yo era un torpe deportista, ellos no siempre fueron unos buenos ejecutantes, aunque eran estudiantes de la práctica musical, pero no en el sentido académico. Esa amistad me sirvió en mi crecimiento musical”.

Leonardo Lozano. Imagen tomada por José Antonio Rosales

Leonardo tuvo un maestro de cuatro, en una relación definitiva para su vida que duró tres años.

-“Fue mi único maestro de cuatro, durante dos años, y el primero en guitarra popular, durante un año. Se trataba del profesor Abundio López. Él no era músico académico, pero era un hombre muy inteligente. Sabía cómo adiestrar musicalmente a un niño, desde el punto de vista armónico, melódico y rítmico. Poesía un olfato pedagógico especial. Era un superdotado de la pedagogía, pero silvestre en su formación académica. Con él descubrí las posibilidades del instrumento. Haber escuchado en sus manos la ejecución del cuatro, que ya había oído en el rasgueo de los niños de la escuela, me deslumbró. Teniendo a mis padres por testigos, y en presencia de aquél músico virtuoso, me propuse llegar al mayor grado de dominio posible del instrumento”. 

 

Cuenta Leonardo que desde el punto de vista de Abundio López, el músico tenía que hacer música, en lugar de leerla.

-“Esto para mí fue una revelación, porque me hizo un hacedor de música y no solamente un lector de ella. Y he hecho las dos cosas, y las he hecho de forma natural. Pero en el cuatro hay una obligación aunada al disfrute; pues en el cuatro existe la necesidad de hacer un repertorio que le vaya dando solidez al instrumento, como la tiene la parte folclórica y la popular, con el aporte académico de un repertorio escrito que lo enriquezca”.

Para Leonardo el recuerdo de este maestro ha crecido en él en la medida en que el tiempo ha pasado, “porque fue un hombre fiel a su carácter desprendido, dando su música y su tiempo”, dice.

Leonardo Lozano. Imagen tomada por José Antonio Rosales

El cuatro: instrumento de enseñanza académica

Leonardo Lozano piensa que al cuatro se le ha hecho un instrumento emblemático, basado en una usanza popular y folclórica, y no en una usanza solística.

-“Ese uso folclórico, expresa, nos da un dominio básico, sencillo, del instrumento. Es un acompañante armónico-rítmico, y esto desde el punto de vista académico tiene un valor muy grande, pero la frecuencia de uso en el ámbito folclórico y en el ámbito popular no necesariamente significa que académicamente el instrumento tenga un crecimiento, una presencia sólida. En comparación con otros instrumentos que vinieron desde Europa con un repertorio, el cuatro académicamente estaba en desventaja. Sin embargo, y aunque sigue siendo el instrumento típicamente nacional, el cuatro ha alcanzado reconocimientos académicos, gracias a los logros de muchos instrumentistas, en virtud de lo cual uno puede hablar del cuatro como instrumento de enseñanza académica. En este sentido, comienza a haber escuela y alumnos en constante crecimiento”.


Leonardo Lozano es el creador de la primera cátedra académica de cuatro solista, tanto en el Conservatorio Nacional de Música “Juan José Landaeta, como en la Escuela de Música “Manuel Alberto López, por lo que podemos afirmar que es, en el país, el fundador de esta cátedra.

Ángel Sauce
En el Conservatorio Nacional de Música “Juan José Landaeta”, por iniciativa de la directora Ada Elena de Sauce, se creó la cátedra de cuatro solista a cargo de Leonardo Lozano. Ya el anterior director, Ángel Sauce, un discípulo de Vicente Emilio Sojo, -cuando Lozano era un estudiante de guitarra clásica-, había reconocido en la ejecución que Leonardo hacía del instrumento, a la guitarra tenor, es decir, la ejecución de un instrumento solista, a la par de la guitarra, pero en un registro agudo.

-“Con este hecho el maestro Sauce abrió las puertas de mi mente, recuerda Leonardo”.

Vicente Emilio Sojo
En este sentido, se puede decir que Lozano es el primer músico conocido en el mundo que ha grabado melodías del renacimiento europeo en cuatro venezolano. Y aunque Freddy Reina ya había ejecutado antes este tipo de música, no dejó grabaciones. La relación con este repertorio, afirma Leonardo, le viene por herencia.

Freddy Reina
-“Los antecesores congéneres del cuatro y el primer contacto que tiene España con Venezuela y con el nuevo mundo, se dan, precisamente, durante el período histórico conocido como Renacimiento, en 1492, a finales del siglo XV. El siglo siguiente, XVI, es un período importante para los instrumentos de la península ibérica, uno de ellos se llamó la vihuela que tuvo en ese siglo sus principales cultores. En España, durante este tiempo, se hicieron unos siete métodos para este instrumento, que hoy en día constituyen una parte importante de la literatura guitarrística clásica. Estas interpretaciones, en todo caso, no fueron otra cosa que la cúspide interpretativa de este instrumento que, a nivel folclórico y popular, tenía una gran difusión. Tal cual como ocurre hoy con el cuatro venezolano


Vihuela. Imagen tomada de aquí

 Otro instrumento, antecesor del cuatro y presente también en esta época, revela Leonardo, es la guitarra, pero no la guitarra española conocida hoy día, sino un instrumento pequeño de cuatro órdenes de cuerdas que contaba entre sus afinaciones una muy parecida a la que usó Freddy Reina para el cuatro venezolano: Sol, Do, Mi, La, lo que él llamaba no Cambur pintón, sino Cambur tonpín, porque la última nota era la más aguda. Freddy Reina se da cuenta de que esta afinación tenía una semejanza interválica que la equiparaba con la afinación de la guitarra renacentista, y para esta guitarra renacentista, existió, entre 1546 y 1554, un importante repertorio en el ámbito cortesano, que es el equivalente al ámbito académico hoy.

Guitarra renacentista.Imagen tomada de aquí


-“Luego de este descubrimiento, me conquistó la idea de utilizar un instrumento folclórico nuestro, para llevar el alba histórica de la música académica a mis contemporáneos en manos de su instrumento nacional. El primer contacto que tuve con la música del Renacimiento fue con la guitarra, y de allí mi interés también en este instrumento. Las armonías del período renacentista cautivaron mis sentidos. De lo cortesano me atrajo su elegancia, la perfección en los detalles, la ornamentación, la pureza del sonido, la estructura interválica, cuya preferencia hacia el uso de quintas, octavas y cuartas, le confieren a la música renacentista un carácter cristalino, prístino, traslúcido, que tuvo su mayor altura, sin duda alguna, en la época del Renacimiento”.




Una interpretación del Maestro Freddy Reyna 

-“Todo esto me llevó a romper las fronteras paradigmáticas que acostumbraba a usar el instrumento en nuestra música. A nivel del público he recibido aceptación, y como artista he logrado el desarrollo musical del instrumento, para satisfacer, al final, a los amantes del cuatro y a los amantes de su nacionalidad. Esta vía nos abrió a todos las puertas hacia un vecino histórico nuestro. Y el emisario para ver ese pasado hermoso, es, precisamente, el cuatro. Un emisario a quien sé que mis contemporáneos no le iban a cerrar las puertas”.




Leonardo Lozano: un virtuoso del cuatro

Leonardo Lozano es un concertista venezolano de cuatro y guitarra. Estudió cuatro solista con el maestro Abundio López y egresó como Profesor Ejecutante de Guitarra en el Conservatorio Nacional de Música “Juan José Landaeta”, bajo la tutela del maestro Armando Cisneros en Caracas, Venezuela. Es licenciado en Artes, mención música, de la Universidad Central de Venezuela. 




En 1995 grabó el CD “Un Cuatro Peregrino”, el cual contiene obras originales del Renacimiento francés y español, así como composiciones y armonizaciones suyas sobre música latinoamericana y venezolana. En abril del 2000 estrenó su “Passacaglia”, escrita para cuatro y orquesta sinfónica, acompañado por la Orquesta Sinfónica Municipal “Ciudad de Valencia”, dirigida por el maestro Jorge Castillo, y el mismo año compuso y estrenó la música incidental para la obra de teatro “El Caballero de Pogolotti”, del autor cubano Héctor Quintero, llevada a escena por la compañía teatral “La Gruta”, bajo la dirección de Lourdes Fernández.



Pajarillo por Leonardo Lozano


En 1995 hizo dúo de cámara junto a la pianista Coromoto Ramírez, a cuyo efecto ha compuesto las primeras obras de cámara escritas para este tipo de agrupación.

Fue profesor de las cátedras de cuatro solista y guitarra clásica en la Escuela de Música “Manuel Alberto López” (antes llamada “Olga López”), y actualmente es asesor de dicha cátedra.


El Diablo Suelto. Interpretado por Alirio Díaz y Leonardo Lozano


Regenta las cátedras de Cuatro Solista de la Escuela “Lino Gallardo” y el Conservatorio Nacional “Juan José Landaeta”.


Como intérprete de sus instrumentos se ha presentado en casi todos los estados de Venezuela así como en Ecuador, Chile, Estados Unidos, Austria, Italia y Alemania. Grabó un CD de música renacentista de Italia, Francia y España, interpretada en cuatro venezolano que se vend en Japón. Fue profesor de Guitarra Clásica de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo y profesor de Historia Comparada de las Artes en la Escuela de Teatro “Ramón Zapata” de la ciudad de Valencia. En febrero de 2003 ingresó como profesor de guitarra clásica de la Escuela de Música “Sebastián Echeverría Lozano” de la misma ciudad. Junto a Coromoto Ramírez, grabó un trabajo discográfico de música originalmente escrita para piano y cuatro solista. Leonardo Lozano es un valor valenciano, cuya presencia se impone cada día a través de la fuerza de sus presentaciones.



Fuente: Semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, sección: Muestras sin retoques. Rafael Simón Hurtado.



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Rafael Simón Hurtado. " Al fondo la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en MaracaiboEstado Zulia


Rafael Simón Hurtado

Escritor y periodista venezolano. Licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Zulia). Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura Ciudad de Valencia (años 1990 y 1992), el Premio Nacional de Periodismo Científico (2008),  el Premio de Periodismo “Jesús Moreno” (Universidad de Carabobo, 2009) y el Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt" (2016). Ha publicado el libro de cuentos Todo el tiempo en la memoria y las crónicas literarias “Leyendas a pie de imagen, croquis para una ciudad”. Fue editor-director de la revista cultural Laberinto de Papel y de las publicaciones de divulgación científica Saberes Compartidos y A Ciencia Cierta, todas de la Universidad de Carabobo. 

Ficha tomada de Letralia.

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