jueves, 13 de octubre de 2011

Una conversación sobre la vida y obra del escritor C. S Lewis


C.S. Lewis ejecutando un acto intolerable actualmente: fumar en un espacio cerrado


Estimados Amigos

Tenemos el gusto de invitarlos este sábado 15 de octubre a las 10 am a participar en una conversación centrada en la vida y obra de l escritor Clive Staples Lewis, autor de la Trilogía de Ransom y de la saga de Narnia, entre otras obras. El conversatorio sera coordinado por el escritor Richard Montenegro. El sitio de encuentro sera la Tienda del Arte ubicada en el primer nivel del centro comercial El Camoruco, ubicado en la avenida Bólivar norte de la ciudad de Valencia.

Digory Kirke (C. S. Lewis) abriendo el ropero para adentrarse en el mundo de Narnia. Belfast

Están cordialmente invitados

Los esperamos



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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films Neutrón, Alfa Eridiani, Valinor, miNatura, Tiempos Oscuros, Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


13/03/2026

miércoles, 12 de octubre de 2011

Siempre los que han pagado más impuestos han sido los pobres y justamente los que se benefician son los más ricos

¿Quiénes son los ultras?

Estudiantes responden a ministro Chadwick





Patricio Contreras, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Los Lagos y vocero de la Confech, responde a la estrategia del Gobierno de acusar que los ‘sectores más ultras’ se tomaron la Confech. La arremetida del oficialismo es orquestada por el ministro Chadwick desde la Moneda y convertida en reportajes por diarios como La Tercera.

 
En estas últimas semanas, el oficialismo en la voz del Vocero de Gobierno Andrés Chadwick acusa que el movimiento estudiantil ha sido tomado por ‘un sector ultra e intransigente’ y que su objetivo es la violencia. De hecho, responsabiliza a este sector del quiebre de la mesa.

El ministro debe reconocer que los únicos ultras que se han tomado algo, es la ultraderecha que se tomo el Gobierno y que defiende con todas sus fuerzas el lucro, la permanencia de la banca privada y el sistema financiero en la Educación, defendiendo irrestrictamente los intereses corporativos y económicos de una minoritaria clase empresarial.

Se nos acusa de intransigencia porque rechazamos ser parte de un espacio que valida mantener este enfermo modelo educacional y discutir en base al acuerdo GANE que todos sabemos, es más de lo mismo con un poco más de recursos; que por lo demás no tienen nada de histórico.

Pero, si nosotros somos los intransigentes ¿Qué calificativo podríamos utilizar para el Gobierno si ellos se han empeñado en conservar este modelo enfermo?

No son sólo los estudiantes, los que queremos hacer transformaciones de fondo, sino una amplia mayoría ciudadana y lo recomiendan los expertos, la OCDE, UNESCO, ONU, ahora el FMI, que no son precisamente los representantes del Marxismo en el mundo.

Incluso hay personajes del oficialismo que respaldan nuestras demandas como el Alcalde de Puente Alto que bien entiende que los derechos universales no son focalizados, dando un espaldarazo a la demanda de la Gratuidad. Sigo con la duda ¿Quiénes son los intransigentes entonces?

Nosotros no hemos sido precisamente intransigentes. Hemos sido claros en que la Educación debe someterse a transformaciones de fondo. Sí somos firmes en nuestro planteamiento y no porque nos guste que nos digan ultra o radicales, sino porque provenimos principalmente de regiones donde se viven las más crudas realidades en universidades públicas que reciben un mísero financiamiento del Estado; tenemos las escuelas y liceos más precarios; y ni hablar de la periferia o de la Educación Rural.

Es tan grande la injusticia, que estas medidas parches no nos sirven. Este Gobierno es insensible porque esta realidad le es ajena. No escuchan nuestra voz, ni quieren ver esta realidad. Invito a algún personaje de la ultraderecha a que sus hijos estudien en estas condiciones para que de una vez por todas entiendan.

A otro que le ha tocado ser la voz de la ultraderecha es al ministro de Educación Felipe Bulnes, quien con su frase “con los impuestos de los más pobres no podemos pagar la Educación de los más ricos” llega a sacar carcajadas en el Confech.

Siempre los que han pagado más impuestos han sido los pobres y justamente los que se benefician son los más ricos. Lo peor de todo, que cuando se hablaba en la mesa que sostuvimos a fines de septiembre de una Reforma Tributaria se notaba que la ultraderecha lo mandató a evadir el tema, porque obviamente les conviene pagar aranceles universitarios en vez de impuestos.

Y el Presidente Piñera dice, “Educación Gratuita para los que más lo necesitan”, cómo si esto se tratara exclusivamente de recursos o becas. No han entendido que nosotros estamos hablando de un derecho universal, no de un producto del mercado; estamos hablando de un nuevo rol del Estado para con la Educación.
Este sistema basado en la demanda (becas), lo único que ha generado es financiamiento directo al lucro a través de precios arancelarios desregulados y profundizar la lógica del autofinanciamiento de las instituciones públicas que se abren al mercado y están al borde de la privatización.

Lo que se pide es una Educación Pública con sistema de financiamiento basado en la oferta, que permita fortalecer estas instituciones de propiedad pública y generadoras de bien público y así el Estado garantice Gratuidad a todos quienes ingresen a estas Universidades.

Junto a esto, que se regule a la Educación Privada poniendo fin al lucro; regulando arancel (costo real, no costo de mercado), adopción de proyecto al servicio de la sociedad y no de sus intereses particulares y que cumplan con estándares de Calidad. Y el que no quiera, que se vaya a hacer negocio a otra parte y los que lucraron que se vayan a la cárcel por no cumplir la ley, como lo haría cualquier país decente.

Fernando Rojas, Subsecretario de Educación dice: “En la Educación privada hay estudiantes de escasos recursos y que las Universidades Públicas representan sólo el 30% del sistema de Educación Superior”. Este es el principal argumento de la ultraderecha para defender a la lucrativa Educación Privada.

Compartimos el diagnóstico, pero nosotros lo consideramos como graves síntomas de un sistema educativo enfermo. Que hayan estudiantes de escasos recursos pagando o endeudándose mucho y recibiendo una dudosa calidad no es para estar orgullosos, sino motivo para curar esta enfermedad y no limitarnos a sanar los síntomas.

Como se trata de cambios integrales, aquí radica la importancia de los estudiantes secundarios, con la demanda del fortalecimiento a la Educación Pública (actualmente municipal) y con un nuevo sistema de acceso que les permita a los estudiantes de más escasos recursos que puedan ingresar en igualdad de condiciones preferentemente a la Educación Superior Pública. Así se ataca la enfermedad. Para ser más audaces aún, promover la oportunidad de migrar a los estudiantes más pobres que se vieron obligados a ingresar a la Educación Privada al sistema Público.

Por otra parte, que la Educación se encuentre mayoritariamente en manos del sector privado, se debe a lo rentable que ha sido lucrar con la Educación, y con este Estado subsidiario. Esto facilita y fomenta que los particulares reproduzcan el modelo en favor del capital y no un sistema público que forme ciudadanos críticos que sean agentes en la transformación y construcción de sociedad.

Aquí es vital la creación de una Red Estatal de Educación Superior Técnica y el Fortalecimiento de las Universidades Públicas, por eso un Estado Garante, que promueva la Educación al servicio de la sociedad, en miras del desarrollo humano, la justicia y la igualdad. Eso claramente tampoco le conviene a la ultraderecha que sólo piensa en el desarrollo económico porque mientras exista la desigualdad actual sólo ellos se enriquecen.

“Becas para el 40% más pobres” esta es la más absurda mentira de la ultraderecha. Con el costo de una carrera, sólo el 5% de los que tienen más ingresos pueden pagar sin problemas. Entre el 40% y 95% deben pagar o endeudarse.
La ultra derecha debiera decirle a esas familias que ganan 500 mil pesos, que están ubicadas en el cuarto quintil (Casen, 2009) que van a tener que seguir pagando por la Educación de sus hijos aranceles cercanos a 250 mil pesos y prevenirles que no tengan más de un hijo porque con dos hijos en la Universidad se quedarán sin comer.

“Reducir del 6% al 2% el interés del CAE” Ni hablar del endeudamiento y el CAE, que la ultraderecha diga que con los impuestos de los más pobres se pagarán las garantías a la banca privada, es decir, a los empresarios más ricos, actualmente el Estado paga 17 millones de UF ya que para los Bancos el CAE es un crédito de alto riesgo. Que la ultraderecha transparente ¿Cuánto se pagará ahora por concepto de garantías?

Sobre la violencia, han hecho un festín de los capuchas pero invitamos a la ultraderecha a que hablen sobre represión injustificada y desmedida, que si será recordada como histórica. Por otra lado, ¿Acaso las medidas de Labbé no son violencia? Ni hablar del Diputado Estay, esa es la ultraderecha, los estandartes de la violencia. Para qué vamos a hablar de su pasado en la dictadura, entonces ¿Quiénes son los violentos?

Por último, que la ultraderecha reconozca que nunca les ha interesado la mesa de diálogo. Sean sinceros, les conviene sentenciar un acuerdo entre cuatro paredes con sus amigos de la Concertación en el Parlamento, al igual que en el 2006, eludiendo el cambio estructural. Digan que ustedes diseñaron el quiebre de la Mesa.

La única ultra que es intransigente, es la ultraderecha. La “ultra” de la Confech es firme es sus convicciones y defiende un grito desesperado por un cambio de verdad clamado por más del 80% del país. Y no va a descansar hasta que ultraderecha que se tomó el Gobierno, que tiene un 22% de aprobación, ceda y de la mano de la ciudadanía recuperemos la Educación Pública.

Patricio Contreras

Presidente FEUL – Vocero Confech


Tomado de Seremos Mas 

martes, 11 de octubre de 2011

Ursula K. Le Guin: ¿Qué papel puede desempeñar un joven poeta en una sociedad analfabeta? ¿Cómo podría emplear en ella sus habilidades?


Ursula K. Le Guin



¿Qué papel puede desempeñar un joven poeta en una sociedad analfabeta? ¿Cómo podría emplear en ella sus habilidades? Etnografías imaginarias. 
Una entrevista con Ursula K. Le Guin



Etnografías imaginarias. Entrevista con Ursula K. Le Guin



César Rendueles



Ursula K. Le Guin es una de las escritoras de ciencia ficción más importantes de todos los tiempos. La novelas de Le Guin se mueven con soltura entre la fábula política, la antropología, la teoría feminista y, por supuesto, la mejor tradición de literatura fantástica. Ganadora de todos los grandes premios del género y de numerosos premios literarios “convencionales”, en 2003 fue elegida “gran maestra” por la Asociación de Escritores Norteamericanos de Ciencia Ficción. A sus setenta y ocho años Le Guin sigue publicando: recientemente se han editado en castellano Los dones (Minotauro, 2006) y la edición completa de sus Historias de Terramar (Minotauro, 2006).
Los dones contiene una valoración ambigua del mundo rural. Por un lado, refleja la riqueza de un universo antiguo pero, por otro, no oculta algunas de sus desventajas. ¿Cree posible una combinación de ambos? ¿Una hibridación fértil de las sociedades “frías” y las sociedades “desarrolladas”?

Sí, creo que es posible. Es más, en algunos de mis libros –de forma particularmente clara en Always Coming Home– he intentado explorar esa mezcla de sociedad “fría” y “caliente”. Sin embargo, en Los dones (un libro de fantasía, no de ciencia ficción) la indagación se centra más en un orden psicológico y paradójico. La pobreza real constituye un hecho central en las vidas de estas personas. ¿Qué papel puede desempeñar un joven poeta en una sociedad analfabeta? ¿Cómo podría emplear en ella sus habilidades?

Es usted una de las escritoras que mejor ha aplicado las ciencias humanas, en particular la antropología, a la ciencia ficción. ¿Cree que el recurso a las ciencias físicas ha sido negativo para la literatura fantástica?

No, para nada. No obstante, cuando se considera que la limitación de la literatura fantástica o de la ciencia ficción a un único campo de interés o a una modalidad de conocimiento constituye una auténtica virtud o un dogma que hay que seguir rígidamente –tal y como hacen los partidarios de la ciencia ficción “dura”– el resultado es muy empobrecedor. Deberíamos mantener abiertas las puertas de la casa de la imaginación.



En sus universos literarios la conciencia ecológica es uno de los principales puntos de diferenciación respecto a nuestro propio mundo. ¿Esta centralidad de la ecología es un reflejo de sus propias preocupaciones políticas?

Sí, exactamente. Me parece que la destrucción del mundo por la explotación industrial incontrolada es el hecho más terrible que he tenido que presenciar durante mi vida y el que más me ha marcado.

¿Y cree que la ciencia ficción tiene una dimensión política más intensa que otros géneros literarios? Ahora no me refiero tanto a la forma en que las posiciones ideológicas de un autor se reflejan en su escritura cuanto a las características generales, si es que existen, de la ciencia ficción. Lo cierto es que la gente a menudo habla de ciencia ficción de derechas y de izquierdas, algo no muy usual en otros contextos literarios.

Esta es una cuestión importante y muy interesante. En efecto, la ciencia ficción está más políticamente polarizada que cualquier otro género literario que yo conozca. Tal vez esto sea así, al menos en parte, porque cuando un escritor de ciencia ficción imagina una sociedad alienígena o las transformaciones futuras de una sociedad terrícola, necesariamente concibe estos cambios o alternativas como progresistas o reaccionarios y, del mismo modo, sus lectores las reciben o bien como críticas de la sociedad actual o bien como sanciones de ciertos aspectos de la política o de las normas sociales contemporáneas.



Uno de los aspectos más interesantes de la utopía anarquista de Los desposeídos es la importancia que se concede al ideal de moderación, de autocontención. ¿Cree que una sociedad igualitaria es incompatible con el desarrollismo? En la utopía marciana de Kim Stanley Robinson, por ejemplo, se hace un uso intensivo de la tecnología avanzada.

Para mí, los libros marcianos de Mr. Robinson reflejan una distopía, así que la verdad es que creo que no estoy en condiciones de responder a su pregunta.

Las cuestiones relacionadas con la identidad sexual ocupan un lugar destacado en su narrativa. ¿Cree que la literatura fantástica es un buen instrumento para explorar posibilidades generalmente no tenidas en cuenta en ese campo? ¿Se parece en esto a la antropología?

La literatura fantástica y la ciencia ficción son dos de las mejores herramientas de las que disponemos para explorar no sólo las distintas posibilidades relacionadas con el género sino, más en general, todas las posibilidades sociales. En la medida en que la invención sea seria y responsable, y no una mera expresión de anhelos bienintencionados, probablemente, resulta más útil para más gente que todos esos fervorosos libros de ensayo dedicados a predicar la tolerancia. Cuando escribí La mano izquierda de la oscuridad, yo era una de aquellas feministas primerizas que trataban de romper las fronteras de género convencionales (realmente primeriza, la verdad). Aunque desde entonces ha llovido mucho, mi fidelidad a la idea de que la evaluación de los méritos humanos en virtud del género constituye un error no ha hecho más que acrecentarse.



La mayor parte de la ciencia ficción ha sido escrita por hombres anglosajones. Usted ha demostrado que una cierta conciencia de género puede abrir territorios literarios insospechados. ¿Cree usted que hay un sesgo geográfico similar? ¿Sería muy diferente una ciencia ficción árabe o africana? Por ejemplo, Fredric Jameson considera que los hermanos Strugatski han aportado una interesante renovación al género.

Hoy en día, tenemos un montón de ciencia ficción escrita por mujeres pero parece que se sigue escribiendo casi exclusivamente en Norteamérica y Europa (hay que señalar, no obstante, que se lee muy ampliamente en algunos países asiáticos). ¿Por qué esta limitación social o geográfica? No lo sé. En efecto, cuando la ciencia ficción rusa llegó a Occidente por primera vez, a muchos sus diferencias nos resultaron enormemente sugerentes. ¿Cómo sería una ciencia ficción árabe o africana? ¿Es imaginable? En cualquier caso, no hay que olvidarse de Sudamérica donde, aunque no ha habido mucha literatura de ciencia ficción en sentido estricto, existe una deslumbrante tradición de literatura fantástica entendida en sentido amplio, desde Borges hasta Angélica Gorodischer.

¿Qué opinión le merece la aproximación de la teoría literaria a la ciencia ficción y a la fantasía? ¿La encuentra útil o interesante?

La teoría feminista me resultó muy útil en sus primeros tiempos. Ahora que la academia la ha asimilado y se ha visto aprisionada en las horribles mazmorras de la jerga especializada, carece de cualquier utilidad. La única finalidad de la mayor parte de la teoría literaria que se ha escrito desde 1960 parece haber sido contribuir a la fama y el autobombo de sus principales representantes, en particular si son franceses, y resulta manifiestamente carente de utilidad, si no perniciosa, para la lectura y comprensión de las obras literarias.





The West is the Best

Ursula K. Le Guin nació como Ursula Kroeber (1929, Berkeley, California). Sus padres, el antropólogo Alfred Kroeber y la escritora Theodora Kroeber, le enseñaron a apreciar las tradiciones populares de todo el mundo, un interés que ella pronto canalizó hacia la ciencia ficción: se cuenta que a los once años envió su primer relato a una conocida revista especializada (que lo rechazó). Estudió en Harvard e hizo el doctorado sobre lenguas romances en la Universidad de Columbia. En 1953 viajó con una beca a Francia, donde conoció al historiador Charles A. Le Guin, con el que se casaría poco después. Desde 1958 vive en Portland, Oregon. La ubicación de su domicilio tiene su importancia: Le Guin siempre se ha declarado afecta al ecofeminismo west coast. Sin ir más lejos, en Las llaves del aire aparece un relato que se desarrolla en una especie de campamento new age para adultos que –para qué engañarnos– pone los pelos de punta. Pero, por muy grimoso que le resulte a uno, lo cierto es que se trata de un contexto ideológico que ha tenido una enorme influencia en buena parte de la ciencia ficción contemporánea. Al menos Le Guin lo ha asumido explícitamente con lucidez y capacidad crítica.

Por supuesto, su bibliografía es sencillamente impresionante. Ha publicado seis libros de poesía, veinte novelas, unos cien relatos (recogidos en once volúmenes), cuatro colecciones de ensayos, once libros para niños y cuatro traducciones. Ha recibido cinco veces el premio Hugo y otras tantas el premio Nebula, además en 1972 obtuvo el National Book Award y ha sido finalista del American Book Award y del Premio Pulitzer en tres ocasiones. Es una de las pocas autoras de ciencia ficción que ha obtenido masivamente la atención de la crítica. Como prueba, basta recordar que Harold Bloom la ha incluido en su lista (cómo le gustan a este hombre las listas) de principales escritores norteamericanos.