lunes, 25 de mayo de 2015

El secreto de Juanita Austen




 

Queridos amigos y nuevos lectores de Grupo LiPo.


Hoy les acercamos una brillante reflexión de la escritora Angeles Mastretta a raíz de cumplirse dos siglos de la edición de la novela Orgullo y Prejuicio de Jane Austen

 

Angeles Mastretta

Notable y trascendente obra que expresa el mundo femenino cuando aún las mujeres apenas tenían los mismos derechos que un menor de edad. Nos complace retomar el tema y que sea Mastretta la que desmenuce su impacto inalterado a través de los años.  Las cosas han cambiado, muchas situaciones son diferentes hoy, pero aun la misma tensión del diario transcurrir entre las cosas más nimias que aún así nos exigen el máximo de entrega y de energía sigue presente. Las palabras de Austen, así como las de Edith Warton siguen tan vigentes como entonces y su obra es tanto más de necesaria y urgente lectura. Esperamos que disfruten este análisis y que esa lectura les lleve a retomar la gran novela que ya cumple doscientos años en la palestra. Adelante.

 

Graciela Bonnet

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Hace dos siglos, un 28 de Enero de 1813, aparecía 'Orgullo y prejuicio', de Jane Austen, una de las obras esenciales de la literatura universal. 



Ángeles Mastretta México DF 28 ENE 2013


La sabiduría es mejor que el ingenio y, a la larga, sin duda, tendrá la risa de su lado.





Hay escritores que nos gustan, escritores a los que admiramos y escritores a los que quisimos desde el primer párrafo del primer libro suyo que nos tuvo entre sus manos. Escritores entrañables cuyas historias se vuelven parte de las nuestras. Jane Austen (1775-1817) es una de ellos. No solo es admirable o fascina, sino que sus novelas son un legado esencial que cuanto más pronto se entrega con más alegría se contagia.


La obra cumbre de Jane Austen es además un orgullo nacional. Suele colarse en las listas de las mejores novelas del Reino Unido de todos los tiempos. En 2003, la BBC realizó una gran encuesta para determinar el libro favorito de los británicos. Entre los 200 títulos resultantes, tres pertenecían a Jane Austen, y cómo no, 'Orgullo y Prejuicio' ocupaba el puesto más alto, solo apartada de la primera posición por 'El señor de los Anillos', cuya versión cinematográfica triunfaba por aquél entonces en las pantallas de medio mundo.

No mucho antes de que la querida Jane se volviera una celebridad del siglo veinte, yo le regalé a mi hija, de trece años, la novela que a partir de entonces es la llave de nuestras mejores conversaciones. Porque desde los noviazgos hasta los acantilados encuentran cobijo en la sencillez y la inteligencia de lo que narra.

Más fuerte que el orgullo (Pride and Prejudice) es una adaptación cinematográfica de la novela de Jane Austen Orgullo y prejuicio. La película fue dirigida por Robert Z. Leonard en 1940

Hay, tras la voz que escribe Orgullo y Prejuicio, una mujer sabia que, a los veinte años, discierne como si llevara cincuenta reflexionando sobre los vicios y virtudes de los seres humanos. En medio de una vida tranquila, dentro de una familia armoniosa y de costumbres sencillas, Jane escribió, para leerles a sus hermanos, historias que resultan emocionantes porque tras el cuento de quién se casa con quien, ella entrega la fuerza de una narradora capaz de desentrañar los entresijos de un mundo mucho más complejo que el regido por las formas y las apariencias de su tiempo. ¿Cómo no leerla con humildad y sin prejuicios, con asombro y devoción?

El diario de Bridget Jones

No digo nada nuevo al afirmar que, mientras Jane escribía, el mundo de las mujeres terminaba en la puerta de sus casas. Por inteligentes que fueran: la mamá de Jane era una mujer ilustrada, que al tiempo en que cuidaba una casa con siete hijos y varios alumnos de su marido, alcanzó a tener tiempo para escribir algo de poesía. Cierto que Jane tuvo a su alcance los libros de la biblioteca de su padre y que pudo leer desde niña con placer y alegría, pero no hubo en ella ni el remoto sueño de convertirse en alguien cuya primera y explícita profesión fuera escribir. Menos aún imaginar el reconocimiento y la exaltación de su trabajo.


Una de las portadas más célebres es la que realizó Hugh Thomson para una edición de 1894. La relación entre el ilustrador y la obra de Austen fue muy importante, ya que diseñó las cubiertas de numerosas ediciones de algunos de sus trabajos más relevantes como 'Sentido y sensibilidad', en una edición de 1896, Emma (edición de 1896), Mansfield Park (edición de 1897), Northanger Abbe, y Persuasión (ambas en 1898). Imagen y texto tomado de aquí


Hace tiempo intenté, como cualquier lector incauto, indagar qué amores, qué precisa memoria había urgido a Jane a escribir. Leí lo que pude sobre su vida en Pemberly, el cariño de su padre, el gusto por sus hermanos, su intensa amistad con Cassandra, su hermana. Leí de su gusto en el campo y su reticencia en Bath, leí sus cartas, su fervor y quise relacionar las nimiedades que se saben y lo mucho que se ignora con los libros de la distinguida y encantadora miss Austen. Como si alguien que se dedica a escribir no debiera saber que la realidad es una anécdota más entre las muchas que imagina un escritor. Así las cosas, conseguí estar segura de que Elizabeth Bennet, el personaje esencial de Orgullo y prejuicio, fue una mujer audaz que lo sigue siendo, como fueron y siguen siendo: su mamá un soliloquio en voz alta, sus hermanas menores unas frívolas, su papá un lector escéptico, su hermana mayor una suave y hermosa criatura. Pero que no es de la biografía de Jane, sino de su talento, su sentido del humor, su mirada y su imaginación, que salieron estos personajes.

Conociendo a Jane Austen


Pionera sonriente, Jane hizo su camino sin aspavientos, pero no creo que ignorando la fuerza de su literatura. Jamás escribió nada en que hablara de sí misma como la creadora de algo excepcional, pero tiene que haber sabido que su prosa encantaba y era de una elegancia y de una sonoridad nada usual. No creo que imaginara cuánto íbamos a quererla doscientos años después, ni de qué modo sus libros iban a entrar por nuestras casas en todos los idiomas y por todos los medios, haciéndonos saber que la incertidumbre y la honradez, la fuerza de las convicciones y la generosidad, siguen siendo actuales.

Bodas y prejuicios . 2004

Vivir en un pequeño pueblo, la patria y el destino de Jane Austen, nos sucede a todos. Cualquier mundo es un pañuelo y en cualquier lugar la gente va haciendo la vida diaria mientras elige o abandona. Como en los libros de Jane Austen. Por eso fascina el irónico deseo de lo ideal que hay en sus historias. Por eso es posible imaginar que se parecen a las nuestras.

Gente que tiembla con los preparativos de una fiesta, que ve los viajes como expediciones y los noviazgos como una duda entre dos templos, habrá en todos los tiempos. Personajes como esos que creían en que la confusión tiene remedio y por su causa eran capaces de meterse en lo inaudito, sigue habiendo. Sobre todo, gente con ojos capaces de imaginar el destino como algo en lo que uno puede incidir, es tan crucial ahora como fue entonces.

Hace dos siglos un 28 de enero de 1813 aparecía Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, una de las obras esenciales de la literatura universal, aunque su génesis se remonta a más de diez años antes, cuando Jane Austen apenas había cumplido los veinte años. En los primeros ejemplares, se editó en tres volúmenes, no aparecía el nombre de su escritora.

Los ojos de Jane Austen eran premonitorios. Alguien creería que estoy loca si digo que fue una feminista, pero la verdad es que ninguna de sus heroínas tuvo a bien suicidarse para salir de un entuerto, mejor lo desafiaban como ahora se supone que debe hacerse. Y se hacían dueñas de sus vidas por obra y gracia de su santa voluntad. Como la propia Jane. Sola, mejor que mal acompañada. O como Elizabeth Bennet, excepcional y drástica, sencilla y elocuente.
Escribir es un juego de precario equilibrio entre el valor y la soberbia. También entre sus opuestos: el miedo y la humildad. A veces ninguno alcanza para contarlo todo. Ahí mismo está el secreto de la señorita Austen. Y su enseñanza: en ese equilibrio.

Según datos aportados por la consultora Nielsen, 'Orgullo y Prejuicio' sigue siendo todo un best seller 200 años después de su primera publicación. Vende más de 110.000 copias al año en todo el mundo y en las diferentes páginas de Amazon se pueden encontrar hasta 130 versiones. Además, la novela ha sido traducida a más de 35 idiomas.

De tal secreto da fe Orgullo y prejuicio, la bendita novela que ahora cumple doscientos años, tan radiante y sabia como nunca.

Tomado de El País 

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Graciela Bonnet
Nació en Córdoba, Argentina, en 1958. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1984). Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones por contrato para todas las editoriales venezolanas, entre ellas Monte Avila, Planeta, Biblioteca Ayacucho, ediciones de la Casa de la Poesía, Pomaire, Eclepsidra, Santillana, Editorial Pequeña Venecia, La Liebre Libre. Experiencia de tres años como redactora free lance para una editorial de libros de autoayuda. Escritora fantasma (sin firma) realizó investigaciones para crear libros, novelas, tesis y monografías.Es dibujante amateur. En 1997 el grupo editorial Eclepsidra publicó su poemario "En Caso de que Todo Falle." En 2013 editorial Lector Cómplice editó "Libretas Doradas, Lápices de Carbón" En el año 2000 participó del encuentro de Mujeres Poetas en Cereté, Colombia.

 Y su blog es: Graciela Bonnet Vertiente Recíproca



domingo, 24 de mayo de 2015

Chucenita:

Píldoras de libros, cine, música y pintura en viñetas. Mayo




Estimados Amigos

Hoy es domingo y le traemos otra tira de Chucenita.


Deseamos disfruten de la entrada.



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Sol Linares:


Trujillo, Venezuela. Cuentista, novelista. En el año 2004 su cuento Bitácora de ti recibe la Mención Especial en el concurso Cuento, ensayo, y poesía organizado por la ULA. Más tarde gana la III Bienal de Literatura “Ramón Palomares” con su libro de relatos Cuentafarsas (Fondo Editorial Arturo Cardozo 2007; FUNDARTE 2010). Ganadora del Premio Internacional de Novela ALBA Narrativa 2010 con Percusión y tomate (Fundación Editorial El Perro y la Rana 2010; Fondo Cultural del ALBA 2010). También ha publicado La circuncisa (Monte Ávila, 2012) y Canción de la aguja (FUNDARTE, 2013) novela que recibe el Premio Municipal de literatura Luis Britto García en el 2014. Sus cuentos aparecen reseñados en varias revistas y antologías, como De qué va el cuento (Alfaguara, 2013), Antología sin fin (Escuela literaria del Sur). Colabora en varios periódicos nacionales con artículos literarios y de opinión. 


martes, 19 de mayo de 2015

La escritura:

Un vuelo sin motor






Estimado Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir un nuevo ensayo de nuestro amigo el escritor valenciano, afincado en el estado Bolívar, Carlos Yusti.

Deseamos disfruten del texto.


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Aunque parezca anómalo la escritura es una actividad en solitario, pero la vida del escritor es todo lo contrario y allí están esos versos de Alberto Caeiro: No tengo ambiciones ni deseos. /Ser poeta no es una ambición mía./ Es mi manera de estar solo.



Retrato de Alberto Caeiro


Al parecer se equivocaba Fernando Pessoa, a través de la voz de su heterónimo Caeiro, ser poeta es estar solo en la multitud, cuestión que aplica para los escritores en general.



Voltaire escribió que lo más funesto de la profesión de escritor era la inquina y envidia de los otros escritores, sin mencionar a los necios que mezclan espíritu de venganza y fanatismo para hacerle la vida a cualquier escritor un infierno portátil que le acompañará hasta la tumba.

Retrato de Voltaire, por Nicolas de Largillière



Mi ideal de escritor era ser carcomido por el insomnio y el hambre que encerrado en su desaliñada buhardilla, y de espaldas al mundo, se enfrascaba a su tarea de escritura sin impórtale que su gran obra se publicara. Pero esta idealización romántica del escritor escondido en su torre de marfil jamás tuvo adeptos entusiastas entre mis amigos de farra y bohemia literaria. Para ellos el escritor ideal era ese que se inmiscuía en los vaivenes sociales y era un militante fervoroso por la redención de los pueblos sojuzgados.





Por un tiempo estuvo bien visto que escritores y poetas nadaran a contracorriente, que fueran el tóxico idóneo  para espantar las moscas de la rutina y el bostezo social. Nunca declarados abiertamente de izquierdas, pero cuya actitud de desaliño y desplanche contracultural los ubicaba en esa orilla de intelectual progre. Esto les permitió darle mucha plusvalía curricular a su estado incivil y entrar por la puerta de servicio a las instituciones (burguesas) culturales que despreciaban, pero las cuales les permitiría subir un nuevo peldaño social y retomar su obra con más fiambre contestario.





Si uno no es un Rimbaud de barriada pobre es necesario fajarse bastante para convertirse en un lector más o menos solvente y luego comenzar a garrapatear los primeros poemas y los primeros gritos de literatura incomprendida y toda esa broza tan panfletaria, pero eficaz. Si estudias es sencillo obtener un título en letras que te certifique como escritor, pero si eres autodidacta y quieres escribir el ambiente se vuelve enrarecido y tus amigos de antaño (con los cuales hiciste algunos maratones en las barras de los peores bares de la ciudad) ya graduados en letras, y con cargo cultural incomparado, han desarrollado ciertas pezuñas y algunos hábitos siniestros de “llena esta planilla para escribas en la revista” o “recibimos tu artículo para el suplemento, pero al director no le convence el tono”…A pesar de todo uno sigue en ese vuelo sin motor que es a fin de cuenta la escritura.



Con el pasar del tiempo uno se percata que los escritores conforman un gremio como los demás donde hay muchos que hacen las veces de escritores, en donde sobra mucha carpintería literaria y poca creación, mucha gramática encuadernada sin vida y por supuesto están los consabidos escritores de café y farra que en la cabeza tienen muchos Macondos por escribir, pero que jamás llegan a papel alguno. También hay escritores-profesores preocupados por la tesina de acenso y el ensayo de literatura comparada para cerrar con broche dorado el año sabático. Por supuesto sobran los relacionistas públicos de siempre que consiguen las becas, los premios, las páginas culturales y los cargos de cultura, para ellos la escritura ha quedado reducida al informe del mes o al memo correspondiente.

Henri Michaux


 
La escritura creativa sigue siendo una actividad de solitarios. A menudo a muchos escritores su trabajo los ha llevado a estar más solos. Samuel Beckett cuando lo llamaron para informarle que había ganado el nobel de literatura, sólo atinó a decir: “Que gran calamidad”. Todo aquello acabaría con su morosa y solitaria tranquilidad. Desde hace años se había apartado de todo (y de todos) e incluso estaba sometiendo su escritura a una depurada aproximación al silencio. Henri Michaux, antes de morir, le comentaba a Cioran que le habían llamado de una editorial para publicar sus poemas en una edición de cincuenta mil ejemplares, cuando el lo que quería era volver al principio cuando apenas publicaba un delgado libro que alcanzaba apenas el tiraje de 40 ejemplares. Juan Carlos Onetti terminó tumbado en una cama en España acompañado de su mujer y un perro. Ernesto Sábato en completa soledad comenzó a pintar unos cuadros fríos y oscuros. La lista podría incluir a Clarice Lispector, César Vallejo, Roberto Arlt, Alejandra Pizarnick, Argenis Rodríguez y un extenso etcétera.




Juan Carlos Onetti



Terminar solos y traspapelados con los personajes ficticios es un fracaso menor en comparación con ese que tiene que ver con la creación o como lo ha escrito Enrique Vilas-Mata:  “En cualquier caso, el auténtico y verdadero gran fracaso del escritor, aquel que alcanza a tantos, llega siempre con puntualidad, generalmente muy temprana. Es un fiasco doloroso, íntimo. Llega cuando no podemos reproducir con fidelidad lo que a acabamos de pensar y querríamos haber escrito. Llega cuando comprendemos que no hemos podido ser fieles a la ambiciosa idea que nos habíamos propuesto al comenzar un libro o un artículo”.



No sé a dónde me llevará la escritura. Desconozco cual es el destino de este vuelo sin motor, si me estrellaré como tantos otros o seré capaz de planear con cierto arte y aterrizar lo mejor posible.





Siempre me resultó trágica, con risa nerviosa de fondo, esa anécdota de Raymond Roussel quien después de publicado su primer libro (costeado de su bolsillo ya que tenía bienes de fortuna) salió a la calle muy envarado a dar un paseo, con su libro bajo el brazo, sintiéndose un artista, un gran escritor. Su paseo sólo buscaba que la gente al verlo se precipitara a felicitarlo por su libro o que al menos lo reconociera y lo saludara como un autor editado, pero nada. La gente pasaba a su lado y lo ignoraba por completo. Deprimido y al borde de un colapso nervioso se sentó en el banco de una  plaza y sintió el metal frío del fracaso mordiéndole las entrañas.





Las palabras te llevan a todos lados y a ninguno. La realidad no satisface nuestras expectativas y hay una urgencia de enriquecerla, magializarla leyendo mucha literatura. Escribir es muchas veces un malentendido, es ese día en el que cargas el paraguas y no llueve, es como cuando quedas a encontrarte con la mujer que amas en un sitio determinado y no encuentras el sitio. Escribir es tratar de que la realidad se desplace hacia la desnudez poética, para que lluevan paraguas en un día radiante, es esa mínima posibilidad para que la vida se torne una elemental metáfora, algo simple en su metafórica complejidad o como escribió Enriqueta Arvelo Larriva: “Sencilla como ese hilo sin perlas”.


Carlos Yusti

  Tomado de Arte Literal

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 Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaiones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal.