lunes, 19 de enero de 2026

Alberto Hernández: Gregory Zambrano nos hace ver que la literatura venezolana es un pedazo de mundo que ha sido dejado de lado

 



Crónicas del Olvido


VOCES DE VENEZUELA, DE GREGORY ZAMBRANO
                           (Ensayos Literarios)


**Alberto Hernández**



1.-

Extenso el recorrido, largo el trayecto de quien se dedicó a hurgar, a buscar con delicada paciencia en las páginas, en las empolvadas portadas donde tantos nombres le han agregado apellidos a la literatura venezolana. Y extensa ha sido la labor del investigador, académico, poeta y profesor universitario Gregory Zambrano, asentado en Japón, desde donde nos hace ver que la literatura venezolana tiene un cuerpo y un espíritu abiertos a ser estudiados, a ser descubiertos porque para mucha gente nuestra historia, nuestros pasos por este universo de palabras siguen, para muchos, siendo un espacio desconocido, un pedazo de mundo que ha sido dejado de lado que, a pesar de porfiar por hacerse saber, sigue siendo una de las materias pendientes de nuestra nacionalidad cultural.

Voces de Venezuela, Ensayos Literarios”, publicado por el Centro Editorial Castalia en Mérida, Venezuela, en 2025, y escrito en Japón, donde Gregory Zambrano imparte clases en una universidad, es un reto que nos convida a retornar a los primeros pasos de muchas lecturas, de muchas voces que siguen siendo el sostén del pensamiento letrado nacional. Es un libro sobre autores, pero también de historia, de nuestra historia, de ese terreno difícil de pisar para algunos que sólo atienden al eco de las palabras. En este caso, Zambrano estudia los libros, pero agudiza en los avatares que dieron con la construcción de un país que no termina de debatirse entre la luz y la sombra.

Desde los primeros días de aquel territorio escindido, tomado por asalto por caudillos y aventureros, por conquistadores, esclavistas y ensombrerados guerreros, estas hojas escritas por nuestro autor destacan la fuerza de unas voces que continuarán forjando cuerpo y espíritu si los venezolanos atendemos a su llamado a través de sus títulos, a través del comportamiento de quienes dedicaron su existencia a fundar Nación, a quebrar lanzas contra la ignorancia y abrirle paso al conocimiento y a la belleza de un idioma convertido en literatura: en novelas, cuentos, poesía, ensayos, teatro: voces que siguen creando sueños en quienes son capaces de insistir en abrir los libros y convertirlos en universos luminosos. 

Cada libro es una voz. Cada libro es un eco. Aquí, en este que escribe el poeta y académico Gregory Zambrano están muchos de los que han aportado una letra más a la lectura del tiempo. 

2.-

El viaje por estas páginas nos encuentra con tres estancias o capítulos que recogen parte del protagonismo de algunos autores del país. En estas secciones Zambrano dedica su estudio con la pasión de quien por años ha trabajado el libro venezolano. 

Andrés Bello (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago, 15 de octubre de 1865)

En el primer escaño, “Venezuela en formación”, nuestro autor trata la épica criolla y la revela entre la carencia y el desengaño. Desentraña la presencia de los clásicos, pero sin dejar pasar el ´pensamiento emancipador´. Es decir, nos aproxima a la guerra de independencia donde tres nombres encallan como seguros iniciadores de esta épica, ellos son Andrés Bello, Simón Bolívar y Francisco de Miranda. Poeta y gramático, el primero. Emancipador político y proclamador de una voz donde la política es el país, el segundo. Y uno, el de la ´Colombeia´, el más universal de los tres, Miranda. En ese mismo ambiente, la poesía popular, la voz de los distintos acentos del mapa.

General Francisco de Miranda por Martín Tovar y Tovar


Se pasea nuestro autor por el paisaje, por los distintos accidentes terrenales que ofician como imágenes para que nuestros autores, los de la época, puedan adiestrar sus ecos. De esta manera, los que intentaron crear ciudadanía desde los principios de una identidad para fundar o crear una Venezuela moderna, recorrido que va desde 1870 hasta 1900.

3.-



El segundo escalón que trabaja Zambrano lo titula “La memoria y sus huellas”, donde se vislumbra o aparece la novela de la modernidad criolla: ´Doña Bárbara´, de Rómulo Gallegos, obra en la que el lector podrá descubrir los símbolos o los arquetipos de una época que aún nos resbala por la piel, como si se tratara de una marca que no termina de borrarse. La vieja consigna, opacada por otras emisiones del pensamiento, ´civilización y barbarie´, seguramente será recordada por muchos de los que han tenido la gracia de haber leído la novela fundacional de Gallegos. También trabaja Zambrano a un autor poco conocido, Rafael Angarita Arvelo. Desde esta postura, nuestro ensayista aborda la historia de la novela venezolana, entonces aparecen los nombres de Arturo Uslar Pietri, Andrés Mariño Palacios, Miguel Ángel Campos (ensayista de agudo pensamiento). Quien esto escribe es tratado gracias al trabajo que Gregory Zambrano escribió para la novela ´La carne narrativa”, y Karina Sainz Borgo, a quien aborda a través de ´La hija de la española´.  



4.-

El tercer tramo de este importante estudio de Gregory Zambrano da cuenta de ´Otros horizontes´ en los que trabaja ´El extravío fundante: el cuento de tema petrolero en Venezuela´, ´Los discursos migrantes y las fronteras de papel (el caso venezolano) ´ y ´Las patrias circundantes´.

Estamos frente a un libro que renueva el deseo de revisar nuestra historia literaria, nuestro devenir social y político, nuestro todo borroso, nuestra angustia por la desmemoria nacional.
 
Se trata de un esfuerzo que nos impulsa a no dejar de lado el país que se nos extravía a diario, el que se nos borra si continuamos atados al caudillismo del olvido. 

Nuestro compatriota, nacido en Mérida (1963), nos relata su experiencia en aquel lejano país, el país por donde aparece el sol. Nos dice de su sentimiento de lejanía, de su apegado recuerdo por su ciudad, su bella ciudad, la de los caballeros, como él lo es. Encontramos en estas líneas no sólo al intelectual que nos regala su esfuerzo, sus estudios, su talante de hombre creador, universal, sino su paso personal, su pesar por estar tan lejos de su clima, pero también nos hace sentir la valentía de quien ha viajado al otro lado del mundo a trabajar, no por razones políticas o económicas, sino por cuestiones de índole académica. Nos hace sentir igualmente su aprendizaje referido a un mundo nuevo, a un mundo en el que nuestra literatura es poco conocida. 

Este es un libro para aprender, para sabernos parte de la vida de los libros que ha mencionado, de los autores que ha estudiado, también para sabernos muy cercanos a este venezolano gracias a su poesía y a dos excelentes títulos: ´La tradición infundada´ (1996) y ´Cartografías literarias´(2008), entre otros, donde insiste sabiamente en el estudio de nuestras voces, de nuestras palabras, de nuestros ecos, de nuestro país sembrado en el pensamiento de la poesía, la novela, el cuento y el alma de una Nación, la venezolana y la latinoamericana, que se debate entre el olvido y la desmemoria.





Gregory Zambrano en la voz de Gregory Zambrano.
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Gregory Zambrano


Escritor, académico y editor venezolano (Mérida, 1963). Es licenciado en Letras (1987) y magíster en Literatura Iberoamericana (1994) por la Universidad de los Andes (ULA), y doctor en Letras Hispánicas (2002) por El Colegio de México. Miembro fundador del Taller Literario Mucuglifo y corresponsable de la página cultural Vértice del diario Frontera, de Mérida (1984-1999). Se ha desempeñado como locutor y productor de programas radiales, así como promotor de revistas culturales. Se vinculó al equipo académico que preparó el Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina (Delal), para el cual redactó numerosas entradas. También participó en la fundación de la Bienal Mariano Picón Salas (1991-2012). Formó parte de los consejos de redacción de las revistas Actual y Voz y Escritura, perteneció a la redacción de la revista Trasiego y dirigió la revista Solar (1992-1995). Ha publicado los poemarios Víspera de la ceniza (1990), Dominar el silencio (1993), Ciudad sumergida (1997), Desvelo de Ulises y otros poemas (2000), Memorial del silencio (2003), Los mapas secretos (2005) y Paisajes del insomnio (2015). Asimismo, los libros de ensayo Los verbos plurales (1993), La tradición infundada: literatura y representación en la memoria finisecular (1996), El lugar de los fingidores y otros estudios sobre literatura hispánica (1999), De historias, héroes y otras metáforas (2000), Mariano Picón-Salas y el arte de narrar (2003), Cartografías literarias (2008), Tulio Febres Cordero y la tradición humanística venezolana (2010), Hacer el mundo con palabras (Los universos ficcionales de Kobo Abe y Gabriel García Márquez)  (Premio Apula de ensayo, 2011) y Mariano Picón Salas (biografía, El Nacional, 2008). También ha publicado las compilaciones Odiseos sin reposo: Mariano Picón-Salas y Alfonso Reyes, correspondencia 1927-1959 (2001); Mujer, cultura y sociedad en América Latina (2001); Mariano Picón-Salas y México (2002); Mujer: imaginario, cultura y sociedad en América Latina (2004), y Mariano Picón Salas y Chile (2021). Es miembro correspondiente de la Academia de Mérida. Se jubiló como profesor titular de la Universidad de los Andes en 2011 y desde entonces vive en Japón, donde ejerce labores docentes y de investigación en la División de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tokio. Información completa sobre su trabajo puede leerse en su web, gregoryzambrano.com




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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

domingo, 18 de enero de 2026

Armando Rojas Guardia, novicio, rebelde y beatnick: Los "carnets" de un poeta sin carnet


Armando Rojas Guardia. 1984. Fotografía de Vasco Szinetar.


Estimados amigos

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar esta entrevista hecha por Eloi Yagüe al ya desaparecido poeta venezolano Armando Rojas Guardia (Caracas, 8 de septiembre de 1949-Ib., 9 de julio de 2020) que fue publicada en la ya hace mucho desaparecida publicación mensual Clave. Una publicación patrocinada por el, también desaparecido, gracias al ChavismoConsejo Nacional de Cultura - CONAC de distribución gratuita y que venía encartada en el diario El Nacional. El texto fue tomado del número 34, Año II publicado el 22 de enero de 1984 en las páginas 12 y 13. 



Es necesario resaltar que este material es inédito en la red y que forma parte de la labor que venimos realizando de manera silenciosa desde hace algún tiempo de difundir material cultural venezolano, una labor que debería ser realizada por los entes culturales estatales y privados porque ellos poseen los medios financieros y materiales para cumplir con tal labor. En Venezuela el registro histórico en cualquier aspecto siempre es dejado de lado tanto por las individualidades del mundillo cultural, generalmente más abocados a la promoción personal, como por las instituciones culturales en Venezuela. Y mientras tanto nosotros venimos dando nuestro grano de arena cada vez que es posible para favorecer la difusión de la memoria cultural nacional, sin alharaca pero de forma contundente. Con verdadero espíritu crítico y tratando de alejarnos de las reuniones típicas de dantas literarias que suelen abocarse a la periódica labor de rubricarse loas recíprocas y para sobarse los lomos. Creemos que ya hemos ubicado el termino adecuado para denominar esa tierna e inmarcesible actividad criolla: el Dantismo Literario, mote inspirado en el dandismoaunque se podría reducirse a una sola palabra para aumentar su contundencia verbal y simbólica: Dantismo

En Venezuela usualmente labores (recopilación, transcripción y divulgación) como las que nosotros venimos  realizando calladamente se convierten en moneda de cambio para ganar reconocimiento y ser invitados a eventos "culturales" tales como las Ferias del Libro, eventos generalmente patrocinados por el régimen venezolano para dar la sensación de que no pasaba nada en Venezuela. Siempre nos hemos preguntado cual es la pertinencia de estas Ferias en Venezuela, eventos donde los escritores presentan libros impresos en el extranjero (generalmente tercerizando en una plataforma que defiende los derechos fundamentales de los trabajadores como Amazon) porque para la gran mayoría de los escritores es imposible costear una impresión en Venezuela. Y también porque en ningún de estos eventos se menciona la terrible situación en que vivimos los venezolanos. Porque mientras a la mayoría de los venezolanos los machaca una realidad filosa y horadante, muchos escritores sumergen la cabeza en un mundo lleno de virtudes y algunas autoridades universitarias compran apartamentos en Europa y mandan a sus hijos a estudiar en universidades privadas en esa península asiática mientras destruyen las bibliotecas de las universidades que regentan:

 Queremos dejar claro que no criticamos la edición de libros en Venezuela. A pesar de que  el gobierno actual venezolano tiene capacidades asombrosas como:

a) Hacer morir de mengua los pacientes en los hospitales porque entre otras cosas fue incapaz voluntariamente de sostener el sistema de salud convirtiéndose en el privatizador máximo de este rubro.

b) Producir  un inmenso número de presos políticos, como bledo en el campo, que existen en el país.

c) Provocar un soslayamiento intelectual voluntario de una realidad que anula nuestros derechos fundamentales en los trabajadores culturales más diversos. 


d) El empeño de romper records como medida propagandística que no mejoran la realidad de mayoría de la población venezolana. Los venezolanos saben de que tipos de records estamos hablando.

Creemos que los escritores pueden construir su torre de marfil particular que les permita conformar mundos alternos donde su creatividad tenga un libre juego pero eso no los exime de convertirse en voceros críticos de una realidad asfixiante que machaca a los venezolanosSabemos que nuestra postura ha tenido consecuencias para nosotros en el mundillo cultural venezolano que el mejor de los casos, obviaremos los peores, se ha manifestado como el distanciamiento de entes privados o de individuos manteniéndose con una vinculación que podría llamarse "políticamente correcta". Pero de lo que nunca nos podrán acusar de que hemos sidos zalameros del régimen o de sus extensiones que en Venezuela suelen llamarse enchufados.

Como es usual compartiremos esta entrada en Facebook y etiquetaremos a personas relacionadas con el mundo cultural venezolano. Y ustedes mismos, asiduos y queridos lectores, podrán comprobar el grado de complacencia o de contrariedad con lo aquí expresado de muchos personajes culturales o intelectuales de la realidad nacional sólo por el numero de veces que esta entrada sea compartida o comentada en esta plataforma. Y cada uno de ustedes podrán medir directamente en que medida nosotros estamos cerca de describir la verdad circundante que hace tiempo tomó nuestra casa.



Creemos que este es el primer fragmento de etsa publicación del Consejo Nacional de Cultura (CONAC) publicado digitalmente en la red. Hurgamos en ella y no conseguimos mención alguna a este órgano divulgativo del CONAC y tampoco conseguimos imagen alguna del mismo. Le agradecemos al escritor y divulgador Richard Montenegro que nos facilitara el material perteneciente a su hemeroteca familiar.

La única imagen que acompañaba al texto es la que abre la entrada, una fotografía de Armando Rojas Guardia tomada por el fotógrafo venezolano Vasco Szinetar. El resto de las imágenes fueron tomadas de diversas fuente y el montaje es nuestro procurando una visión agradable que permita la fácil lectura de la entrada y dando el respectivo contexto y respaldo para que el lector eventual pueda ubicarse en el tema, tiempo y espacio necesario para digerir provechosamente la entrada.


En este momento nos preguntamos: ¿Cuanto tiempo duro Clave?. Si alguien puede brindarnos la información estaremos muy agradecidos

Esperamos que disfruten realmente de este hallazgo y aprovechamos la ocasión para agradecer la compañía tanto de los lectores habituales, de los que nos abandonaron como de los eventuales.

Atentamente


La Gerencia



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Después de años sin publicar, este joven poeta, uno de los más importantes de la "generación de los 80", irrumpe con su primer libro de ensayo "Carnets y su segundo de poesía: Yo supe de la vieja herida 


Para quienes siguen de cerca la trayectoria de Armando Rojas Guardia, el poeta que se dio a conocer con Del mismo amor ardiendo (Caracas, 1979,  Monte Ávila Editores) no resulta sorprendente la aparición, en el transcurso de este año, de su primer libro de ensayo - Carnets -, que será editado por Fundarte.




La razón es que Rojas Guardia quién nació en Caracas en 1949, se ha convertido a la vuelta de pocos años en uno de los poetas más sólidos de su generación y, simultáneamente, en uno de sus más reflexivos miembros, sosteniendo una intensa labor de investigación crítica sobre la literatura venezolana, plasmada hasta los momentos en trabajos publicados en diferentes medios fundamentalmente la prensa y revista literarias, bajo los cuales subyace una madura y coherente visión del hecho literario.

Fundarte. Imagen tomada de aquí.



Es Carnets un libro singular: en él se entrecruza lo autobiográfico con lo ensayístico y está compuesto por apuntes a la manera de un diario vital, nada sistemático (Rojas Guardia confiesa una "desconfianza instintiva contra los sistemas"), pero sí muy intenso. Allí se pueden encontrar desde fragmentos de cartas hasta párrafos íntegros, textuales de Nietzche, Camus, Kafka o los Evangelios. "Consiste básicamente - explica- en reflexiones sobre la experiencia interior ligada al erotismo, a la religiosidad, a la locura y a la política. La fuente principal es el material extraído de mis diarios".

Rojas Guardia considera que no contamos con libros-testimonio de los escritores, en los que los autores expliquen como resolvieron determinados problemas literarios e incluso vitales. Carnets apunta en este sentido, aunque en ningún momento debe considerarse como un libro acabado, sino como un peldaño, el resultado de la reflexión sobre una etapa existencial determinada y no completamente cerrada.

Así pues, el ensayista en este caso deviene no por incursión, sino por decantación. "Cada vez me apasiona más el ensayo", señala.

Como una de las razones que motivan este ejercicio, se encuentra la necesidad de fundamentar una ruptura estética con la generación de poetas precedentes de la llamada "generación de los 70". Durante un tiempo, la actividad teórica y crítica de Rojas Guardia estuvo asociada a la génesis y esplendor del Grupo Tráfico, que se planteó como una toma de posición divergente frente a lo que el propio Rojas Guardia califica como la "moda textualista", signada por la factura de una poesía fuertemente afrancesada,equivalente al cinetismo en las artes plásticas.

"En su mejor versión - señala Rojas Guardia - , esta corriente surge de los avances más radicales de la poesía de la modernidad y la contaminación literaria de los estudios semiológicos y lingüísticos. Creo que en nuestro país ha habido una influencia avasallante de la poesía francesa y una especie de olvido de otro universo distinto que es la poesía en lengua inglesa, sobre todo la norteamericana".

Desde "Tráfico" se lanzaron obuses contra ese textualismo y a favor de una poesía que retomara la calle, lo cotidiano, el habla coloquial, en suma, una  poesía más emparentada con los postulados de la generación beat norteamericana de los años cincuenta (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Corso, Ferlinghetti). Indudablemente los jovenes militantes de Tráfico debieron documentar previamente sus andanadas contra los "setentistas" para, según Rojas Guardia "no repetir acríticamente sus parametros, según los cuales la modernidad en Venezuela empieza con José Antonio Ramos Sucres, sigue con Gerbasi y termina con ellos".

Grupo literario Tráfico. De izquierda a derecha: Rafael Castillo Zapata, Alberto Márquez, Igor BarretoYolanda Pantin, Armando Rojas Guardia y Miguel Márquez. Foto: Vasco Szinetar.
Imagen tomada de Pinterest.


En tal sentido, ARG tuvo notable participación y se destacó en la defensa de los postulados del grupo mientras este duró, aunque reconociendo los aportes de aquella generación que se propuso "modernizar" la poesía en Venezuela y acabar con el "soneteo", según expresión de Juan Sánchez Peláez, uno de sus más conspicuos representantes.

Otra de las preocupaciones de Rojas Guardia ha sido observar la dinámica de los jóvenes escritores en el país. "Yo tengo la sospecha - afirma - de que en las últimas promociones literarias hay mucha gentebque no sabe redactar una cuartilla en castellano. Se usa el poema breve, la ruptura de la sintaxis y espacios en blanco como refugio de la ignorancia y en ocasiones hasta de la estulticia".



Sin embargo, reconoce el aporte de por lo menos tres poetas jóvenes formalistas, que considera trabajan seriamente, como son Salvador Tenreiro, Lourdes Sifontes y Alberto Guaura, aunque en general lamenta el desdén con que los jóvenes escritores consideran la literatura española, especialmente la clásica, cuyo conocimiento resulta fundamental, pues remite a los orígenes de nuestro idioma.


Como parte de su trabajo de investigación, Armando Rojas Guardia ha llegado ha reivindicar a varios poetas venezolanos, tales como Rodolfo Moleiro y Luis Enrique Mármol, que permanecían relegados debido a los criterios estéticos dominantes.


YO SUPE DE LA VIEJA HERIDA

A los tres años Armando, hijo de poeta, ya sabía que significaba esta palabra, a quién designaba: "a un hombre que se relaciona amorosamente con las cosas". El pequeño Armando recitaba a los animales y a las plantas, repitiendo inconscientemente la actitud franciscana. "Olvidé esto - señala - hasta los 15 años, cuando se superpusieron otras vocaciones, entre ellas la religiosa". 

A esa edad, leyendo a García Lorca, Armando se quedó encandilado con un flash que le decía: "tu destino es ser poeta".

De ahí en adelante se trató de hacer unequilibrio sobre una cuerda floja: "conjugar esa vocación poética con la religiosa", según él mismo dice. En 1967 entro al noviciado jesuita dejando, simultáneamente, de escribir. Cuatro años duró esa experiencia, cuyos alcances aún se prolongan.

- Descubrí que mi literatura se nutría de mis propias máscaras, de mis mentiras de mi narcisismo. Manoseaba al yo y se nutría de mis desechos existenciales. De ahí la necesidad del silencio y de trascender el lujo escénico de la palabra, para estar totalmente desnudo frente a Dios.

Tras esos cuatros años de escaso contacto con la poesía, Rojas Guardia rompe con su formación religiosa. El motivo más inmediato ( o aparente) fue la asunción de un compromiso político con el socialismo. Pero posteriormente afloraron otras razones mucho más profundas y difíciles de aceptar, entre ellas, la más importante la conciliación con el cuerpo. "Me sentía como una nube en pantalones", explica Rojas Guardia. Y entonces, "bajó al infierno" para buscar ese cuerpo que había olvidado. Cuando subió, tenía unas palabras que reflejaban culpa y miedo, pero no por eso dejó de escribirlas: "Veo la literatura íntimamente ligada a mi historia pasional. He descubierto que la literatura sirve a mi afán de sinceración conmigo mismo. Me di cuenta que la palabra es más ambivalente y ambigua de lo que pensaba. Es oropel y también desnudez, sobre todo si uno la asume no como matemética formal, sino como una de las más grandes experiencias existenciales".

Yo supe de la vieja herida (en proceso de publicación por Monte Ávila) constituye el reflejo poético del proceso de reasunción de la sexualidad, de una manera cnflictiva. Uno de los amigos de Rojas Guardia que tuvo acceso a al poemario mecanografiado señaló que en él no hay sensuaidad gozosamente asumida, sino conflictuada, tensa. El mismo título semeja un bolero del más agudo despecho. El tono general, al igual que en Del mismo amor ardiendo, tiene que ver con "el espectro católico de la confesión" (Foucault dixit) y la desnudez del texto es una forma de expiar los pecados de la carne. Pero no es una catarsis, como lo demuestra el oficio poético que se despliega lúcido y sereno (amargo en ocasiones) por sus páginas.

"Una poesía contaminada de humanidad, aquello que quería Pavese que cuando leas sepas que un hombre te habla", rige el último libro de Rojas Guardia y revela la concepción que su autor guarda de la escritura "un arma de conocimiento de mí mismo, a la que no siento necesidad de renunciar"




Nota: Armando Rojas Guardia, (1949-9/7/2020). Era filosofo, poeta, ensayista. Su trabajo reconocido internacionalmente fue traducido a diversos idiomas. Fue uno de los fundadores del grupo Tráfico (1981). Entre sus libros publicado en Venezuela: Del mismo amor ardiendo (1979), Poemas de quebrada de la virgen (1985), Yo que supe de la vieja herida (1985), Hacia la noche viva (1989), La nada vigilante (1994), El esplendor y la espera (2000), Patria (2008), Mapa del desalojo (2014). Entre sus ensayos: El Dios de la intemperie (1985), El calidoscopio de Hermes, (1989), Diario merideño (1992), Crónica de la memoria (1999), La otra locura (2017), El deseo y el infinito (diarios 2015-2017) y Proserpina (2015). Premio del Consejo Nacional de Cultura de Venezuela (1986-1996). Premio de ensayos de la Bienal Mariano Picón Salas (1997). Miembro de la Academia del idioma español, (2016-2020).


Tomado de El Nacional.



martes, 6 de enero de 2026

«Noche de Reyes» de Andrés Eloy Blanco

 




Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes un cuento de Andrés Eloy Blanco (CumanáVenezuela6 de agosto de 1896 – Ciudad de México21 de mayo de 1955) quizás mejor conocido como el autor de "Las 12 uvas del Tiempo". 



Un poema que usualmente los venezolanos escuchaban el 31 de Diciembre. Era muy común que las radioemisoras lo colocaran poco antes de la medianoche y la versión más conocida era la que recitaba el actor Raul Amundaray



El cuento fue tomada de la “Antología de cuentos navideños venezolanos” de María Elena Maggi (1985)


Hoy agradecemos a todos ustedes por la atención prestada a nuestro espacio. Y les deseamos a todos ustedes una año nuevo acorde con sus deseos.

Gracias.

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—¿Es cierto que los niños de su tierra, en la noche de Reyes, ponen sus zapatos en la ventana?


—No, amiga Adriana, ya no. Esta costumbre pasó hace años. Ahora los niños ponen sus zapatos donde los ponen todas las noches; y allí les dejan lo que les dejen. En Caracas, quien trae co­sas, es el Niño Jesús. En Cumaná son los Reyes.


—Como en Madrid.


—Como en Madrid. Cuando yo era niño, todavía se ponían los za­patos en la ventana. Yo ponía mis zapatos en la ventana que da a la calle del Medio. Todavía está allí la ventana, en su misma casa; la casa en que nací. Está igual. Adriana, usted no sabe lo que es la luna de “allá abajo’’. Hay dos lunas, la de Cumaná y la otra. Di­cen que la de Cumaná da esa transparencia azul por fenómeno de refracción o de reflexión; no sé; dicen que el polvillo de sal que arrastra el viento o el reflejo de las salinas de Araya, produce esa tonalidad fantástica, buena para decoración de una escena feérica. Todo eso debe ser verdad. Yo sé que aquella luna es de bengala; es una luna como para poner los zapatos bajo ella la Noche de Re­yes. Antes de que los tres Magos lleguen, ella colma el zapato de una plata olorosa a cielo bueno. Y no crea usted que mis zapatos amanecían fríos y endurecidos por el relente. No señor. A la ma­ñana, yo saltaba del lecho y corría a la ventana. Allí estaban ellos, acurrucaditos, frescos, como dos patitos echados, rebosantes de golosinas, de juguetes, de adorables tonterías. Pero…


— ¿Pero?


—Pero, ¡qué lejos está eso, amiga mía! Eso era cuando los Reyes vendían el café a cuarenta y ocho pesos.

Entonces no había ventana que no tuviera por lo menos dos za­patos. Del Golfo avanzaban los Reyes. Coros de niños, muchachi­tos de sal cantarían al alimón.


Al alimón, al alimón, que se rompió la fuente, al alimón, al alimón, mándela a componer; al alimón, al alimón, yo no tengo dinero; al alimón, al alimón, yo le daré dinero…


Cuando pasaba el Rey indio, caigüireñitos desnudos trenzarían el sebucán o saludarían a Maremare:


 


Maremare, Maremare,


¿quién te trajo por aquí?


—Antonio Fariñas Gómez


de la plaza Guaiquerí.


 



Y cuando pasaba el Rey Negro, nochecitas desnudas de la Boca del Monte brincarían gritando:


 


Negrita cucurusera,


mete la pata y saca la cera…


 


—¡Ay Adriana! Esos que vienen ahora, son otros Reyes. Más viejos, claro y en crisis. ¡Con qué pena recuerdo la última noche en que puse mis zapatos en la ventana! Se lo voy a contar a usted. Eso nos acercará un poco a mi tierra y nos traerá a esta noche de otoño unas gotas de trópico, tónicas así como unas gotas de Angostura.


Las cosas que pasaban en esa época, las crisis, las guerras, los años buenos y malos, no se reflejan para mí, sino en la mayor o menor esplendidez de los Reyes, en la mayor o menor opulencia de los regalos en el día del cumpleaños, en la mayor o menor alegría de la Pascua del Niño. Por Pascua, se disfrazan en Cuma­ná, como en Carnaval. Cuando yo podía ir, bien repleto de golosi­nas y con un sable de banda tricolor, a gritarle a los marineros del Salado, que se disfrazaban de diablos:


—¡El Diablo! ¡La Cruz!, me sentía feliz. Y eso, sin yo saberlo, quería decir, Adriana, que el año había sido bueno.


 


Pues bien, ya había pasado un año en el cual los Magos apenas si me dejaron en los zapatos una triste pelota y una cajita de ciruelas pasas. Ese año fue de guerra, la guerra que llamaban Revo­lución Libertadora. Allí me mataron un tío alto, guapo y espléndi­do: mi tío Marcial Blanco, de la divisa blanca. También me mata­ron un burrito; peleaban el trece de noviembre, se asomó y lo ma­taron; él ¿qué iba a saber?


Al año siguiente esperé con verdadera desesperación la Noche de Reyes. Era un desquite goloso el que me prometía.


Pensaba con horror en las ciruelas pasas.


Llegó la noche memorable. Mis zapatitos estaban en la ventana desde el anochecer. Anduve hasta las diez con unas alpargatas viejas. A esa hora me acosté. Pero no podía dormir. ¡Qué iba a dormir! A cada instante me levantaba, corría a la ventana y allí es­taban los zapatitos, echaditos, pegaditos uno al otro, rellenos de luna.


A medianoche, cuando por décima vez fui a la ventana, vi acer­carse tres sombras por la calle. Venían paso a paso, envueltos en largos mantos, que la luna magnificaba. ¡Los Reyes! ¡Los Reyes! El corazón se me venía a la garganta, como si quisiera salirse para me­terse en los zapatos y darles las gracias a los Reyes. Pero me escon­dí para no molestarlos. Llegaron frente a mi ventana; cuchichea­ron; oí una risita amable. Se alejaron. Corrí a la ventana. Allí esta­ban los zapatitos vacíos, que daba lástima mirarlos. Empecé a llo­rar en silencio. ¡Nada! ¡No me traían nada! Eso era indecente. ¡Debería darles vergüenza! Bajo la noche azul, frente a la calle del Medio, mis zapatitos y yo estábamos con la boca abierta.


Pero, de pronto sentí un paso rápido. Hacia mí venía alguien. Saqué fuerza de la curiosidad y atisbé valientemente. Era un viejo tostado, como los indios del Golfo; una barba le caía, escasa y brillante; andaba penosamente; los ojos, algo oblicuos, pero gran­des y aceitosos, tenían mucha luna. ¡Era Gaspar! Me escondí para espiarle detrás de la cortina. Llegó a la ventana, de puntillas, cogió mis zapatitos y echó a correr.


Al día siguiente pasaron al Rey Gaspar por la calle del Medio, entre dos soldados y con las manos amarradas atrás. Se le encontra­ron seis pares de zapatos y seis hijos.


 

Enlaces relacionados:


Sonia Chocrón: Melchor, mi padre Rey Mago, quiso a Venezuela como si hubiera sido su casa desde siempre




JESUS, JOSE Y MARIA. Un cuento de Oscar Guaramato



Las entrelineas de Salvador Garmendia



UN AÑO MÁS, UN AÑO MENOS,

por José Pulido



NOCHEBUENA en un CAMIONCITO




EL REGALO DEL NIÑO JESÚS A LOS REYES MAGOS,

por José Pulido




RUTA DE LOS REYES MAGOS 2024 EN VALENCIA, LA DE VENEZUELA




Robert Louis Stevenson: La gentileza y la jovialidad superan cualquier tipo de moralidad, pues son deberes perfectos y solo quien se engaña a sí mismo encuentra satisfacción continua




NATIVIDAD DEL AUSENTE




CENA NAVIDEÑA.




Un recuerdo navideño de Truman Capote




EL NUEVO AÑO QUE SALE DE TI

Un mensaje de este mundo de José Pulido



Yo por 20 chelines…

Un Cuento de Navidad muy económico.

Por PacoMan



Happy new year:

Un poema de Julio Cortazar




LAS UVAS DEL TIEMPO




Del Año Viejo, del Año Nuevo y de como los trámites burocrático romanos influyen en nuestra vida en el siglo XXI




CÓMO CELEBRÉ EL FIN DE AÑO LUNAR

por Lin Yutang



RUTA DE LOS REYES MAGOS 2022 EN VALENCIA, LA DE VENEZUELA



POR SI PIDO MI NIÑO JESÚS.

UN POEMA DE FÁVER PÁEZ



Los Gordos de Navidad:Consuelos para tontos



La Navidad de Snoopy y Charlie Brown



Navidad Desolada, de Jules Laforgue




La Navidad es el misterio del amor que nos transforma.



La adoración de los Reyes Magos






Los tres reyes magos. 
  
 Un cuento de Manuel Aquiles Padrón G.



Happy new year:





Kogarashi en español es Pacheco




¡Feliz Navidad, gilipollas!





BUEN PASTOR: Una navidad con sabor a Far West





Belén. 





SOLSTICIO DE INVIERNO: 21 de Diciembre. 

YULE, LA NAVIDAD PAGANA


"Navidad en Ganímedes".
Un cuento de Navidad de Isaac Asimov



UN CUENTO DE NAVIDAD: EL REGALO por Ray Bradbury

 


Un cuento y un programa televisivo de Ciencia ficción: LA ESTRELLA, por ARTHUR C. CLARKE










Navidad… 





Una visión venezolana de la Navidad: