miércoles, 6 de enero de 2016

Los tres reyes magos.

Un cuento de Manuel Aquiles Padrón G.



La Adoración de los Reyes Magos. Elvin Taca Quintanilla


Estimados Amigos

Hoy Día de Reyes tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto del escritor y periodista venezolano Manuel Aquiles Padrón G.  (Choroní, Estado Aragua, 6 de octubre de 1892 - Valencia, Estado Carabobo, 12 de septiembre de 1984) titulado Los tres reyes magos. Es un texto inédito en la red y el primero de Padrón en aparecer en web

Padrón, que es uno más de los intelectuales autodidactas venezolanos, se trasladó adolescente a La Guaira, don­de comenzó su vida literaria. Allí se convierte en colaborador de los medios “Fantoches”, diarios “La Esfera” y “La Verdad”. En La Guaira publica sus cuentos "Ana María" y "Ata­vismo". En 1919, se traslada a Puerto Cabello, luego a Valencia. Ciudades donde sigue ejerciendo el periodismo.  En 1937 inicia en El Universal su columna "Comentarios del Momento". En la década de los 50 inicia una columna en el diario El Carabobeño titulada "Toques de Guarura".

Manuel Aquiles Padrón G.  hizo gran parte de su fecunda labor en el estado Carabobo, pero nuestra perenne tara que consiste en el olvido del buen obrar de los ciudadanos probos ha hecho que en la actualidad su nombre y obra sea prácticamente desconocido.

Como hemos hecho desde hace algún tiempo en esta fecha publicamos algún texto relacionado con el Día de Reyes y escogimos este texto de Manuel Aquiles Padrón G. que tomamos de la antología Aragua, su prosa en el tiempo (Selección) no solo porque su temática coincidía con la fecha sino también porque era necesario recuperar este autor para los venezolanos que hacen vida en red en la actualidad. Así continuamos con la labor que desde hace tiempo venimos realizando en el blog del Grupo Li Po para rescatar y dar a conocer el acervo cultural venezolano.

Deseamos a todos los Liponautas, a Venezuela y al mundo un año de provecho (no olviden poner su grano de arena) y que disfruten de la entradas.



Richard Montenegro



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Los tres reyes magos.


a mis nietos Julio, Ricardo y Marielsa


Les voy a contar un cuento que es historia; cuento que aprendió abuelo una Noche de Reyes, dormitando en el regazo de su mamá. Escuchen con mucho fundamento:

Los tres Reyes Magos, guiados por la estrella misteriosa que bri­llaba en el cielo con fulgores nunca vistos hasta entonces, se acer­caban contritos y reverentes al pesebre donde yacía el Niño Dios, porque encima de aquel destartalado pesebre, se había detenido la estrella misteriosa y lo envolvía en sus suaves rayos de lüz.

—¿Cómo eran los reyes, abuelito?. . .

Uno blanco, otro indio y otro negro, con ricos trajes de púrpura; en sus manos traían magníficas ofrendas en oblación de amor y de respeto al recién nacido infante. . .

—¿Le llevaban patines, bicicletas, muñecas y camiones como los que nos trajo el Niño Jesús?. . .

No, le llevaban oro, incienso y mirra; y mantas muy finas, tejidas con el más blanco vellón de las ovejas más blancas de sus grandes apriscos.

—¿ De dónde llegaban los reyes ?. . .

De tierras muy lejanas, distantes entre si. La estrella que los guia­ra en su largo camino, a través de bosques, de ríos y de montañas, era para ellos indicio cierto de que se había cumplido lo anuncia­do por los profetas: que Dios, hecho hombre en el vientre de una virgen, había descendido a la tierra para libertar del odio, de la maldad y del crimen a los hombres, y sembrar en sus corazones el amor, la caridad y el perdón.

—¿Viajaban en automóvil?. . .

No, en camellos.

—¿I cómo son los camellos?. . .




Pero si a cada momento me interrumpen con sus preguntas no po­dré continuar el  cuento. Calla y escucha. ¿No ves que Ricardo y Marielsa no preguntan ?. . .

—¡ Ah!. . . pero es que ellos están chiquitos y no saben hablar. No volveré a interrumpirte, abuelito.

Mediaba la noche cuando llegaron los Reyes Magos, y en el pese­bre fulgía una claridad más suave y más brillante que la luz de los luceros prendidos en el palio azul del firmamento, puestos allí por la mano creadora del Padre del Infante. Era una claridad te­nuísima que se desprendía de la frente y de las dulces pupilas del Niño: la luz de la Fe y de la Esperanza que nacían en el corazón de los hombres. . .

Los Reyes Magos llegaron ante el Infante y se prosternaron silen­ciosos, poseídos de la más sublime emoción. En torno al pesebre los pastores entonaban cánticos al son de sus zampoñas y de sus tamboriles que se confundían con los aleluyas de los ángeles y las dulces notas de sus salterios y de sus liras. . . La mula y el buey miraban deslumbrados el portento, y aunque desde los bosques no lejanos llegaba el estridente aullido de los lobos, los corderos permanecían tranquilos como si tuvieran la certidumbre de que los lobos no irían a devorarlos en aquella noche de paz y de sosiego diferente a todas las noches que la habían precedido a través de los siglos.

Los tres poderosos monarcas se extasiaban contemplando al Niño que tiernamente les sonreía, con esa sonrisa plácida y serena de todos los niños, porque ignoran la maldad y desconocen el dolor: la maldad que hace angustiosa la vida y el dolor que nace de la maldad.

Melchor, Gaspar y Baltazar permanecían silenciosos contemplando al Niño y esa contemplación producía en sus espíritus una sensa­ción desconocida de ternura y de amor. Su poder era enorme, allá donde gobernaban como dueños absolutos de cuanto existía. Habi­taban palacios magníficos, de mármol, de pórfido y de jade, en cuyas columnas, del más bello estilo etrusco, el oro resplandecía, pero en aquel pobre pesebre encontraban bellezas para ellos desco­nocidas. Nada ni nadie se oponía a su voluntad de soberanos, y sus órdenes, por crueles que fueran, las cumplían sus ministros, sus generales y sus vasallos. . . Pero ante aquel Niño sentíanse cohibidos; comprendían que disponía de un poder mayor, pero dis­tinto, del enorme poder que ellos ejercían en sus vastos dominios. Y Melchor, Gaspar y Baltazar, se pusieron de hinojos y rindieron el primer homenaje de los reyes de la tierra al Rey de los reyes. . .

—Mira, abuelito, le voy a pedir al Niño Jesús que me traiga la estrella de los Reyes Magos. ¿Tú crees que me la traerá?...

Sí; pero siempre que sean buenos y abroquelen sus almas en el diamantino coselete de la fe. . .


Epifanía de 1954.





Nació en Choroní, el 6 de octubre de 1892. En plena adolescencia se trasladó a La Guaira, don­de comenzó su vida literaria. Se Inició con ver­sos, después pasó a la literatura narrativa. De esa época son sus cuentos "Ana María" y "Ata­vismo". En 1919, se traslada a Puerto Cabello, luego a Valencia. En ambas ciudades se entre­ga de lleno al periodismo. En este ejercicio pu­blica artículos de fondo sobre diversos tópicos. Desde 1937, sostiene en El Universal, de Cara­cas, la columna "Comentarios del Momento"

Bibliografía:

"El Algodón y su Importancia en el Mundo", "Nuestra Guayana Esequiba" y "Marginales a la Historia". Por su larga permanencia en Carabobo, algunos le tienen como de allí.

Ficha tomada del libro Aragua, su prosa en el tiempo (Selección)




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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.






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