domingo, 1 de octubre de 2017

UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO:

LA TETA Y LA DUNA DE JORODOWSKI




¿De qué están hechos los sueños? ¿Y a qué huelen? No pretendo hacer un anuncio de toallas sanitarias o compresas. Pero es de lo que trata la entrada de hoy.

¿A que huelen los sueños? No lo sé, pero venden compresas muy bien.

Los humanos tenemos una habilidad que nos permite soportar la insoportable levedad del ser, que diría Kundera, es decir las miserias y sin sabores de una vida supuestamente civilizada. Somos capaces de soñar despiertos, de evadirnos. No todos, ni a todas horas pero eso nos diferencia del resto de animales. Para aquellos de nosotros que nos cuesta más remontar hasta las nubes, siempre hemos tenido muletas aladas a nuestra disposición: drogas, historias contadas al calor del fuego, religión, cuadros, catedrales, libros y ahora el cine. Ahora los sueños están hechos de 24 fotogramas por segundo.



El pasado jueves 7 de septiembre de 2017 tuvo lugar la habitual reunión mensual de la TerMal, en esta ocasión dedicada a las películas de género fantástico que nunca llegaron a realizarse. El encargado de impartir la ponencia fue el termalita Carlos Díaz Laguna (que ya ha apareció en este blog) que suele realizar crítica de cine en Filmtropia. Carlos nos dio una amena charla con el gracejo que le caracteriza. Entre risas fuimos aprendiendo los entresijos del fallido Dune de Jodorowsky y sus curiosas ramificaciones. Como es habitual tras la charla se inicio un breve debate, que quebró en muchas conversaciones entrecruzadas al calor de las bebidas espirituosas y viandas que nos sirven en el Pub Molly Malone’s.


Storyboard de Duna

Les dejo con los sueños que no fueron soñados y con los versos de Luis Eduardo Aute que reinterpreta los eternos de Calderón:

Cine, cine, cine,
más cine por favor,
que todo en la vida es cine
y los sueños,
cine son.


 Cine, cine (1984) Luis Eduardo Aute

by PacoMan


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UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO



Carlos Díaz Laguna.



Apuntes dispersos acerca de una filmoteca fantacientífica imaginaria a partir de DUNE de Jodorowsky.


En los extremos Jorodowski y Jean Giraud


Soy explorador de mundos imaginarios desde que tengo uso de razón; desde que cayó en mis manos mi primer cómic de Superman, desde que saqué de un sobre sorpresa un número cualquiera de la revista Famosos monsters del cine, desde que se clavaron en mis retinas los aspavientos de King Kong (1933, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack) en lo alto del Empire State, desde que en el colegio me zampé en dos tacadas mi primer libro de Lygia Bojunga Nunes. Con los años he comprobado con alborozo que mi interés por estos cada vez más prolongados paseos por el otro lado no solo no ha decrecido un ápice (ni siquiera durante ese peligroso escape en la tubería de gas de la vida que conocemos como adolescencia), sino que, más bien al contrario, ha aumentado y, sobre todo, se ha diversificado. Cierta vez, no sé precisar cuándo, la curiosidad condujo mis pasos a transitar de manera distraída otro mundo más extraño, de paisaje calcinado, con el pavimento lleno de insondables socavones, circundado por extrañas y ruinosas estructuras construidas sobre tambaleantes cimientos que en su día se pretendieron inamovibles; un mundo apenas iluminado por la mortecina luz de una estrella en eterna retirada, un mundo aún más imaginario que los mundos imaginarios a los que estaba acostumbrado: el mundo de las quimeras cinematográficas, el de las películas que nunca existieron, el de los proyectos que naufragaron en las procelosas aguas de lo que los anglosajones han dado en llamar developmenthell, el temido y tortuoso Infierno del Desarrollo.

Aquí pueden ver los diversos personajes diseñados por Moebius

Como es de suponer, los abortos de género fantástico que horadan el development hell se cuentan por cientos, pero no es intención del presente artículo resultar exhaustivo ni servir a modo de listado, sino, sencillamente, dar un repaso a algunos de los proyectos más legendarios, notables y/o curiosos que nunca llegaron a nuestras pantallas, sirviéndonos del DUNE de Alejandro Jodorowsky como punto de partida y faro. Pónganse calzado cómodo, alcen la vista y contemplen las maravillas que pudieron ser y no fueron.

El equipo original dela Duna de Jorodowski.

DUNE de Jodorowsky, o la película que iba a cambiar la conciencia del mundo.

                Según sus propias palabras, lo que pretendía Jodorowsky con su DUNE era provocar en el espectador el tipo de alucinaciones que resultan de la ingesta de LSD, sin tomar LSD[i].






¡Subidón!

Para llevar a buen puerto tan alucinógena empresa, Jodorowsky necesitaba rodearse de un ejército de “guerreros espirituales” que compartieran su visión. El primero al que contactó fue Moebius, que hizo un gran trabajo de diseño de personajes y storyboard. También metió en el embolado al ilustrador Chris Foss, para diseñar las naves, los vehículos y el palacio del Emperador; a H. R. Giger para que se encargase de todo lo relacionado con la Casa Harkonnen. Pink Floyd y Magma iban a aportar la banda sonora; David Carradine, Dalí, Mick Jagger, Udo Kier y Orson Welles encarnarían a diversos personajes… 




Pero hubo un elemento deseado por Jodo que no cayó bajo su influjo: Douglas Trumbull, el genio detrás de los efectos especiales de 2001, una odisea del espacio (1969, Stanley Kubrick). Jodoroswky dice que cuando se entrevistaron en Los Angeles, Trumbull se mostró muy altivo; se ve que el hombre estaba bastante subidito, y Jodo no vio en él el tipo de “guerrero espiritual” que estaba buscando para su película. 


Douglas Trumbull a la izquierda durante la filmación de Encuentros cercanos de tercer tipo

Pero he aquí, después de este jarro de agua fría, que Jodorowsky y su productor, Michel Seydoux, entraron a un cine a ver una pequeña cinta de ciencia ficción, que en realidad no nació como película profesional, sino como proyecto de fin de carrera: Dark Star (1974), de John Carpenter, en la que participó, realizando múltiples tareas, un nombre tan importante como frecuentemente obviado para el cine fantástico de los 70 y 80 como Dan O’Bannon. Jodo quedó impresionado con los efectos especiales que O’Bannon se había currado con cuatro duros, y supo que ahí tenía a su hombre, al “guerrero espiritual” capaz de afrontar los desafíos técnicos que conllevaba la realización de su película (Jodorowsky, por ejemplo, se había planteado un arranque impresionante: un plano secuencia que abarcaba todo el Universo, con galaxias, restos de naves, batallas de piratas espaciales, para acabar en Arrakis). Jodo ya había reunido un  elenco de técnicos y artistas de ensueño y tenía en sus manos un completísimo storyboard dibujado por Moebius que se encargó de mostrar a todas las productoras de Hollywood.

Otra secuencia del storyboard de Duna

¿Qué pasó para que esta película destinada, según su realizador, a transformar la mentalidad del espectador, a cambiar la conciencia del mundo, no llegase a buen puerto? ¿Cuál fue el problema? El problema fue el propio Jodorowsky. Ningún estudio confiaba en él. Era el director de Fando y Lis (1968), El Topo (1970) y La Montaña Sagrada (1973); alguna de las películas más extrañas de la historia del cine. Ningún ejecutivo de ningún estudio estaba dispuesto a dejarle 15 millones de pavos de mediados de los 70 para hacer algo que, temían, casi nadie iba a entender. Sin embargo, para Jodorowsky, todo el tiempo y esfuerzo dedicados a DUNE no fueron una pérdida total de tiempo, ya que aprovechó muchos de sus diseños y conceptos para sus cómics El Incal y La Casta de los Metabarones.



Tráiler del documental “Jodorowsky’ Dune” 

Jodorowsky’s Dune, documental de obligado visionado

 Dino De Laurentiis, lo más parecido a un elefante en una cacharrería en el ámbito de la producción cinematográfica, se hizo con los derechos del libro y le ofreció el proyecto a Ridley Scott, que había tenido un éxito masivo con Alien, el octavo pasajero (1979), en la que curiosamente, trabajaron Giger, Chris Foss y Dan O’Bannon. Scott estuvo siete meses trabajando en la preparación de la película, con guión de Rudy Wurlitzer, pero la muerte por cáncer de su hermano Frank lo dejó hecho polvo, así que le devolvió el guión a De Laurentiis y un tiempo después empezó a trabajar en Blade Runner (1982). H. R. Giger estaba todavía en el barco en esta segunda intentona de llevar DUNE a la pantalla grande, pero no así en la versión que se llevó definitivamente a cabo: el Dune (1984) de David Lynch. Lynch consideraba que el sello Giger era demasiado familiar debido a su impactante trabajo en Alien.

Aquí pueden ver los personajes diseñados por Moebius con más detalle. Pulsen en la imágen para agrandarla

      De Laurentis le ofreció el puesto de director a Lynch después de ver El Hombre Elefante (1980). Curiosamente, George Lucas le había ofrecido la dirección de El Retorno del Jedi  (1983) después de ver El Hombre Elefante. Particularmente, me gusta mucho El Hombre Elefante, pero se me escapa qué cualidad tiene la película que haga decir a un productor “voy a poner a disposición de este notas un montón de pasta para que monte un sarao con naves espaciales, batallas intergalácticas, ositos de peluche (en el caso de Lucas) y toda la marimorena”. El caso es que Lynch prefirió Dune, y Lucas lanzó el anzuelo de El Retorno a otro David: Cronenberg, que descolgó el teléfono y dijo “No” (Spielberg fue otro candidato, pero, tío listo, sabía que no iba a ser una película SUYA, sino de su amigo George).

H.R. Giger frente a sus diseños para Duna
               
 Un inciso: El guión original de Star Wars (1977), titulado The Star Wars, el conocido como rough draft, o borrador áspero, era muy diferente a lo que finalmente fue La Guerra de las Galaxias. Estaba protagonizado por Kane Starkiller, en vez de por Luke Skywalker, y dicen que era muy malo (fue adaptado al cómic hace unos años por Dark Horse).



De Giger a Carpenter, pasando por O’Bannon

                Como os decía, Lynch había decidido prescindir de los servicios de Giger para su Dune, pero no fue la única película en la que nos quedamos sin disfrutar del talento del artista suizo en aquellos años. Estuvo trabajando en un proyecto llamado The Tourist, de la guionista Clair Noto, que le fue arrebatado de sus manos por sus productores, y versaba sobre un club secreto de alienígenas en Manhattan y sexo con tentáculos y protuberancias varias made in Giger. En el proceso de reescritura del guión estuvo involucrado Dan O’Bannon… que escribió el guión de Alien junto a Ronald Shusset, que estuvo en preproducción a cargo de los efectos especiales del DUNE de Jodorowsky, y que fue elegido por éste gracias su trabajo en Dark Star. Lo cierto es que O’Bannon quiso dirigir Dark Star, pero finalmente acabó bajo la batuta de su compañero de estudios, el grandioso John Carpenter, que también tiene su cuota de proyectos jamás realizados. Uno de los más interesantes es una adaptación de un maravilloso cuento de Edgar Allan Poe, Un descenso al Maelstrom, que trata de una embarcación que se ve atrapada en la espiral de un tifón. Las referencias a este proyecto son bastante escasas, pero, por lo visto, Carpenter pretendía sustituir la embarcación por una nave espacial y el tifón por un agujero negro. Por desgracia, Carpenter declaró que no había encontrado el estilo adecuado ni, sobre todo, el presupuesto necesario. Cierta vez le preguntaron a Carpenter que película haría si dispusiera de 30 millones de dólares, y contestó que una adaptación de Las estrellas, mi destino, de Alfred Bester, que casi llegó a realizar Paul Anderson.

Dan O’Bannon

Alienígenas, cyberpunk y todo lo demás

                Naturalmente, la película más conocida en la que participó Dan O’Bannon fue Alien, un inmenso éxito y un clásico. O’Bannon no participó en su secuela Aliens (1986), escrita por su director, James Cameron, que también fue un taquillazo y muy reverenciada por los fans. Con Alien 3 (1992) la cosa fue diferente. Según los créditos, el muy manoseado guión final fue firmado por Larry Ferguson y los productores David Giler y Walter Hill, que anteriormente habían confiado la tarea a una nutrida caterva de guionistas: Eric Red, David Twohy, David Newman y Leslie Newman, John Fasano y Vincent Ward… De este último, el de Fasano y Ward, quedaron algunos conceptos en la historia final, como la de introducir a Ripley en un ambiente totalmente masculino y las muertes de Newt y Hicks al principio de la película, pero probablemente el guión no utilizado más popular fue el del escritor William Gibson, que entre otros elementos, proponía la teoría de que los xenomorfos fueran armas biológicas creadas por una raza extraterrestre desconocida y tenía ecos de la Guerra Fría. Huelga decir que ninguno de estos guiones fue del agrado absoluto de Giler y Hill, que tomaron elementos de los demás para culminar el definitivo, sobre todo de los de Ward y Twohy. Total, que la Fox se gastó 13 millones de pavos en guionistas para que el debut del ahora aclamado David Fincher no gustara a casi nadie.

                William Gibson escribió el primer tratamiento de Alien 3 un año después del estreno de Aliens. Por aquel entonces, Gibson era conocido por ser, si no el padre, sí el máximo exponente del cyberpunk literario, gracias sobre todo a su novela Neuromante. Este hito de la ciencia ficción literaria estuvo a punto de llegar a las pantallas gracias a las talentosas manos del canadiense Vincenzo Natali, director de Cube (1997), que abandonó el proyecto por falta de financiación. Natali compartió en su cuenta de Twitter diverso arte conceptual de esta fallida adaptación (El canadiense también tuvo en mente llevar a cabo una adaptación de La Cosa del Pantano, que hasta el día de hoy no es que haya tenido mucha suerte en lo que a adaptaciones audiovisuales se refiere).



Blade what?

No es casual que este arte conceptual tenga algún punto en común con la estética de Blade Runner, no por nada la obra maestra de Ridley Scott inauguró el cyberpunk cinematográfico, o al menos sentó las bases en el inconsciente colectivo lo que debería ser “el ambiente cyberpunk”, y al autor del relato en que se basa se le ha considerado un antecedente del cyberpunk, incluso un adalid de protocyberpunk: Philip K. Dick. Escritor adaptado al cine en varias ocasiones más, como en la simpática Asesinos cibernéticos (1995), de Christian Duguay, basado en el maravilloso relato La Segunda Variedad, y con un guión en el que participó, lo habéis adivinado, Dan O’Bannon.



Lo que rima con O’Bannon

O’Bannon era un hombre muy requerido a mitad de los 80, pero, inexplicablemente, recaló en la Cannon. Productora mítica, infame, lo que querías, pero lo cierto es que O’Bannon redactó junto a Don Jakoby dos de las películas más coloristas y vibrantes del maestro del terror Tobe Hooper: Lifeforce (1985) e Invasores de Marte (1986). Estuvo a punto de llevarse a cabo (o se pensó, o se planeó, o se vendió la moto antes de fabricarla; con la Cannon nunca se sabe) una tercera colaboración entre guionistas y director: Pinocchio The Robot, con, agárrate los machos, Lee Marvin como Geppetto. Tobe Hooper también estuvo a punto de hacer Spiderman. Lo que pasa es que, al parecer, Golan y Globus, los capitostes de la Cannon, no tenían ni pajolera idea de quién era Spiderman, y pretendían hacer una película de terror con una especie de mutante medio hombre, medio araña, y yo qué sé qué pifostio. Parece ser que más tarde quisieron ceñirse a la esencia del personaje de Marvel, pero Hooper prefirió rodar Invasores de Marte y le pasaron el proyecto a Joseph Zito, director de Desaparecido en combate  y la cuarta parte de Viernes 13 (ambas de 1984). Lo que pasa es que la Cannon ya empezaba a acusar problemas financieros y perdieron temporalmente los derechos del personaje.

Tráiler del Spiderman de la Cannon 


Golan y Globus, de profesión, vendedores de motos

Qué queréis que os diga, a mí me hubiera gustado ver el Spiderman de Hooper, que en aquellos años se encontraba en muy buena forma. Lo único que me hace dudar de este proyecto es el resultado final de Superman IV (1987), producción a la que fue a parar el presupuesto en principio destinado a Spiderman: 10 millones de dólares. No es un secreto que Superman IV fue un desastre de tintes legendarios. Los Salkind, propietarios de los derechos cinematográficos del personaje, les habían cedido a la Cannon la opción de hacer una película de Superman, y pasó lo que pasó. Después, los derechos retornaron a los Salkind y se planteó la posibilidad de devolverle el lustre cinematográfico al personaje con una nueva película. Para ello se iba a llevar a cabo un guión de Cary Bates, guionista de los cómics y de la un tanto chusquera serie de televisión Superboy (contratar a un guionista de cómics de Superman para escribir una película de Superman debió sonar casi postmoderno en aquella época). Bates, junto a Mark Jones, ideó una trama donde Brainiac miniaturizaba la ciudad de Metropolis y asesinaba a Superman, que resucitaba como un hombre mortal en la ciudad embotellada de Kandor. La producción de la película entro en un hiato debido a que los Salkind estaban liados con Cristóbal Colón, el Descubrimiento (1992). Mientras tanto, la Warner anunció la producción de la serie Lois & Clark (1993-1997), que fue el primer paso para una renegociación de los derechos del personaje entre el estudio y los Salkind. Finalmente, la Warner adquirió plena potestad sobre el personaje, y el guión de Bates acabó en la basura. Hubo más intentos de devolver a Superman a la pantalla en años posteriores (la más célebre, el Superman Lives escrito por Kevin Smith y que iba a dirigir Tim Burton con Nicholas Cage de protagonista), pero no se consiguió hasta 2006 con el Superman Returns de Bryan Singer, que dejó a los fans un poco ‘gñe’.


Pero yo estaba hablando de Philip K. Dick


Philip K. Dick. Es el de la derecha por si hay dudas.

                No voy a seguir ahondando en el tema de las películas de superhéroes jamás realizadas, porque da para un artículo completo, así que vamos a retomar a Philip K. Dick. Hace unos años estuvo a punto de llevarse a las pantallas una de sus novelas más populares: Ubik. Y de la mano nada menos que de Michel Gondry, director de la extraordinaria Olvídate de mí (2004), La ciencia de los sueños (2006), y de una película que nos gusta por encima de sus posibilidades: Rebobine, por favor (2008). El propio Dick ya había escrito en 1974 una adaptación de su propia novela que no llegó a ningún lado. El problema del Ubik de Gondry, al parecer, es que la historia no lograba materializarse en un guión satisfactorio. Lo intentaron varios guionistas, pero Gondry opinaba que la novela, que le parecía un gran trabajo literario, no tenía la estructura necesaria para hacer una buena película, que era muy difícil o casi imposible de adaptar. Y lo dice un tipo que ha trasladado a imágenes La espuma de los días (2013) de Boris Vian.




Ay que pena por dios…



                Naturalmente, otras obras de Dick han corrido mejor suerte en el cine; precedida por  Blade Runner, la segunda adaptación del autor en términos de popularidad es sin duda Total Recall, Desafío Total o El vengador del futuro en Hispanoamérica (1990), escrita por… Dan O’Bannon y Ronald Shusset, guionistas de Alien. Creo a todos nos gusta la película final de Paul Verhoeven, pero hubo un intento anterior de adaptación que iba a ser dirigida por David Cronenberg. Cronenberg se pasó un año trabajando en un guión muy fiel al relato original… pero la producción corría a cargo de Dino de Laurentiis, y Laurentiis quería una cinta de acción y aventuras, más parecida a lo que finalmente fue, mientras Cronenberg quería una película más, bueno, más Cronenberg. De todas formas, algunos elementos del guión de Cronenberg permanecieron en el guión final, como la presencia de los mutantes (por cierto, Minority Report estuvo a punto de llegarnos con el título Desafío Total 2. Esto fue antes de que Spielberg tomara las riendas).




Una breve reverencia al Rey

                Me atrevo a conjeturar que el Desafío Total de Cronenberg habría sido la leche en bote, pero, como bien sabemos, su primera película basada en material ajeno fue La zona muerta (1983), adaptación de la novela de Stephen King (Cronenberg dice que King escribió un guión para la película que era muy malo). Por aquel entonces, King ya había disfrutado, o padecido, un buen número de adaptaciones a la gran y pequeña pantalla, pero hubo un guión original suyo que jamás llegó a rodarse, The Shogunners, sobre un grupo de fantasmas que se dedica a imponer la ley por su cuenta. Lo malo es que ningún estudio parecía estar interesado en él. Solo hubo una persona que prestó sus oídos a la historia del de Maine: el legendario director Sam Peckinpah, que por entonces, a principios de los 80, no tenía obligaciones contractuales. Según King, Peckinpah aportó algunas ideas muy interesantes al guión, pero desgraciadamente murió cuando el Rey del Terror estaba escribiendo el segundo borrador. Finalmente, The Shotgunners sirvió como germen de la novela Posesión, escrita por King bajo el seudónimo de Richard Bachman.




                También The Stand, la novela río postapocalíptica de King, estuvo a punto de llegarnos de la experta mano de George A. Romero, pero primero decidieron hacer Creepshow (1982), una pequeña película que diera beneficios, y así allanar el camino a The Stand. King hizo varias versiones para la Warner, pero se veía incapaz de reducir su abultada novela a una duración aceptable, así que solicitó la ayuda de otro guionista: Rospo Pallenberg. Después de varias reescrituras, el proyecto fue languideciendo hasta que la ABC adquirió el material para hacer una miniserie regulera en los 90. Es una pena, porque la conjunción King-Romero-Pallenberg, que redujo el guión a 129 páginas, sonaba muy atractiva.




Frodo and Sam goes to Liverpool

Rospo Pallenberg fue el guionista del Excalibur (1981) de John Boorman. Supongo que a algunos os sonará la historia de que Boorman hizo Excalibur porque no consiguió llevar a buen puerto una adaptación de El Señor de los Anillos. Es cierto, pero con matices. Lo que Boorman ofreció a la United Artists era una película sobre los mitos artúricos. La productora le ofreció a Boorman una adaptación de la obra de Tolkien. Boorman y Pallenberg escribieron un guión, pero una serie de fracasos comerciales pusieron a la United al borde de la bancarrota, y Boorman llevó su proyecto de los mitos artúricos a la Orion Pictures.
                Esta versión nunca realizada de la obra magna de Tolkien es realmente notable, pero no más que la que pretendieron hacer… ¡The Beatles! Al parecer fue idea de John Lennon, entusiasmado por el éxito que los Beatles estaban teniendo en el cine con las cintas dirigidas por Richard Lester. El plan original de los de Liverpool era que Paul y Ringo interpretaran a Frodo y Sam, Lennon a Gollum/Smeagoll y Harrison a Gandalf (ya sé cómo suena todo esto, pero preguntadle a McCartney). Lennon le fue con el proyecto nada menos que a Stanley Kubrick, que declinó la oferta declarando que la extensión de la obra le parecía inmanejable. No solo eso: Tolkien odiaba la idea, básicamente porque detestaba el rock, la televisión, los vehículos a motor y todo lo que hiciera ruido en general.




                Mucho se ha hablado de “El Señor de los Anillos de Kubrick” (¡enlace de autobombo!) cuando en realidad nunca fue un proyecto de Kubrick (uno se pregunta por qué Lennon no fue a ver directamente a Richard Lester. Una versión de LOTR de Lester con los Monkees; yo habría pagado por ver eso, hermano). Lo que sí fue rondó algún tiempo por la cabeza de Kubrick fue un proyecto titulado Shadow on the sun, basado en una radionovela de Gavin Blakeney que Kubrick escuchó en BBC Radio en los años 60, y que trataba sobre unos meteoritos que obstruían la luz del sol y la Humanidad desarrollaba un virus que los protegía del frío y que, dicen, iba a ser un cruce entre La Guerra de los Mundos y Mars Attacks; algo así de loco. Kubrick compró los derechos en 1988, y pasó un tiempo leyendo y anotando los guiones originales hasta que empezó a trabajar en Inteligencia Artificial… que finalmente fue realizada por alguien que no tardaba tanto en decidirse por un proyecto: Steven Spielberg.




                Y aquí damos por finalizado nuestro tour, que entiendo que a veces haya podido resultar un tanto descorazonador. No os sintáis afligidos; pensad que el Infierno del Desarrollo nos ha escamoteado, quizá, grandes obras maestras, pero también nos ha salvado, casi seguro, de truños como el sombrero de un picador. Y si eso no os sirve de consuelo, mirad, ¿qué más da? ¿Acaso no es todo un sueño dentro de un sueño?






[i] ¿Y qué pasa si tomas LSD a la vez que ves la película? ¿Se contrarrestan los efectos alucinógenos? ¿Ves una película normal, con Paul Atreides vestido de sport, o yendo a pedir trabajo a una plantación de especias? Fin de la digresión. 



Algunos enlaces interesantes referidos a los proyectos de los que hablé en la pasada TerMal:



-Los guiones no rodados de Alien 3, incluidos los de William Gibson, Vincent Ward y David Twohy: http://www.simplyscripts.com/genre/sci-fi-scripts.html

-Arte conceptual para el Neuromante de Vincenzo Natali: http://www.heavymetal.com/news/concept-art-from-the-never-made-neuromancer-movie/

-Teaser tráiler del Spiderman de la Cannon: https://www.youtube.com/watch?v=iqvzRqWRQnw

-El guión del Superman Reborn de Cary Bates y Mark Jones: https://www.supermanhomepage.com/movies/superman-reborn-script.pdf

-La noticia del abandono de la adaptación de Ubik de Philip K. Dick por parte de Michel Gondry: http://www.empireonline.com/movies/news/michel-gondry-abandons-ubik/

-Arte conceptual del Desafío Total que nunca realizó David Cronenberg: http://io9.gizmodo.com/5907260/never-before-seen-concept-art-from-david-cronenbergs-total-recall/

-El guión de The Stand de Stephen King, adaptación de Rospo Pallenberg: https://subcin.wordpress.com/2014/05/03/the-stand-stephen-king/

-¡Un poco de autobombo! La historia detrás de El Señor de los Anillos que los Beatles pretendían que dirigiera Kubrick: http://www.filmtropia.com/climb-batless

-Información acerca de Shadow on the Sun, una película de ciencia-ficción que Kubrick dejó en el tintero: http://alt.movies.kubrick.narkive.com/wkh1BItq/shadow-on-the-sun


Enlace relacionado:

El nombre del juego es poder: Una Entrevista a Frank Herbert


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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.
Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.
Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po


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Carlos Díaz Laguna.

Nació el primer día de invierno de 1974, hecho que sin duda influyó en su carácter sombrío y taciturno y su porte misterioso. Ha escrito un poco de todo: guión de cortometraje y cómic, artículos y traducciones para revistas de cine fantástico y cultura popular, cuento infantil, teatro. Actualiza de higos a brevas su blog de humor Un beso de buenas noches de mil demonios (http://mecagodentro.blogspot.com.es/) y se divierte ensanchando el intelecto de las gente de bien en la web de difusión cultural Filmtropia (http://www.filmtropia.com/). Tiene una identidad secreta que trabaja como auxiliar administrativo y dos ilusiones en la vida: beberse una jarra de agua con jabón y echar pompas por la boca y pisar un rastrillo con los dientes hacia arriba y partirse la nariz con el mango, ya ves tú. Afirma haber visto una vez un piano de cola, pero ninguno de sus biógrafos ha logrado jamás confirmar este dato. No le extrañaría que cualquier día de estos lo abdujeran los extraterrestres, porque, como él  mismo no se cansa de repetir, siempre hay una primera vez para todo.


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