miércoles, 20 de febrero de 2019

JUAN LISCANO: EL INVIERNO DE UN POETA. Una entrevista en 1991




La Otra Memoria/ Crónicas del Olvido

“JUAN LISCANO: EL INVIERNO DE UN POETA”


Entrevista realizada por Juan Antonio González.


1.-


El domingo 17 de noviembre de 1991, el periodista Juan Antonio González se reunió con el poeta y ensayista Juan Liscano y de esa entrevista surgieron datos que procuraron un perfil del autor de “Cármenes”. Este trabajo periodístico fue publicado en La Revista de Caracas, un encartado del Diario de Caracas, cuando ese diario era una las más fascinantes empresas informativas de Venezuela. Dirigía esa revista Luis Lozada Soucre, y entre sus redactores destacaban Carmen Teresa Valdez, Erika Tucker, Juan Antonio González y Antonio Fernández. Entre las firmas que también eran una fiesta en esas páginas estaban Miyó Vestrini y Salvador Garmendia.


Alberto Hernandez





2.-

Quien mira la portada de le revista se encuentra con el poeta Liscano sentado en su biblioteca y de fondo el lomo de los libros. Mira como encantado, mientras sus dedos se entrecruzan. Su mirada intenta adivinar lo que piensan los lectores de su pose. Liscano tiene pinta de galán, de hombre elegante. Quien lo describe, los hace desde un fragmento de Hermann Hesse, desde aquel lejano Siddharta que aún se acerca desde el color verde de la portada de aquella vieja lectura. En ese sentido, González precisa: “La comparación entre el personaje de Hesse y Juan Liscano fue inevitable. Ambos tienen en común esa búsqueda deliberada, casi enfermiza, de sí mismos…”


Ante la obligada pregunta de cómo era la Caracas de sus primeros años de vida, Liscano, nacido en 1915, respondió:

“-¿Recuerdos? La verdad es que yo no tengo recuerdos de Caracas, sino de ese tiempo, porque la actual Caracas no hay por qué recordarla; la estoy viviendo y es espantosa además. En realidad, esta ciudad dio el vuelco espantoso que presagiaba este caos, más o menos hacia 1956. Hasta esa época mantuvo cierta estructura de ciudad vivible. Yo nací de Balconcito a Altagracia pero vivió en la casa de mi abuelo, el general Vellutini, porque mi madre enviudó y nos trasladamos a vivir a casa de su mamá, de Cuartel Viejo a Pineda. Prácticamente allí transcurrió mi infancia, con los intervalos de mis idas a Europa”.


La historia familiar continúa. Con la muerte del padre, Liscano ingresa a un mundo en el que la madre lo era todo:


“-Mi madre me hizo confidente constante de sus recuerdos de mi padre, de su valor, su simpatía, su virtud. Me leía sus cartas de amor y los artículos líricos que él escribió antes de graduarse de abogado y convertirse en jurista. Entonces, claro, ella suscitó en mí el mito del artista que era mi padre, del lírico que era mi padre. Eso creció con el correr del tiempo y cuando llegué a la adolescencia decidí ser escritor, poeta…”


De allí en adelante comenzaron los problemas con su madre, quien quería que él se graduara de abogado. Se muda de casa y comienza a trabajar en la Junta de Cooperación Cultural dela Secretaría de Educación, lugar donde tuvo como jefe a Gonzalo Barrios.




3.-

Pasados tropiezos y ganas de conocer el país, se instala por unos meses en la Colonia Tovar donde nace, se consolida, su vocación por la llamaba cultura popular. Recorre todo el país grabando, escribiendo, tomando datos.


Se encuentra con la obra de Lawrence y lo sigue casi al pie de la letra en cuanto a la “vida individualista y la crítica a la civilización contemporánea con una proposición de reorganización psicológica partiendo de la sexualidad que, según él (Lawrence), estaba alterada en nuestro tiempo. Me convertí en lawrenciano y para eso era necesario romper con la civilización”. 


Es cuando, decide irse a la Colonia Tovar donde establece relación con un campesino que lo hace –en tres meses- entender el sentido de la vida retirada, lejos de la ciudad.


Colonia Tovar

En 1939 retorna a la capital. Ese año escribió su primer libro: “8 Poemas”: “Eran unos poemas vociferantes”, le confesó al periodista. 


En el recorrido por el país reunió suficientes elementos para luego formarse como folklorista. Su poesía –desde la vocación fundada en Lawrence- lo inclina a expresar:


“-¡Yo siempre escribía, vivía poéticamente. Lo que tenía en la cabeza era el amor lawrenciano, que tenía que ser una cosa casi cósmica, donde todo era idealizado (…) quería un amor telúrico, partiendo de la raíz profunda de la sexualidad, como una iluminación, terminaba en la metafísica y en el encuentro casi místico. Cosa que evidentemente no logré ni he logrado”.




4.- 

Un intertítulo anuncia las estaciones de Liscano, su tiempo, su pasado, su presente y su futuro. Destacó que siempre vivió en poesía. 

El periodista resume: “Esa etapa de formación poética (Lawrence), el folklore, la magia popular se enriqueció con los que el mismo Liscano califica de una búsqueda “menos pueril”: la de la identificación con los mitos de la humanidad. El toro. La diosa madre, el deseo, todos, dan origen a una producción literaria en la que destacan “Humano destino” (1949), “Tierra muerta de sed” (1954) y “Nuevo mundo Orinoco” (1959), entre otros”.

Liscano sigue: “Todo eso está volcado hacia afuera. Nunca hablo de mí, no hay introspección en ella. Toda mi aventura existencial, erótica, sexual, está confundida con la proyección hacia el Nuevo Mundo”.

Va al exilio en 1953, expulsado por Pérez Jiménez. Y en Europa escribe “Cármenes”, un libro de contenido erótico, en el que tierra y mujer se hacen el mismo personaje. 

El presente que le tocó vivir durante los días de esta entrevista fue “sin las tormentas y los extravíos del verano. Quiero llegar a una capacidad de autocontrol, de paz y de preparación para la muerte. Soy un hombre que cree en el más allá. Quiero que mi muerte sea una cosa serena, aceptada, llena de luminosidad y sin angustias. Eso es lo que me guía hoy”.




5.-

Venezuela estuvo entre sus preocupaciones. Dijo que el país se estaba desintegrando por culpa de los gobiernos que se han sucedido en los últimos 30 años. 

Para cerrar: “Sobre el futuro: ´escribir libros expresando mis conocimientos de la muerte y cultivar relaciones positivas”.

Y ahora, el silencio. La poesía está en sus libros y su vida, lejana, muy lejana.


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 
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1 comentario:

  1. Qué bello recuerdo de Juan Lizcano, acercarse a él era un placer de sabiduría. Gracias, poeta Albeto Hernandez por esta sensible entrevista, un diálogo claro, y transparente, se siente, serena, como a él le gustaba. yo no lo olvido. Ya vendrá la paz, los jóvenes buscarán sus versos.

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