martes, 6 de noviembre de 2012

¿Cómo triunfar con tu propio eBook?



¿Cómo triunfar con tu propio eBook?
María llorens

28/06/2012

Es posible, pero pocos autores lo han conseguido. Los siguientes consejos te ayudarán a desarrollar un proyecto viable y a mejorar su difusión a través de Internet 

 

Hace unos días, ABC elaboraba un manual sobre cómo publicar y comercializar tus propios eBooks a través de Amazon. No obstante, antes y después de lanzar tu obra debes tener en cuenta una serie de cuestiones para que la presentación del manuscrito sea óptima, y la difusión del mismo lo más amplia posible. 

Para empezar, existen dos objetivos diferentes para autopublicar un libro en Internet: darse a conocer u obtener un rendimiento económico. Un estudio de la página Taleist publicado en mayo de 2012 señala que la mitad de los autores independientes obtienen menos de 500 dólares (unos 400 euros) por la venta de sus eBooks. Como contrapartida, un 10% de los encuestados aseguraron que podrían vivir de ello si mantuviesen su volumen de ingresos. El análisis, una especia de «guía de supervivencia para autopublicarse», se ofrece, por cierto, en la tienda de Amazon

Existen algunos éxitos rotundos en el sector, como el de la norteamericana Amanda Hocking. La joven había escrito varios libros fantásticos que habían sido rechazados por editores tradicionales. En 2010 decidió comercializarlos a través de la Red para conseguir algo de dinero para un viaje; año y medio después había vendido un millón y medio de copias por unos dos millones de euros. La autora dio el salto del eBook al papel «en contra» de la lógica editorial, y se convirtió en un icono del do it yourself (hazlo tú mismo). Ella, no obstante, prefiere que se hable más de sus libros y menos de cómo llegó al «club del millón» de Kindle.

Do it myself... ¿cómo?

Escribir el libro es solo el primer paso. Después hay que desarrollar un trabajo de producción y marketing del que tradicionalmente se encargan las editoriales. Publicar tus propios eBooks supone convertirte en un pequeño empresario. A cambio del esfuerzo, podrás optar al 70% de los royalties por venta, una cifra muy superior a la que ofrecen las editoriales.
 
0. Busca un nicho y concentra tus esfuerzos: Piensa, ¿por qué alguien querría comprar el libro de un desconocido –que no tiene el respaldo de una editorial–? El lector podrá pensar que tu manuscrito está en Internet porque no ha pasado el «filtro» de un editor; muchas veces será, pero un libro rechazado para el papel puede funcionar en las tabletas. Ten claro cuál es tu público. Los géneros más populares son aquellos que cuentan con una comunidad digital activa en blogs y foros: románticos, thrillers, fantásticos y chick lit («literatura para chicas», un género en auge). En este entorno, el boca a boca será tu mejor aliado o tu peor enemigo.
 
1. «Respeta» a tus lectores: Los internautas confían en la calidad de tu libro: no hagas que se arrepientan. La narración puede gustarles o no, pero debes cumplir unos requisitos mínimos de formato, para que la visualización sea óptima en cualquier dispositivo de lectura; diseño y tipografía, para que resulte atractivo y legible a la vez; orden, con índice, prólogo, notas, etc.; y corrección ortotipográfica. El producto tiene que ser lo más profesional posible.
 
2. Baraja la posibilidad de pedir ayuda a un profesional: Editar un libro no consiste solo en leerlo y comprobar que no hay errores de escritura. Muchos self-publishers recomiendan trabajar con un editor que revise los manuscritos. Catherine Ryan Howard, conocida bloguera y autora de manuales sobre autopublicación, asegura que solo hay dos excusas para no pedir ayuda a un editor: 1) que el autor sea, de hecho, un editor profesional, y 2) que el libro no contenga ninguna palabra. 
 
Según la encuesta de Taleist, las personas que contrataron a un editor o diseñador obtuvieron mejores resultados que el resto.
 
¿Cómo triunfar con tu propio eBook?
THE TALEIST Self-Publishing Survey 












 








  
3. Hazte notar, pero no abuses: Lanza una página web o un blog que alimentes habitualmente (si aún no lo tienes). Un site propio te permite combinar las redes sociales con otros contenidos últiles para tus seguidores: tu biografía literaria, tus últimas lecturas, consejos, enlaces a plataformas de venta, a los blogs que te han mencionado, datos de contacto...
 
Intégrate en la comunidad de la que antes hablábamos: conversa con los usuarios, interésate por ellos si son autores, invítales a que reseñen tus libros...pero no «spamees» a tu público. Por último: las críticas de tus familiares y amigos no son fiables. Para tener éxito debes conseguir que lectores que no te conozcan recomienden tus textos y los valoren en Amazon, Smashwords, portales de lectura, etc. 
 
4. Juega con el precio: Sé realista, el precio mínimo de un eBook (en Amazon) es de 0,99 dólares. Si pides 4,99$ por él, un lector podrá comprarse cinco libros por el precio del tuyo: quizás sean peores, pero nunca sabrá si el tuyo merecía la pena. Los precios bajos fomentan la compra impulsiva y el «picoteo» de títulos de un mismo género.
 
También puedes promocionar tus eBooks lanzando «ofertas»: distribuirlos gratis la primera semana, regalar copias a tus seguidores cercanos para que hablen de ellos o bajar el precio de tus libros anteriores cuando publiques uno nuevo.
 
5. ¿Y después de todo...? Puede que no vendas ni una copia. O puede que empieces a vivir de ello y una editorial se interese por tu trabajo. Algo así le sucedió a E. L. James, autora de la trilogía erótica «Cincuenta sombras de Grey», que vendió sus derechos de publicación en todo el mundo después de hacerse fuerte en el entorno digital. Todos los self publishers que han tenido éxito coinciden en que no hay fórmulas mágicas, pero la tarea requiere tiempo, esfuerzo y paciencia. 

 

Te interesa




 

Tomado de ABC

 


23/08/2024

lunes, 5 de noviembre de 2012

"El espacio en que tienen lugar las conversaciones es algo extremadamente importante"

¿La decadencia de la conversación?





Conversation: A History of a Declining Art



 Peter Burke





Se han escrito muchos libros sobre el arte de la conversación, algunos de ellos últimamente. Uno de los temas recurrentes que tratan es que ha estado en declive durante los últimos 50 años, si no más. El asunto adquiere el máximo protagonismo en una de las aportaciones más recientes, del estadounidense Stephen Miller, La conversación: Historia de un arte en decadencia. Según su autor, la edad de oro de la conversación fue el siglo XVIII, especialmente en la Gran Bretaña de David Hume, Samuel Johnson y sus amigos. No habla muy bien sobre la práctica de la conversación en su país, ni siquiera en el siglo XIX, cuando la situación le parece buena en comparación con lo que vino después, en especial cuando se ocupa de los «enemigos modernos de la conversación», desde Norman Mailer al rapero Eminem, y sobre «las formas que tenemos actualmente de no conversar».



Mundo perdido.


Por supuesto, debemos tener cuidado con no idealizar ni exagerar las virtudes de ese «mundo de la conversación que hemos perdido», tanto si nos referimos a las Cortes de la Italia renacentista (caso de Urbino, descrita por Baltasar de Castiglione en su Cortesano), como a los salones del París de los siglos XVII y XVIII (con anfitrionas como la marquesa de Rambouillet o Julie d Espinasse) o las tabernas y clubes de Londres y Edimburgo en el XVIII. A fin de cuentas, Johnson era un gran hablador, pero no está nada claro que escuchase lo suficiente a sus interlocutores como para ser considerado un gran conversador. Desde mi punto de vista, la descripción de Miller es demasiado pesimista y simplista. Aun así, la idea de un arte en declive proporciona un buen tema para la reflexión, en el sentido de que nos anima a plantearnos preguntas sobre la naturaleza de la conversación y sobre las condiciones materiales, sociales y culturales que hicieron de la buena conversación algo posible en el pasado y que podrían facilitarla hoy o en el futuro.


Es habitual señalar que la sociedad contemporánea depende de una división del trabajo mucho más marcada y de una especialización del conocimiento y las habilidades mucho mayor que en las sociedades del pasado. Por tanto, no es de extrañar que, hoy en día, sea necesario diferenciar varios géneros de oratoria, como ramas que salen del tronco común de la conversación general.

En buena forma.


Para un profesor universitario como yo, uno de los primeros de dichos géneros que me viene a la cabeza es el seminario académico, en el que el debate general que sigue a la presentación de un tema concreto es, como mínimo, tan importante como la presentación en sí. Cercano al seminario, aunque algo menos formal, está el grupo de debate que se reúne de forma habitual a una hora determinada para debatir temas elegidos de antemano. Una clase especial de grupo de debate es el programa de entrevistas, que tiene lugar en un estudio de televisión y permite que millones de personas escuchen y, a veces, que intervengan enviando sus preguntas por teléfono. Un cuarto género de charla es la entrevista, que por lo general es un diálogo entre dos personas, aunque a veces pueda incluir a más participantes. Estas cuatro formas de charla parecen seguir vivas y en buena forma.


En los cuatro casos, el espacio en que tienen lugar las conversaciones es algo extremadamente importante. Los organizadores de seminarios, por ejemplo, saben que los debates son más animados en determinadas salas y en torno a ciertas mesas (especialmente las redondas), igual que saben cuándo ha llegado el momento de cambiar el espacio académico por una cafetería o un bar, porque si los participantes beben juntos la conversación fluirá incluso con mayor libertad. La tradicional tertulia española tenía lugar en un café concreto por el mismo motivo. Conversaciones menos formales y más generales tenían lugar, y aún lo tienen, en torno a mesas durante la cena, ya sea en casa de alguien o en un restaurante. Nuevamente, una de las razones por las que la cultura tradicional de la conversación aún sobrevive en las Facultades de Oxford y Cambridge es que disponen de salas comunes en las que se sirve café y vino.


Espacio virtual.


Sin embargo, la aparición de internet ha traído consigo un desafío a nuestras concepciones tanto de los géneros de conversación como de los espacios para realizarla. En su libro, Miller habla brevemente del blog o bitácora como un ejemplo más de lo que llama «dispositivos que evitan la conversación» y evoca la imagen de un individuo solitario pegado a su pantalla. Sin embargo, también podríamos pensar en los blogs de una manera más positiva, como una forma de comunicación. Igual que los chats ofrecen un espacio virtual para flirtear y cotillear, los blogs otorgan a los individuos corrientes la oportunidad de expresar sus opiniones sobre la actualidad y añadir comentarios sobre las opiniones de otras personas. La imposibilidad de ver u oír a los demás que escriben tiene la ventaja de liberarnos de ciertos prejuicios. La idea de una conversación escrita puede resultar rara al principio, pero no es tan novedosa como parece. Los visitantes chinos en Japón y los japoneses que iban a China solían enzarzarse en las llamadas «charlas de pincel», aprovechando que ambas lenguas habladas son incomprensibles entre sí, pero el chino y el japonés utilizan la misma escritura.

Catalina de Vivonne, marquesa de Rambouillet


Castiglione, la marquesa de Rambouillet o Johnson podrían haberse escandalizado con estos avances recientes, pero parecen apropiados para una sociedad que es relativamente democrática e igualitaria, a la vez que sofisticada desde el punto de vista tecnológico. En cualquier caso, si pensamos en los blogs como una nueva forma de conversación, junto a otras tradicionales como seminarios, grupos de debate y entrevistas, concluiremos que la decadencia del arte de conversar está lejos de producirse.


ABCD.es. Número: 897- 05.04.2009.




Tomado de Salón Kritik


domingo, 4 de noviembre de 2012

La crisis, una ganga para las empresas





23 marzo 2012
FRANKFURTER RUNDSCHA


Facilidad en el despido, reducción de salarios, retraso de la edad de jubilación: presionados por la crisis, los Gobiernos europeos modifican el derecho del trabajo, para satisfacción de los empresarios.

Vlahovic
Stephan Kaufmann



La crisis causa estragos en Grecia, España, Italia y Portugal. Todo el Sur de Europa se ha doblegado. ¿Todo el Sur de Europa? No. En estos países se están haciendo realidad las reivindicaciones de algunos. Las de Juan Rosell, por ejemplo, presidente de la organización patronal española, CEOE. Durante años ha reclamado más flexibilidad en la protección contra el despido. Hoy el Gobierno le ha concedido este deseo. "No será la última reforma del mercado laboral", profetiza Juan Rosell, seguro de su éxito. La crisis es su oportunidad.
Las empresas europeas están remontando. Presionados por la recesión y las deudas públicas, los Gobiernos recortan los derechos de los trabajadores y reducen los costes salariales. El objetivo es convertirse en países más asequibles y por lo tanto más atractivos para los inversores. "Europa va camino de convertirse en un paraíso para los empresarios. A costa de los trabajadores", lamenta Apostolos Kapsalis, del Instituto de Investigación de la Confederación Sindical Griega, GSEE.

Sindicatos a la defensiva

Ante la explosión del paro y las consignas de rigor de la UE, los sindicatos están a la defensiva. Sobre todo en Grecia, donde el Gobierno ha dado un sablazo a los salarios mínimos y los subsidios de desempleo. "Se esperan reducciones salariales masivas", previene Michala Marcussen, del banco Société Générale. La edad de jubilación se ha retrasado, lo que no sólo evita al Estado tener que pagar pensiones, sino que también aumenta el número de candidatos en el mercado laboral e incrementa la competencia por el empleo. "Grecia es la cobaya del laboratorio de reformas europeas", afirma Apostolos Kapsalis. "Aquí se prueban las medidas de austeridad que se pueden aplicar". En otros países ya se han puesto en marcha programas similares, advierte el sindicalista.
En España, por ejemplo, donde el Gobierno ha reformado el mercado laboral en febrero sin negociaciones previas con los sindicatos, "de manera muy agresiva", como reconoció el propio ministro de Economía Luis de Guindos. Las primeras beneficiarias de estas reformas son las empresas: "Se trata ni más ni menos que de reforzar sus márgenes de beneficios y, a corto plazo, esto pasa necesariamente por la reducción de los costes salariales", observa Patrick Artus, economista del banco francés Natixis.
La oleada de reformas no sólo afecta a los países pequeños. También en Italia, el presidente del Consejo Mario Monti contempla un amplio recorte de los derechos de los trabajadores. De este modo, la protección contra el despido y sus reglas estrictas están abocadas a la desaparición. Ya se produjo un primer intento en 2002, pero fracasó ante las protestas de la población. Ahora se presenta una nueva oportunidad y el presidente del Consejo no está dispuesto a dejarla pasar. "En cuestiones de política económica, Mario Monti se encuentra exactamente en la misma línea que nosotros", se felicita Emma Marcegaglia, presidenta de la confederación industrial Confindustria.

El modelo es Alemania

Los dirigentes políticos europeos han tomado como modelo a Alemania, donde la Agenda 2010 y la moderación salarial han fomentado la rentabilidad de las empresas y donde la crisis se ha superado desde hace tiempo. "En el ámbito de la competencia internacional, la única solución de la que dispone Europa para hacer frente a las potencias emergentes como China o Brasil es ser tan competitiva como Alemania", declaró la canciller Angela Merkel en enero.
De este modo, el nivel salarial de los alemanes y la productividad de este país se convierten en el criterio de la competencia europea, incluida Francia, que perdió partes de mercado internacional en beneficio de otros países, mientras que Alemania consolidaba su posición en el mercado. Según los cálculos de Commerzbank, la producción de automóviles francesa e italiana cayó en picado cerca de un 30% entre 2004 y 2011, mientras que durante el mismo periodo, los fabricantes alemanes vieron aumentar su producción un 22%.
Cabe señalar que las reformas del mercado laboral no son medidas para acabar con la crisis a corto plazo, sino que se inscriben en un periodo prolongado. Porque los Estados se presionan mutuamente con sus estrategias de reducción de costes. Incluso los países de sueldos bajos, como Croacia y República Checa, deben adoptar más flexibilidad en su mercado laboral y revisar a la baja sus costes salariales para impulsar la competitividad, advierte el FMI. Esta imitación entre Estados miembros también cuenta con el beneplácito de la UE, que quiere hacer de Europa la región más competitiva del mundo en 2020. "Tenemos la obligación de definir una estrategia de crecimiento", declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
Este impulso de la competitividad mediante la reducción de los costes salariales va en detrimento de los ingresos, y por lo tanto, del consumo de los hogares. "Las medidas harán que se desplome el crecimiento y el mercado laboral durante unos años", predice Patrick Artus. Queda por saber si los primeros interesados están a favor de ellas. Los sindicatos portugueses acaban de hacer un llamamiento a la huelga general y los españoles les siguen los pasos. Apostolos Kapsalis, el sindicalista griego, invita a los alemanes a que se muestren más solidarios: "Porque hoy los recortes se hacen en nuestro país, pero puede que mañana les llegue el turno a ellos".



ITALIA

¿Una reforma a la alemana?


El Gobierno del primer ministro Mario Monti cierra el 23 de marzo la reforma del Código de Trabajo, y en concreto la del artículo 18, que regula los despidos improcedentes. Una reforma invocada desde hace años por la patronal italiana, que atribuye la escasa competencia de la industria italiana a las dificultades para despedir. Hasta el momento, ningún Gobierno había conseguido abordar de pleno este asunto por la encarnizada resistencia que oponían los sindicatos.
El núcleo duro de la reforma, explica La Repubblica, es la abolición de la obligación de reincorporar al empleado despedido por cuestiones económicas si el Tribunal de Trabajo las consideraba injustificadas. Una vez que se apruebe, el juez ya no podrá manifestarse sobre la validez de los motivos, sino únicamente obligar a la empresa a indemnizar al empleado despedido si dicho despido no es procedente. La reforma introduce además medidas que tienen como objetivo perpetuar el empleo de los trabajadores precarios y una nueva forma de indemnización del paro. Aunque la reforma todavía debe pasar por el Parlamento, la CGIL, el sindicato más importante del país, ya ha amenazado con convocar una huelga general.
“¿Está el Gobierno Monti cometiendo su primer gran error?”, se pregunta Gian Enrico Rusconi en La Stampa. El primer ministro ha declarado que quiere inspirarse en el modelo alemán, pasando totalmente por alto que ése mismo se asienta esencialmente en la concertación entre los agentes sociales, un aspecto que hasta se ha ignorado por completo al hacer referencia a la necesidad de que Italia se adapte al resto de países europeos, explica Rusconi:
Es hora de que Monti exponga mejor los argumentos sobre la dimensión europea de la acción de su Gobierno, sin hacer referencia únicamente al mercado, a las bolsas o a otros indicadores que sabe muy bien que sólo tienen un valor relativo. […] Me imagino que los “técnicos” saben que el consenso social representa un recurso extraordinario e irremplazable por su eficacia en el sistema de empleo
.

Tomado de Presseurop