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| Juan Martins |
El pasado domingo 30 de agosto de 2026 falleció el escritor Juan Martins debido a complicaciones de salud.
Le hacemos llegar nuestras condolencias a sus allegados.
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Juan Martins, un poeta prestado a la dramaturgia
“Lectores hacen tanta falta como escritores”
Texto y foto: Rafael Ortega
“A veces, uno se sorprende cuando nos dan demasiada importancia y nos invitan a foros y conferencias, nos pagan el hotel y nos tratan bien, y entonces uno piensa: ¡Cónchale, la escritura como que sirve para algo!”
Sobre sus inicios en el mundo de las letras, nos confiesa Juan Martins (Maracay, 1960) que primero fue lector y llegó tardío a la escritura. Desde joven le atrapó la pasión y el oficio de leer las obras de Krishnamurti.
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| Krishnamurti. Imagen tomada de aquí. |
De aquellos textos de visos filosóficos pasó a la literatura francesa, a través de los talleres que coordinaba Harry Almela y allí comenzó ese acercamiento a la poesía. “También me atraparon las relatos de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar; y en dramaturgia, Gustavo Ott, Isaac Chocrón, Rodolfo Santana, pero reconozco que mis inicios están en la poesía y no en el teatro”, por lo cual se considera un poeta prestado a la dramaturgia y dice no ser “el arquetipo del hombre de teatro”.
—Estás al frente de una editorial alternativa llamada Ediciones Estival, ¿en qué momento decides dedicarte al trabajo gerencial?
—Después de haber publicado mis textos con la editorial La Liebre Libre y, más adelante, a través de un convenio con una editorial de Nueva York, empecé a desarrollar mi trabajo y entendí que hay que organizarse gerencialmente para editar libros. Por eso, antes de que surgiera todo este boom de la imprenta y todo este proceso, el poeta Harry Almela y yo, a través de La Liebre Libre y Ediciones Estival, logramos editar obras interesantes por otras vías alternativas y todavía se siguen haciendo cosas, aunque la dinámica ha cambiado porque no hay manera de competir con el capital del Estado.
—¿Cómo percibes el movimiento teatral en Aragua?
—En una ciudad como Maracay, si tú no haces las cosas con tus propios recursos no podrás llegar a nada como dramaturgo. Por muy bien escritas que estén tus piezas, se quedan en gavetas. Entonces se recurre a otros elementos, como la producción, la organización grupal; es decir, la socialización de un grupo para llevar a cabo un proyecto artístico, que es mucho más ambicioso en cuanto a sus factores humanos involucrados.
—¿Consideras que los talleres literarios son fábricas de escritores?
—El término “fábrica de escritores” no sería el más apropiado porque es muy concreto y delimita una respuesta. Un taller no te va a hacer escritor, porque si el talento no existe, no lo vas a obtener allí, pero, por lo menos, lo que se logra es que te conviertas en un lector, y creo que los lectores hacen tanta falta como los escritores. Participé en los talleres organizados por la Coordinación de Literatura, cuando estaba a cargo de Harry Almela, luego concursé para participar un taller en el Celarg y casualmente quien lo coordinaba era Harry Almela. Por eso, la experiencia que tengo con el poeta es muy implícita en ese proceso. En una ocasión, cuando se publicó mi primer libro, Deseos de casa (1995), le dije a Harry: “Te voy a decir algo que tal vez suene cursi, pero necesito decirlo: es la respuesta del alumno al maestro” y él dijo que no me pusiera tan cursi. Pero para mí era importante porque pasé por un proceso de crecimiento donde hubo voces que me fueron educando, voces que me fueron aprehendiendo, y en poesía todo está antes y después de Harry Almela, en lo referente a esa exquisitez por la literatura, esa pasión por leer. Después adquirí mi propio perfil, por supuesto, y me desarrollé como dramaturgo, como “teatrista” —término que prefiero utilizar— de Aragua, pero más que de Aragua, lo soy del país, lo cual es importante subrayar porque la ciudad no ha sido muy noble con el escritor Juan Martins. Todo lo que el escritor Juan Martins ha logrado, lo ha hecho fuera de la ciudad y fuera del país.
Harry Almela. Fotografía de Leonor Basaló. Tomada del libro Rostro y Poesía.1996
La fortuna del escritor
Escribir es un placer, sobre todo en un país donde pocos nos leen y compran nuestros libros, resulta cuesta arriba dedicarse a la literatura. No todos los escritores tienen la misma fortuna de ganar premios y ser publicados, pero esa fortuna muchas veces no tiene que ver con la calidad”.
—¿Cuáles temas te motivan a escribir?
—Te voy a contar una anécdota de algo que me sucedió cuando montaba una de mis piezas un destacado director, que trabaja para Rajatabla, cuyo nombre es José Domínguez, mejor conocido en el medio como “Pepe”. Él me confesó que las actrices me consideraban un escritor perverso y me pareció un término interesante, pues nunca imaginé que podía ser una persona perversa. Incluso, las actrices decían cosas como: “¡Este tipo está enfermo!”. Claro, cuando me conocieron se dieron cuenta de que no era así. Por lo general, los caracteres de mis personajes rayan en lo grotesco y el humor siempre está presente.
—Eres poeta, dramaturgo y crítico teatral, ¿en cuál género te sientes más a gusto?
—Me cuesta escribir dramaturgia, me es difícil, pero es el género en el que más insisto con disciplina y mi trabajo de crítico teatral es el que me resulta más placentero.
—Aparte de la lectura, ¿de qué otras fuentes te nutres para escribir?
—Las artes plásticas me estimulan porque soy un hombre del escenario, de las tablas, soy un hombre que está metido allí de lleno, como dice Rodolfo Santana: “Buscando carne en el escenario”. Por eso, las artes plásticas son fundamentales para mí y me permiten crear una ruptura con la convicción naturalista de lo que puede ser una escenografía y así comprender el desarrollo del signo teatral.
Rodolfo Santana. 1982. Imagen coloreada
—A tu criterio, ¿cuáles escritores venezolanos son fundamentales?
—Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Alfredo Silva Estrada, aunque es un poeta un poco “sordo”, pues su sonoridad no me agrada, pero sus estructuras conceptuales me llaman mucho la atención... y a nivel de nuestra “no ciudad” —como le llamo, utilizando un término del maestro Francisco Rojas Pozo— diría que son destacadas las obras de Alberto Hernández, Harry Almela, Efrén Barazarte, Rosana Hernández Pasquier, entre otras voces emergentes. Creo que estas personas que nombré ya representan una voz nacional, a pesar de que hoy sean outsiders, están fuera de todas las estructuras, es algo muy curioso y creo que el Estado tiene que revisar qué es lo que está haciendo porque está dejando en la otra orilla a gente inteligente y sensible, que tiene toda su vida dedicada al proceso de la escritura. Y a nivel de dramaturgia, existen dos voces fundamentales en Aragua: Mariozzi Carmona y Lali Armengol Argemí.
—¿A qué atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en el exterior?
—Tendríamos que sentarnos varios escritores y editores en una mesa para responderte esa pregunta, pero creo que se trata de un problema editorial, ¿o será que los escritores venezolanos somos muy aburridos? (risas).
—¿Cuáles obras o autores de la literatura universal recomiendas?
—A veces somos tan arrogantes que no queremos responder con lugares comunes, pero voy a hacerlo: el Quijote, Borges, la poesía española de principios del siglo veinte, Unamuno, Andrés Eloy Blanco, a quien poco leemos, lo cual me preocupa porque debemos reconciliarnos con nuestra lengua.
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| Andrés Eloy Blanco |
—¿Cómo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?
—Fundamental. Te voy a dar un ejemplo: la dramaturga Jenny Pérez, que está muy cercana a Maracay, acaba de ganar un premio muy importante, organizado por el Iaem, dejando de segundo y tercer lugar a excelentes dramaturgos, entre ellos Gustavo Ott. Esto marca una pauta de lo que pueden ser las voces femeninas dentro de la literatura. También te puedo mencionar a Xiomara Moreno y otras autoras importantes de esta ciudad, que han hecho un excelente trabajo, no solamente como escritoras sino como parte de un movimiento feminista. Han sido mujeres preocupadas, con una sensibilidad social y literaria.
—¿Cuál es la función de un escritor?
—Esa pregunta me obliga a dar una respuesta que me sirve de catarsis. Voy a utilizar unas palabras de Alberto Hernández: “Los escritores somos unos miserables, unos inútiles, no sé qué es lo que estamos haciendo. ¿Qué le puede importar a la sociedad que tú y yo estemos reunidos en este momento hablando de literatura? ¡Nada, somos unos completos inútiles!”. Yo quisiera saber cuál función tenemos para ir a cumplirla. A veces, uno se sorprende cuando nos dan demasiada importancia y nos invitan a foros y conferencias, nos pagan el hotel y nos tratan bien, y entonces uno piensa: ¡Cónchale, la escritura como que sirve para algo!
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| Adriano González León lee en compañía de Alberto Hernández (1995). Foto: Solángel Mendoza. |
—¿Qué opinas de las nuevas tecnologías?
—El problema es cómo se enfoquen; por ejemplo, la manera como se escribe en el Messenger se está socializando, incluso en profesionales, lo cual considero que es algo negativo, pero creo que la Internet es un medio fundamental para dar a conocer lo que estamos haciendo.
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| Imagen tomada de aquí |
—¿Los libros virtuales suplantarán a los libros impresos?
—No lo creo, quizás los superen y les ganen en algunos elementos, pero no suplantarán el placer conceptual que te produce abrir y oler un libro. Algo parecido sucedió con la aparición de la fotografía, pues se creyó que ésta acabaría con la pintura, pero no fue así y más bien se complementaron.
Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito, de Maracay, Aragua, Venezuela.
https://letralia.com/181/entrevistas03.htm
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Juan Martins. Imagen tomada de Letralia.
Juan Martins. (Maracay,Venezuela, 3 de noviembre de 1960 - 30 de agosto de 2026) Poeta y dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. Mención de honor como finalista en el «V Premio El espectáculo Teatral», 2011. Madrid, España con Duchamp, 11:45. Primer Premio en el «XVI Concurso Nacional de Literatura IPASME», 2008 con Saldré de tu piel de cuero. Premio «Miguel Ramón Utrera», 2007, mención dramaturgia con la obra Caramelo de Nueva York*. «Premio Bienal de Literatura Augusto Padrón», 2004, género dramaturgia con la pieza Caperucita ríe a medianoche. «Premio Mayor de las Artes», mención dramaturgia. Conac, 2004 con la pieza Dollwrist. Ha publicado Poética para el actor (2000 y en imprenta una nueva reedición) y Cartas del corazón para Edith Piaf y otras piezas (2002) en esta, editorial «The Latino Press» de Nueva York. Con la misma editorial ha publicado su antología Caperucita ríe a medianoche y otras piezas (2014) y Monos azules en Times Square.(2014) a cuatro manos junto al insigne escritor Isaac Goldemberg, anteriormente publicada en el 2008 con la editorial «Cuadernos del Teatro San Martín de Caracas». Su teatro ha sido traducido al francés y al portugués. Entre otras publicaciones y premios. Colaborador en revistas de crítica teatral, tanto en Venezuela como fuera de su país (España, Cuba y Argentina). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral Teatralidad. Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo Mariana de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. Él es Vila-Matas, no soy Bartleby y El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo De qué hablo cuando hablo de Murakami (2016).Como investigador es coautor del libro «Análisis de la dramaturgia Venezolana actual». España, Editorial ADAE, bajo la dirección del destacado José Luis García Barrientos y coordinado por el maestro Leonardo Azparren. Recién galardonado con el «Premio III Bienal de Literatura de Poesía Abraham Salloum Bitar».
*Pieza y artículos traducidos al portugués por Rogério Viana:«O autor, professor e crítico venezuelano Juan Martins, do qual traduzi o texto teatral ‘Caramelo de nova york’, publica na Venezuela alguns blogs. Em um deles faz críticas a peças de teatro e a livros, embora o blog tenha o título de ‘Crítica Teatral’ apenas. Esta semana Juan Martins enviou-me a crítica que fez do livro “Las teorias salvajes”, da escritora argentina Pola Oloixarac, publicado pela Editorial Entropía, de Buenos Aires e que no Brasil foi publicada, recentemente, pela Editora Benvirá, com o título de ‘As teorias selvagens’»….(leer más)
Su más recientes libros que podrás leer desde Issuu:
- Novelas son nombres, ensayos inexactos
- Monos azules en Times Square
- Caperucita ríe a medianoche y otras piezas
- y «Análisis de la dramaturgia». España, Editorial ADAE.
Teatro
Duchamp, 11:45 (fragmento)
Caperucita ríe a medianoche (escena primera)
Dollwrist (capítulo primero, escena primera)
Poesía
Ese animal que engaña mi vientre
Soy una herida que se deja atenuar
Ensayo
Felisberto Hernández: el doble del cuerpo
Crítica teatral
Reseña
«El simio albino» de Edilio Peña
https://dramaturgia.wordpress.com/biografia/
https://eldienteroto.org/wp49/juan-martins-2/
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