lunes, 11 de agosto de 2008

"CREO EN LA HORIZONTALIDAD DEL CONOCIMIENTO, QUE LA CULTURA LLEGUE A UN PÚBLICO MÁS AMPLIO". ENTREVISTA A ANDRÉS CERCEAU





Andrés Cerceau


Letras, imágenes y sonidos



"Creo en la horizontalidad del conocimiento, que la cultura llegue a un público más amplio".




"Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca" -Jorge Luis Borges-. Para Andrés, la frase sería aun más apropiada si tal paraíso fuera "algún tipo de videoteca", aunque lo de biblioteca no dejara de agradarle. Aficionado a la lectura desde muy pequeño, su primer encuentro con las letras se lo debe a su padre, Guillermo Cerceau, matemático de profesión, poeta y escritor de corazón, quien con el objetivo de rescatar a Andrés hijo de la violencia de los videojuegos -contando apenas con cinco años de edad-, decide leerle La Ilíada, la historia sobre la guerra de Troya. Cosa que resulta contradictoria, ya que esta obra, como afirma Andrés, "es tanto o más violenta que cualquier juego de vídeo". Sin embargo, aun sabiendo esta verdad, definitivamente la lectura dejó en él una marca indeleble que hoy es parte de su vida, desde siempre, y que deja notar sus efectos en cada palabra, frase, idea y pensamiento que este joven con tan sólo 18 años emite con tal sabiduría y conocimiento de causa, que entretendría en una deliciosa charla a cualquier entendido.


La pasión por el cine llegó a él estando un poco más grande, en sus primeros años de adolescente, cuando solía visitar la Universidad Central de Venezuela en Caracas, lugar donde su padre laboraba para entonces (no, en la OPSU). Los buhoneros ofrecían, dentro del recinto universitario, refugiándose de la ley, cuanta película podían comerciar, no en su versión original, claro está. Andrés abrió el abanico y pudo aproximarse y conocer más sobre el cine de autor independiente y europeo, poco conocido en estas regiones latinas.

Primeras manifestaciones

Inmediatamente nace la idea de crear un espacio para difundir películas y discutir sobre cine; dos cinematecas fueron creadas por él, junto a unos amigos de escuela. Korova, el bar de "La naranja mecánica" -la obra maestra, para muchos, del cineasta Stanley Kubrick-, sería el nombre apropiado para ese espacio dedicado al séptimo arte. El recinto, un salón del Colegio Los Robles, la casa de estudio de Andrés, y el auditorio del Teatro Arlequín. "El objetivo era ofrecer un cine distinto de lo que los jóvenes estaban acostumbrados a ver, y tuvimos bastante éxito", asegura.

La producción de piezas audiovisuales fue el paso evidente a seguir por Andrés. Su primera producción, una adaptación del libro "La ciudad novelada", del poeta José Joaquín Burgos. Una serie de tres cortos de los cuales, hasta la fecha, tiene uno terminado, titulado: "Volver", expuesto en la pasada Feria del Libro de la Universidad de Carabobo. "Los cortos son de mi autoría, pero siempre trabajo en equipo".

Rescatando Valencia

El rescate de la memoria patrimonial de Valencia es el tema en el que viene trabajando, no sólo con sus proyectos audiovisuales, sino además con la fotografía, a la cual también dedica un espacio de su tiempo, y la escritura, específicamente en ensayos que publica en el diario Tiempo Universitario, en el que asimismo colabora con otros tópicos, como la crítica de cine. Pertenece al Grupo Li Po, agrupación de incursiones culturales y científicas, en el que se discute sobre literatura, cine y música, entre otros asuntos, cada sábado en la Librería del Sur, conocida también como Librería Kuaimare.
Pese a estar lleno de actividades e intereses, que bien podrían calificarse como extracurriculares, aunque definitivamente sean más que eso, el cine es su principal pasión, citando sus palabras: "es casi una obsesión", a la cual espera dedicarse por completo en el futuro, pero no solamente como una carrera que satisfaga sus intereses personales y dé a conocer sus ideas, sino también como la oportunidad de compartir sus argumentos y pensamientos con el resto del mundo, con el fin de contribuir y ayudar a mejorar la sociedad, país y globo terrestre, del cual todos formamos parte. "Creo que es deber de cualquiera que tenga algo que decir, algo que aportar o que simplemente le guste algo y quiera compartirlo con otros, vincularse con lo que sucede en su entorno para que el trabajo sea útil, tenga un sentido".



Tomado de la edición especial aniversaria (2008) del diario Notitarde.