miércoles, 14 de mayo de 2014

ANA ENRIQUETA TERÁN O EL CORAZÓN DEL ÁGUILA




Estimados Amigos

Hoy es miercoles, el día de los estrenos cinematográficos en Venezuela y de los estrenos de material totalmente original en el blog. Hoy compartimos con ustedes este texto de nuestro amigo José Carlos De Nóbrega que fue leído el pasado 4 de Mayo en el antiguo Ateneo de Valencia en el homenaje realizado a la poetisa Ana Enriqueta Terán.

Deseamos disfruten de la entrada


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Quién dijo que todo está perdido: / yo vengo a ofrecer mi corazón. 
Fito Páez.


Las cuatro juntas: cómo ir contra el clan, aceptaron destino. 
Ana Enriqueta Terán.


     Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes (2014) de Doña Ana Enriqueta Terán (1918), primera incursión novelística publicada por la Fundación Editorial El perro y la rana, nos obsequió una experiencia inigualable y harto placentera: El discurso narrativo excede la historia del clan familiar e incluso la reivindicación de la voz femenina; su tersa y franca urdimbre está enclavada en la celebración conmovedora del habla de la infancia y el lenguaje poético que construye túneles de amor y memoria. Esta maravillosa novela coquetea, por fortuna, con la musicalidad clásica del soneto y la oralidad popular, rural y andina de la décima. La palabra recrea así nomás mestizajes alambicados y entrañables, eso sí, en el predatorio y dinámico marco de las relaciones de poder que encabritan a los hombres. Si bien no sólo hay alusiones autobiográficas sino también al devenir mismo de su obra poética (léase, por ejemplo, en voz alta el poema “Lo sagrado del sueño”), la novela nos parece uno de los mejores ejercicios de ficción literaria de los últimos treinta años en el país. Son abundantes sus virtudes narrativas que redundan en la calidad plástica y sinestésica de sus atmósferas, la construcción apasionada de los personajes y las modulaciones múltiples de la voz que cuenta y canta hasta cien para desandar o revisitar un siglo. Paradójicamente, autores como Gabriel García Márquez o Adriano González León cierran el ciclo con libros sobre la depreciación nostálgica de la vejez; en cambio, Doña Ana intenta la senda inversa, esto es la recuperación poética de la infancia que trasciende la Utopía romántica (se trata de la consolidación de una voz singular cargada de humanidad tocable).


     Las protagonistas son indudablemente maravillosas en la precariedad, la contrariedad, la fortaleza y los silencios de afuera y de adentro: Doña Juana Teresa, la abuela y la casa; Ama Ina, la sierva devota y celestina; y, por supuesto, Manuela, Isabel María, Niña Chayo, y Niña Candela, nietas y cuentas preciosas del rosario familiar contingente que se reconcilia con los anillos de la sierpe que pende de la viga principal del techo. Panchita, la culebra tuquí, no encarna la culpabilidad veterotestamentaria de la mujer infligida por el macho semental y patriarca, ni muerde su calcañar, por el contrario, las acompaña en las lazadas cómplices viga a viga (tal es el solidario cariz cenital de la voz narrativa que las enaltece, en el decir dubitativo y provocativo de Manuela, que reduce a los hombres temidos, amados, castrados y manipulados a emulsiones fantasmagóricas). El mea culpa tampoco funciona a nivel socio-económico, pues cunde la humanidad inmediata de godos y campesinos, niñas mantuanas y guarichas: “¿A ras de quién establecer culpas? Eran circunstancias. Intensos momentos en extensión de paño interno”. He aquí la hermosísima irrupción del Bestiario, factor poético y metafórico de primer orden que afinca la compleja, sentida y escurridiza personalidad de cada quien, “el goce del tacto era el acercamiento a la bestia de uno”: el escudo matriarcal encarnado en el águila de Doña Juana Teresa, encadenadas ambas en la casa; el cordero de Isabel María, “agobiado de blancura mística”; o el coleccionismo entomológico de Niña Chayo que se apropió no sólo de coleópteros y escarabajos, sino de otros animales y seres humanos amados. Se nos hace difícil no asociar la novela con dos obras maestras del cine: Gritos y Susurros de Ingmar Bergman, un evangelio coral feminista a cuatro voces, y Cría Cuervos de Carlos Saura que edifica un delicioso y complejo universo femenino en el opresivo confinamiento de la mansión burguesa poco antes de la muerte del franquismo. Por supuesto, nuestras mujeres se oponen sutil y silenciosamente al conservadurismo seco de la sociedad andina de aquel entonces: el “PURO LEER” de la matriarca, desde los clásicos rusos al Siglo de Oro español; pasando por la depredación sexual de Niña Candela o el ateísmo encubierto en la compulsiva religiosidad de Niña Chayo; hasta el dolorosísimo y vindicador ejercicio escritural  de Manuela, desprovista de toda Victoria posible, “¿Será la palabra la única victoria de Manuela?” (qué tal les parece este llamado interior: “Despacito, Manuela, no se desboque; prados de hoja menuda no destruya”, sazonado con la musicalidad inherente de un verso de arte mayor).

     Si nos pidiesen llevar textos narrativos de nuestra predilección al Ágora o, mejor aún, a un espacio público más bondadoso, seleccionaríamos entre otros títulos “Acento de Cabalgadura” de Enrique Mujica, “En virtud de los favores recibidos” y “Los días mayores” de Orlando Chirinos, además de esta novela de Ana Enriqueta Terán. Privaría en esta arbitraria y sentida escogencia una concepción lúdica y transgenérica de la novelística y la cuentística, amén de la conjunción de la memoria y la oralidad como propuesta poética transparente e inmediata. Reiteramos que el lenguaje, en sus diversas implicaciones, es la línea central e indagatoria de Apuntes y congojas de una decadencia novelada en tres muertes. Constituye por una parte la revisión y recapitulación de la pasión escritural de nuestra autora. Son evidentes los puentes que establece con la Autobiografía en tercetos… de 2007, especialmente en los casos de “Invocación a la madre” y “Ríos de infancia”; asimismo con la Antología poética de 2005, lo cual comprende la afinidad temática y las peculiaridades musicales e imaginativas de su discurso vital y personalísimo. Más importante aún, hemos de destacar el afán multidisciplinario que repercute hondamente en la construcción de este microcosmos novelístico: la prosa es olorosa al fogón de Ama Ina y al jardín cuidado por el infértil Juan Carlos Macchi; el discurso científico botánico y zoológico es motivo de apropiación y reconversión poéticas de la tierra y el paisaje; la condición de mujer se expone con bella crudeza comadrona y sin concesiones estilísticas: “Qué significa sangre menstrual en trapos viejos, (…), como si la sangre necesitara símbolos de poder, de tradición, para el holocausto de la inocencia y el suceso inaudito de la belleza”. Los recovecos del habla que mixturan lo culto y lo popular no sólo recobran viejos términos, sino que imponen al cuerpo y el alma significados inéditos y juguetones: “Todos recuperaban el habla. ‘Pasó un ángel’, no sería mejor: ‘pasó un demonio’ “. La lengua absuelta por el vuelo y el reptar poético, nos mueve al morbo y al voyeurismo cuando de espejos se trata: la mirada oblicua que se desparrama en el pie equino de Isabel María (acariciado por Cheo Castejón o el mismísimo lector) o la desnudez virginal de Niña Chayo. La ceremonia transcurre entre la mascarada y la deglución caníbal del objeto luminoso del deseo, digresión sensual mediante.

     Excusen, pues, el entusiasmo de estas notas dispersas y enamoradas, que celebran a nuestra queridísima Ana Enriqueta en su cumpleaños pleno de mocedades.


En Valencia, Rosa Única de Doña Ana, domingo 4 de mayo de 2014.


José Carlos De Nóbrega


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José Carlos De Nóbrega. Ensayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Thor Heyerdahl: "Es absurdo creer que seres tan inteligentes como para viajar desde varios años luz de distancia llegaran a la Tierra y se dedicaran a trazar líneas de piedras en un desierto."







Hace unos  días tuvimos  con unos amigos el placer de ver la pelicula noruega de 2012 Kon Tiki, de los directores Joachim Rønning y Espen Sandberg. Un filme que nos  hizo reencontrarnos unos de los personajes de conversación usuales con  nuestros padres en la infancia: Thor Heyerdahl. Una persona que mezclaba a la perfección las dotes de investigador científico y aventurero clásico. Este hombre cual vikingo contemporáneo nos hizo ver a los mares como puentes en vez de verlos como murallas (afortunadamente no saqueó ninguna abadía que nosotros sepamos). 




Aun nos saludan sus libros desde la biblioteca, sobre todo su libro sobre la travesía del Ra II, en una edición del Círculo de Lectores. Dorada época aquella cuando el Círculo de lectores tenia una mejor selección de libros para Venezuela que en la actualidad. 



El visionado del filme y el recuerdo de Heyerdahl nos hizo caer en cuenta de que este 2014 se cumple el centenario de su nacimiento el próximo 6 de octubre y por esta razón compartimos con ustedes esta vieja entrevista que conseguimos hurgando un poco en la red.




Deseamos disfruten de la entrevista y que su Aku-aku los oriente con sabiduría.





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A sus 85 años, Thor Heyerdahl, conserva un aspecto envidiable. Héroe de la Kon-Tiki, balsa de juncos con la que navegó desde Perú hasta Polinesia en 1947, este científico noruego estudia actualmente las pirámides de Chacona, en la localidad tinerfeña de Güímar, donde vive con su tercera esposa desde 1990. Defiende que pertenecen a una cultura anterior a la de los guanches, que las habría podido edificar tras haber contemplado este tipo de monumentos en el continente americano.



-¿Se considera más un científico o un aventurero?




-Desde que terminé la carrera de Biológicas he dedicado toda mi vida a la ciencia. Mi campo de estudio ha sido la reconstrucción del pasado desde una perspectiva multidisciplinar. En cuanto a la aventura, nunca he hecho nada por ella en sí, pero no la tengo miedo; al contrario, disfruto cuando se cruza en mi camino. 




-Si tuviera que elegir una, ¿cuál cree usted que ha sido su mayor contribución a la ciencia?




-Probablemente, la más conocida: demostrar que los océanos no aislaron a las distintas culturas durante los últimos 5.000 años, ya que el hombre disponía de barcos que podían cruzarlos. Después de mis expediciones en embarcaciones de juncos, los investigadores aceptan que en los últimos 5.000 años los océanos han unido, más que dividido, a la humanidad. 




-Observando sus investigaciones, se deduce que usted, más que demostrar hechos históricos, propone posibles alternativas a la historia oficialmente aceptada. Por ejemplo, no ha probado que un barco cruzara el océano Atlántico hace 5.000 años, pero ha demostrado que pudo hacerlo. 




-Así es. Estoy convencido de haber refutado por completo la doctrina popular de que nadie era capaz de cruzar el océano en épocas preeuropeas. También he rebatido la afirmación en la que se basaban todos los estudios anteriores sobre las culturas del Pacífico: que debíamos excluir a los pueblos sudamericanos de la colonización de la Polinesia porque sus naves no podían llegar hasta allí. Asimismo he refutado el dogma de que las culturas primitivas de México y Perú no hubieran recibido información desde el Norte de África por el hecho de que cuando los europeos llegaron a América sólo contaban canoas y embarcaciones de juncos. E igualmente he desechado que los antiguos sumerios no hubieran podido tener contactos por vía marítima con el valle del Indo o con las orillas del mar Rojo. 




-Y, sin embargo, sus colegas se han escandalizado con estas teorías...




-Los que me critican siempre me han atribuido teorías que nunca he sostenido: nunca he dicho que los egipcios fueran a México; lo que yo he afirmado es que se establecieron en los márgenes del Nilo y que colaboraron con los fenicios, que sí que eran un pueblo navegante. Siempre me han atribuido el haber dicho que los incas llegaron a Polinesia, cuando en realidad afirmo que fueron sobre todo agricultores que llegaron a la costa solamente tres generaciones antes que Pizarro. Los incas no tienen nada que ver con mis teorías; me he referido a las culturas preincaicas, que mis excavaciones arqueológicas en Túcume (México) han demostrado que eran de navegantes y existía comercio marítimo desde Panamá hasta Chile. Otra cosa que siempre dicen de mí es que niego que haya un elemento asiático en la cultura polinesia. Esto es absolutamente mentira (ligeramente enfadado). Con frecuencia he comentado que los polinesios actuales, con los que se encontraron los europeos, tienen sus raíces en el sudeste asiático. Los lingüistas lo han probado muy claramente estableciendo una relación entre la lengua de Malasia y la lengua polinesia. Pero todos estamos de acuerdo en que los pueblos del sudeste asiático se extendieron por las islas de Polinesia muy recientemente, alrededor del siglo XI antes de Cristo, porque todos hablan la misma lengua, sin grandes variaciones. Lo que yo sostengo es que los primitivos polinesios llegaron como un pueblo neolítico, sin cerámica, sin telares, sin el conocimiento del metal. En esas condiciones, no podían venir del sudeste asiático, porque las civilizaciones asiáticas de esa época estaban muy evolucionadas.




-¿Cómo llegaron entonces hasta Polinesia?




-Teniendo en cuenta las corrientes oceánicas y los vientos, la única forma de lograr esto para un pueblo neolítico sería cruzar el Ártico, alcanzar la costa noroeste de América y desde ahí viajar hasta Hawai. De hecho, cuando el capitán Cook llegó a Hawai, se encontró con que las canoas estaban construidas con madera del noroeste americano. Tan simple como esto. Por otra parte, alguien tuvo que llevar hasta allí la patata, el perro -porque no hay perros en Melanesia-, el junco, la primera piña y el primer tomate, y todo eso proviene de Sudamérica. 




-¿Las leyendas de los nativos recogen algo al respecto?




-Todas coinciden en que los polinesios que llegaron hacia el siglo XI antes de Cristo se encontraron gente viviendo allí. Esa es la gente que yo creo que vino de Perú, y apoyo esto no sólo en el viaje de la Kon-Tiki, que probó que era posible, sino también con mis excavaciones de las culturas de la costa peruana, que demuestran un importante componente marino.




-En cuanto a su travesía en la nave Ra II, con la que cruzó el océano Atlántico desde Marruecos a las islas Barbados, ¿cree que efectivamente hubo contactos en la Antigüedad entre el Nuevo y el Viejo Mundo?




-La historia de la navegación es más antigua de lo que pensamos y cambió la civilización. Pienso que alrededor del siglo XII antes de Cristo, naves procedentes de lo que hoy es Cádiz, o de Lixus, en la costa atlántica de Marruecos, llegaron a América. 




-También ha fijado su atención en una fecha que, a su juicio, es clave en la historia: el año 3.000 antes de Cristo. ¿Qué ocurrió en aquel entonces?




-Creo que algo dramático. Algo que hizo que la mayoría de las culturas existentes cambiaran de hábitat. Porque, en ese período, repentinamente, los faraones aparecieron en el Nilo, los sumerios se establecieron en Mesopotamia y en el Indo, y surgieron las principales culturas del mar Mediterráneo en Creta y Chipre. Todas estas civilizaciones poseían una cultura muy desarrollada, con sistemas de escritura avanzados e imágenes de reyes divinos que viajaban en barcos de juncos. Nadie sabe de dónde venían ni sabemos qué fue lo que los impulsó a viajar, pero todos ellos hablaron de una gran inundación. Así que creo que pudo haber cierta inestabilidad en el fondo oceánico que provocara grandes maremotos. Apoya esta teoría el que mis colegas hayan descubierto en Perú que la corriente de El Niño, que tiene un gran efecto sobre el clima, se originó alrededor del año 3000 antes de Cristo.




-¿Esa inundación podría ser el Diluvio Universal del que habla la Biblia?




-Sí, porque los judíos tomaron el mito del diluvio de los asirios, que a su vez lo tomaron de los sumerios. Éstos, en el texto escrito más antiguo que se conoce, dicen que el sol aconsejó a su rey, que no se llamaba Noé sino Ziusudra, que construyera una barca y que en ella montaran tanto su pueblo como los animales domésticos. Tampoco desembarcaron en una montaña, sino en la isla de Dilmún, en el Golfo Pérsico. Los asirios fueron los que dijeron que se detuvo sobre un monte del Kurdistán, tal y como después lo recogió el Génesis.





-Desde que en 1990 se instaló en Tenerife, con su esposa, está muy interesado en las pirámides de Chacona, en Güímar. ¿Qué resultados ha deparado hasta el momento el proyecto FERCO (Fundación para la Exploración y la Investigación de los Orígenes Culturales) que las estudia?




-Los investigadores canarios dicen que esas pirámides son piedras que pusieron unos campesinos. Estoy de acuerdo con ellos en que no son obra de los guanches, pero creo que pertenecen a una cultura anterior. Pudo ser alguien que estuvo en América, vio ese tipo de construcciones y, al regresar, las imitó.




-¿En qué se basa?




-En primer lugar, los investigadores canarios dicen que son construcciones recientes, de hace uno o dos siglos, pero nadie recuerda quién las hizo. En segundo lugar, los campesinos hacen muros con piedras del terreno cercano, pero las piedras de estas pirámides son volcánicas, y fueron traídas de otra parte de la isla. Además, la lava está cortada con fines estéticos. En tercer lugar, varios astrónomos las han examinado y su conclusión es que el pasillo de 150 metros que las separa está orientado perfectamente al solsticio de verano y es imposible, según ellos, que esto sea una coincidencia. Es decir, que sus constructores tenían conocimientos de astronomía y probablemente adoraban al Sol. Por otra parte, se han encontrado restos arqueológicos en su interior que, según la prueba del carbono 14, datan de entre el año 680 y el 1020.




-Hay quien afirma que las islas Canarias podrían ser parte de la mítica Atlántida, de la que se dice que se sumergió en el océano... 




-Creo que los guanches no tienen nada que ver con los atlantes. Los guanches descendían de pueblos del norte de África que llegaron en barco. Sin embargo, sería erróneo despreciar la posibilidad de que haya existido una gran masa de tierra que se hundiera en el Atlántico, la Atlántida.




-¿Qué le hace pensar eso?




-En primer lugar, existe una plataforma continental en el Atlántico. En segundo lugar, se han hallado cantos rodados y sedimentos con plancton de agua dulce en el fondo oceánico y, a menos que haya un lago, no puede haber agua dulce. No tenemos constancia de que esto haya sucedido después de la aparición del ser humano, así que la ciencia tiene todavía mucho trabajo en esta cuestión.




-¿Qué tienen que aprender las sociedades modernas de las llamadas culturas primitivas?




-Mucho. En primer lugar, las culturas primitivas han encontrado una forma de coexistencia con el medio ambiente, una forma sostenible de vivir. Los madan, en los pantanos de Irak, que es el pueblo que más me ha impresionado de cuantos he conocido, han vivido durante 5.000 años en armonía con un entorno sencillo, a la ribera de un río. Entre ellos no hay pobres. Es una comunidad muy feliz y muy sana. Las culturas primitivas creen en su dios, cualesquiera que sean los nombres que le den, y siguen la moral que éste les marca. Pero no tienen delincuencia, porque no hay nada que robar y no hay necesidad de ello. 




-Después de haber estado en contacto con tantas culturas, e incluso de haber navegado como lo hacían los hombres de hace varios milenios, ¿qué significado da usted a la palabra progreso? 




-Para mí, progreso sería crear un planeta en el que no se muera de hambre la mitad de sus habitantes mientras el resto vive en la abundancia. Progreso sería que pensáramos primero en aquellos que tienen muchísimo menos y luego en progresar nosotros. Una vez que todos podamos sobrevivir, progreso sería continuar la investigación en medicina para curar todas las terribles enfermedades que amenazan a la humanidad, y luego avanzar en la música y en el arte para crear más belleza. No creo que sea progreso conseguir que nos sentemos en una silla y nos entretengamos después de apretar un botón. Y, desde luego, no pienso que sea progreso el hacer más y mejores armas.




-Como vecino de Canarias, ¿qué opina del proyecto del escultor Eduardo Chillida de horadar Tindaya, una montaña sagrada para los pueblos primitivos de la zona, para hacer un monumento?




-En modo alguno deseo interferir en la política local, pero siempre he sido de la opinión de que el Gran Espíritu al que llamamos Dios es el mejor artista del mundo.




-¿Cree que hubo extraterrestres que vinieron a este planeta y enseñaron a las civilizaciones antiguas?




-Puede haber vida semejante a la nuestra en otros sistemas solares, pero no creo que vinieran a la Tierra. Por ejemplo, hay gente que dice que las grandes líneas del desierto de Nazca, en Perú, fueron hechas por seres de otros planetas. En realidad, esas líneas fueron trazadas por los pueblos nazca. Son tan grandes para que sean vistas por su dios, el Sol. Es absurdo creer que seres tan inteligentes como para viajar desde varios años luz de distancia llegaran a la Tierra y se dedicaran a trazar líneas de piedras en un desierto.




-En sus memorias se vanagloria de no haber matado a ningún enemigo durante la Segunda Guerra Mundial, en la que defendió Noruega de los nazis. ¿Qué hubiera pasado de haber matado a alguien? 




-Hubiera sido una herida muy profunda para el resto de mi vida. Siempre pensaría que a ese pobre alemán le habían ordenado que fuera a Noruega a que defendiera una posición, y pensaría en su madre, y en su familia, y en el hecho de que una vez que llegara la paz, hubiera podido ser mi mejor amigo. Y esto me ha pasado a mí. Después de la guerra, me he encontrado con hombres que fueron mis enemigos durante ella, y que ahora son mis mejores amigos. 




-¿Con las armas modernas es más fácil que los seres humanos se maten?




-Sí, el progreso técnico permite matar sin ver la cara de tu enemigo, y eso lo hace mucho más fácil. Si ves el rostro de tu enemigo, no te atreves a dispararle. Tengo amigos que lo hicieron, y todavía sufren por haber visto el semblante de esos pobres chicos.




-A lo largo de su vida ha escapado muchas veces de la muerte. Para usted, es cuestión de librarse de la mala suerte, más que de buscar la buena suerte. ¿Puede dar alguna pista sobre cómo conseguir esto? 




-Para responder a esa pregunta tiene usted que pasarse por la Facultad de Biológicas a la Facultad de Teología. Puede que ahí le den alguna pista.




-En sus memorias, alude constantemente a la voz de su aku-aku, ese espíritu consejero que le descubrieron los nativos de la Isla de Pascua, y que le ha guiado en muchos momentos de su vida. ¿Qué le dice, si es que le dice algo, sobre la muerte?




-(Se ríe) Mi aku-aku me dice: 


"cuando sueñas, recuerda lo seguro que estás de que lo que pasa es real y cómo luego, cuando te despiertas, piensas: qué estúpido soy, sólo era un sueño. Pues eso mismo te volverá a suceder cuando mueras".




Jaime López




Esta entrevista fue publicada en mayo de 2000, en el número 228 de MUY Interesante.


Tomado de Muy Interesante



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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films Neutrón, Alfa Eridiani, Valinor, miNatura, Tiempos Oscuros, Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



14/03/2026



viernes, 2 de mayo de 2014

Julio Cortazar a Edith Aron (La Maga): "Me gustaría que alguna vez se haya acordado de mi, como yo me he acordado mucho aquí, cada vez que el recuerdo de aquel tiempo me volvía como un aire fresco"




La Maga. Foto de Melisa Osorio. Modelo Florence@MC2. Tomada de aqui


Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes esta carta que Julio Cortazar le dirigió a Edith Aron, la mujer que sirvió de inspiración al personaje de La Maga de esa famosa novela llamada Rayuela. Hace tiempo que la imagen de la carta circula por la red pero hasta hoy solo se conseguían fragmentos de esta misiva, porque nadie se había tomado el trabajo de transcribirla. A partir de hoy todos ustedes tienen la epístola integramente transcrita  para su disfrute.

Deseamos le saquen todo el provecho posible a esta carta



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La Maga de Cortazar por  Gato Barato Darwin 



"Me gustaría que alguna vez se haya acordado de mi, como yo me he acordado mucho aquí, cada vez que el recuerdo de aquel tiempo me volvía como un aire fresco"
Carta de Julio Cortazar a Edith Aron (La Maga)



Agosto de 1951. 


 No se si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted acepto para pasear algunas veces por París, para ir a escuchar a Bach a la sala del Conservatorio, para visitar Versalles, para ver un eclipse de Luna en el parvis de de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para usarle un pulover verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban). Yo soy otra vez ese, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allá en Noviembre de este año. Y desde ahora pienso, Edith, en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted este ya muy cambiada, sea una parisiense completa, hablando el lenguaje de la ciudad, y los hábitos de la ciudad, y todo eso que yo tendré que ir aprendiendo poco a poco, con cuanto trabajo.

 
Edith Aron


Tengo además miedo de que a usted no le divierta la posibilidad de verme, que al contrario le fastidie este recuerdo de Buenos Aires -ya que yo soy un poco Buenos Aires, eso que usted dejo atrás -. Por eso le pido desde ahora, y se lo pido por escrito porque me es mas fácil, que no vaya a crearse problemas de “buena educación” cuando yo la busque en París. Si usted esta ya en un orden satisfactorio de cosas, le pido que me lo diga sin rodeos. Por que no? Seria mucho peor disimular el aburrimiento.


Julio Cortazar. Caricatura de Julio Ibarra



Si le choca este tono un poco vehemente, le pido perdón. Sobre todo cuando nunca le escribí una sola linea, ni hice nada por comunicarme con usted.

La verdad es que deseaba volver, no escribir; arreglar mis cosas para volver a París, y allí, un buen día, encontrármela, y seguir siendo buenos camaradas como antes. A usted no le reprocho que no me haya escrito. Me parece perfectamente natural. Demasiado intensamente estará viviendo para dedicarse a las pálidas tareas epistolares. Pero me gustaría que alguna vez se haya acordado de mi, como yo me he acordado mucho aquí, cada vez que el recuerdo de aquel tiempo me volvía como un aire fresco.
 








Creo que estaré en París en la primera semana de Noviembre. Gane una de las becas del gobierno francés, y probablemente iré a alojarme a la Cite universitaire. Por lo demás, estoy quemando aquí las naves, y tengo la firme intención de quedarme en París. Algunos amigos que tengo me buscan en estos momentos algún trabajo para completar mi presupuesto ( las becas son miserables y no alcanzan para nada ) ; espero podre irme arreglando.

Le podría contar muchas cosas, pero tal vez sea mas grato hacerlo Con toda franqueza le digo que me fue bastante mal con sus amigos. Por supuesto que Miss Mayer fue gentilisima, pero Gerber y yo no sintonizamos, y mucho menos con Zubrisky. Cumplí con sus encargos, repartí las postales y lo que usted me había dado, y me volví a mi rincón. Es evidente que no siempre se puede simpatizar con una persona por intermedio de otra. La simpatía es cosa directa y personal.

Por correo aparte le mando un libro de cuentos que he publicado en estos meses. Ya me dirá si le gusta. Jorge D'Urbano me dijo que le había encontrado en París, y que usted estaba bien. Pero como no agrego nada mas, supuse que no había ningún mensaje especial para mi. (Esto explica un poco el tono inicial de esta carta, que hace reír ahora que la releo).





En fin, me gustaría verla y que usted este igualita, y que todavía vaya a Chantecler a escuchar suites de Bach. Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día pueda prestarle un pulover o que usted pueda prestármelo a mi – aunque esto ultimo va a ser trágico, porque apenas me va a llegar al estomago;









Querida Edith, no se enoje por esta carta o si se enoja, que sea un enojo bonito y que pase pronto. Me gustaría que le gustara – vea como repito Las palabras , y eso que mi maestra de quinto grado se mataba corrigiéndome el vocabulario y enseñándome sinónimos-, me agradaría que le agradara alguno de mis cuentos. Si usted ya no esta en la dirección donde le mando mi carta, y con todo se le hacen llegar, ?sera buena y me mandara su dirección para que yo, una tarde, lleno de alegría, pueda...? ( !Suspenso! Lo que quiero decir es que me gustaría encontrar la casa vacía, o que usted se mudo a Burdeos, o a Lyon, o que vive en la tour d'Olivier de Clisson, que tanto me gusta).- ?Verdad que me va a mandar su dirección, si ha cambiado?




Edith, hasta dentro de poco, con el mucho afecto de Julio Cortazar.- Lavalle 376,12 C, Buenos Aires.







Julio Cortazar Fragmento de Rayuela en su voz