viernes, 5 de julio de 2019

JUAN RULFO: DE LA CENIZA A LAS IMÁGENES



María Félix Fotografía tomada por Juan Rulfo.


Crónicas del Olvido




**Alberto Hernández**




“Mi madre siempre fue enemiga de retratarse.
Decía que los retratos eran cosa de brujería…”

**Juan Rulfo**




1.-
En medio de la ceniza, una foto. El volcán sacude la tierra y un hombre busca entre la niebla. El sujeto, sólo su silueta, es capaz de soportar el intenso calor que consume el paisaje.

Podría tratarse de alguna idea suelta de Rulfo. Pero no, es la imaginación de quien husmea entre las páginas del autor mexicano algún indicio que apunte hacia el hecho de que Juan Rulfo estuvo allí, sentado sobre una roca mientras el Nevado de Toluca hacía su trabajo desde el fondo de su significado.




El curioso hurga: lee los títulos. Y encuentra “Los cuadernos de Juan Rulfo”, una bella publicación de Ediciones Era en la que Clara Aparicio de Rulfo, quien hace la presentación, e Yvette Jiménez de Báez, quien transcribe e hizo la nota, se fajaron para hacer del autor de “Pedro Páramo” la presencia que todos seguimos ansiando.

La viuda del gran narrador azteca afirma que “El encuentro con estos textos me remonta a la época en que fueron escritos: cuando Juan, sentado al escritorio, crea una atmósfera en la que nada parece perturbarlo. Es como si su mente estuviera muy lejos, en algún lugar distante. Lo único que se mueve es su mano, que sube y baja despacio sobre las hojas del cuaderno, llenando con su pluma esos espacios en blanco que parecen torturarle

.

Y la escritura a mano del mexicano aparece en imágenes. Sus manuscritos, su letra pequeña y elegante, sus borrones. Sus correcciones. Sinopsis para una película, por ejemplo. Y entonces, comienza el libro. Un buceo que destaca fragmentos, trozos de vida de quien no dejó de escribir a pesar de no haber dejado sino tres libros, algunos retazos de vida, que son muchos, una lista larga de fotografías, comentarios sueltos sobre los indios, conferencias, apuntes y títulos de cuentos ya publicados. Toda la existencia puesta en el silencio, mientras la tierra giraba desde su mirada, desde el aposento de sus personajes misteriosos.

En la nota final, Jiménez de Báez confiesa: “La oportunidad de revisar, transcribir, editar y organizar los materiales de los cuadernos y papeles de Juan Rulfo, es un privilegio que debo a la confianza y generosidad de Clara Aparicio de Rulfo y de sus hijos Juan Francisco, Claudia, Juan Pablo y Juan Carlos".




En 1985 el propio Rulfo comentó sobre la primera redacción de “Pedro Páramo”:

En mayo de 1954 compré un cuaderno escolar y apunté el primer capítulo”. Ya logrados el “tono y la atmósfera”, los detalles o fragmentos de escritura tomaban cuerpo…”.

De ese cuaderno, de esas hojas se hace este libro que hoy es mencionado a propósito del centenario de nacimiento del también autor de “El Llano en llamas”.

2.-

Por su parte, el venezolano Eduardo Rivero, quien realizó una maestría en la UNAM, hizo un estudio acerca del mismo autor: “Juan Rulfo/ El escritor-fotógrafo”, publicado por la Universidad de los Andes a través del Consejo de Publicaciones, Mérida, Venezuela, 1999.




Las imágenes estudiadas en el libro, propiedad de Clara Aparicio de Rulfo, y publicadas con la autorización de la Fundación Juan Rulfo, sirvieron para darle cuerpo a un singular tomo acerca de la vocación fotográfica del narrador.
Rivero, al cierre del estudio y para presentar las fotos que publicó en este volumen, escribió:

Para darle término a este estudio, pongo en confrontación algunos fragmentos de los textos narrativos con fotografías del mismo autor, en donde son fácilmente perceptibles los haces de correspondencias. Si bien las fotografías que aquí se exponen anteceden en el tiempo a la hechura de los textos narrativos, a estas hay que verlas en su función de “códigos de autorreferencia”. El carácter analógico que se establece entre los constituyentes iconográficos y los referentes discursivos presupone un ejercicio serio –en su horizonte de escritor- en el terreno de las recodificaciones”.

Es decir, textos literarios y textos fotográficos (retratos e imágenes visuales) forman parte de un todo creativo, que le añaden a Rulfo el carácter de artista gráfico.

Sirvan estas líneas para celebrarlo. Para seguir leyéndolo y para descubrirlo en su talento, en el que la luz y la sombra forman parte de su imaginario.

Desde las cenizas, desde la erupción del volcán que podría imaginar el desaparecido autor, hasta el ojo que lo mira a través de sus encuadres: silencio y movimiento. Novela y retrato: relato. La “brujería” de la imaginación.



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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

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