jueves, 4 de marzo de 2021

NUESTRA POETA EN UNA ESTRECHA TARDE, un poema de José Pulido

 

Miyó Vestrini (Nimes, Francia; 27 de abril de 1938-Caracas, Venezuela; 29 de noviembre de 1991)

 

Estimados Liponautas


Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes este texto que el poeta José Pulido compuso a su amiga la escritora Miyó Vestrini.


Disfruten de la entrada.



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NUESTRA POETA EN UNA ESTRECHA TARDE


Un incensario de pensamientos ensalmaba

la penitencia de su boca.

Si hubiese pasado volando una golondrina 

la punta de un ala tocaba su cara, la punta de un ala tocaba la mía.

Solo éramos buenos amigos

no estábamos a punto de besarnos como en las películas.

 

Le dije “esa es la boca francesa de

Marie-José Fauvelle Ripert,

pero lanza frases criollas- flechas con curare- platos que se rompen

contra una pared invisible. Esos son los labios iluminados de pitahaya que adornan en el aire la palabra coño”

 

Creo que miraba su boca y a veces podía saber

lo que estaba por decir en aquella penumbra

Sus lentes nunca dejaron de ser disonantes

como de una señora extranjera que no llega de visita

 

Le importaba la poesía de BlancaVarela, Alejandra Pizarnik y Lenore Kandel

Y a ellas les hubiese gustado con holgura lo que escribía Miyó Vestrini, la verdadera.

 

Hasta qué día voy a extrañarte

Hasta qué fecha voy a quererte

Hasta cuánto desangre tengo qué esconderte

Para que no surjas deshojada en mis teclas, Marie-José

 

Estábamos encerrados en la tarde que era un cubo enorme con arañas y sombras

sus ojos atiborrados de vida gastada se veían igual a unas uvas abandonadas en un plato que solo ella podía romper

 

En ese momento le pregunté por qué lucía tan apagado el cigarrillo de su mano incesante

“nunca te enamores de la burla” murmuró

era tan retruécano el susurro que no lo comprendí,

Aunque tampoco he comprendido los argumentos de Zenón contra el movimiento

y un poco menos a la madre de Hamlet

 

Pero luego supe que no enamorarse de la burla formaba parte de su poesía

y de su inigualable sentido de cuchillo profundo  

para soportar cualquiera sea el dolor

 

Pegaba su drástico silencio a un rincón

pensando que podía hacerme cómoda la estancia

apenas cabíamos en esa tarde tan estrecha de la última vez que nos vimos,

la última vez que yo quería seguir aprendiendo con ella.

Veía sus pestañas escampando

su boca estaba necesitando deshacerse en humo: yo también sabía eso

lo necesitaba en vez de todos los cariños que no estaban a su altura.

 

Era mi amiga, iconoclasta amiga

y todos nosotros creíamos en ella

cuando nos despedimos fui un torpe consejero

“No deberías trancarte en esa maraña pensativa”

 

Ella se rio como si estuviera preñada de truenos

unos árboles indecisos se batieron en retirada con el mensaje huracanado

venía una tormenta, la verdadera.

 

Aquella carcajada desapareció con una belleza brusca y justa, como todo lo que escribía su desencajada procesión

su modo de no estar

Y antes de que pudiera decir algo imperfecto, me saludó con la mano besada de nicotina

lista para escaparse agitando su invencible bandera 

con la niña solitaria incrustada en el tórax, respondió “ciao”

tan dulcemente “ciao” como solo ella podía,

y un abismo se tragó las caras y algunas otras que no estaban

 


 
 


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.
 

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Armando te fuiste y nos toca acompañarnos en este dolor.



miércoles, 3 de marzo de 2021

Citas de Cine: Los dioses deben estar locos

 



Los dioses deben estar locos (The Gods Must Be Crazy, 1980 Jamie Uys)


Tomar distancia para ver el bosque es importante cuando el árbol nubla nuestro entendimiento. El preclaro director sudafricano Jamie Uys en esta magistral comedia acaba sacándonos los colores a nuestra tan sofisticada y pagada de sí misma sociedad occidental. Los amables bosquimanos y su sociedad anárquica (por no decir abiertamente anarquista) son la excusa perfecta para que demos un paso atrás, sólo uno es necesario para poder contemplarnos como los burros que somos: corremos tras el reclamo de una zanahoria (nuestros sueños) que pende sobre nuestros ojos, pero que sin que nos demos cuenta está atada en nuestro lomo. Por mucho que corramos la zanahoria no se acerca ni un centímetro. Los que nos han atado la zanahoria están muy contentos de que persigamos nuestros sueños sin descanso con ahínco y determinación. Todo está bien, todo es maravilloso, todos somos felices mientras los burros de carga no giremos la cabeza hacia atrás y descubramos el engaño.



Una vez lanzado este bonito discursito, abandono la gorra de activista y vuelvo a la realidad. Y me pongo a disfrutar (como todos) del calorcito del agua, en la olla puesta al fuego donde, como ranas nos deleitamos, mientras nos cocemos, sin percatarnos de ello. El mecanismo funciona siempre que el cocinero sepa subir la temperatura lentamente.  Y nada como un coronavirus para subirnos unos graditos el jacuzzi.

En esta escena no hay diálogo, es una voz en off. Aunque toda la escena merece atención. A partir del minuto: 1:48 se concentra la afirmación que quiero destacar:

“… No había duda, los dioses les habían enviado un artificio que realmente ahorraba trabajo. Pero los dioses habían tenido un descuido, sólo les enviaron una. Y ahora, por primera vez en sus vidas tenían algo que no podían compartir. Todos la necesitaban a la vez y a todas horas, y de pronto una cosa que jamás antes habían necesitado pasó a ser de primerísima necesidad. …”



https://www.youtube.com/watch?v=F_GSAYuGMu4

 

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PacoMan


En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de cuatro lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad sobrevive como puede: lo que viene siendo malvivir.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando sube posts a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po



viernes, 26 de febrero de 2021

Venezuela potencia: Las deportaciones de los venezolanos en el mundo

 

Balseros venezolanos. Imagen tomada de El Nacional.



 Deportaciones de venezolanos en el mundo

            La deportación es usada por los Estados cuando el extranjero viola una o varias de sus leyes migratorias, entre ellas: permanecer más tiempo que el estipulado por las autoridades, haber ingresado de manera irregular, atentar contra el orden público, tener una condena judicial. En fin, las deportaciones o expulsiones es un tema harto escabroso que siempre aguijonea al migrante venezolano.

            Quien eche una ojeada en la web podrá percatarse que en cada uno de los países que son nuestra referencia obligada nos han deportado, obviando que requerimos protección internacional por razones humanitarias. Estas deportaciones muchas veces toman la arista de un show mediático o se circunscriben en la clandestinidad. Lo cierto es que el tema tiene mucha tela que cortar.

Un bote con migrantes venezolanos.LINCOLN HOLDER/COURTESY NEWSDAY / REUTERS. Imagen tomada de El País.


            Si se pregunta cuántos venezolanos han sido deportados, en el último lustro, de Estados Unidos, Panamá, Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Trinidad y Tobago – sólo por mencionar países del continente americano – creo que nadie dará con la respuesta. Lo cierto es que el número es alto, doloroso, preocupante… como preocupante fue la deportación de 29 de mis conterráneos, entre ellos 16 niños, de la isla de Trinidad y Tobago el 22 de noviembre de 2020. 

            Imaginarlos, cual balseros, expuestos al frío y a los miles de peligros que suscita el hecho de estar en mar abierto por un tiempo prolongado me oprime el pecho. ¿Para qué sirve el Principio de No Devolución? ¿Para que existen los exhortos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Organización de las Naciones Unidas si ocurren actos deleznables como este?

            Estoy de acuerdo que se expulse a los que atenten contra la tranquilidad de la nación que les dio acogida (como el caso de los 59 paisanos que fueron expulsados de Colombia por participar en actos vandálicos en Bogotá, cuando se realizaban las marchas del paro nacional del 2019). Pero no puedo estarlo cuando se expulsa a personas cuyo único delito consiste en huir del hambre. 

Los migrantes venezolanos, que fueron deportados recientemente, llegan a la costa de la playa Los Iros después de su regreso a la isla, en Erin, Trinidad y Tobago, el 24 de noviembre de 2020. Lincoln Holder / Cortesía del Newsday / Via REUTERS. Imagen tomada de Cambio16


            Sé que somos la piedra en el zapato de muchos mandatarios del mundo y a esos mandatarios quiero pedirles que apelen a la memoria (Venezuela albergó europeos, latinoamericanos, árabes, asiáticos) para que, de una vez por todas, nos extiendan sus brazos.

 

Francisco Aguiar

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Francisco Aguiar. Escritor venezolano (San Carlos, Cojedes, 1985). Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó en 2014 el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT). La revista Memoralia publicó en 2015 su monólogo La Alcantarilla. En 2018 participó en el XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias (FIPCA). La OIM – Colombia publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabra. Ha publicado entrevistas, artículos y notas, en revistas, periódicos y blogs. Autor del libro El cuento más largo.