martes, 27 de agosto de 2024

LA VIDA ENTERA (THE ENTIRE LIFE) DE ADHELY RIVERO

 


LA VIDA ENTERA (THE ENTIRE LIFE)


POR JOSÉ CARLOS DE NOBREGA


Adhely Rivero (Arismendi, Barinas, 1954). Adhely Rivero: La Vida Entera (The entire life). Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, Colección El Cuervo, Valencia, Venezuela, 2009, 103 pp. 




Adhely Rivero se ha preocupado por revisar y componer su obra poética en la estructuración de un solo libro dividido en sucesivas entregas, integradas por el tono austero e inmediato de la Poesía del Decir. Acompañamos a Enrique Mujica cuando refiere que la poesía de Rivero dice tanto sin apelar a artificios estilísticos ni a una musicalidad engorrosa e inútil: “Hallar y decir. Descubrir. Mostrar. Tal es el itinerario de esta escritura, de esta descarnada sociología de lo rural, de esta densa antropología del solitario”. La interiorización del paisaje no se regodea en el barroco trazo deslumbrante del llano, más bien se nos antoja despojada y minimalista, en pos de una revelación enmarcada en la cotidianidad del diálogo entre el entorno y su habitante asombrado y silencioso: “Una barcaza me recuerda la vaca / que se balancea sobre su ubre cada mañana”. Por supuesto, hay un ejercicio persistente de la memoria poética que involucra nostalgia y desarraigo: “En esta ciudad no hay caballos, ni vacas, ni toros. / Tendrá un río, una plaza, una gallera y un cine, / pero no es un pueblo”. Los poemas establecen un diálogo endógeno consigo mismos, de entrega en entrega, y exógeno con antecedentes tales como Alberto Arvelo Torrealba, Enriqueta Arvelo Larriva y Francisco Lazo Martí, sin caer en la glosa repetitiva y localista; por el contrario, hallamos una relación de continuidad respecto a poemas fundacionales que reconcilian la patria con la universalidad del discurso poético que reivindica la lengua y el habla de los hombres. El Ars poética se desliza plácidamente sobre la veloz y necesaria cabalgadura, sin preceptivas esterilizantes que la detengan ni la perviertan: “La palabra que me enseña / a montar / corre apacible / Duro es el acto / de sostener la línea del cuerpo / en la pendiente del lomo”. La poesía decanta, entonces, las múltiples voces interiores en una escritura responsable, lúdica y macerada con terco denuedo. Nos complace esta reciente entrega de Adhely Rivero, una estupenda antología poética bilingüe que cuenta con la traducción al inglés de los poetas Esteban Moore y Sam Hamill. Los textos originales conviven naturalmente con las esclarecedoras versiones en la lengua anglosajona: Permanece el hermoso e inmediato tono conversacional de ambos casos, además de la profunda humanidad que ata la voz poética con el paisaje. Por lo que más allá del despistado discurso de la arrogancia académica, no nos resulta absurdo vincular en el decir a William Carlos Williams con Adhely Rivero: la voz que se regodea en el robo y la deglución culposa de las ciruelas del Otro, se solidariza de guisa dinámica y dialógica con el hambre predatoria del gavilán que se abalanza lascivo sobre la belleza de las queridas. Revisemos, por ejemplo, el conmovedor y cómplice cierre del poema “Gavilán” en ambos vehículos de la poesía del decir: “Love has thunderclouds and Lightning. / Living is the rain, / in which one gets wet and dries”; “El amor tiene relámpagos y centellas. / Amorosa es la lluvia, / uno se moja y se seca”.Destaca la transparencia de ambas versiones del poema, dada la solidez de las correspondencias de tono y fondo que las vinculan y vindican. O qué nos resta decir y disfrutar de este delicioso puente, que toma como pretexto uno de los mejores textos poéticos de “Los Poemas de Arismendi”: “God is so small / in the solitude of a man / who whist les / with a dry mouth”; “Dios es tan ínfimo / en la soledad de un hombre / que silba / con la boca seca”. No en balde sus diferencias en el corte de algunos versos debido a la peculiaridad musical de cada lengua, los textos líricos pudieran ser cantados así nomás por Bob Dylan tocando las puertas del cielo o por Alí Primera Cunaviche Adentro. La experiencia poética se afinca a una tierra concreta que se nos escurre húmeda o reseca entre los dedos, sin embargo, Arismendi o Arizona trascienden lo local para establecerse en el imaginario poético universal. La traducción no es un ejercicio utópico que fracasa en versionar al Otro, por el contrario, construye un diálogo vivaz y sentido que nos aproxima al decir y a la cultura del Otro, completando el abigarrado mosaico de la humanidad revisitada y ennoblecida en la plenitud de su diversidad.

Celebramos entonces la Colección El Cuervo, la cual nos ha obsequiado traducciones de poetas como Casimiro de Brito, Humberto Ak`abal, Sam Hamil, Francois Migeot,Michael Agustin, Sujata Bhatt, TarekEltayeb y  Adhely Rivero.





La Vida Entera . Adhely Rivero by Dimitri Lipo


*******




Adhely Rivero nació en Arismendi, estado Barinas,  Venezuela en 1954. Está residenciado en Valencia desde 1970. Licenciado en Educación mención Lengua y Literatura por la Universidad de Carabobo. Fue Jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, donde dirigió la Revista Poesía y coordinó el Encuentro Internacional Poesía de Universidad de Carabobo. Ha obtenido varios premios por su trabajo poético, entre ellos el Premio de Poesía Facultad de Ciencias de la Educación (dos años consecutivos) U. C. Premio ‘Miguel José Sanz’ de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo. Premio de Poesía de la Universidad de Carabobo. Premio de Poesía Universidad ‘Rómulo Gallegos’. Premio de Poesía ‘Cecilio Chío Zubillaga’ de Carora. Premio Único de Poesía 40 Aniversarios de la Reapertura de la Universidad de Carabobo. Ha publicado los libros: 15 Poemas (1984); En sol de sed (1990); Los poemas de Arismendi (1996); Tierras de Gadín (1999); Los Poemas del Viejo (2002); Antología Poética (2003); Medio Siglo, La Vida Entera (2005); Half a Century, The Entire Life, (2009): versión al Inglés de Sam Hamill y Esteban Moore. Poemas (Antología editada en Costa Rica) (2009): Compañera (2012). Poesíe Caré, Poemas queridos (2016), Versión al italiano de Emilio Coco, publicado en Colombia. Está representado en varias antologías nacionales y en la antología italiana La Flor de la Poesía Latinoamericana de hoy, tomo I, II, editada en Italia, 2016. Ha participado en diversos e importantes Festivales de poesía a nivel nacional e internacional, entre ellos, el Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en 2007 y 2016. Festival Internacional de Poesía Al-Mutanabi en Suiza. 2008. Festival Internacional de Poesía de Bogotá, Festival Internacional de Poesía del Mundo Latino, México. Festival Internacional de Poesía de los llanos Colombo-Venezolano en Yopal, Colombia. Feria Internacional del Libro de Bogotá, Colombia, Feria Internacional del Libro de Caracas, Venezuela. Festival Internacional de Poesía de Venezuela. Festival Internacional de poesía de los llanos colombo-venezolano en Arauca, Colombia. Encuentro Internacional Poesía Universidad de Carabobo, Feria Internacional del Libro Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela. Bienal Internacional de Literatura “Mariano Picón Salas”, Mérida, Venezuela. Sus poemas han sido traducidos al inglés, portugués, italiano, alemán, francés y árabe. La revista POESIA le rindió homenaje en su número 156.

 

*******



José Carlos De Nóbrega. Ensayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana




Enlaces relacionados:


**José Carlos de Nóbrega: Crónica de una memoria imborrable en la distancia**



SIMÓN PETTIT: En las palabras de Adhely Rivero se siente el llano, esa sabiduría que nos llena a través de las cosas más sencillas.


En SABANAS EN EL CIELO está el mismo Adhely con sus versos traídos en la chácara del corazón



COMPAÑERA de Adhely Rivero



ADHELY RIVERO ENTRE LA LÍNEA Y LA SOMBRA



El poeta Adhely Rivero estará hoy, 28/06/2024, a las 11 AM en el programa radial "Mejor Vivir" de Arnaldo Rojas



Adhely Rivero: Cumplir 70 años... venirme a poner viejo ahora que me está gustando habitar bajo este cielo.




DAS SEELENFEL - CAMPO DEL ALMA. Un poemario bilingue Aleman-Español de Adhely Rivero




DAVID CORTÉS CABÁN: EL LIBRO DE CANOABO, DE ADHELY RIVERO proclama mediante la palabra bondadosa un sentido más lúcido y humano de la vida




UN HOMBRE SILBA CON LA BOCA SECA EN LA FRONTERA INVISIBLE DE ADHELY RIVERO



Disfruten el video del "Recital de Poesía" con los poetas Enrique Mujica, Carlos Ochoa y Adhely Rivero



"Recital de Poesía" con los poetas Enrique Mujica, Carlos Ochoa y Adhely Rivero el 7 de diciembre




La honda gratitud de Adhely Rivero hacia el entorno natural en su Mundo Poético



El poeta Adhely Rivero será homenajeado en la Filuc 2023



Los Poemas Queridos de Adhely Rivero



III Concurso literario de la Facultad de Derecho “Miguel José Sanz” en 1980



SEPARADOS EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO (3)


lunes, 26 de agosto de 2024

Alberto Barrera Tyszka: Llevado por la estupidez en 1989 le di la Bienvenida al tirano Fidel Castro

 



Hay que hacerse una pregunta: ¿Quien pagó ese remitido en dos periódicos de circulación nacional?

*******

Bienvenido, Fidel


“Firmar el remitido de Bienvenida a Fidel, en 1989, fue un lamentable error. (…) -llevados por la efusión polarizante, por la vanidad, por la estupidez- nos hicimos cómplices de una dictadura; que resiste el peso de su propio fracaso, reinventando permanentemente su débil mentira, y demostrando que la melodramatización de la política es altamente rentable”.


ALBERTO BARRERA TYSZKA | 30 JULIO 2023

El 1 de febrero de 1989, en un desplegado a página completa del periódico El Nacional, apareció un remitido que destacaba en gran tamaño dos palabras: “Bienvenido, Fidel”. En tres días más, estaba por realizarse lo que después se llamó “La coronación”: un fastuoso y enorme evento que celebraba el comienzo de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez. Se habían convocado a diversas personalidades internacionales, casi todos los mandatarios del continente habían confirmado su asistencia. La posibilidad de que también llegara Fidel Castro, sin embargo, había desatado una polémica. Existía cierta presión, en diferentes ámbitos, cuestionando su presencia en la cumbre. El remitido público era una expresión de solidaridad con el dictador cubano.


Fue un texto breve pero desbordado: “Nosotros, intelectuales y artistas venezolanos al saludar su visita a nuestro país, queremos expresarle públicamente nuestro respeto hacia lo que usted, como conductor fundamental de la Revolución Cubana, ha logrado en favor de la dignidad de su pueblo y, en consecuencia, de toda América Latina. En esta hora dramática del Continente, sólo la ceguera ideológica puede negar el lugar que ocupa el proceso que usted representa en la historia de la liberación de nuestros pueblos. Hace treinta años vino usted a Venezuela, inmediatamente después de una victoria ejemplar sobre la tiranía, la corrupción y el vasallaje. Entonces fue recibido por nuestro pueblo como solo se agasaja a un héroe que encarna y simboliza el ideal colectivo. Hoy, desde el seno de ese mismo pueblo, afirmamos que Fidel Castro, en medio de los terribles avatares que ha enfrentado la transformación social por él liderizada y de los nuevos desafíos que implica su propio avance colectivo, continúa siendo una entrañable referencia en lo hondo de nuestra esperanza, la de construir una América Latina justa, independiente y solidaria”.


El manifiesto estaba firmado por 911 intelectuales y artistas. Yo fui uno de ellos.


Nadie me pagó por hacerlo. Nadie tampoco me obligó. Nadie puso mi nombre sin consultarme. No firmé bajo engaño. Yo tenía 28 años y había publicado un libro de poemas. Fidel llevaba tres décadas en el poder y ya había dado contundentes muestras de su condición de tirano. Había encarcelado, torturado y asesinado a adversarios y disidentes; había perseguido y encarcelado a los homosexuales; buscaba suprimir cualquier tipo de diversidad. Había militarizado la sociedad y concentrado en su persona todo el poder. Había cancelado -hasta como hipótesis en el imaginario colectivo- cualquier posibilidad de alternancia gubernamental… Ya había ocurrido el famoso caso Padilla. Ya había sucedido el éxodo del Mariel, en el que por fin pudo escapar de Cuba Reinaldo Arenas. La perestroika había sacudido a la Unión Soviética el año anterior y en unos meses más, en ese mismo 1989, caería derribado el Muro de Berlín… ¿Acaso todo esto no era suficiente?, ¿qué más se necesitaba saber para negarse a firmar ese remitido?


Hay quienes todavía sostienen que, en el fondo, la invitación de Carlos Andrés Pérez respondía a una estrategia geopolítica: lograr que Fidel regresara al circuito diplomático continental y, de esta manera, poder hacer una mejor presión internacional para comenzar a flexibilizar el régimen cubano. Por supuesto que nada de esto se vio en el evento. El espectáculo fue otro.


Un elegantísimo Fidel Castro, de impecable traje y corbata, fue la sensación de la cumbre. La crónica de la época destaca que “hasta las señoras del Country Club querían tomarse fotos con él”. Como si fuera una estrella de rock, los medios de comunicación lo seguían a todos lados, a veces con infantil fascinación. Castro declaró que tanto él como su equipo de seguridad habían tenido muchas dudas sobre su asistencia, dadas las continuas amenazas que recibía y la cantidad de planes que siempre estaban en marcha para asesinarlo, pero que la lectura del manifiesto de bienvenida firmado por tantos intelectuales lo llevó a tomar la decisión de viajar a Venezuela. Formar parte del remitido, entonces, podía incluso en ese momento, ofrecer cierto prestigio, una fugaz ilusión de celebridad.


Nada de esto tenía -para los venezolanos- la dimensión de gravedad y de tragedia que tiene hoy día. El tema comenzó a ser percibido, a ser analizado y debatido, de otra manera una década después, a partir de 1999, cuando Hugo Chávez asumió la Presidencia y comenzaron los cambios, entre ellos un tipo de relación oficial muy distinta entre Venezuela y Cuba. En esos primeros años, a medida que Chávez empezaba a desmantelar el Estado y a imponer su proyecto autoritario y militarista, en el contexto de una polarización política cada vez más encendida, la sociedad también empezó a buscar explicaciones, a hacerse otras preguntas, a revisar de otra manera su propia historia. Dentro de esos análisis, el viejo remitido de 1989, y quienes lo firmamos, pasamos a ser de pronto casi cómplices y responsables directos de la destrucción del país, de la llegada del “castrochavismo” a Venezuela. 



La anécdota me sirve ahora para resaltar nítidamente las diferencias de recepción y vivencia de un mismo suceso, por una misma sociedad en dos circunstancias culturales y emocionales distintas. También es útil para despachar temprano una de las más socorridas fórmulas con las que se pretende resolver este dilema: asegurar que los intelectuales o artistas que apoyan -a veces de forma incomprensible- causas o movimientos claramente autoritarios lo hacen porque reciben un sueldo: son oportunistas tarifados, se han vendido sin pudor y sin gracia, solo son unos farsantes mercenarios. Obviamente, hay casos así. Pero esta sentencia no sirve para contestar a la interrogante central: ¿por qué un grupo de intelectuales y artistas, sin que nadie nos pagara nada, firmamos un alborozado manifiesto de adhesión pública a un impresentable tirano caribeño? La realidad -por suerte para todos- suele ser más rara y más compleja que una simple receta, que la ecuación que sostiene frecuentemente la polarización política.


Creo que, de entrada, es imprescindible cambiar la noción que tenemos de los intelectuales. Hay que dejar de pensar en esa antigua figura del intelectual que -como decía Foucault- pretendía ser “conciencia y elocuencia” de la tribu. Los intelectuales solo pueden ser percibidos así en sociedades donde nadie lee y donde no existe el debate ciudadano. Es más saludable pensar que los intelectuales son tan irracionales como todos los demás, que no siempre saben mirar y entender la realidad, que en política se equivocan con la misma frecuencia que cualquier otra persona.


El siglo XX -a partir del nazismo, del fascismo y por supuesto de la experiencia soviética- produjo agudas y luminosas reflexiones sobre la relación entre los intelectuales y el totalitarismo. Obviamente, las experiencias son distintas cuando se piensa y se actúa desde adentro, bajo la amenaza, el control y la violencia institucional, que cuando se hace desde afuera de un sistema totalitario. Si se está adentro, el tránsito entre la irremediable necesidad de sobrevivir y el disimulo oportunista que termina convertido en devoción puede ser sutil, ligero, muy eficaz. Serguéi Dovlátov, un extraordinario escritor que logró salir de la Unión Soviética gracias a Joseph Brodsky, resumen este trayecto de la siguiente manera: “Había decidido vender mi alma a Satanás y acabé regalándosela”.


El caso de los intelectuales que desde afuera genuinamente establecen una relación de fervor con este tipo de antiguas o modernas tiranías es más complejo. Este sometimiento voluntario suele justificarse por la existencia de una utopía o por el deslumbramiento ante el poder y el magnetismo de un líder. Leszek Kolakowski propone también otra característica para analizar el problema: la dualidad del intelectual entre su sentido de superioridad e independencia de pensamiento y su aislamiento y su necesidad de ser parte de una colectividad. El intelectual requiere constantemente ser reconocido, necesita demostrar que es un intelectual, legitimarse con la validación pública. No hay nada mejor para superar esta contradicción -según sostiene el académico polaco- que apoyar “la causa de los desvalidos”.


En este sentido, Cuba, al inicio, ofreció un relato muy tentador: en una pequeña isla del Caribe, los desvalidos se rebelaron en contra de un tirano apoyado por el poderoso imperio norteamericano. De inmediato, gran parte de la intelectualidad del planeta celebró y se congregó alrededor de esta ilusión revolucionaria. Y eso no estuvo mal. El problema está en lo que tardaron -tardamos, y todavía algunos tardan- en liberarse y salir de ese espejismo.


No deja de ser paradójico que sea en 1971 -ya con una década de consolidación violenta del modelo autoritario fidelista- cuando se da la primera crisis importante de buena parte de la intelectualidad del mundo con el régimen cubano. La detención del escritor Heberto Padilla y su posterior “autocrítica” -tras 38 días de prisión- marcó un referente insoslayable. Esa confesión pública -que puede verse ahora en un reciente y fascinante documental de Pavel Giroud– muestra de manera nítida lo que debe ser un artista en una revolución: Padilla renuncia a sí mismo, se avergüenza y reconoce que bajo su disfraz de “escritor rebelde” solo había un traidor, “a mí -dice- me importaba mucho más mi importancia literaria que la importancia de la revolución”; reniega de sus libros, los tacha de “derrotistas”, “amargados”, “resentidos”… acusa a algunos de sus ex amigos, denuncia a la prensa extranjera, ensalza a los soldados y a los gloriosos miembros de los cuerpos de seguridad del Estado; y -por supuesto, no faltaba más- habla del generoso líder, único y verdadero creador de la revolución: “Y no digamos las veces que he sido injusto con Fidel, de lo cual nunca realmente me cansaré de arrepentirme”. Así es el intelectual que el autoritarismo desea y tolera.


Sorprende que aun después de este caso, que supuso la crítica y el alejamiento de grandes apoyos del proceso cubano (Sartre, Calvino, Alberto Moravia, Marguerite Duras, Susan Sontag, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Vargas Llosa…), Fidel lograra todavía mantener cierto prestigio. Escritores como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar o Augusto Monterroso, manteniendo un leve espíritu crítico en algunos momentos, siguieron siendo leales a la revolución, anclados casi siempre en el argumento emocional que se sustenta en la desigual batalla de los desvalidos que se defienden de los ricos y de los poderosos.


Esta misma narrativa es la que sostiene el relato del bloqueo y suele tener una eficacia asombrosa. Resiste el peso de su propio fracaso, reinventando permanentemente su débil mentira, y demostrando que la melodramatización de la política es altamente rentable. Todavía para mi generación fue muy difícil entender y asumir que podíamos y debíamos estar en contra del bloqueo pero también en contra de la Revolución.


Firmar el remitido de Bienvenida a Fidel, en 1989, fue un lamentable error. Y no porque eso haya tenido algún tipo de consecuencia concreta en todo lo que ocurrió después en Venezuela, sino porque -llevados por la efusión polarizante, por la vanidad, por la estupidez- nos hicimos cómplices de una dictadura. Atendimos el espejismo de un lenguaje y obviamos el horror de los hechos. Todo esto es cierto. Pero, como contraparte, también es cierto que el dilema entre la tragedia de la realidad y las alternativas para transformarla sigue sin resolverse. Para nosotros, la esperanza sigue siendo un enorme problema político. 


En una mesa redonda, a propósito del “destino de los intelectuales”, realizada en Nueva York en 1985, George Steiner dijo lo siguiente: “Creo que desde hace tiempo, desde la Revolución Bolchevique, se ha desatado un movimiento de esperanza entre los intelectuales, se han abierto numerosas ventanas a la esperanza: varias de ellas se debieron a esa Revolución, otras a la Primavera de Praga y el régimen de Dubcek, y otras más a Cuba y al Chile de Allende. A posteriori es muy fácil decir que, en cada ocasión, uno fue rematadamente estúpido y que era previsible que todo acabara en catástrofe, tiranía y corrupción (…) Lo que ahora me interesa es saber qué pasará con la propia naturaleza del pensamiento, con la epistemología del pensamiento, si no abrimos más ventanas”. Casi cuatro décadas después, cercados por la polarización, encerrados en tiempos de corrección política y cancelaciones, estas dudas siguen teniendo una pertinencia impresionante. Steiner proponía un ejemplo fabuloso: “Supongan ustedes que un estudiante se presenta a cualquiera de nosotros, como ya ha sucedido, y nos dice ahora: Han enterrado a gente viva en San Salvador. Ya no puedo soportarlo. Soy un ser humano y debo hacer algo (…) Díganme ustedes qué harían si alguien les dijera: Sé que de unirme yo a la izquierda todo acabará, si ganamos, en brutalidades estalinistas de la peor especie; y que de unirme a la derecha el resultado será un coronel fascista más, o un generalísimo, o cualquier otra cosa por el estilo. No tiene caso hacer nada, ¿verdad?, ¿responderían acaso que estamos obligados, para madurar, a aceptar el principio freudiano de la realidad?, ¿qué no hay elección posible porque, gane la izquierda o la derecha, todo acabará sin remedio en atrocidad?”.


Nada de esto justifica el remitido que firmé dándole la bienvenida a un tirano. Intento, si acaso, complejizar ese momento, no excusarlo. Pienso en él con la distancia de los años y con la evidencia de un presente sin desenlaces posibles, en un país donde lo que más escasea es la ilusión. ¿Qué podemos hacer entonces con la indignación, con las genuinas y desesperadas ansias de cambio?, ¿dónde ponemos la esperanza?



Tomado de La Gran Aldea


Reinaldo Arenas entrevista | Escritor Cubano habla sobre el régimen Castrista




Lo que predijo Carlos Andrés Perez sobre Hugo Chávez y venezuela.


Alberto Barrera Tyszka. Escritor, poeta y guionista

Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela. Después de trabajar en agencias de publicidad y periódicos, terminó escribiendo guiones para la televisión. Ha publicado novelas, cuentos, poemarios y libros de no ficción. Es coautor, junto a Cristina Marcano, de Hugo Chávez sin uniforme, primera biografía del líder venezolano. Ha ganado el Premio Herralde de novela (2006) y el Premio Tusquets de novela (2015). Su libros están traducidos a varios idiomas. Es colaborador de El País y de Letras Libres, columnista de The New York Times en español y del portal Prodavinci. Vive entre México y Venezuela.


https://premioggm.org/persona/alberto-barrera-tyszka/


Enlaces relacionados:


Ibsen Martínez: Los 911 que le dieron la bienvenida Fidel Castro en 1989 ya no son los mismos




Alberto Barrera Tyszka: Llevado por la estupidez en 1989 le di la Bienvenida al tirano Fidel Castro




Bienvenido Fidel Castro a Venezuela: 911 intelectuales y tan poco seso...



Alina Fernández, la hija del dictador cubano: "Castro es una persona que sabe manipular y reprimir... "


domingo, 25 de agosto de 2024

Invitación a la charla: Consideraciones estéticas y técnicas sobre Henrique Avril este jueves 29 /08/24 a las 3:00 p.m

 





Estimados Liponautas


Están cordialmente invitados este jueves 29 de agosto a las 3:00 p.m, a la continuación del ciclo de charlas en el marco de la exposición “En la mágica lente de Henrique Avril”. 



La charla se titula: "Consideraciones estéticas y técnicas sobre Henrique Avril"  y será dictada por el docente y fotógrafo Rafael Delgado.






Lugar: Gabinete del Dibujo y de la Estampa de Valencia

Detras de la plaza Andrés Eloy Blanco.Avenida 104.

Urb. Santa Cecilia, avenida 104A cc calle 123, #11 Valencia, Carabobo, 

Teléfonos: +58-4144371971

correo electrónico: gabinetedeldibujo@gmail.com

Twitter:@gdev2006


HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA














En la mágica lente de Henrique Avril











En la Mágica Lente de Henri... by Dimitri Lipo