domingo, 5 de marzo de 2017

LOS COMICS DE SUPER-HEROES. Parte VI/VI:

Presente y futuro...



Estimados Amigos

Hoy es domingo, el día del suplemento de comiquitas. Con cierta tristeza le entregamos la sexta y ultima entrega sobre la saga de los superheroes de Joan Antoni Fernández ¿Pero podemos decir que realmente es la ultima entrega? En el mundo de la historieta nunca podemos estar seguros, esta es una vieja industria que busca mutar constantemente para mantener nuestro interes asi sea tan solo cambiando los supetrajes de sus personajes para llenarnos de esas emociones que suempre queremos volver a sentir llenándonos de ese nostálgico sentido de la maravilla que alguna vez inundo nuestro ser.

Deseamos disfruten de la entrada.


Richard Montenegro


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A finales de los años ochenta la publicación de obras como Watchmen o Dark Knight supuso una auténtica renovación en los comic-books de super-héroes. Por desgracia, semejante revolución acabó siendo un tanto lamentable. A priori, tanto Alan Moore como Frank Miller se habían propuesto desarrollar los personajes, haciéndolos evolucionar hacia delante, madurando dentro de la sociedad actual. Aquello había supuesto un adiós definitivo al concepto tradicional de las historias, abriendo una nueva vía casi religiosa del superhombre. Moore insistiría en el tema con su Miracleman, publicado en Eclipse Cómics, o con V for Vendetta. Miller, por su parte, preparaba en Dark Horse la famosa saga épica 300, a la vez que iniciaba el camino hacia su espectacular serie Sin City. Pero ningún otro guionista pareció captar la idea de aquella evolución temática. Sorpresivamente en las grandes editoriales se retornó a una especie de Edad de Plata impostada, donde sólo se reconocía a los antiguos personajes por la forma clásica de sus trajes. Las historias se llenaron de creaciones planas cuyas únicas motivaciones parecían ser la destrucción y una extraña violencia sin sentido alguno. Se copiaba la forma y se obviaba el fondo.




Pero la situación iba a dar un nuevo giro. A principios de los noventa estalló el denominado fenómeno de los autores Image. Un gran número de excelentes dibujantes abandonaba las grandes editoriales (Marvel y D.C.) para establecerse por su cuenta. El problema de fondo (el dinero) no hacía más que resaltar la política editorial de las dos grandes empresas, donde los personajes eran propiedad de la casa y muchas veces se segaba la creatividad de los artistas que llevaban las colecciones. En semejante época destacaría el dibujante Todd McFarlane, primero en Hulk con guiones de Peter David y luego él solo en  la serie Amazing Spider-Man, la cual aupó hacia nuevas cotas de ventas. Finalmente, tras un largo rosario de desavenencias, abandonó Marvel para fundar una editorial propia: Image Cómics. Junto a él iban otros autores de igual prestigio como Erik Larsen, Rob Liefeld, Jim Lee, Marc Silvestre y Jim Valentino.




Fue en Image donde McFarlane creó su célebre personaje Spawn, una especie de guerrero muerto que regresaba del mismo infierno para batallar en la tierra contra las fuerzas del Mal, siempre a riesgo de caer subyugado por su poder. Con unos poderes que hacían de él una especie de Superman y Batman al mismo tiempo, con una capa mágica y unas extrañas cadenas, en el fondo era el compendio de muchos otros personajes unificados en uno solo. Historias excelentemente dibujadas pero bastante repetitivas que no impidieron convertir a dicha serie en la más vendida durante una buena temporada, desbancando del número uno a los mismísimos X-Men. El propio Alan Moore se prestó a guionizar, además de algunos episodios auto conclusivos, varios números de la serie Violator, una especie de Némesis de Spawn que, pese a su patente maldad, tenía una personalidad mucho más atractiva, tal vez debido a su evidente mala baba. Tampoco podemos olvidar el trabajo de Neil Gaiman en Ángela, un ángel de formas femeninas pero de métodos ciertamente expeditivos. Otros títulos de la nueva editorial serían Savage Dragon de Erik Larsen, o WildCats de Jim Lee.



Por su parte D.C. se aplicaba el cuento y trataba de evitar una fuga de talentos. Así ponía en marcha su “editorial para adultos” WildStorm, a la que más tarde seguiría Vértigo (con obras como Predicator o la inclasificable pero excelente 100 bullets). Dentro de dichos sellos tenían cabida series más salvajes que las tradicionales y los autores podía explayarse a su gusto, como en el caso de Gen 13, “repescado” a Image. Allí finalmente iría a parar Jim Lee tras marchar del sello de McFarlane, llevándose consigo dicha serie más WildCats. El ejemplo de Jim Lee y Rob Liefeld es ilustrativo de lo sucedido en aquellos años. Ambos ilustradores abandonaron Image por problemas con un McFarlane cada vez más editor. Primero ambos artistas volvieron a trabajar para Marvel tentados por una fuerte suma de dinero. Allí intentaron relanzar los maltrechos cómics de la compañía con un nuevo origen de su universo: la muy anunciada Heroes Reborn. En aquella nueva serie de colecciones se intentaba actualizar a los personajes Marvel, encastándolos en el mundo de los noventa y partiendo de cero para no confundir a la joven generación de lectores que entraba en el mercado. No obstante, la operación fue un fracaso y finalmente con Heroes Retorn se volvió al universo clásico, dejando las cosas como estaban. Igual de nefasta fue la denostada Saga del clon, que arrastró a Spider-Man hacia un viaje de ida y vuelta donde se cambió todo, personaje incluido, para finalmente dejarlo igual o peor. Las compañías iban dando bandazos y los autores saltaban de una a otra empresa sin orden ni concierto.




No es de extrañar que en semejante situación compañías más pequeñas comenzaran a arañar cuotas de mercado. Dark Horse sacaba el Sin City de Miller allanando el camino a otras obras diferentes y renovadoras como el Hellboy de Mignola. Por su parte, Jim Starlin, aparte de guionizar Batman y crear junto a Mignola Cosmic Odissey para DC, publicaba la mini-serie Breed para Malibú Comics. Kurt Busiek comenzaba su celebrada Astro City y Matt Wagner, tras el éxito de su Grendel para D.C., publicaba con éxito su excelente Mage en Image.




En este orden de cosas el propio Alan Moore, asqueado de su relación con las grandes compañías, creaba su propia editorial, ABC Comics, donde comenzaría a sacar títulos muy personales con cierto sabor añejo y un toque experimental. Títulos como Tom Strong, Promethea o The League of Extraordinay Gentleman, ésta creada anteriormente para DC, formaron una abigarrada lista en su prolífica creación. Muchas cosas, algunas excelentes, todas arriesgadas, pero que por desgracia no despertaban una pasión enorme entre el Gran Público lector.




Ante aquel aluvión de novedades y para frenar la huída de sus creadores las grandes compañías reaccionaban y trataban de volver a los orígenes. En DC el gran Neil Gaiman triunfaba con Sandman. También Peter David daba nueva vida a Aquaman y a su vez la serie Green Arrow era un éxito inesperado bajo la batuta de Kevin Smith y el dibujo de Phil Hester. Jeph Loeb y Tim Sale daban nuevo brío a Superman, allí donde Byrne había fracasado, encargándose también de Batman. En esta misma serie Greg Rucka y Mike Deodato mostraban todo su talento con historias interesantes y bien contadas. Sin olvidarnos del insistente Peter David con su nueva y original Supergirl.




Por su parte, Marvel contrataba a J. M. Stracynski, quien ya había mostrado su habilidad  en su propia colección, Joe’s Comics, con Midnight Nation y Rising Stars. Como nuevo guionista de Spider-Man y apoyado en los dibujos de John Romita Jr. comenzaría con cierta fuerza, compartiendo con Paul Jenkins el mismo personaje en sendas colecciones. No obstante, poco a poco el hombre iría perdiendo gas hasta abandonar la serie y recalar en otras. Pero había muchos más nombres: Kurt Busiek, tanto con la ayuda de George Pérez en The Avengers como con otros dibujantes, o Alex Ross se mostraban como valores sólidos, al igual que el veterano Tom DeFalco, creador de la excelente Spidergirl. Ellos, junto a Peter David (Captain Marvel) y Christopher Priest (Black Panther) entre otros serían los continuadores de la “línea clásica”, consistente en explicar excelentes historias con el sabor de siempre. Otro intento fue la contratación de autores de la competencia. Jeph Loeb y Tim Sale desembarcaban para crear sus Daredevil Yellow o Spiderman Blue entre otros. A su lado, una corriente más vanguardista, en su mayoría provenientes de la antigua Línea Vértigo de DC, con gente como Grant Morrison o Frank Quitely, los autores de New X-Men, probaban caminos más experimentales. Con permiso de Chris Claremont y Alan Davis, quienes volvían de nuevo a la carga.




Lo cierto es que el mundo de los comic-books de super-héroes se halla inmerso en un frenético vaivén de colecciones. El cine se ha fijado en este sector y raro es el año sin uno o dos estrenos de película con algún personaje del mundillo. Lejos de frenar su expansión, las editoriales están empecinadas en lanzar títulos para acaparar un mercado cada vez más exigente. ¿Hacia dónde conducirá todo esto? ¿Acaso se producirá una nueva etapa de esplendor? ¿O todo acabará de forma súbita, con un colapso repentino?

La solución, tal vez mañana.

Joan Antoni Fernández




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Joan Antoni Fernández nació en Barcelona el año 1957, actualmente vive retirado en Argentona. Escritor desde su más tierna infancia ha ido pasando desde ensuciar paredes hasta pergeñar novelas en una progresión ascendente que parece no tener fin. Enfant terrible de la Ci-Fi hispana, ha sido ganador de premios fallidos como el ASCII o el Terra Ignota, que fenecieron sin que el pobre hombre viera un céntimo. Inasequible al desaliento, ha quedado finalista de premios como UPC, Ignotus, Alberto Magno, Espiral, El Melocotón Mecánico y Manuel de Pedrolo, premio éste que finalmente ganó en su edición del 2005. Ha publicado relatos, artículos y reseñas en Ciberpaís, Nexus, A Quien Corresponda, La Plaga, Maelström, Valis, Dark Star, Pulp Magazine, Nitecuento y Gigamesh, así como en las webs Ficción Científica, NGC 3660 y BEM On Line, donde además mantenía junto a Toni Segarra la sección Scrath! dedicada al mundo de los cómics. Que la mayoría de estas publicaciones haya ido cerrando es una simple coincidencia... según su abogado. También es colaborador habitual en todo tipo de libros de antologías, aunque sean de Star Trek ("Últimas Fronteras II"), habiendo participado en más de una docena de ellas (Espiral, Albemuth, Libro Andrómeda, etc.). Hasta la fecha ha publicado siete libros: "Reflejo en el agua", "Policía Sideral", "Vacío Imperfecto", “Esencia divina”, “La mirada del abismo”, “Democracia cibernética” y “A vuestras mentes dispersas”. Además, amenaza con nuevas publicaciones. Su madre piensa que escribe bien, su familia y amigos piensan que sólo escribe y él ni siquiera piensa.

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