sábado, 22 de octubre de 2022

HENRY MILLER: El pueblo estadounidense es el más desasosegado y el más insatisfecho en la Tierra


Imagen tomada de Infomag.



EXTRA

Noviembre, 2011



ENTREVISTA A HENRY MILLER



Por Néstor Lacorén



A veces las condiciones que el azar o el destino imponen para que ocurran ciertos hechos, es increíble. Cuándo en 1964, recién llegado a New York, subí a la terraza del 662 de la Avenida Driggs, en Brooklyn, para tomar fotos de Manhattan, fué la primera vez que este singular personaje, se apareció. Caía mucha nieve, y este hombre flaco y desgarbado, parecía estar en el centro de un círculo creciente de color blanco, que se agrandaba sin fin acercándose. Le pregunté quién era, y me dijo: “I’m Henry Miller, I was born in this house, I just came to pick up some books”. Emocionado, solo atiné a extender mi mano para estrechar la de él: “Hablas castellano?”, le pregunté. “También hablo francés”, contestó en español, con acento neutro. Yo tenía veinte años, había leído su “Trópico de Capricornio” y su “Trópico de Cáncer”, y lo admiraba.

 



-Mi nombre es Néstor y soy argentino.

HM-Tu país es muy lindo. Que haces aquí?

-Estoy enamorado de una chica.

HM-Eso está muy bueno!

-No te ofendes si te digo que por lo que he visto, tu país no me gusta mucho.

HM-Para nada! El que no se da cuenta, que en dos breves centurias ya nos estamos yendo prácticamente por el caño del desagüe y ahí nos jodemos, es un tonto. Y nadie se va a entristecer por eso, ni siquiera a esos que hemos ayudado a sobrevivir. En el breve instante de nuestra historia nos la hemos ingeniado para envenenar al mundo con nuestras ideas de progreso, eficencia y mecanización.

-Si mi amigo Bill el dueño del edificio, te escucha hablar así se ofenderá mucho.




HM- El padre de Bill, es el tejano, que le compró la casa a mi padre, y lo estafó. En todo caso el ofendido tendría que ser yo.

-Bill es un patriota, un nacionalista, y un héroe de la guerra de Corea.

HM-Los atacantes que vinieron del viejo mundo también se creían héroes, y fueron vistos como dioses por los aborígenes del continente. Pero muy pronto los indios se desilusionaron. Y aprendieron a tenernos miedo y odio, nosotros los caras pálidas, fuimos quienes les enseñamos a los salvajes a arrancarles la cabellera a los enemigos. Tal parece que fuimos concebidos entre la violencia y el odio, como si hubiéramos nacido para saquear, violar y asesinar.

-Vuestra historia no describe nada de eso, es más ni lo menciona.

HM-Nuestros libros de historia barnizan las crueldades, las abominaciones y la conducta inmoral de nuestros líderes. Casi todos aquellos hombres que forjaron nuestra gran democracia, fueron esclavistas. Ellos pusieron los nombres república y democracia, pero nunca la tuvimos; ni siquiera ahora.

-Comparados con los líderes de América Latina, los vuestros parecen casi decentes.

HM-Estás bromeando? O eres un cínico? Hace algún tiempo ví en un cuadro enmarcado las fotos de todos los vicepresidentes que hemos tenido, el cual puede haber servido para una exposición de la cursilería, algunos de ellos parecían criminales; otros imbéciles; y los demás simplemente idiotas. Y a decir verdad; los presidentes no parecían mejores.

-Negar que tuvieron algunos presidentes fuera de serie, como Lincoln o Washington tampoco es justo de tu parte.

HM-El nombre de Lincoln es muy reverenciado,aunque, en mi opinión, el fue con mucho el responsable de la guerra interna de secesión, él tuvo el poder para evitar la confrontación entre los del norte y los del sur. Aquella Guerra civil, como casi todas las de su tipo, fue una atrocidad, de la cual el país no se ha recuperado del todo.


Participar en la primera guerra mundial fué, dicho sea con dulzura, un gran desatino. Nada más vean ahora dónde esta aquel gran enemigo de la humanidad. Guerra y Guerra, desde mi más tierna infancia recuerdo todo aquello de la guerra: entre España y Estados Unidos, la guerra ruso-japonesa, Vietnam, y así sin cesar. Como Jean Giono dijo en su libro Refus D’Obeisance (El Rechazo a la Obediencia), el capitalismo se alimenta de guerra, no puede existir sin la guerra.

-Los capitalistas hacen cosas increíbles para la humanidad, como llegar a la luna.

HM-El viaje a la luna llamó por un momento, la atención al público. Sin embargo, hoy existe la sensación de que eso, el experimento, no tenía ningún buen propósito. El Pentágono se encargará de cosechar los beneficios. Muy pronto no habrá necesidad de uniformes, entrenamientos ni disciplinas militares. Nos quedaremos sentados, dondequiera que nos encontremos y desde ahí manipularemos las fuerzas más mortíferas.


Cuando digo que nos estamos yendo por el caño del desague, incluyo a todos nuestros imitadores a lo largo del mundo. Todos vamos a caer juntos. Y de ese holocausto tal vez solo sobrevivirán los primitivos y algunas especies de bestias salvajes. Sólo entonces, posiblemente, podamos ver que emerge una nueva humanidad.

-O sea que en tu opinión, la humanidad no esta en camino hacia tiempos mejores.



HM-No, para nada, nosotros los estadounidenses por ejemplo, desde los primeros tiempos hemos tenido nuestros gángters asesinos y politicos corruptos. Cuándo hubo un tiempo bueno, limpio, feliz? Según mis cuentas, nunca.

-Disculpa Henry, no creo que tu país, domine a todo el mundo por casualidad. No hay nadie capaz?


HM-Nadie, no solo los vicepresidentes fueron un montón de imbéciles y don nadies, sino también casi todo el país. Cuántos grandes escritores, grandes pintores, grandes músicos, hemos producido en estos siglos? Es más fácil acordarnos de haraganes famosos! Hace un tiempo tuvimos el circo de Watergate.


Al observar la reacción de la gente, uno puede suponer que nuestros políticos solo cometen errores triviales y que nunca cometieron ningún crimen. Muchas veces actuamos como si tuviéramos la convicción de que el mal puede ser erradicado de una vez por todas. Cuando Lincoln publicó su proclama de emancipación, pensamos que le habíamos puesto fin a la esclavitud. No habíamos imaginado los ghetos del norte, con problemas raciales más atroces que los del sur. Junto con los esclavos negros creamos también a los blancos, esclavos de la era de la máquina.



-Aún hoy, a pesar de lo que tu dices, cuando Estados Unidos habla todos escuchan.

HM-No creo que nos presten tanta atención, ya que está claro que, con toda nuestra palabrería sobre el progreso, tenemos una mente estrecha, somos prejuiciados y tenemos sed de sangre como siempre ha sido. Sólo con referirnos a la situación militar, especialmente el Pentágono es suficiente para sentir escalofríos. Esta guerra de Vietnam es una vileza, Tamerlane y Atila no son nada comparados con nuestros monstruos de los últimos días, armados con bombas nucleares y de napalm. Si Hitler fué un genocida, que somos nosotros?.



Nosotros hemos estado cometiendo genocidios desde el principio! A la carga con todo aquél que no esté de acuerdo con nosotros! Así ha sido contra indios, negros, y mexicanos. Y de pronto ahí está la televisión y el cine, y ahí está toda la violencia y brutalidad que es parte de nuestro amadísimo “progreso”. Y todavía nos preguntamos por qué, como nación y como pueblo nos estamos desmenuzando.

-Henry amigo mio, sigo insistiendo que los Estados Unidos es el país que hoy por hoy, “exporta” más democracia.y civilización que ningún otro en el mundo.

HM-Me pregunto, seriamente, si hay algo de la “civilización” estadounidense que sea digno de elogio. Y no encuentro nada. Las prisiones son antros de vicios. Las escuelas tienen asentaderas para aprender basura. Hoy los maestros le tiene miedo a los alumnos. Cada quién le teme a algo, en cadena, y así hasta llegar a los gérmenes. Ya se han vuelto muy comunes las conversaciones sobre enfermedades venéreas y la cultura de la droga, entre adolescentes. Igual pasa con la adicción por las drogas y el alcohol.

Somos una nación de adictos. Si hasta la abuelita se emborracha! Corrupción es la palabra que nos califica! Dónde están nuestros héroes? Hay que buscarlos entre los rangos deportivos. Nuestros verdaderos héroes, han sido asesinados y encarcelados.

-Seguramente que tu también tienes tus héroes preferidos.

HM-Como cualquier otra inmundicia, yo también tengo mis héroes, mis ídolos. Ellos forman un abigarrado grupo: John Brown, Ferry Harpers, Aguinaldo, el rebelde Filipino que luchó contra nosotros hasta su muerte; Charlie Chaplin, Martin Luther King, Louis Amstrong, Charles Lindberg, el general Robert E. Lee, Laurel and Hardy y miles más.

-Pero entonces amas a tu país! Ves algo positivo en él? O simplemente lo odias?

HM-Aunque mis palabras puedan sonar amargas y desagradables, yo no odio a los Estados Unidos ni a los estadounidenses. Entre los pueblos civilizados del mundo descubro al estadounidense como el más desosegado, el más insatisfecho, el idiota que puede cambiar al mundo a su imagen y semejanza. En el proceso de mejorar al mundo, como él tontamente lo imagina, lo está envenenando y destruyendo.

El poeta Walt Whitman se dió cuenta de todos esto hace más de cien años; él se refirió a nosostros como una nación de lunáticos. !Walt Whitman bien podría haber sido el más grandioso estadounidense que haya existido! Aquí te repito las propias palabras de Whitman, escritas hace como cien años: “Adelante mis queridos estadounidenses, conduzcan sus caballos más allá, !exicitación! !dinero! !politicos! Abran todas sus válvulas y dejen que prosiga columpiándose y exprimiendo a los demás. Muy pronto ustedes estarán bajo ese momento, que no podrán detener aunque quisieran”



Hay ciertos diálogos cuyas formas exigen la brevedad. Mi primer contacto con un escritor real, cómo Henry, fué intelectualmente valioso, más a nivel personal algo me llevó a dudar. Sospecho que las enseñanzas de mi madre, sobre tener códigos, y nunca fingir imparcialidad, me hizo desconfiar, de los principios de ciertos sajones, y Henry no fué la excepción. Súbitamente, los dos cesamos de hablar.

Mirando su cara avejentada, sentí que la situación se tornaba absurda, y tuve ganas de irme. Henry dándome la espalda se acercó al borde de la terraza, y empezó a orinar hacia la acera. Yo fingí estornudar y toser al mismo tiempo, y decorosamente me puse a orinar a su lado. “Podríamos ser amigos”, me dijo en voz muy baja. Yo asentí. Concentrados y en silencio, continuamos meando.

Néstor Lacorén Green Point, Brooklyn, 18 de Diciembre, 1964


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