martes, 3 de julio de 2018

Las Crónicas de la Galaxia de David Eloy Rodríguez. Una presentación.







Seremos J.F. Sebastian no pioneros espaciales.

Presentación del libro de poemas Crónicas de la galaxia de David Eloy Rodríguez.




Coincidiendo con el partido de España contra Irán en el Mundial de Rusia se presentó el poemario: Crónicas de la galaxia del extremeño afincado en Sevilla, David Eloy Rodríguez en el malagueño Centro Andaluz de las Letras (CAL) dentro del programa Letras Capitales, que en el mes de Junio está dedicado a la poesía. El poemario lo ha editado El Transbordador en el número dos de la colección Pequeño Laboratorio Alternativo.

Tomó la palabra Fernando Jiménez, responsable del CAL, nos agradeció nuestra asistencia sobre todo por resistir el impacto mediático de la alternativa deportiva al acto. Nos informó del formato de la presentación: un dialogo del autor con los escritores y traductores Jacinto Pariente y Carlos Pranger, acompañados de la editora.




Pilar Márquez comodora en jefe de El Transbordador agradeció al autor que viniera desde Sevilla y al ilustrador de la portada, el malagueño Alejandro Villén Real su presencia. También aprovechó para presentarnos la colección Pequeño Laboratorio alternativo un espacio para la poesía, un punto de encuentro no solo de la poesía de ciencia ficción y género sino también underground y alternativa.




Cedió la palabra al autor, que con gran dicción leyó un par de las poesías de su libro. Se inició el diálogo con Jacinto hablando sobre el extenso prólogo. Prólogo donde se desvela como consiguió el autor los textos que traduce, y donde aprovecha para narrar todos los intentos científicos de entablar contacto con inteligencias alienígenas. Los textos son transmisiones recibidas del espacio. David en un afable tono didáctico y desde la más pura fascinación ante el tema, resumió todos los intentos de comunicación con otras inteligencias. Entraron en debates interesantes, ¿Quién nos autoriza a mandar al espacio mensajes para contactar con otras especies inteligentes? Carlos trajo a colación la obra de David Bowie, autor de la canción que me puse para leer estas poesías como más tarde comentaré, el autor reconoció que está muy influenciado por el cantante inglés y por la serie de televisión La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone, 1959 a 1964 Rod Serling). Se alternaron poemas, algunos leídos con la dicción “a lo loco de la colina”, el siempre magistral Jesús Quintero, con variados temas como las influencias poéticas del autor. En la charla se escucharon perlas bradburianas como: En este libro se escucha el sonido de la nave espacial pero no se explica cómo se pusieron en marcha los propulsores. Como era inevitable surgió el problema de la comunicación con otra inteligencia, ¿qué se les comunica? ¿Cómo se lo contamos? El autor comentó que una posible migración de terrícolas al espacio estará protagonizada por los ricos, los pobres no saldremos del pozo gravitatorio, nosotros seremos como el J.F. Sebastian de Blade Runner, no los pioneros espaciales.




Tras la firma de ejemplares, se inició el tercer tiempo, pero por desgracia no pude quedarme.

No soy lector de poesía, pero por ver si cambio esa condición he leído este libro. En el segundo poema, tuve la imperiosa necesidad de hacerme acompañar por el Mayor Tom cuyas peripecias fueron descritas en la canción Space Oddity (1983, David Bowie) ya puestos me programé en Spotify: Serenade (1976, Steve Miller Band) su versión en castellano Llamando a la tierra (1999 M Clan) y el LP The songs of the distant Earth (1994, Mike Oldfield) inspirados en la novela de igual título de Arthur C. Clarke de 1986, una ampliación de su relato del mismo título de 1958. Y no pude por menos, que constatar que el espacio es un buen lugar para resaltar la pérdida y la soledad.


David Bowie – Space Oddity (Official Video)

Alberto Porlan en su Postfacio, un texto divulgativo-científico escrito en 2068, habla sobre el impacto de esta obra en la poesía mundial. Texto en la mejor tradición de Stanislav Lem y de Borges. Cabe destacar el extenso prólogo donde David Eloy hace una extensa introducción que me ha evocado a las mejores introducciones de los pastiches holmesianos. Esta vez los textos que se introducen no aparecen en una cajita de latón largamente custodiada en una caja de seguridad de Cox & Company. Esta vez aparecen en una humilde carpeta.

Por cierto, volveré a leer poesía.







by PacoMan 


M-CLAN - LLAMANDO A LA TIERRA ." He visto una Luz .". No hay señal de vida Humana"


Tomado de Noticias de Ciencia Ficción 






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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po


Enlaces relacionados:































































Actualizada el 28/06/2025
09/12/2022




lunes, 2 de julio de 2018

SEUDONIMIA LITERARIA VENEZOLANA



El hijo del hombre (Magritte)



Crónicas del Olvido

SEUDONIMIA LITERARIA VENEZOLANA

**Alberto Hernández**

1.-
Venimos de un nombre y con otro nos escondemos. Vale decir, somos el otro que nos agregamos para ocultarnos por muchas razones. O porque no nos gusta nuestro nombre o porque queremos revelarnos a través de otro que nos aleje de las amenazas. O por simple adorno. También por temor a ser descubiertos en alguna tropelía que nos angustia. Pero nada, esta no es una crónica sobre la psicología de escritores o la parapsicología de quienes los tienen en la mira.

Ha sido costumbre desde que el hombre es hombre, la mujer es mujer o viceversa, que esos sujetos se parapeten detrás de un sobrenombre, de un alias o de un sonido que represente oficio, vicio, buena o mala conducta. En el caso de los escritores muchas veces recurren a floripondios, altanerías, albaceas y pertrechos sustantivos de otros escritores que a la vez también hacían lo mismo. O estuvieron a punto y dejaron el gracejo de un sonidito que en algún lugar los identificaba.

Tanta alharaca por vestirse con nombres recreados. No, no se trata de alharaca ni nada parecido. Es toda una cultura, un comportamiento y hasta una necesidad en tiempos de borrascas. O en tiempos en que el humor, el ácido, el que le duele al poder, aparece en páginas periódicas, libros, revistas y hasta en las paredes de pueblos y ciudades en los que los pasquines también tenían voz anónima a través de nombres para liberar tensiones.

2.-

Todo esto viene al caso, ¿qué caso?, por un viejo libro que me prestó una amiga, titulado “Seudonimia Literaria Venezolana”, editado por el Centro de Investigaciones Literarias de la Universidad de los Andes, la del estado Mérida, en 1974, cuyos autores son Lubio Cardozo y Juan Pinto. La publicación contiene un apéndice calzado por José E. Machaco, pero lo que llama la atención es la lista de escritores de nuestro país que usaban seudónimos para publicar sus trabajos. De modo que al utilizar varios aparentaban ser varios autores.

Un seudónimo es un nombre falso, así como ciertas bestias tienen miembros falsos, los llamados pseudópodos, igual pasa con muchos poetas, narradores, articulistas, ensayistas, actores, cantantes y villanos que se tapaban la autoría real con un sustantivo propio. Que a la larga terminaba siendo tan común que ya todo el mundo sabía quién era. Hay casos de casos. ¿Quién no sabe en este país quién fue Santos Yorme? Si alguien no lo sabe, bueno, pues, nuestro recordado Pompeyo Márquez. Pero no me adelanto. Ya leeremos la lista de seudonimistas criollos que se pasearon por páginas de diarios y libros de la Venezuela del pasado muy pasado, es decir, el remoto del cual ya no tenemos control, y el más reciente. 



3.-

Se trata de un extenso diccionario, que para el tiempo que ha corrido hasta hoy se queda corto, en el que aparecen muchos nombres y alias, perdón, seudónimos (con p inicial o no)y que si los anduviesen buscando ya estarían en una mazmorra, aunque en estos días de venganzas no sería extraño que les sacaran los trapitos al sol como lo hicieron con Cristóbal Colón, a quien apodaron como el Gran Almirante, lo que fue cierto. Y si alguien lo quiere desmentir que le pregunte a las tres carabelas.

No se podrá –por razones de espacio porque son muchos- mencionarlos a todos. Sólo los más conocidos, los más cercanos a nuestras lecturas. O al solo hecho de haber sido nombrados en el algún bar, iglesia, escuela, universidad o calle, que a la postre (no sé si esta palabra cabe aquí porque no tenemos azúcar y su seudónimo, que podría ser papelón, tampoco está presente) es la misma cosa.

Vamos al grano:

Cecilio Acosta era: Enrique Silva, Tullius o Niemen. Lisandro Alvarado: M. de O. Federico Álvarez: Sansón Carrasco. Raimundo Andueza Palacio: Antolín Pérez. Orlando Araujo: J.C.L., Bachiller Raimundo González, Licenciado Caminos y Sansón Carrasco. Edmundo Aray: Atilio Rey. Cesareo de Armellada (nombre religioso de Jesús María García Gómez): Frailejón de Páramo, Emansensén Tuarí, Fray Pelegrín de Sata María y Padre Indio. José Tadeo Arreaza Calatrava: Fray Mefisto. Alfredo Arvelo Larriva: E. Lenlut. Rafael María Baralt: A.A.A., Manuel Aquilino García y Parnaso Venezolano. Andrés Bello: A.B. Pedro Beroes: Jorge Tinoco, José Luis caminos y P.B. Andrés Eloy Blanco: Morrocuá Bleu, 0,3 (cero Tres), Francisco Villaguada, Sebastián González y Próspero. Eduardo Blanco: Manilo. Simón Bolívar: Juan Trimiño, J. Trimiño, Un Americano, Un Americano Meridional y Un Caraqueño. Rafael Bolívar Coronado: Fray Nemesio de la Concepción Zapata, L. Zamudio Ballivián, Juan de Ocampo, Diego Albéniz de la Cerrada, Mateo Montalvo de Jarama, F. salcedo y Ordóñez y los que no caben en esta crónica, porque eran demasiados. José Manuel Briceño Guerrero: Jonuel Brigue. Manuel Caballero: Jasón. Lubio Cardozo: L.B. Olga Lucila: Lucila Velásquez. Cipriano Castro: Salomón Carrillo Terán. Heli Colombani: Juan José. Pedro Emilio Coll: A.R. Lequin. Yo, Amer Picón, Kara Keño, Juan de Caracas y Julio de Caracas. Ramón Díaz Sánchez: Roberto El Diablo. Gustavo Díaz Solís: G.D.S. Juan Crisóstomo Falcón: Amarú, Tluio Febres Cordero: Amauri, Horacio, Juvenal, Pablo, Roque y T.F.C. José Gil Fortoul: Chicúramay. Adriano González León: Andrés Yevel. Luis Beltrán Guerrero: Cándido, Pacífico Belona y Pacífico Belona Luzbel. Antonio Leocadio Guzmán: Varios Ciudadanos. Félix Guzmán: Ermilo Villa y Teo Teófilo Gofio. Antonio Guzmán Blanco: Alfa. Juan Liscano: Lorenzo Tiempo. Luis López Méndez: Lucrecio. Luz Machado: Ágata Cruz. Andrés Mariño Palacio: Raúl Lluvias. Leoncio Martínez: Leo y Don Serapio. Guillermo Meneses: José de las Gradillas y Juan de Caracas. Carlos Eduardo Misle: Caremis. Pedro María Morantes: Pío Gil. Héctor Mujica: Sansón Carrasco. Aníbal Nazoa: Matías Carrasco. Aquiles Nazoa: Carmen A. Puente, Francisco Ven A. Veinte, Lancero y Pascual Arolo Damiedo. 

4.-

Aquí dejo el grano un momento y voy a pausa. No se fastidien. Ya regreso. Los seudónimos también sirvieron para pasar agachado. No sé por qué cada vez que toco el tema me voy por el lado humorístico. Debe ser por los Nazoa, por Leo, Job Pim y Miguel Otero Silva, a quien más tarde nombraremos, pero pasa que los pseudónimos, como los pseudópodos, generalmente terminan sin pies, claro, no tan literal, quedan al descubierto. Como aquel Garganta Profunda del Nixon “affaire”, tan sonado que dio al traste con la presidente Richard, el pobre, tan telefónico. 

Bueno, sigamos, aunque no quiero abusar. ¿Abuso? Aquí vamos:

Enrique Bernardo Núñez: E.B.N. y Cardón. Miguel Otero Silva: Aureliano Buendía, Shelock Morrow, Mickey, Miotsi, Lúcido Quelonio y MOS. Ana Teresa Parra Sanojo: Teresa de la Parra y Fru-Fru. Luis Pastori: Concho Kolate, L.P., Francisco Ven A Treinta, Otro D´Sila. Saulo Rojas: Policía y Pascual Henegas Hilario. Francisco Pimentel: Job Pim. Hesnor Rivera: Diógenes Portero. Simón Rodríguez: Samuel Robinson, Simón Rodríguez Carreño: nombre de familia de Simón Rodríguez. Pablo Rojas Guardia: Armando Guardia, Armando espada, Armando escándalo, Dandy, Domingo del valle, Pitillas y Tirso Luces. Jesús Rosas Marcano: Atril, Cirio, Martín Garabato y Ross Marr. Jesús Sanoja Hernández: Edgar Hamilton, Manuel Rojas Poleo, Juan E. Zaraza, Pablo Azuaje, Ricardo Benavides Olaizola y Sarmiento López. Alfredo Tarre Murzi: Sanín. Fermín Toro: Emilio Kastos y F.T. Arturo Uslar Pietri: Bárbaro de Bulgaria. José María Vargas: Un Ciudadano. 

Bueno, quedan muchos en el “tintero” (vaya, el pasado). Y por dejar o poner muchos en el nidal, mis disculpas, pero no me aguanté.

Es un estudio muy serio que merece otro estudio de quienes están atentos a estas cosas de la doble personalidad, hoy cuando hay tanto soplete por ahí, enmascarados que nunca han leído o escrito un libro, pero por eso será que son sopletes y ostentan títulos y se dicen vengadores y después quieren pasar agachados, como si fuesen seudónimos.




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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

En Venezuela ha publicado sus trabajos en la Revista Nacional de Cultura, Imagen, Solar, Poda, et al. Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de CaraboboIntegrante de “Crear en Salamanca”, página digital de la ciudad castellana. Igualmente, en Cervantesmileshighcity de la ciudad de DenverEstados Unidos. Y en diferentes blog nacionales e internacionales.

En 2018 fue reconocido en la XVII Edición del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana por su novela “El nervio poético”.



Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Stravagnza (Italia 2012), 70 poemas burgueses (Caracas 2014), Ropaje (Cancún, México. 2012), Los ejercicios de la ofensa (Estados Unidos. 2010)
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domingo, 1 de julio de 2018

El Sábado, 7 de julio de 2018 la Fundación Asimov celebrará el Día H – Homenaje a Robert A. Heinlein



Día H – Homenaje a Robert A. Heinlein

Sábado, 7 de julio de 2018 - de 10:00 a 14:00 h.

La Fundación Asimov este año ha querido rendir homenaje al que consideramos uno de los más grandes e imprescindibles autores del género de la ciencia ficción, Robert A. Heinlein, no solo por su excelente narrativa y valor literario, sino como adelantado paladín del pensamiento crítico, dotado de un pragmatismo racional heredero de su formación como ingeniero, cuyas ideas y reflexiones vertidas en sus obras, siempre controvertidas, siguen estando absolutamente vigentes y siendo motivo de necesario debate.




Coincidiendo con su 111 cumpleaños, el día 7 de julio celebraremos el evento que hemos bautizado como “Día H - Heinlein’s Day”. Con esta actividad pretendemos presentar y acercar al gran público –más allá de los límites del fandom– su figura, su obra, y su influencia tanto dentro del género de la SF como en el tejido cultural de nuestro tiempo.




El evento cuenta con la colaboración del Centro Cívico Joan Oliver “Pere Quart” (Les Corts - Barcelona), The Heinlein Society, Librería Gigamesh (Barcelona) y Librería Mamut (Barcelona).



Puedes seguir la actualidad de esta actividad en el evento de Facebook







































Actualizada  el 18-06-2026
27-03-2024
26/03/2024