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Era noche cerrada y todos los albergues de Belén habían sido colmados. Buen oro pagaron los mercaderes para lograr cena y lecho; buenas mañanas se dieron los curanderos y los músicos para alzar tienda cerca de los pozos, buenas artes usaron las rameras para acomodarse junto a los lavaderos.
Pero José y María, su mujer, quedaron rezagados. Ahora el hombre guiaba su borrico hacia la última posada de las afueras, a desgana, temeroso de recibir igual respuesta al pedimento de cobijo. A lo lejos se veía el portal iluminado. El reflejo de las lámparas desdibujaba torsos forasteros. El aire saltarín hurtaba sus primeros olores al pan recién ahornado.
Él era carpintero; ella hilandera. El jamás taló un árbol. En los bosques, cuando éstos se sentían doblegados de sol, hartos de años, le abrían uno a uno su oscuro corazón, para que él hiciese caballitos de bálsamo, antílopes de ébano, asnillos de caoba. Ella jamás tronchó una flor. En las praderas aglobaban de albor los limoneros hasta cuajar estambres en sus manos. El trigal humillaba sus espigas granadas. El lirio se tornaba sedoso caracol tan sólo al presentir el halo de su mano.
Llegados a la posada hubieron de alojarse en el traspatio, en el lugar de descansar las bestias. Y ella sintió dolor de alumbramiento. Y parió un niño.
Pero, he aquí que un pastor vigilante en un arenal oteó el fulgor lejano y caminó hasta el pesebre. Y al encontrar a la madre con su niño quiso hacer un presente. Pero como nada útil tenía para donar, tomó su flauta de cáñamo y entonó una canción para llamar corderos. Y toda la noche se oyó la melodía. Y todo el que la oyó hizo rumbo al portal.
El pastor volvió al desierto con el amanecer.
José, el carpintero padre del Dios-Niño, cuando lo vio partir, murmuró para sí:
—Esta noche, también a Nazareth le nació su poeta…
Entre las ramas de los sicómoros, abejeaba el alba.
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Traemos a esta Biblioteca, en la Serie El Libro Menor, un hermoso conjunto de trabajos menudos, crónicas, quizá cuentos, producto de la tarea diaria de este excelente escritor. El título señala bien el contenido: Cronicario.
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