sábado, 6 de julio de 2019

Bagazos de naranja mecánica.



 Alex DeLarge, representado por el actor Malcolm McDowell en un fotograma del filme (La naranja mecánica) 


Carlos Yusti

Leí la novela dos o tres veces. No era la trama, sino el lenguaje que parecía un invento, y el cual entremezclaba palabras del ruso con el inglés, para contar una historia con todas esas oscuridades de lo bizarro. Detesté, por supuesto, la versión cinematográfica de Stanley Kubrick. La esencia de una novela como La naranja mecánica radicaba en esa cápsula lingüística en la que viajaba el narrador, algo sí como un esperanto barriobajero denominado nadsat, para referir sus fechorías juveniles junto con sus amigos, especie de patota hooligan especializada en la violencia gratuita y destructiva.

Ernest Hemingway

Esta novela ( o su versión en el cine) opacó las otras novelas y libros de Anthony Burgess. Tesis que él mismo ha reconocido, pero sin ningún resentimiento con su creación. Burgess escribió un breve libro biográfico sobre Ernest Hemingway en el cual va como quitándole la capas a toda esa mitología tejida en torno al gran Papá de las letras norteaméricana, y a la que él mismo Hemingway ayudó a construir como si de un decorado de utilería se tratara. Burgess desmorona todo ese mentirosa fachada para presentar a un escritor que fue genial a su modo. Burgess no le regatea simpatías a ese Hemingway vital que cazaba, boxeaba y que siempre nadaba en contra, pero que era proclive a la depresión y estaba dominado por un enjambre de manías e inseguridades; que era un dipsómano sin freno que estuvo trabajando a conciencia en su mitología de envalentonado macho de la literatura para terminar al final suicidándose.

William Somerset Maugham

Otro libro que se deja leer bastante bien es Poderes terrenales. Burgess ficcionaliza una poco el declive de otro monstruo literario como lo fue Somerset Maugham o así lo dijo en una entrevista: “Cuando proyecté el libro pensaba en escribir la vida de un escritor inglés, homosexual, rico, popular, ni demasiado bueno ni demasiado feliz. Tenía como ejemplo a William Somerset Maugham”. He estado releyendo algunos de sus breves ensayos sobre literatura (escritos para diferentes periódicos)  y artículos, con sus puntos de vista políticos y  religiosos, en el cual se encuentra un escritor de estilo ágil, ameno, pero no por ello menos urticante y cáustico. Son anotaciones que en su momento quizá constituyeron un relax de su trabajo arduo y tenso con sus novelas.

Agatha Christie

 Su visión de autores y libros es perspicaz, no se  detiene en subterfugios o adornos estilísticos para sus sutiles críticas. De Agatha Christie escribió: “En Agatha Christie no hay imaginación, hay una mente matemática. Al celebrar su centenario celebramos algo que los británicos aman— la literatura que no es literatura, el asesinato que no es asesinato, la agudeza generalmente asociada con un hobby tan británico como grabar el padrenuestro en la cabeza de un alfiler o construir con cerillas una maqueta de la catedral de San Pablo—. Probablemente, los admiradores italianos de Agatha Christie la encuentren excitantemente exótica. Yo, que soy simplemente un intelectual británico desarraigado, la encuentro aburridísima”. 

Samuel Beckett

Sobre Samuel Beckett apunta: “¿Y quién es el Godot que no llega nunca? Resulta demasiado fácil decir que es el Dios del Antiguo Testamento, o Cristo que trae el agua de la redención. Puede que sea alguien más siniestro. Es bien conocido que Beckett, viajando en un vuelo de Air France, oyó el anuncio de "Les habla el capitán Godot" y quiso abandonar el avión. Tal anécdota parece convertir al autor en un ser tan absurdo como sus personajes,…” Su visión con respecto al pintor Francis Bacon es impecable: “Bacon tomó el Retrato del Papa Inocencio X, pintado por Velázquez, forzándolo hasta el extremo de la histeria. El motivo de tomar una obra de arte conocida era enfatizar el componente emocional escondido tras posiciones de poder y estabilidad. Un papa representa el inmovilismo social y religioso, un orden en calma. El objeto de Bacon era mostrar que el orden es una máscara, o quizá una piedra lisa a la cual se le da la vuelta y muestra una vida de arrebato y repulsión que no desea salir a la luz. Bacon estaba dispuesto a tomar cualquier normalidad superficial para distorsionarla, pero su elección del personaje de Inocencio X se debía a un desafío del orden legado por el tiempo, ya que el rostro torturado y rugiente pertenece tanto al pasado como al presente”. Como se puede observar Burgess sin perder esa flema británica, tan achacada a los ingleses, escribía con puntillosa inteligencia.

Escribió algunos textos sobre su icónica novela, pero más por aclarar detalles; como por ejemplo que en Estados Unidos se imprimió sin el capítulo 21 y que en muchas otros países si se editó completa, que a veces la cobardía innata del novelista le hace delegar a personajes imaginarios esos pecados que él es incapaz de cometer por sí mismo, que la misión del novelista no es predicar, sino mostrar. Sobre este prurito cobarde como escritor apunta: “He mostrado bastante, aun interponiendo la cortina de un argot inventado –otro aspecto de mi cobardía—. Nadsat, una versión rusificada del inglés, tenía por objeto amortiguar la dura respuesta que esperamos de la pornografía. Transforma el libro en una aventura lingüística. El público prefirió la película porque, con razón, se asustó del lenguaje”.

Con respecto al título Burgess precisa: “No tengo que recordar a los lectores qué es lo que significa el título. Las naranjas mecánicas no existen, salvo en la lengua de los vicios londinenses. La imagen era extraña y siempre usada para una cosa extraña. "Es tan raro como una naranja mecánica" significaba que era raro hasta los límites de la rareza. No denotaba en principio la homosexualidad, aunque un raro, antes de la legislación restrictiva, era el término que se usaba para los miembros de la fraternidad invertida. Los europeos que lo tradujeron como naranja mecánica no entendieron su resonancia cockney (y creyeron que se trataba de una granada de mano), de una especie de bomba de piña de tipo barato. Lo que yo quería que expresara era la aplicación de una moralidad mecanicista a un organismo vivo, rezumante de jugo y de dulzura”.

Con su joven delincuente Burgess solo buscaba colocar en la balanza las posibilidades de la crueldad destructiva  sin sentido y por eso escribe: “Devastar es más fácil y más espectacular que crear. Nos gusta aterrorizarnos con visiones de la destrucción cósmica. El sentarse en una habitación triste y componer la Missa solemnis o la Anatomía de la melancolía no provoca ni titulares ni noticias de última hora. Desgraciadamente, mi pequeño libelo resultó atractivo para mucha gente porque olía como una caja de huevos podridos con los; miasmas del pecado original”.

Anthony Burgess

Burgess se quejaba que La naranja mecánica sobreviviría por largo tiempo, mientras otras obras suyas acabarían mordiendo el polvo. Y claro que sobrevivirá como un clásico que es necesario leer y no debido al olor a podrido que pueda exhalar la historia, sino debido a la visión de un delincuente juvenil y a esa singularidad lingüística con la que va narrando su odisea humana tan provista de pruebas y obstáculos como las de cualquiera. Lo que recomiendo es leerla y volver a leerla hasta el bagazo




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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia


21/06/2024

viernes, 5 de julio de 2019

JUAN RULFO: DE LA CENIZA A LAS IMÁGENES. Por Alberto Hernández.



María Félix Fotografía tomada por Juan Rulfo.


Crónicas del Olvido




**Alberto Hernández**




“Mi madre siempre fue enemiga de retratarse.
Decía que los retratos eran cosa de brujería…”

**Juan Rulfo**




1.-
En medio de la ceniza, una foto. El volcán sacude la tierra y un hombre busca entre la niebla. El sujeto, sólo su silueta, es capaz de soportar el intenso calor que consume el paisaje.

Podría tratarse de alguna idea suelta de Rulfo. Pero no, es la imaginación de quien husmea entre las páginas del autor mexicano algún indicio que apunte hacia el hecho de que Juan Rulfo estuvo allí, sentado sobre una roca mientras el Nevado de Toluca hacía su trabajo desde el fondo de su significado.




El curioso hurga: lee los títulos. Y encuentra “Los cuadernos de Juan Rulfo”, una bella publicación de Ediciones Era en la que Clara Aparicio de Rulfo, quien hace la presentación, e Yvette Jiménez de Báez, quien transcribe e hizo la nota, se fajaron para hacer del autor de “Pedro Páramo” la presencia que todos seguimos ansiando.

La viuda del gran narrador azteca afirma que “El encuentro con estos textos me remonta a la época en que fueron escritos: cuando Juan, sentado al escritorio, crea una atmósfera en la que nada parece perturbarlo. Es como si su mente estuviera muy lejos, en algún lugar distante. Lo único que se mueve es su mano, que sube y baja despacio sobre las hojas del cuaderno, llenando con su pluma esos espacios en blanco que parecen torturarle”

.

Y la escritura a mano del mexicano aparece en imágenes. Sus manuscritos, su letra pequeña y elegante, sus borrones. Sus correcciones. Sinopsis para una película, por ejemplo. Y entonces, comienza el libro. Un buceo que destaca fragmentos, trozos de vida de quien no dejó de escribir a pesar de no haber dejado sino tres libros, algunos retazos de vida, que son muchos, una lista larga de fotografías, comentarios sueltos sobre los indios, conferencias, apuntes y títulos de cuentos ya publicados. Toda la existencia puesta en el silencio, mientras la tierra giraba desde su mirada, desde el aposento de sus personajes misteriosos.

En la nota final, Jiménez de Báez confiesa: “La oportunidad de revisar, transcribir, editar y organizar los materiales de los cuadernos y papeles de Juan Rulfo, es un privilegio que debo a la confianza y generosidad de Clara Aparicio de Rulfo y de sus hijos Juan Francisco, Claudia, Juan Pablo y Juan Carlos".




En 1985 el propio Rulfo comentó sobre la primera redacción de “Pedro Páramo”:

“En mayo de 1954 compré un cuaderno escolar y apunté el primer capítulo”. Ya logrados el “tono y la atmósfera”, los detalles o fragmentos de escritura tomaban cuerpo…”.

De ese cuaderno, de esas hojas se hace este libro que hoy es mencionado a propósito del centenario de nacimiento del también autor de “El Llano en llamas”.

2.-

Por su parte, el venezolano Eduardo Rivero, quien realizó una maestría en la UNAM, hizo un estudio acerca del mismo autor: “Juan Rulfo/ El escritor-fotógrafo”, publicado por la Universidad de los Andes a través del Consejo de Publicaciones, Mérida, Venezuela, 1999.




Las imágenes estudiadas en el libro, propiedad de Clara Aparicio de Rulfo, y publicadas con la autorización de la Fundación Juan Rulfo, sirvieron para darle cuerpo a un singular tomo acerca de la vocación fotográfica del narrador.
Rivero, al cierre del estudio y para presentar las fotos que publicó en este volumen, escribió:

“Para darle término a este estudio, pongo en confrontación algunos fragmentos de los textos narrativos con fotografías del mismo autor, en donde son fácilmente perceptibles los haces de correspondencias. Si bien las fotografías que aquí se exponen anteceden en el tiempo a la hechura de los textos narrativos, a estas hay que verlas en su función de “códigos de autorreferencia”. El carácter analógico que se establece entre los constituyentes iconográficos y los referentes discursivos presupone un ejercicio serio –en su horizonte de escritor- en el terreno de las recodificaciones”.

Es decir, textos literarios y textos fotográficos (retratos e imágenes visuales) forman parte de un todo creativo, que le añaden a Rulfo el carácter de artista gráfico.

Sirvan estas líneas para celebrarlo. Para seguir leyéndolo y para descubrirlo en su talento, en el que la luz y la sombra forman parte de su imaginario.

Desde las cenizas, desde la erupción del volcán que podría imaginar el desaparecido autor, hasta el ojo que lo mira a través de sus encuadres: silencio y movimiento. Novela y retrato: relato. La “brujería” de la imaginación.



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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

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jueves, 4 de julio de 2019

Concurso de Pintura Rápida al Aire Libre: "50 Aniversario de la Llegada del Hombre a la Luna"




Celebrando el  50 Aniversario de la Llegada del Hombre a la luna . 

El CEVAC en conjunto con la Fundación Cultural @f_cultyvalor y la Asociación Carabobeña Astronomía @astroaca2018 esta preparándonos para darle significado a la llegada del hombre a la luna, la misión considerada como uno de los momentos más trascendentales de la historia de la humanidad. Compartimos la agenda para recordar ese 21 de Julio de 1969, cuando  Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la superficie del satélite terrestre. Las actividades comienzan el 13 de julio con un Concurso de Pintura Rápida y finalizará el 19 de julio cuando la misión del Apolo 11  marcó un hito en el avance de la ciencia y la tecnología.


Este concurso se regirá por las siguientes bases.

Artículo 1. El concurso de Pintura Rápida al Aire libre 50 Aniversario de la Llegada del Apolo 11 a la Luna, se celebrara el día sábado 13 de julio de 2019.
Hora: 9 am hasta las 4 pm.


Lugar: Casa de la Cultura “ALDEMARO ROMERO” del Municipio San Diego. Estado Carabobo.

La Participación será abierta y constara de las siguientes categorías:
Categoría Apolo Infantil: Niños desde 7 años hasta 12 años de edad.


Categoría Apolo Juvenil: Adolescentes desde 13 años hasta 18 años de edad.


Categoría Apolo Adulto: Adultos de 19 años de edad en adelante.

Articulo 2 El soporte permitido es madera, lienzo o cartón en medidas comprendidas entre mínimo 30 cms x 40 cms. Y máximo 1 mt x 80 cms. La técnica es libre.
La preinscripción se hará desde el día de la publicación del flyer hasta el día 12/07/2019 a través del siguiente correo electrónico concursoapolo11@gmail.com, suministrando los siguientes datos: 


-Nombres y apellidos.


-Edad.

-Cedula de Identidad.

-Correo electrónico.

-Teléfono de Contacto

La Fecha de Inscripción será el día sábado 13/07/2019.
En el momento de la inscripción se le sellara el soporte, como requisito indispensable para la participación en el concurso.
Articulo. 3 El tema único para todas las categorías es “La llegada del hombre a la luna”.
Articulo. 4 El jurado estará conformado por tres artistas plásticos calificados.
El jurado se reunirá posterior a la jornada, para seleccionar las obras a ser expuestas desde el día 15/07/2019 hasta el 20/07/2019.
El día viernes 19/07/2019, el jurado dará a conocer los ganadores en cada una de las categorías y será publicado en las siguientes cuentas de Instagram de las instituciones organizadoras:


@f_cultyvalor

@astroaca2018

@cevacarabobo

Articulo. 5 Se establece un único premio para cada categoría. Todas las obras premiadas tienen carácter adquisitivo y pasarán a formar parte del Patrimonio Artístico de las Instituciones organizadoras.


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Actualizada el 27/02/2024