sábado, 10 de octubre de 2009

"Chávez no es corrupto, muchos de los que lo rodean si"

CRÓNICAS LIBRESCAS. Parte I/III: Un acercamiento a la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN, 2007)






La Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN) 2009 abrió sus puertas en Carabobo el 30 de Septiembre pasado. Así que decidimos compartir con ustedes los textos que diversos escritores han realizado sobre el evento, cumpliendo así la promesa hecha por el Grupo Li Po hace ya algún tiempo. Hoy comenzamos con un texto del poeta Argentino Emiliano Bustos que gustosamente decidió compartir con nosotros y con vosotros. Este texto originalmente fue publicado en el número XIII de la revista argentina de Poesía "Plebella". El orden de publicación viene dado por el orden en el que recibimos los textos.


Revista Plebella Nº 13

FERIA DEL LIBRO DE VENEZUELA
(Crónica y Entrevista por Emiliano Bustos)


1. Aeropuerto. Llueve. Me acerco a los ventanales y los grandes pájaros mejoran su brillo. Nadie vuela tan seguido como para no temer un aluvión de rayos en el aire y de cables o pequeños engranajes impedidos. En la locura del ojo un idioma para su tranquilidad: todos Esperan su horario, todos serán alzados y nadie va a morir en este momento en el que las voces del aeropuerto ordenan la pista.

Escala en Lima. En el aeropuerto de Maiquetía, ya en Caracas, una leyenda en los muros: "Ministerio del Poder Popular para la Infraestructura". Afuera, luego del control, me reciben tres personas de la Plataforma del Libro. Viaje de una hora o más hasta el Estado de Aragua, primera escala. Los cerros están iluminados con luces de baja potencia por una reciente crisis energética. ¿El mar está cerca?, pregun­to. Sí, pero nos estamos alejando, me responden.
 

Emiliano Bustos
2. Aragua. Ya en el cuarto en donde voy a dormir, me asomo por la ventana y trato de individualizar los ruidos, los olores. Prendo la tele y en un programa se explica el paso del Bolívar al Bolívar Fuerte: tres ceros menos y otras virtudes.


Manuel Cabesa. Imagen tomada de aquí
La capital de Aragua es Maracay. Fui Invitado a la Feria en su etapa Regional (desde hace dos ediciones se extendió a todo el país), por lo tanto no voy a pisar Caracas. Estoy dos días aquí. Mientras almuerzo con algunos trabajadores de la Feria, miro los lomos de la gran Biblioteca Ayacucho, detrás de una vitrina. Afuera se esparcen en las mesas los mismos volúmenes, en general a precios bajos. Manuel Cabesa, poeta del grupo que edita la revista Pie de Página, es admirador de Miguel Ángel Bustos, cuya poesía conoció, segura­mente, hacia mediados de los '70, cuan­do fue publicada una nota sobre su obra en un diario de Caracas, tal vez la pri­mera luego de su desaparición. Vamos a tomar unas cervezas a un bar cercano. Cabesa era muy joven cuando leyó por primera vez a mi padre. Me muestra un ejemplar de Visión de los hijos del mal perfectamente conservado. En la Feria, antes de mi presentación, lee "Carta de San Pablo a los Incas, Mayas y Aztecas", del mismo libro. Visito la imprenta regional, donde se editan los libros del El perro y la rana, obras de autores locales, inéditos en su mayoría, Financiadas por el estado.




3. Carabobo. Me lleva hasta Valencia un taxista colombiano que hace muchos años vive aquí: "Chávez no es corrupto, muchos de los que lo rodean si". En el camino me muestra un barrio creado en tierras expropiadas. Congestionamiento en las viejas, estrechas calles inclínadas. Se nota el cosmopolitismo de Valencia en la sede de la Feria: mayor cantidad de mesas en un espacio techa­do, sala de conferencias (en donde se realizan buena parte de las actividades) y un espacio, afuera de la Biblioteca Manuel Feo La Cruz, para la música y otros eventos.


Biblioteca pública Manuel Feo La cruz. Imagen tomada de aquí


Todos admiran (especialmente me refiero a algunos jóvenes con los que hablé)1, casi incondicionalmente, la poesía de José Antonio Ramos Sucre, desdichado y magnífico bardo, familiar del Mariscal, que se suicidó joven. Es una verdadera leyenda. Admiran su música y su genio: "El solitario nos puso en el camino del mar y yo no acierto a distinguir si me perteneció la idea súbita de invocar el nombre de Ulises, para conciliarme la voluntad de unos remeros griegos". Escucho una sola voz contraria a este "consenso"; alguien -no recuerdo exactamente quién- dijo que Sucre fue "demasiado parisino". Visito el diario Notitarde, contrario -según me dicen- a Chávez. Conozco a gente del grupo Li Po*, como Richard Montenegro (ver entrevista), José Carlos de Nóbrega y Guillermo Cerceau. Se presentan varios libros de la editorial El perro y la rana.


José Antonio Ramos Sucre


El intercambio con Cuba es muy importante. En todas las sedes regiona­les de la Feria que visito hay, además de escritores invitados, asesores que, desde hace meses en algunos casos, visitan el país y hacen su trabajo. Algún cubano, refiriéndose a la política, y más especí­ficamente a la política cultural, me dirá: "están repitiendo nuestros peores erro­res". De todos modos, en lo discursivo hay, entre venezolanos y cubanos, una idea de continuidad: Venezuela como heredero político de Cuba. Al mismo tiempo, mucha gente considera que el país se está "cubanizando".

En Valencia, capital de Carabobo, hay una leyenda urbana: se dice que Gardel habita sus calles, ya que cantó por última vez, antes de partir a Medellín, en un teatro justo enfrente de la sede de la Feria.

Bar La Guairita donde estuvo Emiliano Bustos

Desde Aragua viajo con el narrador cubano Rafael de Águila (La Habana, 1962). Con él y Freddy Rojas, coordi­nador de la Feria, tomamos varias cer­vezas en un viejo bar atendido por un portugués amante del "sobreviviente" Gardel, tal y como lo muestran las pare­des forradas con su estampa.

Una vista del interior del bar La Guairita


Me deja absolutamente sorprendido la rapidez de los mozos: calculan el momento exacto en que una cerveza se termina para traer otra, al instante, salvo una indicación contraria del consumidor. De Águila vino a presentar su propia obra y una conferencia sobre la "literatura light"; los cubanos tienen tanto "parla­mento" como los españoles, pero son menos pesados, o por lo menos los sien­to más cercanos y vivos, no retóricos. En este sentido, los venezolanos pare­cen aun más vivos. Camino a San Felipe, mientras vemos, por un resqui­cio, el mar, de Águila me habla de Cortázar, Sábato y Juarroz; le comento algunas cosas de los dos últimos que parecía ignorar.

Kwai Chang Caine   y el maestro Po

Kwai Chang Caine le pregunta a su maestro Po si podemos compartir con un viajero, conocido ocasionalmente, tanto como compartimos con un ser querido; "si -responde- porque pueden revelarnos un instante de eternidad". Un instante de eternidad y la estructura más conocida por nosotros aunque revelada desde una inesperada relectu­ra.


Emiliano Bustos 

Continuará




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jueves, 8 de octubre de 2009

José Manuel Briceño Guerrero:

“El origen del lenguaje…simplemente un milagro”




José Manuel Briceño Guerrero.



Hoy tenemos el placer de publicar en nuestro blog un texto del ensayista Fernando Báez,autor del libro: Historia universal de la destrucción de libros.Ediciones Destino, Barcelona 2004, sobre el homenajeado de la V Feria Internacional del Libro de Venezuela 2009: José Manuel Briceño Guerrero. Este texto fue tomado de la revista Laberinto de Papel publicada por la Dirección de medios de la Universidad de Carabobo en Noviembre de 2003.


Fernando Baéz

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José Manuel Briceño Guerrero , también Jonuel Brigue, ha logrado, como pocos autores venezolanos, constituirse en una referencia autónoma en Latino-américa. Más conocido en Francia o Alemania que en estas latitudes, su propuesta sigue aguardando, no reconocimientos, que los tiene (ya es Premio Nacional de Literatura), sino lectores. En ocasiones, he llegado a pensar que él está des­tinado a ser uno de los más influ­yentes pensadores del siglo XXI. Si alguien lo duda, lo invito a revisar con atención estos libros, algunos de los cuales ya están traducidos a otros idiomas: ¿Qué es la Filosofía? (1962), Dóulos Oukóon (1965), Amé­rica Latina en el mundo (1966), Triandáfila (1967), La identificación americana con la Europa segunda (1977), Europa y América en el pensar mantuano (1979), Discurso salvaje (1980), Holadios (1984), Amor y terror de las palabras (1987), El pequeño arqui­tecto del universo (1990), Anfisbena culebra ciega (1992), El laberinto de los tres minotauros (1994), Diario de Saorge (1996), Esa llanura temblorosa (1998), Matices de Matisse (1999), Trece trozos y tres trizas (2001).

La trayectoria del pensamiento de Briceño Guerre­ro pasa por tres etapas fácilmente (o arbitrariamente) distinguibles: una etapa tratadística, donde busca el origen y la identidad desde el "logos" (década de los ochenta); otra etapa, de carácter más narrativo, donde el "logos" es aprehendido por medio de la relación directa entre origen e identidad; y una tercera etapa, que es la actual, más intimista, donde el "logos" se busca a través de diarios personales, que sirven para que el autor señale la necesaria identidad que nos corresponde rescatar en el origen. Entre estas tres líneas de trabajo está, por supuesto, la poesía como lugar que resguarda la esencia del lenguaje.

Nacido en Palmarito, estado Apure, el 6 de marzo de 1929, Briceño Guerrero es filósofo y doctor en Filología, profesor titular de la Universidad de Los Andes. A saber, conoce dieciocho idiomas. La última vez que lo visité estaba estudiando persa para poder leer nada menos que a Omar Khayyam sin necesidad de apelar a las traducciones habituales. Semana tras semana, mientras el cesto de los intelectuales nuestros pierde su tiempo en actividades burocráticas, Briceño Guerrero lleva a cabo seminarios dedicados al estudio de los clásicos en sus lenguas autóctonas. Año tras año se leen en sus aulas textos de Homero, Heráclito, Parménides, Empédocles, Platón, Aristóteles, Jenofonte, Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe, Kant, Heidegger, la Biblia, el Bhagavad-Gita, por men­cionar sólo unos pocos. Tiene un curso dedicado al estudio más sistemático que pueda imaginarse de la Cabala hebrea. No sé de nadie que haya analizado como él a los alquimistas. Alguna vez le preguntaron qué libro llevaría a una isla desierta, pregunta tan necesaria como extravagante, y respondió que ninguno, porque había aprendido de memoria los textos que quería leer. A Jorge Luis Borges, por ejemplo, lo hizo llorar cuando le recitó la Ilíada en griego. Y esto es sólo un detalle, pues lo que es a mi juicio, más importante está en sus lecciones: ha iniciado una escuela independiente, con discípulos de todas partes del país y del mundo, que acuden a sus clases como hubiera dicho el neoplatónico Olimpiodoro, para buscar lo que hay en sus almas. Hoy en día, alumnos suyos formados en diversas lenguas enseñan en distintas universidades e instituciones, o simplemente escriben o traducen a los clásicos gra­cias a él.





Ahora bien, hace unos meses fue reeditado un libro suyo, titulado El origen del lenguaje (2002), el cual su­pone una magnífica oportunidad para rescatar una dis­cusión que no puede dejar de interesarnos. Conviene, en ese sentido, dedicar las líneas que restan a este as­pecto. Es obvio que la pregunta por el origen del lenguaje es, de alguna manera, también la pregunta por el origen del ser, puesto que sólo es lo que puede ser di­cho y sólo se dice lo que es. Hay muchas ontologías, pero todas son verbales. El origen mismo se hace len­guaje en las dimensiones más plenas del devenir. El lenguaje mismo no deja de ser origen si se considera su manifiesta intención de ha­cer que las cosas sean lógi­cas y sean asimilables.

Inmanuel Kant

El pensador alemán Inmanuel Kant sostenía que el tiempo y el espacio no existen independiente­mente del hombre, pues son parte de su facultad de conocer. Decía que el hombre proporcionaba las bases del conocimiento. Dentro de esa relación, el lenguaje, sin duda, es el que hace posible el cono­cimiento. Ser, pensar, de­cir: esta es la trinidad más radical de la vida. No hay conocimiento donde no hay lenguaje. No hay pensamiento donde no hay len­guaje. El lenguaje, entendido como el sistema de so­nidos articulados que sirven al hombre para expresar lo que piensa, define los límites más estrechos de la comunicación y esa hendija conceptual es el soporte más eficaz para ser y hacer. Donde hay lenguaje, hay devenir. Donde hay devenir, hay lenguaje.


 
¿Cuándo comenzó el lenguaje? Hay distintas visio­nes que proponen tesis alternativas para responder este enigma. Briceño Guerrero, en su ensayo, menciona las más importantes: la mitológica, la evolucionista y la filosófica. Todas, como es bien sabido, han fracasado, pero no es un fracaso total, sino, tal vez, paradigmático. Briceño es claro al afirmar:

"Preguntar por el origen del lenguaje significa in­tentar un salto sobre la propia sombra, querer transgre­dir el "círculo no se pasa" del conocimiento humano. Sin embargo, es propio del hombre emprender imposi­bles" (Ob.cit.,p. 9).  

Los caminos cerrados que reserva la pregunta por el origen, y denuncia­dos por Briceño en su libro, no han impedido que el mismo pensador haya buscado una con­clusión que desde todo punto de vista es mo­desta, pero significati­va: el origen del lengua­je es simplemente un milagro, inexplicable e inaprensible para quien lo aborda sólo desde el lenguaje. Si el lenguaje se origina monogenética o poligenéticamente, es difícil pronunciarse. Acaso hay una correla­ción que espera ser re­velada entre ambas posiciones.


En la obra de José Manuel Briceño Gue­rrero hay diversos mo­mentos. Todos se rela­cionan. Todos, acaso, son uno solo. Y todos co­inciden en hacer del lenguaje un centro, un punto que no se agota en ninguna de sus orillas. Hasta la fecha, sus libros, uno tras otro, han abor­dado el problema de nuestros orígenes, de nuestra más profunda esencia, y la idea que subyace es la de que somos lo que somos por el lenguaje. No es extraño que una tesis suya sea la de que son los poetas quienes defi­nen la identidad de una nación. Somos desde esa mora­da que es el lenguaje: "El lenguaje es el lugar de lo humano, en él vivimos, nos movemos y somos". 

La primera edición de El origen del lenguaje fue en 1970. Increíblemente, sólo 32 años después, la Funda­ción Cultural Barinas se animó a reeditar este clásico. A pesar de la distancia en el tiempo, releerlo ha su­puesto para mí, y no sé por qué, un recuerdo magnífi­co. Tal vez porque el origen el lenguaje que busca es una de las raíces más hondas de mi propia condición de escritor. El origen es uno de los postulados más radi­cales del ser en el mundo. Y no su explicación o reduc­ción esquemática, sino su asunción o vivencia como problema vital, es lo que interesa.









La destrucción cultural de Irak. Parte 1


La destrucción cultural de Irak. Parte 2





Espionaje masivo de datos: la verdadera historia. Conferencia de Fernando Báez en Brasil

Entrada actualizada 6 de enero de 2026
23 de julio de 2022

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Actualizada el 06/08/2026
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