miércoles, 5 de agosto de 2009

REVISITA AL CÓMIC, LA CIENCIA FICCIÓN Y LA FANTASÍA EN VALENCIA:

NOSTROMO Y OJOS DE PERRO AZUL.

Parte II/III









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Nostromo, órgano divulgativo de la Ciencia Ficción y la Fantasía, circuló sus seis números entre nosotros en el bienio 2001-2002. Ramón Siverio me había llevado la revista en el marco del Seminario de Ensayo que compartimos en el Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la U.C., no importa si intercambiamos los roles de doctor y discípulo a lo bestia, como si nada. Gracias a él pude conocer los geniales cómics de Robert Crumb, grabados con un buril pornográfico, vitalista, esquizoide y autobiográfico.  

portada del número 2 de Nostromo


Nostromo aglutinaba a otros amigos nuestros: Oswaldo Rosales, Aníbal Garrido, Yilly Arana, Richard Montenegro, Isaac Asimov y un gran casting de seudónimos que a manera de leudante abultaba esta terca élite cientificticia y fantástica. 



Su formato, en blanco y negro sobriamente diseñado, transitó de la hoja tamaño carta, pasando por las hojas engrapadas, al doble carta de 16 y 24 páginas de los dos últimos números. 


 La revista, además de revisitar respetuosamente la obra de los binomios Mary Shelley / James Whale (Frankenstein, primera novela de Ciencia Ficción), Arthur C. Clarke / Stanley Kubrick (2001, Odisea Espacial, un estupendo e histórico punto de inflexión 

Portada del número 5 de Nostromo

del género literario y cinematográfico) y J.R.R. Tolkien / Peter Jackson (El Señor de los Anillos), nos provee unas series recortables de monstruos, superhéroes y robots famosos que enriquecen su función objetual (o por qué no en tanto fetiche mágico, lírico y popular).

Recortable de La novia de Frankenstein que apareció en el número 3 de Nostromo


Sin equívoco que se interponga, Nostromo rescata la aventura vouyerista y asombrosa de la lectura de juventud, no importa que acompañemos a Joseph Conrad por los mares del Sur o nos embosquen en una Costaguana revuelta y conmocionada que nos recuerda a Puerto Cabello y a nuestra América Latina; o sufrir el acoso del alienígena y la transnacional explotadora en el espacio claustrofóbico de la nave espacial homónima. 



 Más que bofetada “a nuestras percepciones, ideologías y creencias”, la revista es un arma distópica en la repulsa de un entorno que nos reseca y esteriliza, para derivar hacia una utopía que reivindique el derecho a una vida más placentera, humanista y digna. 



Yilly Arana nos ratifica el carácter subversivo de la Ciencia Ficción, más allá del estruendo de las naves en una de las primeras versiones de Flash Gordon (que simula a un esmeril picando cabillas y tubos de hierro): “La buena ciencia ficción es seria. Y bastante. Hace gala de un marcado acento progresista cuando muestra y denuncia, a través de las parábolas de sus mundos y de los personajes y situaciones recreadas, los peligros inherentes al conformismo, al dogmatismo, a la automatización y al encorsetamiento de la infinita capacidad de soñar del ser humano en moldes estrechos”. 

Abbott y Costello con Carmen Miranda, 1939.
 

Sin embargo, hay lugar para el humor en las viñetas del cómic de Jessie Rivers titulado De Dioses y Monstruos, en donde el monstruo Frank o Frankie se confronta con el profesor en hilarantes gags que nos retrotraen a Abott y Costello o Laurel y Hardy: It´s alive!  


En resumidas cuentas, Nostromo –al contrario del artefacto de adaptación al medio ambiente que terminó de pisapapeles del protagonista del cuento La Realidad Circundante escrito por Julio Garmendia- es todavía la vara de vera o la cachiporra que sacude de vez en cuando nuestra conciencia trizada y reciclada en este relleno sanitario en el que pretenden convertir a esta ciudad.

Portada del número 6 de Nostromo




Continuará


Enlaces relacionados:

REVISITA AL CÓMIC, LA CIENCIA FICCIÓN Y LA FANTASÍA EN VALENCIA: NOSTROMO Y OJOS DE PERRO AZUL. Parte I/III

Portada de Nostromo número 3. Ya estaba agarrando cuerpo.












































Entrada actualizada el 07 de agosto de 2022

lunes, 20 de julio de 2009

REVISITA AL CÓMIC, LA CIENCIA FICCIÓN Y LA FANTASÍA EN VALENCIA:

NOSTROMO Y OJOS DE PERRO AZUL.

Parte I/III



Sean Young




Consejo aeronáutico

Más seguro que volar es caminar.
Pero, si puedes, arrástrate.


Sin duda alguna que el cómic es un género plástico y literario de iniciación. Recuerdo la lectura preadolescente y simultánea de La Hojarasca de Gabriel García Márquez y Santo, el enmascarado de plata de Don José G. Cruz: ambos textos me marcaron como lector y creador, pues no creo que haya un divorcio entre lo culto y lo popular. Fueron impresionantes la atmósfera opresiva y abúlica de Macondo proferida en tres monólogos maravillosos, además de los combates en sepia del Santo contra vampiros, incendiarios y  Dianas cazadoras en gasas vaporosas o casi en cueros. 


La Hojarasca de Gabriel García Márquez


Son instancias contiguas en la configuración de mi personalidad bifronte o frontera y bípeda o de a pie: como lo ha observado en mí Guillermo Cerceau, es la convivencia simbiótica y cómplice entre el ensayista y el malandro. No quiero polemizar con Octavio Paz, pero el pachuco Tin-Tan nos hace más soportable nuestro extravío en el laberinto de la soledad. Me parece insuperable el Batman parodiado en la T.V. por los aires iconoclastas del pop art –con todo y los letreros onomatopéyicos a la hora de la ruidosa coñaza con los bandidos-, muy a pesar de la versión gótica y lánguida de Tim Burton.




Aprovecho la oportunidad para recomendar a los opinadores de oficio y promotores culturales, de lado y lado, la lectura de Fantomas contra los vampiros multinacionales / Una utopía realizable de Julio Cortázar, para elevar –en la medida posible de la estupidez propia y ajena- el nivel y la creatividad del debate político y cultural en el país (no obstante el despropósito y la acefalia que exhibe hoy con impunidad). 


Por otra parte, no soy asiduo lector de la Ciencia Ficción, pero de un modo u otro este género también urbano lo toca a uno: por ejemplo, la prosa apocalíptica y de extraño misticismo religioso de Phillip K. Dick, la cual absorbí en la versión fílmica de Ridley Scott (Blade Runner y el contraste habido entre la sucia ciudad laberíntica y el rostro de porcelana de Sean Young)  y la del cómic psicodélico y contracultural de Robert Crumb. Confieso mi predilección por Alien, el octavo pasajero del mismo Scott y 2001, Odisea Espacial de Stanley Kubrick, amén de mi indiferencia absoluta respecto a la saga de La Guerra de las Galaxias en la que se empantana la filmografía de George Lucas (Isaac Asimov fue mucho más compasivo y contundente: “Stars Wars me gustó. Es deliberadamente frívola y completamente tonta, pero sus efectos especiales son divertidos y a veces descansa dejar el cerebro de uno estacionado afuera”).


El Santo. El enmascarado de plata

Estas líneas caóticas y compulsivas pretenden, a continuación, introducir una crónica válida (¿o desvalida?) que registre un homenaje solidario a unos héroes particulares e ignorados de Valencia, la de Venezuela: los editores y colaboradores de las revistas Nostromo y Ojos de Perro Azul, referencias obligatorias del cómic, la ciencia ficción y la fantasía en nuestra ciudad abatida y sobreviviente, gobernada por no sabemos quién (¿la derecha y/o la izquierda?; ¿El Trigal o Miguel Peña?; ¿Bonchona FM o Radio América?; incertidumbre compartida con el camarada Yuri Valecillo).



Continuará



Enlaces relacionados:

REVISITA AL CÓMIC, LA CIENCIA FICCIÓN Y LA FANTASÍA EN VALENCIA: NOSTROMO Y OJOS DE PERRO AZUL. Parte II/III 

Portada del Nostromo número 1. Solo tenía anverso y reverso






REVISITA AL CÓMIC, LA CIENCIA FICCIÓN Y LA FANTASÍA EN VALENCIA: NOSTROMO Y OJOS DE PERRO AZUL. Parte III/III 










































Entrada actualizada el 07 de agosto de 2022

sábado, 18 de julio de 2009

SOBRE POETA Y POESÍA.

Un ensayo de Juan Liscano. ParteIII/III


IV

El principal problema de la poesía estriba en cómo abordar la realidad sin encallar en ella. Hay contradicción desgarradora entre la idea del ser, de la realización anímica y espiritual, y la proposición tecnocientífica y tecnológica, capitalista y política, de manipular el mundo como mercado de explotación, como territorio de conquista y expansión del instinto de poder y rapiña. Leí alguna vez una definición de la poesía que me convenció profundamente. Es ésta: "Una de las fuentes de la poesía es demostrar, sin que quepan dudas, que el mundo es de otra manera".


Hacer poesía consiste precisamente en una revaloración y hermenéutica de la realidad concebida más allá de la limitación conceptual del utilitarismo o del historicismo. Mediante el lenguaje y la inspiración se penetra en los diversos ámbitos de la realidad, de lo temporal hacia lo intemporal, estableciendo nuevas relaciones entre los componentes de la misma, entre la naturaleza dada y nuestra naturaleza, entre el logos y las cosas, entre lo microcósmico y lo macrocósmico, entre lo visible y lo invisible, entre lo que está aquí y lo que está allá. Esta exploración de lo externo hacia lo interno, de la topía hacia la utopía, de lo inmediato hacia lo mítico, de lo existente hacia lo esencial, ofrece según la naturaleza y el carácter individual, grandes misterios estimulantes, relaciones compensadoras ante el absurdo, respuestas inesperadas, o bien sumen en el enigma como ante el destino. En ningún caso se trata de manipular la creación para acumular poder, sino de descubrir su organización primigenia y la jerarquía de las cosas. El poeta es un subversivo y un explorador, siempre en demanda de la otredad, del más allá, del mito y de la metáfora.




 No se puede ser poeta y hacer poesía sino por vocación. El aprendizaje artesanal, formal, lingüístico, para surtir efecto exige la vocación previa. Y esa vocación es un don, una gracia imponderable. A partir de esa gracia, de ese don, el poeta inicia un desarrollo más que todo intuitivo, mediante el cual afirma la otredad del mundo. No es fácil persistir en esa dirección. No se trata de negar la realidad del vulgo en aras de una realidad esotérica, sino de integrar las manifestaciones de la existencia y de la esencia, de lo visible y de lo invisible, en demanda de una armonía universal del ser, de una reorganización física y metafísica, de una liberación, de una meta-realidad. No es fácil mantener esa actitud crítica e inspirada, inusual, mítica, porque a muy pocos interesa esa aventura del espíritu y del logos, inclusive literariamente. Pero no hay otro modo del más allá, del mito y de la metáfora.