jueves, 3 de noviembre de 2016

MOEBIUS, el Genio Infinito.

Por Joan Antoni Fernández



Moebius un homenaje Francesco Francavilla



Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de presentarles un trabajo de nuestro amigo Joan Antoni Fernández realizado para rendirle homenaje al gran Moebius cuando falleció en el 2012. La fecha de hoy no coincide con su cumpleaños ni con su aniversario luctuoso pero creemos que era necesario compartir en este espacio este estupendo texto donde  Joan Antoni Fernández nos adentra en los laberintos creativos de Jean Giraud, Gir y Moebius.




MOEBIUS draws stunning Blueberry in 4 minutes


Giraud, Kubert y Adams en Tac au tac en 1972

No estoy seguro de a  quien conocí primero si a la banda de Moebius o a Jean Giraud convertido en Moebius pero puedo asegurar sin duda alguna de que Jean me agrada en todas sus facetas, aunque me identifico más con su trabajo como Moebius.  Quizá sea la potenciación de ese aspecto onírico tomado quizá de sus experimentos con sustancias expansoras de la conciencia, otra manera de de decir que usaba marihuana, mezclado con las lecturas de Carlos Castaneda  o Castañeda que compartimos más su estancia en México  hace que su faceta moebiana me sea agradable en extremo y sumamente gustosa y digerible. 

The Moebius Strip Madness of 'Silver Surfer' #11

Moebius es uno de esos autores que forman parte de nuestra estratigrafía personal y que llenó nuestra mente de fantásticas visiones que nos provocaron innumerables momentos de placer inolvidable.


Cartel de Tron la original.


Como anécdota podemos comentar que en una feria del libros de la Universidad de Carabobo nos obsequiaron el catalogo de Norma Editorial tan solo por saber que Jean Giraud, Gir y Moebius eran la misma persona. Un sorpresivo regalo que está a buen resguardo (En Venezuela un catalogo editorial nunca es regalado usualmente es vendido).


Ultraman Moebius

Los amantes de los tokusatsu deben conocer que hay una versión de Ultraman llamada Ultraman Moebius que fue trasmitido por la tv japonesa de abril del 2006 a marzo de 2007. Quien sabe si la visión de alguna inspirada imagen del artista francés sirvió de reclamo para la creación de un nuevo personaje de la franquicia de Tsuburaya productions.


Intro de Ultraman Moebius

Por esta razón le recomendamos la lectura del acercamiento que Joan Antoni Fernández hace al  grandioso maestro de la imagen Moebius.

Richard Montenegro




Jean Giraud drawing Blueberry with pencil, pen and brush

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Amigos aficionados al cómic: Gir ha muerto, ¡viva Moebius!


La repentina desaparición del artista Jean Giraud, con tan sólo 73 años de edad, nos deja sin uno de los grandes dioses del dibujo. De entre el selecto grupo de ilustradores que forjaron la era dorada del cómic, allá por los setenta y ochenta del siglo pasado, pocos son los que hasta el día de hoy han seguido maravillándonos con su talento, y de todos ellos nadie destaca con más fuerza que el genial Moebius. Por fortuna, gracias a ediciones de gran calidad, sus fieles seguidores podremos seguir disfrutando del arte inmortal de su obra, caer subyugados en los universos oníricos que supo crear con trazos casi imposibles.

Blueberry. Gir

Hablar de Jean Giraud (Nogent-sur-Marne 1938 – París 2012) es hacerlo del cómic en su más pura expresión, sentir toda la épica del mismo, su evolución desde el clasicismo absoluto hasta cotas de creatividad antes inconcebibles. El influjo de su pluma ha sido tan enorme que incluso traspasa géneros, alterando las bases del cine fantástico, muy en especial el de animación. Moebius es una de las pocas figuras que cuenta con el beneplácito del gran público, el cual acepta sin reparos que la obra de este genio sea considerada Arte con mayúsculas. Como el propio autor decía, el cómic muchas veces ha sido despreciado al considerase destinado a un público mayoritariamente joven, lo cual hace que sea rechazado por sectores más “maduros”, más “cultos”.

Giraud en 1969

Hijo de un matrimonio divorciado, Jean Giraud pasó su infancia en la banlieue (barrios marginales) parisina bajo el cuidado de sus abuelos. Ya a la temprana edad de doce años comenzó a dar muestras de sus grandes dotes de dibujante, llegando a publicar su primera historieta en la revista Coeurs Vaillants. En 1955, con tan sólo dieciséis años de edad, marchó con su madre a México, donde descubrió todo un mundo nuevo y experiencias exóticas, como la marihuana. Sin duda fue en el país azteca, mientras se aficionaba al jazz y a los efluvios psicodélicos, donde comenzó a gestarse en su interior el nacimiento del que sería su alter ego, Moebius.

Un paisaje onírico de una viñeta de Moebius

Ya de regreso a París, tras realizar el servicio militar, publicó su primer trabajo para la revista Far West. Por supuesto, se trataba de una serie del Oeste bajo el título de Frank et Jeremie, con un estilo todavía muy alejado de sus mejores obras. Así y todo, ello sirvió para que en 1961 comenzara a trabajar como aprendiz de Jijé (Joseph Gillain), uno de los grandes maestros de la historieta clásica belga y firma habitual en la revista Spirou. Incluso llegó a colaborar con él en un álbum de la serie Jerry Spring (La Ruta de Coronado -1962), una experiencia que le sirvió de base para forjar su futura obra.
Un homenaje a Moebius como chaman en el desierto


Como tantos otros artistas de su generación, Jean Giraud tuvo la suerte de coincidir en el tiempo con todo un referente del cómic mundial, la célebre revista francesa Pilote, editada por Dargaud y creada por otro monstruo del cómic, el guionista René Goscinny. Era 1964 y Giraud apenas contaba veinticinco años de edad cuando, con guión de Jean-Michel Charlier, de su pluma y firmando como Gir, nacía uno de los grandes mitos de la historieta: la serie del Teniente Blueberry. Aquí explotaría el talento del artista, llegando incluso a guionizar la serie tras la muerte de Charlier en 1989. Baste decir que a día de hoy todavía siguen publicándose las aventuras de este personaje, si bien bajo el control creativo de otros autores.

La juventud de Blueberry

Si analizamos los dibujos de la serie Blueberry, al primer instante notaremos la pasión que siente Giraud por el cine. De entrada, el rostro del protagonista está basado en el actor francés Jean-Paul Belmondo, dotándole de gran vigor, mostrando un sex-appeal que rompía con los típicos esquemas de personajes con matices andróginos, basados en el modelo Tintín. Por otra parte, el propio ritmo y los encuadres nos recuerdan a las películas de John Ford y, más que nunca, a la acción y violencia de Sam Peckinpah o Sergio Leone. Bajo la panorámica de un desierto de ensueño, duro y despiadado, el estilo se vuelve más directo, huyendo de forma progresiva de la influencia de Jijé. Son relatos que pretenden ser adultos, sin concesiones a un público infantil.

Una viñeta de Blueberry

Visto desde la perspectiva de los años, se hace difícil comprender que Jean Giraud pudiera aguantar mucho tiempo en Pilote, siempre bajo la férrea batuta del gran René Goscinny. Aún siendo éste un genio de la historieta, sin duda uno de los mejores guionistas de todos los tiempos, la suya era una concepción muy diferente del género, opuesta a la de Giraud. Era Humor contra Ciencia Ficción, Racionalidad contra Fantasía, Clasicismo contra Experimentación, Rigidez contra Libertad. No es de extrañar que ya en 1963 un tal Moebius surgiera de la nada para adoptar una vida paralela a Giraud, colaborando en la revista Hara-Kiri, de claro enfoque underground y transgresor.


Portada del Hara Kiri número 195  de 1977

Tal vez el sobrenombre de Moebius sea el más adecuado para firmar los dibujos que desarrollará el artista en su nueva faceta. Ese anillo en forma de infinito, creado por el matemático y astrónomo alemán Möbius (1790-1868), capaz de mostrar tres dimensiones en una superficie de dos, sin duda describe muy bien lo que será su sorprendente estilo, tan alejado de Gir. La obra de Moebius se muestra como una búsqueda incesante de una nueva dimensión, de universos desconocidos, mundos ingrávidos donde la fantasía y la tecnología más avanzada se den de la mano en una armonía poética, creando un bucle eterno entre ensoñación y magia. Y, todo hay que decirlo, con unas ilustraciones que suelen carecer del más mínimo guión. La mayoría de las veces no explican historias, se limitan a producir sensaciones.

Pilote número 313

No obstante, Gir continuaría dibujando en Pilote su famoso Blueberry durante años, como si fuera un organismo autónomo, por completo independiente del transgresor Moebius. Para explicar la extraña dualidad del artista, esa dicotomía de estilos tan contrapuestos, primero conviene señalar que tan popular serie daba muy bien de comer. También cabe resaltar la pequeña revolución que encabezó contra Goscinny a raiz de Mayo del 68. En una tensa reunión que tuvo lugar en un café del Barrio Latino de París, Giraud le cantó la caña a su editor, acusándole de ser un lacayo de Dargaud y de infantilizar en exceso la revista. Como consecuencia de todo ello, Goscinny, harto del mundo editorial, quedó anímicamente hundido y nunca volvió a ser el mismo. Todo ello permitió mayor libertad a los dibujantes y que Gir pudiera hacer un Blueberry más adulto.

Valerian agente espaciotemporal de Mezieres editado por Dargaud


No obstante, fruto de una evidente tensión interna, se produce en Enero de 1973 un momento decisivo. Hasta entonces, muchos aficionados se negaban a aceptar que el autor de Blueberry y el iconoclasta Moebius fueran la misma persona, al mostrar unos estilos tan diametralmente opuestos. Pero nuestro autor por fin se atreve a publicar bajo la firma de Gir una historia corta, en la cual se vislumbra el inconfundible trazo de Moebius. El título de la obra es La Deviation (La Desviación), toda una declaración de intenciones. Allí se nos explica las vacaciones del dibujante Jean Giraud con una perspectiva a todas luces alejada de sus anteriores trabajos, ofreciendo una visión onírica y un estilo casi caricaturesco. El gran cambio se está gestando y Moebius toma el control.

L'Écho des Savanes. Número3


Ese mismo año tres autores abandonan Pilote. Son Marcel Gotlib, Nikita Mandryka y Claire Bretecher, quienes se juntan para fundar la revista L'Écho des Savanes, una especie de copia de la irreverente Mad. Será allí donde Moebius publicará la primera de sus obras extensas, Le Bandard Fou, una desquiciada combinación de sexo y ciencia ficción que, en lo futuro, será marca del autor. Este hecho servirá para que el artista se plantee crear una revista propia, rompiendo sus ataduras.

Le Bandard Fou


El año 1974 registra un hito importante en la historia del cómic mundial. Es entonces cuando Jean-Perre Dionnet, Bernard Farkas Phillippe Druillet se unen a Jean Giraud, más Moebius que nunca, para fundar el sello editorial LesHumanoïdes Associés. El paso siguiente resulta de lo más lógico: la creación de su propia revista, la mítica Métal Hurlant. El resto ya es Historia.

Los Humanoides Asociados: Farkas, Dionnet, Druillet y Moebius descalzo como Paul Mccartney


Teniendo un sitio propio donde publicar a su antojo Moebius se siente liberado, se dedica a crear sin la menor cortapisa. Es el momento cumbre de su obra, iniciado con las cuatro tiras de Arzach, publicadas entre 1975 y 1976 (Arzak, Harzak, Harzach y Harzack). Son historias sin palabras y como el autor mismo señala “sin pies ni cabeza”, que ofrecen al lector todo un universo onírico donde se potencia  la imagen, como la fascinante ingravidez proyectada por el ave prehistórico que cabalga el protagonista, mostrando a la vez una fantasía heroica donde palpita la soledad.

Metal Hurlant. Número 19

La siguiente obra resulta una auténtica genialidad. Buscando material para Métal Hurlant, Jean Pierre Dionnet rescata de un cajón unas planchas de Giraud, desechadas de un trabajo anterior para un especial de Pilote. Como consecuencia de ello, El garaje hermético de Jerry Cornelius aparece publicada en 1976 y todavía hoy en día sorprende por su frescura. Con un guión inexistente y constantes cambios a salto de mata, el propio Moebius reconoce que muchas veces iba dibujando sobre la marcha, sin recordar lo anterior, por lo que comenzaba un hilo sin haber cerrado el otro. La historia se nos presenta como una ensoñación en un mundo a niveles diferentes del real, donde una serie de personajes pintorescos aparece y desaparece en una gozada sin fin, con sus clásicos “continuará” cerrando cada episodio. Como maestro de ceremonias, el personaje del Mayor Grubert tal vez sea quien lleve más parte del peso de tan delirante relato, con referencias continuas a la ciencia ficción y en especial a la obra de Michael Moorcock


El Incal. Trailer de lo que pudo ser.

Reforzado por un guión tan inconsistente, el trazo del dibujo se muestra cada vez más estilizado. A lo largo de la historia Moebius va puliendo su estilo hasta convertirlo en un poema visual.

¿Recuerdan estas naves en Tron?

Pero la eclosión total del artista, su completa escisión del terrenal Gir para emerger como el onírico Moebius, no puede entenderse de pleno sin la intrusión en su vida de otro genio del cómic. Por supuesto, me estoy refiriendo al chileno Alejandro Jodorowsky.

En las esquinas Jorodowsky y Moebius

En el año 1975 Moebius conoció a Jodorowsky y ambos congeniaron enseguida. Prueba de ello es que  el dibujante siguió al guionista hasta Estados Unidos para ayudarle con el story board de un guión de cine que iba a ser espectacular. Se trataba de realizar una película de diez horas sobre la novela Dune, de Frank Herbert. Entre los actores del film, aparte de Charlotte Rampling y David Carradine, destacaban Orson Welles como el Barón Harkonnen, Alain Delon como Duncan Idaho, Mick Jagger en una breve aparición vestido de mujer, y  el mismísimo Salvador Dalí como el Emperador Shaddam IV, papel por el que el pintor pretendía cobrar a 100.000 dólares la hora. ¿A alguien conocedor de la industria hollywodense le extraña que el proyecto no llegara a buen puerto?

Diseños Conceptuales de Moebius para Duna

No obstante, la amistad y colaboración que surgió entre ambos artistas, Moebius y Jodorowsky,  propició resultados excelentes. De entrada, sirvió para que el dibujante conociera a Dan O'Bannon, un guionista de cine que, tras el fiasco que supuso Dune, se resarció escribiendo el guión original de la película Alien. Fue el propio O'Bannon quien le pasó a Moebius el argumento de la que sería una de sus mejores obras: The Long Tomorrow. En tan sólo dieciséis páginas ambos asentaron las bases, tanto en cómic como en cine, de toda la ciencia ficción que estaba por llegar. El propio director Ridley Scott reconoce haberse inspirado en dicha historia para recrear en el film Blade Runner su ciudad vertical, ese decorado tan llamativo que es uno de los signos de identidad de la película.

Jean Giraud (Moebius), Joe Kubert & Neal Adams – (30-9-1972) 

The Long Tomorrow engarza por vez primera la serie negra, detectivesca, con la ciencia ficción. Su protagonista, el rapado detective Pete Club, es el primero de una larga serie de arquetipos que invadirán tanto la pantalla como las páginas ilustradas. El mundo futuro, urbano y abigarrado, que crece tanto hacia arriba como se hunde hacia abajo, sus vehículos aéreos, sus tubos anti-gravedad y sus mutantes, hoy en día puede parecernos casi cotidiano. Pero entonces fue toda una novedad que causó furor, quitando el aliento a los aficionados. Y lo que es más importante, todavía lo quita.

Una viñeta de Moebius

El paso por Hollywood sirvió para que Moebius trabajara a lo largo de los años en el diseño de decorados y vestuarios de varias películas. Su mano se nota en Alien (1979), con esos trajes tipo buzo que lucen los astronautas de la nave Nostromo. También sería el responsable del vestuario de Tron (1982) y, ya bajando el listón, podemos señalar sus colaboraciones en Masters del Universo (1987) y The Abyss (1989). 




Más interesante sería su participación en El quinto elemento (1997), esa gamberrada sublime de Luc Besson. Igualmente colaboró en los diseños de algún videojuego, como PanzerDragoon (1995).

Arzach

Pero volviendo al cómic, no podemos dejar de mencionar una pequeña joya que, con guión de Jodorowsky, aparece en 1978. Me estoy refiriendo a la extraordinaria Los Ojos del Gato, inquietante relato de terror donde ambos autores se muestran sublimes, subrayando lo mucho que nos pueden ofrecer en unas pocas páginas.


Los Ojos del Gato


Impactantes son las imágenes creadas por un Moebius desatado que ningún buen aficionado debería perderse.

No es el cazador de Jumanji

 Aunque sin duda la obra más conocida de este binomio de autores, la que les hará alcanzar un éxito sin precedentes, será la saga de El Incal. Iniciada en 1980, y aprovechando el trabajo que Moebius realizara para Jodorowsky y su frustrada película Dune, representa el punto álgido en la carrera de ambos. Los cerca de tres mil dibujos realizados entonces son reciclados para crear una historia fascinante. En esta serie y su continuación, Las aventuras de John Difool, se nota más que nunca la extraordinaria capacidad del dibujante. El Tarot se halla presente en toda la historia, de hecho Difool representa el signo del Loco ( fijémonos en que Difool suena en inglés como The Fool), un ser que combina sabiduría e insensatez. En resumen, un símbolo que nos muestra la naturaleza cuántica de la realidad.

Arte conceptual para Tron

A partir de ese momento, poesía y metafísica se dan de la mano en la obra del artista, como en el caso de Venecia Celeste (1984). Moebius hace tiempo que se ha dejado arrastrar por el chamanismo de Jodorowsky, así como por la meditación y ciertas sustancias alucinógenas, recuerdo de su estancia en México. De hecho, él mismo vive influenciado por el escritor, antropólogo y chamán Carlos Castaneda, cuyo libro El arte de ensoñar ha causado gran mella en su pensamiento (El garaje hermético y Mayor Fatal). Llega un momento en que sueño y realidad se mezclan, tal vez ayudados por el peyote al que el dibujante es aficionado. Así no resulta extraño que llegue a afirmar: “Ya no sé si soy Jean Giraud soñando que es Moebius, o Moebius soñando que es Gir”.

El deslizador de plata de Moebius

Pero de repente, a finales de los ochenta, marcha a Los Ángeles y comienza a dibujar para la editorial americana Marvel. Contacta con el guionista Stan Lee y entre ambos realizan una historia de Silver Surfer (Parábola). Tal vez influenciada por el ilustre colaborador, la historia pierde acción y se vuelve introspectiva, aunque el dibujo es de gran calidad y el Galactus de Moebius resulta majestuoso. Al menos la unión contra natura entre un hombre de industria como Stan Lee y un artista de la talla del dibujante francés consigue crear una obra digna, incluso interesante. No es su mejor trabajo pero llama la atención. Claro que el público adicto a los cómics de super héroes no estaba preparado para ello. En un mercado tan infantiloide como el americano, donde el simple cambio de vestimenta de un personaje con superpoderes levanta críticas airadas, no se podía esperar que el genio de Moebius fuera reconocido.

Superman por Moebius

Como mandan los cánones, nuestro artista también realizaría algún encargo para DC Cómics (Superman, I am Not Batman). No obstante, nada tan brillante ni memorable como su anterior etapa francesa. Sin duda resulta difícil para un autor europeo amoldarse al estilo mucho más mercantilista y rígido que impera en las grandes compañías de cómics americanas. Tal vez por ello mismo, a pesar de ser gran admirador en sus inicios del manga japonés, en especial de Katsuhiro Otomo, sorprendió a todos cuando en entrevistas recientes cambió su postura para considerar a la industria japonesa como una plaga que lo invadía todo.

Batman por Moebius

Por supuesto, como remate final, no podemos dejar de mencionar la que ha sido su gran despedida del cómic: Inside Moebius, un meta-relato donde, tras decidirse a abandonar de forma definitiva la marihuana, el artista nos ofrece una especie de diario con sus experiencias. Así aparecen de nuevo antiguos personajes como Blueberry o Arzach, los cuales toman nueva vida para enfrentarse a su creador.

Inside Moebius

Igual que los grandes pintores, Jean Giraud nos ofrece dos etapas muy diferentes de su obra. Primero, bajo la firma de Gir, nos muestra el realismo academicista de sus primeros años, con un Blueberry transitando paisajes desérticos de ensueño, con una combinación de tonos rojizos y mostrando imágenes de tinte impresionista, donde impera una línea clara deudora del cómic tradicional. Luego, como un nuevo Picasso, o tal vez un Miró, va sintetizando el trazo, la línea se depura hasta casi alcanzar la caricatura. Bajo la firma de Moebius llega a alcanzar un alto nivel de abstracción, es capaz de mostrar y sugerir mundos fascinantes con apenas unos esbozos. Su nivel estético alcanza cotas inimaginables, sabe producir un delirante barroquismo visual, un grafismo recargado que, por extraño que parezca, resulta liviano.

Unas Viñetas de Inside Moebius

Sin duda la herencia de Moebius es muy profunda. Su sello personal impregna no sólo el cómic, también ha hecho mella en el diseño del cine reciente, hasta del videojuego. Hijo de una generación psicodélica, sus relatos acostumbran a ser sensoriales, más oníricos que reales. Ha sido, es y será un referente estético, un creador de universos jamás vislumbrados hasta entonces.

Un homenaje de Akeno Omokoto a Moebius


Y lo que es más importante, su obra cada vez cuenta con un mayor número de admiradores. El mejor homenaje que podemos hacer a su persona, sin duda es sentarnos a leer y disfrutar con cualquiera de sus incontables historias. La libertad y la imaginación serán nuestras compañeras.


                                                Joan Antoni Fernández




Jean Giraud "Moebius" and Jean Claude Mezieres art concept in Fifth Element (sub Español)
El arte de El Quinto elemento

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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.





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Joan Antoni Fernández nació en Barcelona el año 1957, actualmente vive retirado en Argentona. Escritor desde su más tierna infancia ha ido pasando desde ensuciar paredes hasta pergeñar novelas en una progresión ascendente que parece no tener fin. Enfant terrible de la Ci-Fi hispana, ha sido ganador de premios fallidos como el ASCII o el Terra Ignota, que fenecieron sin que el pobre hombre viera un céntimo. Inasequible al desaliento, ha quedado finalista de premios como UPC, Ignotus, Alberto Magno, Espiral, El Melocotón Mecánico y Manuel de Pedrolo, premio éste que finalmente ganó en su edición del 2005. Ha publicado relatos, artículos y reseñas en Ciberpaís, Nexus, A Quien Corresponda, La Plaga, Maelström, Valis, Dark Star, Pulp Magazine, Nitecuento y Gigamesh, así como en las webs Ficción Científica, NGC 3660 y BEM On Line, donde además mantenía junto a Toni Segarra la sección Scrath! dedicada al mundo de los cómics. Que la mayoría de estas publicaciones haya ido cerrando es una simple coincidencia... según su abogado. También es colaborador habitual en todo tipo de libros de antologías, aunque sean de Star Trek ("Últimas Fronteras II"), habiendo participado en más de una docena de ellas (Espiral, Albemuth, Libro Andrómeda, etc.). Hasta la fecha ha publicado siete libros: "Reflejo en el agua", "Policía Sideral", "Vacío Imperfecto", “Esencia divina”, “La mirada del abismo”, “Democracia cibernética” y “A vuestras mentes dispersas”. Además, amenaza con nuevas publicaciones. Su madre piensa que escribe bien, su familia y amigos piensan que sólo escribe y él ni siquiera piensa.



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                                                                                  Actualizada el 7/02/2026
17/06/2025
02/03/2024


miércoles, 2 de noviembre de 2016

A Sandy Juhasz la corteza no basta



Plegaria



Busco un templo más vivo
sé que existe
el sonido descalzo de las campanas
tocando el rubor del cielo que un pájaro santigua
la eternidad bajo la yedra
el sol hasta apretar la cintura de la tarde
en la piel de los leopardos
la salvaje ortografía de tu salmo

donde se escuchan las plegarias de las serpientes

Texto de Sandy Juhasz extraído del libro La corteza no basta.


Sin templo, con vivacidad 

En el primer verso del primer poema de este primer libro de Sandy Juhasz, se dice: “Busco un templo más vivo”. Los tres versos que más se acercan al final del último poema de La corteza no basta, se atreven a decir: “el universo en su corteza/ nos arranca de golpe/ cortados de raíz de pájaros de ramas”. Entre tales extremos, este poemario bautismal plasma el sentido de su decir como una respuesta propia, y apropiada, a la decisión de acatar los latidos y las virtualidades de lo real que subyacen a la rugosa costra, a la corteza mortecina que el vivir incompleto no cesa de imponerle a la vida toda, natural y humana. En cuanto al latido verbal de estos poemas, sería justo admitir que en ellos se despliega un territorio textual a salvo del trato mortecino con el lenguaje 
y de la renuncia a la libre imaginación que constituyen el polo opuesto al poema verdadero. 

Sostenido por esos dos atributos, La corteza no basta se presenta ante el lector que no pierde de vista aquella diferencia como un libro que alienta la esperanza 
de toda una obra por venir. 
Alfredo Chacón



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Caracas 6 de octubre de 2016

Estimados amigos de la resistencia, reunidos en esta agradable librería: El Buscón




“Giramos una y otra vez sobre las colinas y sobre el pueblo, y vi como el hombre es el amo de la nave y ella la dueña del aire. Vi la alquimia de la perspectiva reducir mi mundo y toda vida a granos en una copa. Aprendí a ver, a poner mi fe en otras manos que no fueran las mías. Y aprendí a maravillarme. Aprendí lo que todo niño soñador debe saber... que no hay horizonte tan lejano que no lo puedas alcanzar y conquistar”.

Beryl Markham, West with the night

Traducción del íngles, mía.

Beryl Markham


Así describe la pilota pionera, británica, su primera experiencia al despegar de  la corteza terrestre, confiando que ese elemento invisible, el aire, sostendrá las alas que la elevarían al cielo.

Sandy Juhasz


Nuestra autora, Sandy Juhasz, además de poeta también ha podido (en endebles naves, suerte de Vespa con alas de libélula), alejarse de la corteza terrestre y jugar con el viento, refutando al horizonte como su límite.

Yo más bien coincido con Gabriel García Márquez, que, al notarlo muy nervioso en un aeropuerto, un periodista le pregunta que si temía a la muerte. El escritor responde…“A la muerte no, ¡pero a los aviones, si!”

Pero a Sandy le gusta volar y al dominar esa destreza puede reducir al mundo y  la vida a granos en una copa. Es lo que logra con su poesía.

Pero además de alcanzar y conquistar el horizonte con alas, y reducir el mundo, Sandy propone en sus poemas ver más allá de la corteza. Imaginarse el fuego debajo de la corteza, abrazar y escuchar la vida de un árbol detrás de su corteza, compartir la corteza del pan con amigos, ver más allá de la corteza de las personas para entender y apreciar su ser.

En fin, la corteza no le basta.



Pero estoy hablando más sobre la autora que sobre el libro y sus poemas, por lo cual voy a dejarle la palabra a Edda  Armas y Alfredo Chacón, dos maestros del arte poético.




Permítanme cerrar, hablando de volar, con una frase del gran aviador y poeta  Saint Exupery:

“Uno es para siempre responsable de lo que se domestica”.




Sandy llevará la responsabilidad de sus poemas, nosotros, en Oscar Todtmann editores, asumimos la nuestra por su edición, con la esperanza de que ustedes, queridos amigos, acepten, por favor, la responsabilidad de ser nuestros amables lectores.

Gracias!

Carsten Todtmann

Editor


Apamate



Al mediodía despiertas del sueño de los caimanes
el viento baja como un animal
de tu risa infinita
la frescura estelar olfatea la sombra
cuando desmientes la sed del aire
Santo de mis rezos
concédeme la transparencia de las habas
antes que el día sea pájaro


Texto de Sandy Juhasz extraído del libro La corteza no basta.



martes, 1 de noviembre de 2016

Pepe Sacristán, actor y director español: El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho al voto


El actor José Sacristán./ 


El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho al voto

En estos momentos de crisis de la izquierda en España, donde el PSOE y sus más valiosos  emblemas, como el expresidente socialista Felipe González, se rinden a los designios del capital (no en vano es consejero de administración de varias grandes corporaciones), hurge encontrar nuevos referentes, “buscar un centro de gravedad permanente que nunca nos haga cambiar de idea sobre las cosas”, que diría Franco Battiato. Pequeños ejemplos de integridad y honestidad en el trabajo diario. Afortunadamente hay muchos, a miles personas anónimas que mantienen este ingrato país en pie, funcionando. Pero también las hay conocidas, como el incombustible roquero Rosendo Mercado o el actor Pepe Sacristán. Hoy les traemos una entrevista a Sacristán. En voz baja y con el peso que da la autoridad moral, desgrana recuerdos que son toda una declaración de intenciones. Imposible destacar algo de su filmografía, pero dado el tono reivindicativo de esta entradilla quisiera poner el foco en una película argentina: Un lugar en el mundo (1992, Adolfo Aristarain) un film algo más que recomendable.

Trailer / Un lugar en el mundo



Quiero destacar el trabajo de la periodista Elvira Lindo. En la entrevista que sigue, hace una breve introducción para ponernos en contexto y desaparece. No vuelve a “hablar”. No hay preguntas, al menos no aparecen en la entrevista. Sacristán habla, seguramente contestando preguntas de Elvira, pero esta ha tenido la gran idea de no incluirlas en la entrevista. Dejando que las respuestas, aparentemente inconexas, cuenten su intensa historia. Bravo por Elvira. Ahora sí, les dejo con Pepe Sacristán.

by PacoMan



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“Quería ser Tirone Pover”

Con más de 80 películas a sus espaldas, Sacristán recuerda que de pequeño no quería ser actor; solo quería salir en los cromos



ELVIRA LINDO

16 OCT 2016 - 00:02



Recién cumplidos los 79, un juvenil Sacristán celebra el haber sido elegido el vigésimo mejor actor del mundo en una lista elaborada por el American Film Institute. Su esposa, Amparo, le ha enmarcado la carta que acaba de recibir de David Mamet, del que ahora protagoniza Muñeca de porcelana. Mamet le felicita por haber tenido noticias, a través de su representante, de que el actor español ha entendido mejor la obra que el infalible Pacino. Vive un momento de plenitud: se siente querido por los jóvenes colegas, y aunque diga estar todavía en 2º de, su maestría es reconocida por la profesión. Sólo le entristece la actualidad política, pero se refugia en la sal del recuerdo, un lugar que siente confortable. Y eso le pedimos, que haga memoria…

Fernán Gómez


—Mi primer recuerdo es la difteria a los tres años. La sensación de asfixia y las cataplasmas que me ponía mi madre.


—A mi padre lo conocí con seis años. Fui con mi madre a visitarlo al campo de concentración de Toledo. Era un señor con barba que me tomó en brazos y me besaba. Yo no podía sentir emoción, sino extrañeza.

—Recuerdo cuando vinimos a vivir a Madrid, a un piso para tres familias. En un cuarto dormíamos mi abuela, mis padres, mi hermana y yo. Mi padre, un campesino, llegaba de la fábrica y en aquel pisito parecía un King Kong derrotado.

—Cuando estudiaba en la escuela de la Paloma nos preguntaron que queríamos ser y yo dije que artista. Mi padre, el Venancio, dijo, ¿qué hago, lo mato? Pero su actitud fue muy a lo John Wayne: mostrar indiferencia ante lo que le parecía un disparate.

John Wayne


—Yo me alimentaba de los pucheros de mi madre pero en igual medida del cine. Me desmayé viendo Las mil y una noches. A partir de ahí me diagnosticaron “labilidad emocional”. Tengo un alma de portera que no me la merezco.

—Mi abuela solía decir para prevenirme: “Eres de miel y te van a comer las moscas”.

—Yo no quería ser actor, quería ser Tirone Pover (Tyrone Power) y salir en una colección de cromos. Y lo conseguí, en los años 70 fui cromo.

Tyrone Power


—El cine se ha desacralizado. Toda la vida del barrio estaba allí. Yo observaba el mundo desde el gallinero.

—Antes me corto un brazo que renegar de las películas que hice con los directores cercanos al Régimen. Antonio Ozores era un bendito. Y me trataron de puta madre. Aprendí mi oficio, yo por mi cuenta leía a Stanislavski y a Brecht.




—No ha habido para mí autor que me marcara más que Camus.

—Gracias a Garci me convertí en correa de transmisión del español normal: ni alto, ni bajo, ni guapo, ni feo, ni listo, ni tonto. He sido eso, un buen transmisor.

—En Pierna creciente, falda menguante conocí a una bellísima Emma Cohen y ella me condujo a Fernán Gómez. Con Fernando no cabía la impostura, tenías que ser tal cual eras.

Emma Cohen


—Cuando me eligió para El viaje a ninguna parte, me dijo: “Quiero que estés dos horas delante de la cámara y que no se te vea”. Y lo hice tan bien que ese año nadie reconoció mi trabajo.


El viaje a ninguna parte. Fernando Fernan Gomez


—El día que murió Franco estaba rodando El largo verano del 36 (Las largas Vacaciones del 36). Lo celebramos a lo grande.


—La noche de la victoria de los socialistas, mi padre, el Venancio, un comunista que siempre había renegado de ellos, lloró.


—No quiero subirme a la tribuna, pero ante la impunidad de la derecha, observas dónde está ahora la izquierda y es desolador. El personaje de Mamet lo dice: “El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho al voto”. ¿Qué necesitamos? Autocrítica.

David Mamet escribió Pepe en la dirección de la carta que le envió. El tío Pepe, porque de abuelo, aunque lo es, no tiene pinta.

Tomado de El País

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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po


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20/07/2025































































































Actualizada el 16/03/2024