viernes, 5 de febrero de 2021

FRANCO ZEFFIRELLI a José Pulido:"Yo espero un verdadero renacimiento cultural y espiritual del Tercer Mundo, porque la cultura occidental sigue mordiéndose la cola."


Franco Zeffirelli en 1974. Jerry Mosey. Imagen tomada de Infobae.



FRANCO ZEFFIRELLI :"Yo espero un verdadero renacimiento cultural y espiritual del Tercer Mundo, porque la cultura occidental sigue mordiéndose la cola."
Una entrevista de José Pulido





HABLANDO CON FRANCO ZEFFIRELLI


EL RENACIMIENTO DEL CINE SALDRÁ DEL TERCER MUNDO

José Pulido


El sol del mediodía caraqueño hace un poco más rubio a Franco Zeffirelli, quien exprofeso rueda su silla de hierro colado, para evitar la sombra fresca y cierra los ojos azules con óxido de cobre, disfrutando el sopor del trópico que otros evitan.

-28 años...¡ah! –exclama y casi junta los dedos de la mano derecha, como lo haría cualquier italiano, pero el impulso muere en un gesto leve y la mano que ha dirigido tanto cine cae en picada hacia la mesa, donde se hunde y atrapa un cigarro “Cambridge” blanco y largo como una tiza nueva.



Cuando habla de esos 28 años se refiere al tiempo que lleva metido en el mundo de la escena.

“Comencé en la escuela, donde tuve contacto con teatro, escenografía, arquitectura, pero mi primer amor fue el cine. El cine me fascinaba, me interesaba. Comencé como actor de teatro”, rememora Zeffirelli, mientras la tiza larga de su cigarrillo se desgasta, trazando leves figuras inútiles en el espacio.



Interrumpe un poco sus pensamientos para abrir los ojos y decir: “eso se lo aconsejo a los jóvenes; yo hice todo lo que se pudiera hacer en el campo de la escena y aconsejo no limitarse, tener un ideal, una meta”.

Luego dice: “empecé con todas las oportunidades que salían al paso; actúe, hice escenografía y en una actuación mía Visconti me vio y me dijo que trabajara en su compañía de teatro. Lo hice, pero siempre haciéndole entender de que no me importaba actuar tanto como dirigir y entonces fui su asistente. También fui asistente de Rosellini y de De Sica, con quienes adquirí bastante experiencia”.

Roberto Rossellini. Imagen tomada de Loff.it



-¿Cuál director le enseñó más?

Oye desde lejos la pregunta. Parecía haberse escapado a Florencia, una ciudad que se palpa construída en el mero terreno de su alma. En sus ojos se esfuma una calle, se cae un puente viejo y de la boca dura de Zeffirelli se escapa un humo siquitrillado, que probablemente es parte del polvillo de un derrumbe de nostalgias.

Vittorio De Sica. 1962.



-Visconti. Sin duda, él me ha enseñado mucho, aunque se aprende con todo el mundo si se tiene los ojos abiertos –contesta y vuelve a cerrar los ojos bajo la luz del sol.


Luchino Visconti. 1972.

Cuando se refiere al libro que escribe sobre su vida y los personajes que ha conocido, señala que no lo llevará al cine. Este libro tiene un valor implícitamente unido a su nostalgia. “La mayor parte del tiempo viví sin darme cuenta de que vivía al día, nunca mire atrás. Ahora entiendo que me es importante hacer siempre lo que me guste, sin importar en cuál ámbito. Yo tenía un camino incierto: no sabían en que dirección ir, si en la del teatro o el cine y tal vez por eso soy ecléctico”. Comenta.


-¿Cuál es el obstáculo principal que enfrenta hoy un director de cine como Zeffirelli?

-El problema es el de siempre: encontrarse con uno mismo, nunca aceptar trabajos de conveniencia. Por los intereses económicos, un director puede estar obligado a aceptar ciertos compromisos ante las industrias cinematográficas. Muchos directores hacen películas sin creer en ellas, como un trabajo cualquiera... afortunadamente, hasta ahora, he evitado estos compromisos”, expreso Zeffirelli.




Se le pregunta entonces si se halla satisfecho con el trabajo de Brooke Shields o si por el contrario, la presencia de esta joven actriz en la cinta “Amor Eterno” forma parte de un factor en busca de taquilla.




Franco Zeffirelli es un hombre sencillo y de fácil conversación: eso y la maqueta de Florencia que carga por dentro es lo único que revela su origen.

“¿Brooke?” absolutamente no: hace año y medio, cuando comenzamos a rodar la película, ella no era tan conocida como ahora. Luego explotó el boom”, explica.


Se extiende en torno a la “ragazza”:

-Buscaba básicamente una muchacha bella y no la encontraba. Una bella muchacha desconocida y me dije ¿para qué buscar tanto si allí está Brooke Shields? Espléndida, maravillosa, bellísima. ¿Para qué buscar otra si existía una tan perfecta?. Por cierto, que la contratamos con un salario bajo, porque no era famosa aún.


-¿Trabajaría con ella de nuevo?

-Sí, me gustaría hacerlo.... es muy agradable y cariñosa. Se trabaja muy bien con ella. Brooke necesita estudiar mucho. Ahora se le perdona su inmadurez, pero mañana no se le puede perdonar. Hoy ella es un milagro con sus 16 años, pero no quiere estudiar cine: desea seguir su bachillerato como cualquier muchacha norteamericana. Su ideal es ser como las demás muchachas. Ser una estrella de cine significa grandes responsabilidades, perfeccionarse, pensar.



-¿Qué diferencia nota en el público italiano de ahora comparado con el de la postguerra?

Zeffirelli comenzó en la época de la postguerra como actor de radio. Tal vez recuerda un micrófono cuando dice: “nunca he sido solamente un director italiano. Hice mucho teatro en Italia, pero siempre realicé películas internacionales”.
Después añade que “Hermano Sol, Hermana Luna” obtuvo en Italia el 80 por ciento de rating televisivo: “solo los ciegos y los moribundos dejaron de verla”, comenta sonriente.

Cartel de Hermano Sol, Hermana Luna.




 


FELLINI Y PASSOLINI

La Asociación de Autores Cinematográficos de Italia lo expulsó por declarar contra la pornografía y la violencia en el cine italiano.

Zeffirelli aclara: “esa asociación era casi inexistente y controlada por unos activistas extremistas. Nadie les paraba. Hacía falta que alguien hablara y yo lo hice”.

Fotograma de el filme Hermano Sol, hermana Luna.  A la derecha Graham Faulkner como Francisco y Judi Bowker, como Clara.



-¿Qué piensa de Fellini?
        
Franco Zeffirelli dice inmediatamente:

-Fellini es un gigante del cine, es un verdadero autor que no utiliza pluma, ni papel, sino su cámara. Es uno de los pocos auténticos del mundo, que utiliza su propio material personal. En cambio nosotros partimos del material existente, de literatura, Fellini es auténtico, con todos los peligros que esta independencia implica; a veces torna a contar la misma historia y cuando ha hecho cine con recursos que no son los suyos, los resultados no son buenos, como le sucedió con “Casanova” y “Satiricón” ¿los recuerdan?.


-Es distinto Pasolini: era un gran literario, un gran poeta italiano que hizo cine por vanidad o por dinero. Personalmente creo que Italia perdió a un gran poeta cuando él hizo cine. Era mediocre su cine. Pasolini era más bien conservador. Nunca aceptó en realidad los movimientos juveniles del 68: en los disturbios estaba más con los jóvenes policías, que eran hijos del pueblo y no con los estudiantes hijos de millonarios. Él no era político: era humano y su corazón estaba con el pueblo y no con los falsos intelectuales. Esta era la grandeza del hombre- dice Zeffirelli, quien se queda de pronto pronunciando el nombre “Pasolini”, como si éste lo escuchara.


SIEMPRE HOLLYWOOD


-Se dice desde hace muchos años que Hollywood agoniza... ¿piensa que eso es cierto?

 -Hollywood tiene grandes problemas, pero la realidad es que de cada diez películas que salen a las pantallas siete son norteamericanas. Vive un callejón sin salida y no sé cuánto tiempo podrá seguir, porque los costos de producción son enormes. Vive el problema creativo, literario, de los temas. La dependencia del mundo literario es cada vez más fuerte: el 70 por ciento de Hollywood depende de los libros que se publican en ese momento. Se compran los derechos de autor antes de que el libro llegue a la imprenta, como el caso de “El Padrino” de Mario Puzo. Él pensaba escribir la historia de la mafia y no tenía dinero para hacerlo. La Paramount le compró los derechos antes de que él escribiera la historia y creo que hasta le dijeron lo que tenía que escribir. Le compraron los derechos por 20 mil dólares. Hoy el autor escribe pensando en la película ¿por qué?, porque hoy pagan millones por sus derechos, mientras que las editoriales pagan poco.

Se detiene, mira alrededor, se topa con el Ávila, con turistas que ignoran quien es él, y añade:

-Hollywood tiene un problema: faltan ideas.

Cuenta que su próxima película será sobre Florencia, basada en su libro “Los Florentinos”, en cuyas páginas se pregunta qué hacían en Florencia, Miguel Ángel, Da Vinci, Maquiavelo, cuando se cayó el viejo puente de San Luis Rey, donde murieron ocho personas.

En cuanto a los nuevos movimientos de cine, señala que no hay ninguna revolución, nada nuevo.

-Hay que esperar a que el Tercer Mundo se haya estabilizado, que haya tomado su propio rumbo. Estoy convencido de que la novedad vendrá del Tercer Mundo. Yo espero un verdadero renacimiento cultural y espiritual del Tercer Mundo, porque la cultura occidental sigue mordiéndose la cola. Creo que pasará como en el cuento donde la gente decía: “qué hermosa la capa del Rey, qué hermosas joyas, qué colores fabulosos” y un niño dijo la verdad: “el Rey está desnudo”. Ese niño debe ser el Tercer Mundo.

-¿Alguna vez se ha sentido como ese niño?

Franco Zeffirelli recapacita, cierra de nuevo los ojos azules verdosos y expresa:

-Siempre he sido ese niño, pero naturalmente no soy inocente, soy sofisticado, aunque he tenido el valor de expresarlo. Ante los falsos talentos dije: "no les creo. Pero soy inocente”.

El sol ha rodado, se ha desplazado de su rostro. Florencia vuelve a levantar sus muros en la mirada de Franco Zeffirelli.  




El Nacional 3 de octubre de 1981


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.

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jueves, 14 de enero de 2021

«Los príncipes valientes» de Javier Pérez Andújar

 



By PacoMan



Fue mi gran amigo Richard Montenegro, al que nunca he visto, ¡las cosas de internet!, quién me dio a conocer al escritor barcelonés Javier Pérez Andújar y eso ocurrió en setiembre de 2016, por el pleistoceno. Andújar es tres años mayor que yo y compartimos muchas más cosas a parte de la década de nuestro nacimiento: el origen humilde, somos hijos de inmigrantes andaluces y proletarios criados en barrios de aluvión de los años 60, en esos cinturones industriales tan cerca de Barcelona y tan lejos de Dios. Menos mal  y gracias a Dios como diría Buñuel, porque si Dios ama así a los pobres, no quiero ni imaginarme cómo nos iría si nos odiase. Leímos los mismos tebeos, estudiamos en Escuelas Nacionales (colegios públicos franquistas), vimos las mismas series de televisión (eso fue fácil, sólo había dos canales y no existía Internet) y leímos los mismos libros (bueno, Javier bastantes más que yo). Es improbable que no haya leído sus artículos en El País o en El Periódico pues eran los periódicos que yo leía, en los tiempos en que leía periódicos, aunque alguna vez leí algún ejemplar de La Vanguardia, por saber de qué se quejaban, qué les quitaba el sueño a los burgueses de derechas catalanes y perdón por la redundancia.


«Los príncipes valientes». Javier Pérez Andújar. Tusquets Editores.

Fue el pregón de las Festes de la Mercè de 2016, que Richard me mandó, lo que me hizo poner a Javier Pérez Andújar en el mundo con nombre y apellidos. El escritor Armando Boix amablemente accedió a ponerle entradilla al magnífico pregón de Pérez Andújar, que se puede leer en el blog Grupo Li Po en este enlace. Hablaba mi amigo Boix muy bien, por cierto, de la primera novela de Javier: Los príncipes valientes (2007) Tusquets Editores, y, consecuentemente, me la compré ipso facto. El 26 de diciembre de 2016 fui yo quien le hice la entradilla (una entradilla autobiográfica, todo hay que decirlo) del “cuento de Navidad” que Javier publicó el 24 de diciembre en El Periódico: Los que empujan el carrito (consultable en este enlace). Desde entonces he leído muchos artículos de Javier, pero nunca abrí su novela que fue acumulando polvo en mi estantería. Si alguna vez, por casualidad la veía, intuía lo bien que lo iba a pasar al leerla. Y por fin, sin saber por qué, como se hacen las cosas importantes, el 29 de diciembre del 2020 la leí. En el último año de esta desastrosa década para los proletarios que hemos vuelto a ver reducido nuestro poder adquisitivo. Aunque la primera década de este milenio no nos fue mejor. El salario medio del año 2000 podía comprar más cosas que el del 2020. Los proletarios llevamos un milenio de perder sobre perdido y lo que nos va a venir no es mejor. De eso precisamente va la novela de Pérez Andújar (bueno, y de más cosas): de resilencia, de la resilencia de la clase de obrera, narrado a partir de la experiencia de su familia, de su padre obrero del metal y sindicalista en la España franquista, del abuelo materno que los franquistas le dieron el paseíllo en Almería, del tío Lenin que los fascistas obligaron a cambiar el nombre y del tío Ginés todo un superviviente, aguantar, prevalecer, simplemente sobreviviendo como lo hacen los desposeídos en esta balsa pétrea que decía Saramago, echando mano del ingenio y la picardía. En palabras del propio Pérez Andújar con “la ironía popular, que es el escepticismo del que no va a ganar”. Con eso tan español que a la postre nos ha permitido legar un género literario a la humanidad: la novela picaresca.

Javier Pérez Andujar. Fotografía de Eugeni Forcano



Los príncipes valientes narra las vivencias y las historias vividas en un año de la joven vida de Javier Pérez, en particular del 1974 y la narración acaba el 31 de diciembre, el mismo día que yo acabé su lectura: 45 años después de acaecido lo narrado.


Es difícil describir el estilo de Javier Pérez Andújar a caballo entre el ensayo, entre la poesía de verso libre y la narración tradicional. En esta primera novela Javier declara su amor a los libros, un amor sin medida e incondicional, de la mano de su inseparable amigo de la infancia Ruiz de Hita, porque en Cataluña, en el colegio, los niños nos llamamos por el apellido. Con el mismo tono nos describe la ribera del río Besos con sus huertos okupas, como nos hace una vivisección de doce páginas del detective Colombo y su significado antropológico y sociológico — por cierto para enmarcar—, como nos narra una anécdota aparentemente insignificante (lo que viene a llamarse hoy día una “tontá”) de su tío Ginés. Javier observa y deduce lo que los demás sólo somos capaces de ver y no entender: todo un Sherlock Holmes. Al que por cierto saca dos veces a pasear por las páginas de esta novela. Su atenta e inquisidora mirada tanto sirve para encontrar los paralelismos e influencias de ciertas obras de Edgar Alan Poe  en las de Jules Verne, que para analizar a King Kong, como para hacer una lectura sociopolítica de la burguesa familia Ulises, esa familia del TBO del tardofranquismo. TBO, esa revista infantil de dibujos que da origen a la palara tebeo para designar lo que los modernos llaman cómic, con el afán de ser considerados personas muy serias y muy respetables, pese a sus lecturas.


Confesiones de un niño de barrio de trabajadores y familia roja, como llamaban los franquistas de siempre y la ultraderecha de hoy a ser de izquierdas. Se nos narra cómo la conciencia de clase va abriéndose camino en la inmaculada mente de un crío de barriada de inmigrantes de nueve años. Pese a ello, Los príncipes valientes es un libro sobre el amor a los libros y de la firme determinación que se asienta en el alma del joven Javier de ser escritor, escritor por encima de todas las cosas.



Suelo subrayar a lápiz los libros que leo y mi ejemplar de esta novela ahora es puro grafito: párrafos y párrafos marcados con ideas brillantes, comentarios agudos y conclusiones inteligentes. Y mientras leía y subrayaba me animaba a mí mismo, redactando mentalmente esta crónica y aventurando lo bien que iba a lucir con esta y aquella cita literal. No, esta vez no lo haré, bueno sólo una vez y será al final. Pérez Andújar y su forma de ver el mundo merecen leerse directamente en su pulida, directa y aparentemente sencilla prosa: es toda una experiencia. Esta primera novela se cierra bronca, sin concesiones, con dureza: la repentina pérdida del amigo del alma: Ruiz de la Hita se muda a otra ciudad (no había móviles ni Internet) y con una confesión del propio escritor.


Yo también fui un niño autodidacta en el amplio universo de los libros, mi experiencia fue distinta pero parecida a la narrada por Javier en esta novela. Los primeros libros que entraron en mi casa fueron los libros de texto del colegio de mi hermana, cuatro años mayor que yo. Leí lo que pude, asaltando la exigua biblioteca de mi Escuela Nacional Bellavista. Gracias a la veneración casi religiosa que mis padres analfabetos sienten por los libros, pude escoger y tener los libros que quise. Todos los domingos hay mercado en Canovelles, población colindante a mi natal Les Franqueses del Vallés (junto a Granollers). En Canovelles vivía mi tía Dolores, hermana de mi padre, hasta que decidieron volverse al pueblo, a Osuna en Sevilla. Aprovechando la visita dominical que le rendíamos, mi padre y yo parábamos en la librería de barrio obrero: la Ikastola (colegio en vasco y evidentemente regentada por vascos), que estaba al lado de la puerta de mi tía. Allí, yo era libre y rico, podía escoger el libro que quisiera. No nos engañemos, todos ellos eran ediciones rusticas y baratas, ediciones para obreros. Mi padre pagaba gustoso y orgulloso mi elección: su hijo leía como hacen los hijos de los catalanes ricos. Lecturas al asalto, sin guía, sin tutela, bueno, dentro de los márgenes que el fondo de una librería de barrio de inmigrantes pobres tenía en los años 70 tras el final de la dictadura de Franco. En fin, lectura gozosa con el mismo placer que nos cuenta Pérez Andújar en su Los príncipes valientes. Un amor difícil de describir al que nunca se ha envenado con él. Javier nos narra ese amor con una elección de las palabras minuciosa y mimosa, mostrando gran respeto y cariño por las herramientas de su profesión.


Como ya he apuntado son tres libros en uno. El ya comentado del amor a los libros y a la escritura, el segundo es el libro de la construcción de la conciencia de clase construida con los recuerdos de su familia, y, el tercero, son los breves ensayos sobre cultura con c minúscula, esa precisamente que ensalza majestuosamente en el pregón de las Festes de la Mercè de 2016. La cultura, esa cultura que es industria, que no requiere de subvención para sobrevivir, y por la que nunca se va a recibir premio alguno, ni reconocimiento de los muy serios y cultos próceres de la patria de piedra, que es este lamentable y fallido estado nuestro.



Andújar no reniega de dónde viene y su análisis de la realidad —de los tebeos, de las novelas, de las series de detectives americanas—, es un ejercicio de dialéctica hegeliana. Pero tras narrarnos la despedida de su alter ego y camarada de libros Ruiz de la Hita nos confiesa en esta declaración de intenciones, en las páginas 229 y 230, lo que va a ser su vida de ahora en adelante:


«Me fascinará en mi pertenencia a la masa obrera el ideal de pueblo unido, pero a la vez rechazaré este idealismo, afectado de una aristocracia literaria que me ha sobrevenido tardíamente, y poseído por un biográfico resentimiento contra la clase en que nací, producto de mi incapacidad para integrarme en ella. En esta marginación, que ya no distingo si fue voluntaria o accidental, voy a exaltar vehementemente al solitario que corre, al Pinocho de madera cuando quiere huir de su condición artesanal, y voy a aclamar a los detectives vestidos de hombres vulgares que corren como personajes de cuentos entre gigantes de cemento. Pero todavía por encima de la épica de la masa que fluye y aún por encima de la épica del hombre corre escapando de ella, me sentiré fascinado en mi exclusión por la figura marginal del teniente Colombo, que es el individuo hijo de la masa, que se aparta discretamente a un lado para anotarlo todo en su libreta de hombre que escribe, y éste es al que yo voy a querer imitar en todo momento.»


Ya me he comprado La noche fenomenal (2019). Sé que la disfrutaré como lo he hecho con esta novela. Eso sí, espero no tardar cuatro años.


Tomado de Abrir un libro

                         




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JAVIER PÉREZ ANDÚJAR

Javier Pérez Andújar nació en  San Adrián de Besós en 1965. Es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Barcelona. Su primera novela apareció en 2007, y sorprendió por su originalidad: Los príncipes valientes, a la que siguió y Todo lo que se llevó el diablo y Paseos con mi madre. También ha editado y prologado las antologías de relatos fantásticos Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos y La vida no vale nada. Fue colaborador habitual de L’hora del lector de TV3 y en la actualidad colabora en el diario El Periódico.

Tomado de Escritores. ORG
                             

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PacoMan


En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de cuatro lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad sobrevive como puede: lo que viene siendo malvivir.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando sube posts a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po

































































Actualizada el 09/12/2022