jueves, 21 de febrero de 2019

EL GRUPO LITERARIO TALIÓN DE VALENCIA, LA DE VENEZUELA.


De izquierda a derecha: Luis Alberto Angulo y Carlos Yusti. Literatura armada hasta los dientes. Fotografía de Yuri Valecillo


TALIÓN DE VALENCIA

Cuando hace más de cuarenta años me residencié en Valencia, la ciudad me era familiar. La comencé a frecuentar a partir de las vacaciones de 1959 cuando vine a visitar a mi abuela materna, establecida en La Pastora con sus hijos luego de la muerte de mi abuelo. Aquí formé una familia, publiqué un libro, enterré a mi madre y a otros queridos seres, condiciones que establecen una relación indeleble. Aunque el árbol lo sembré en una jornada nacional de reforestación en el Grupo Escolar José Vicente Undas de Barinitas, otros intentos se darían acá

Luis Alberto Angulo


Adhely Rivero . Foto de Yuri Valecillo.Tomada del libro "Rostro y Poesía". 1996



En 1977, un grupo de poetas entre los que se encuentran: Rogelia Acuña, Adhely Rivero, Carlos Ochoa, Roldán Montoya, Gelindo Casasola, Ramón Elías Pérez, Nelson Zambrano, José Miguel Rondón, Rafael Gallardo, Luis Cedeño, Eduardo Gutiérrez, Carlos Colina, Isidro Ramírez, Argenis Loreto, Francisco Marín, Pilar Notario, Pedro Sierra Graterol, Noel González, Sinecio Márquez Sosa, Régulo Cerezo y Luis Alberto Angulo, narradores como Gloria Peña Cruz, Orlando Chirinos y Noris Ojeda, estuvieron asociados brevemente al llamado Grupo Talión, una promoción de creadores intermedia respecto a las promociones literarias del setenta y el ochenta, que participa en Valencia y en Mérida vinculada extraoficialmente a las universidades de Carabobo y de los Andes. Fue asimismo un suplemento del mismo nombre encartado en los diarios regionales Urgente y Hora Cero, a partir del cual se editó en Notitarde el suplemento Trazos (Gallardo, Coronel, Marcano, Ochoski, Gloria, Joe).  


Luis Cedeño. Foto de José Antonio Rosales. Fotografía tomada de Biblióntecario


En su inicio Talión se proponía establecer vínculos efectivos entre poetas del interior del país con el fin de editar, difundir y promocionar materiales literarios producidos por noveles creadores y duchos escritores, obteniendo la colaboración de profesores universitarios como Luis B. Díaz, Miguel Galíndez, Alejandro Moreno, Inés Recca, Tomás Vasconi, Filinto Durán, Rafael Durán, Eric Núñez Lira, que intentaron por aquellos días un ambicioso y frustrado proyecto cultural al que concurrieron intelectuales como Tito Núñez Silva, Orlando Pichardo, Álvaro Montero y Enver Cordido. Ese desaprovechado plan, así como un pequeño taller de creación constituido por Rivero, Loreto, y Ramírez con la coordinación de Angulo, así como un grupo de estudio de filosofía integrado por Saúl Osío, F. Marín, L. A. Angulo, coordinado por Carlos Ochoa, son sus antecedentes orgánicos.   




Talión no constituye una cuadrilla “parricida” ni estableció manifiestos, sin embargo reaccionó con autonomía ante los espacios copados por los viejos escritores de la ciudad y los grupos empoderados alrededor de la Dirección de Cultura, los premios y las publicaciones de la Universidad de Carabobo. Sin mecenazgo institucional activan duramente en la promoción y difusión cultural. En general vienen de la militancia política de la izquierda de finales de los sesenta e inicios de los setenta. Rechazan el retoricismo de la poesía cartel de los sesenta y comienzan igualmente a buscar una salida al laconismo de gran parte de la poesía de los setenta. Intuyen que se ha abierto una brecha intolerable entre la creación y la vida cotidiana. Se resienten del apoliticismo como del conyugio con el poder establecido de una intelectualidad otrora subversiva.


Gelindo Casasola. Fotografía de Gabriel Pilonieta


TALIÓN intentó sembrarse como un movimiento, que tomando distancia con el discurso patriotero, se declaraba bolivariano. Apoya el Encuentro de Cultura Aquiles Nazoa, el taller de creación libre, las lecturas públicas y la participación. Lo más gratificante según sus fundadores, fue trabajar directamente en todo el proceso de hechura de un texto -desde la concepción escritural hasta su diseño, impresión y distribución-, experimentando un vínculo directo con el mundo en donde creyeron cimentar su propuesta.

E-mail: luisalbertoanglo2015@gmail.com


Tomado de Notitarde.

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Luis Alberto Angulo (Barinitas -Estado Barinas, 1950). Los libros "La sombra de una mano" (Monte Ávila Editores, Colección Altazor. Caracas, 2005), y "Fusión poética" (Universidad de Carabobo, Valencia - Venezuela, 2000), recogen cinco de sus poemarios publicados a partir de 1982. Premio del IV Concurso Internacional Poesía UC, por "Antípodas" (1994). Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo de Calabozo Dr. Francisco Lazo Martí, por "Fractal". Premio de Poesía Universidad Rómulo Gallegos por "De Norte a sur". Es coautor de "Viento barinés" (UC, 1978), "Rostro y poesía" (UC, 1996), "Setenta poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano" (Minci, 1977), y antólogo de "Poemas de San Juan de la Cruz" (Cuadernos Cardinal, UC 1992), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, 2006), "Antología poética de Ernesto Cardenal" (Monte Ávila, 2005). 


Enlaces Relacionados:









miércoles, 20 de febrero de 2019

JUAN LISCANO: EL INVIERNO DE UN POETA. Una entrevista en 1991




La Otra Memoria/ Crónicas del Olvido

“JUAN LISCANO: EL INVIERNO DE UN POETA”


Entrevista realizada por Juan Antonio González.


1.-


El domingo 17 de noviembre de 1991, el periodista Juan Antonio González se reunió con el poeta y ensayista Juan Liscano y de esa entrevista surgieron datos que procuraron un perfil del autor de “Cármenes”. Este trabajo periodístico fue publicado en La Revista de Caracas, un encartado del Diario de Caracas, cuando ese diario era una las más fascinantes empresas informativas de Venezuela. Dirigía esa revista Luis Lozada Soucre, y entre sus redactores destacaban Carmen Teresa Valdez, Erika Tucker, Juan Antonio González y Antonio Fernández. Entre las firmas que también eran una fiesta en esas páginas estaban Miyó Vestrini y Salvador Garmendia.


Alberto Hernandez





2.-

Quien mira la portada de le revista se encuentra con el poeta Liscano sentado en su biblioteca y de fondo el lomo de los libros. Mira como encantado, mientras sus dedos se entrecruzan. Su mirada intenta adivinar lo que piensan los lectores de su pose. Liscano tiene pinta de galán, de hombre elegante. Quien lo describe, los hace desde un fragmento de Hermann Hesse, desde aquel lejano Siddharta que aún se acerca desde el color verde de la portada de aquella vieja lectura. En ese sentido, González precisa: “La comparación entre el personaje de Hesse y Juan Liscano fue inevitable. Ambos tienen en común esa búsqueda deliberada, casi enfermiza, de sí mismos…”


Ante la obligada pregunta de cómo era la Caracas de sus primeros años de vida, Liscano, nacido en 1915, respondió:

“-¿Recuerdos? La verdad es que yo no tengo recuerdos de Caracas, sino de ese tiempo, porque la actual Caracas no hay por qué recordarla; la estoy viviendo y es espantosa además. En realidad, esta ciudad dio el vuelco espantoso que presagiaba este caos, más o menos hacia 1956. Hasta esa época mantuvo cierta estructura de ciudad vivible. Yo nací de Balconcito a Altagracia pero vivió en la casa de mi abuelo, el general Vellutini, porque mi madre enviudó y nos trasladamos a vivir a casa de su mamá, de Cuartel Viejo a Pineda. Prácticamente allí transcurrió mi infancia, con los intervalos de mis idas a Europa”.


La historia familiar continúa. Con la muerte del padre, Liscano ingresa a un mundo en el que la madre lo era todo:


“-Mi madre me hizo confidente constante de sus recuerdos de mi padre, de su valor, su simpatía, su virtud. Me leía sus cartas de amor y los artículos líricos que él escribió antes de graduarse de abogado y convertirse en jurista. Entonces, claro, ella suscitó en mí el mito del artista que era mi padre, del lírico que era mi padre. Eso creció con el correr del tiempo y cuando llegué a la adolescencia decidí ser escritor, poeta…”


De allí en adelante comenzaron los problemas con su madre, quien quería que él se graduara de abogado. Se muda de casa y comienza a trabajar en la Junta de Cooperación Cultural dela Secretaría de Educación, lugar donde tuvo como jefe a Gonzalo Barrios.




3.-

Pasados tropiezos y ganas de conocer el país, se instala por unos meses en la Colonia Tovar donde nace, se consolida, su vocación por la llamaba cultura popular. Recorre todo el país grabando, escribiendo, tomando datos.


Se encuentra con la obra de Lawrence y lo sigue casi al pie de la letra en cuanto a la “vida individualista y la crítica a la civilización contemporánea con una proposición de reorganización psicológica partiendo de la sexualidad que, según él (Lawrence), estaba alterada en nuestro tiempo. Me convertí en lawrenciano y para eso era necesario romper con la civilización”. 


Es cuando, decide irse a la Colonia Tovar donde establece relación con un campesino que lo hace –en tres meses- entender el sentido de la vida retirada, lejos de la ciudad.


Colonia Tovar

En 1939 retorna a la capital. Ese año escribió su primer libro: “8 Poemas”: “Eran unos poemas vociferantes”, le confesó al periodista. 


En el recorrido por el país reunió suficientes elementos para luego formarse como folklorista. Su poesía –desde la vocación fundada en Lawrence- lo inclina a expresar:


“-¡Yo siempre escribía, vivía poéticamente. Lo que tenía en la cabeza era el amor lawrenciano, que tenía que ser una cosa casi cósmica, donde todo era idealizado (…) quería un amor telúrico, partiendo de la raíz profunda de la sexualidad, como una iluminación, terminaba en la metafísica y en el encuentro casi místico. Cosa que evidentemente no logré ni he logrado”.




4.- 

Un intertítulo anuncia las estaciones de Liscano, su tiempo, su pasado, su presente y su futuro. Destacó que siempre vivió en poesía. 

El periodista resume: “Esa etapa de formación poética (Lawrence), el folklore, la magia popular se enriqueció con los que el mismo Liscano califica de una búsqueda “menos pueril”: la de la identificación con los mitos de la humanidad. El toro. La diosa madre, el deseo, todos, dan origen a una producción literaria en la que destacan “Humano destino” (1949), “Tierra muerta de sed” (1954) y “Nuevo mundo Orinoco” (1959), entre otros”.

Liscano sigue: “Todo eso está volcado hacia afuera. Nunca hablo de mí, no hay introspección en ella. Toda mi aventura existencial, erótica, sexual, está confundida con la proyección hacia el Nuevo Mundo”.

Va al exilio en 1953, expulsado por Pérez Jiménez. Y en Europa escribe “Cármenes”, un libro de contenido erótico, en el que tierra y mujer se hacen el mismo personaje. 

El presente que le tocó vivir durante los días de esta entrevista fue “sin las tormentas y los extravíos del verano. Quiero llegar a una capacidad de autocontrol, de paz y de preparación para la muerte. Soy un hombre que cree en el más allá. Quiero que mi muerte sea una cosa serena, aceptada, llena de luminosidad y sin angustias. Eso es lo que me guía hoy”.




5.-

Venezuela estuvo entre sus preocupaciones. Dijo que el país se estaba desintegrando por culpa de los gobiernos que se han sucedido en los últimos 30 años. 

Para cerrar: “Sobre el futuro: ´escribir libros expresando mis conocimientos de la muerte y cultivar relaciones positivas”.

Y ahora, el silencio. La poesía está en sus libros y su vida, lejana, muy lejana.


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 
Enlaces Relacionados:


"Venezuela, me desespera por ella misma, por nuestra incapacidad de hacer y de ser, por las frustraciones reiteradas"

Juan Liscano: el escritor Olvidado.

Entrevista al poeta venezolano publicada en la Revista Cabala


 

martes, 19 de febrero de 2019

DOCE NOTAS ACERCA DE LA NOVELA DE MISTERIO DE RAYMOND CHANDLER


Raymond Chandler


Estimados amigos 


Hoy compartimos con ustedes esta nota tomada del blog Decálogos Literarios

Esperamos que la entrada sea de su agrado.


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El anterior Decálogo para escribir novela policíaca de Raymond Chandler es el más popular, pero es bastante condensado. En una reciente relectura de un libro maravilloso, EL GENERO NEGRO, de Mempo Giardinelli, encontramos que el tema se profundiza, se exploran cada uno de los enunciados y se recopilan otros más, con el valor agregado de provenir de unos de los decanos de la novela negra, considerado entre los tres más importantes escritores de la literatura norteamericana. ( él mismo admitía solo a Faulkner y a Hemingway por encima).



  Veamos esta joya: 




"Inmediatamente después de tales notas, y al margen de ellas, figuran algunas anotaciones del propio Chandler que constituyen un material riquísimo porque representan el más profundo pensamiento chandleriano sobre el género negro.


Mempo Giardinelli. Imagen tomada del diario Correo 

He aquí algunos extractos de esos apuntes titulados “Twelve notes on the mystery novels” que traduje para las primeras ediciones de este libro:

DOCE NOTAS ACERCA DE LA NOVELA DE MISTERIO:

1.-Debe ser una novela con credibilidad, tanto en sus situaciones como en el desenlace; con acciones, personajes y circunstancias plausibles (no se valen los finales tramposos ni las manidas historias de “círculos cerrados”. Nada de elaborar escenarios tan sofisticados como los de Agatha Christie en Asesinato en el tren a Calais).


2.-Debe ser técnicamente solvente, sólida, tanto en el método de asesinar como en el de detección. Nada de venenos fantásticos ni efectos falsos. Si el detective es un policía, debe proceder como si lo fuera y tener la mentalidad y el físico de uno de ellos. Conan Doyle y Poe fueron primitivos en este arte. Ellos hicieron cosas que hoy no pueden admitirse (también las policías eran rudimentarias en sus tiempos). Conan Doyle mostró que no sabía todo acerca de Scotland Yard y sus hombres. Christie comete la misma estupidez.


3.-Hay que ser muy honesto con el lector, algo que siempre se dice pero no siempre se hace. Los hechos importantes no solo no hay que ocultarlos; tampoco hay que distorsionarlos con falsos énfasis. Y los hechos no importantes no deben ser proyectados como si lo fueran para engañar al lector. Este debe tener todos los elementos para resolver el problema; tampoco crear tramas que exijan conocimientos especiales en los lectores.


4.-Debe ser realista, tanto en los personajes, como en escenarios y atmósferas. Debe tratarse de gente real en un mundo real.


5.-Debe haber una historia convincente y sólida, aparte de los elementos policiacos. La investigación en sí misma debe ser una aventura digna de ser leída.


6.-Para lograr esto, la historia debe contener algo de suspenso, aunque sea solo intelectual. Esto no quiere decir que deba haber amenazas y menos quiere decir que el detective deba vivir amenazado gravemente. Debe haber conflictos, físicos, éticos o emocionales y solo algunos elementos de peligro en el más amplio sentido de la palabra.




7.-Debe haber colorido, elevación y cierto brío en la narración.


8.-Debe tener la suficiente simpleza esencial como para ser explicado todo al final. Posiblemente esta sea una de las reglas más frecuentemente violadas. El desenlace ideal es aquel en el cual todo se revela y explica en un momento de la acción. Pero esto es raro, porque todas las buenas ideas son raras. La explicación debe ser no demasiado breve (excepto en los guiones). Pero debe ser interesante en sí misma; algo que los lectores estén ansiosos por saber y no una nueva larga historia con nuevos ambientes, nuevos personajes y nuevas complicaciones. No es juego limpio hacer que el lector retenga miles de trivialidades para después decirle que dos o tres eran las decisivas. Ni debe hacerse que el lector sepa de química, metalurgia o las costumbres de la Patagonia.


9.-Debe esperarse que el receptor sea un lector razonablemente inteligente. Aunque esta es una cuestión muy difícil de definir.


10.-La solución debe verse inevitable una vez revelada. Esta es una regla importante en cualquier ficción. Hay que hacer que el lector no se sienta trampeado ni loco, o en todo caso que sienta que el engaño es honorable.


11.-No hay que hacer todo a la vez. Si se trata de una obra de enigma, más o menos fría, no puede también incluirse una aventura violenta ni un apasionado romance. Por otra parte, una atmósfera de terror destruye un pensamiento lógico. El detective no puede estar amenazado y ser un héroe al mismo tiempo; ni el asesino puede ser una víctima atormentada por las circunstancias y a la vez un pesado.


12.-Debe penarse al criminal en un sentido o en otro, pero no necesariamente mediante la acción legal. Contrariamente al criterio popular, este requerimiento no tiene nada que ver con la moralidad. Simplemente, es parte de la lógica de la detección.


Aunque el título refiere a doce notas o reglas, en realidad son más pues hay una addenda del propio Chandler, con fecha de revisión el 18 de abril de 1948, en la que se incluyen otras trece ideas sobre el género.




ADDENDA A LOS APUNTES SOBRE LA NOVELA DE MISTERIO (EXTRACTOS) 

1.-La perfecta historia detectivesca no puede ser escrita. El tipo de mente que pueda desarrollar un problema perfecto no es el tipo de mente que pueda producir el trabajo artístico de la escritura.


2.-El camino más efectivo para concebir un simple misterio es hacerlo detrás de otro misterio. Pero eso es prestidigitación literaria. Esto es volver loco al lector, a lo Christie, haciéndolo resolver un problema equivocado.


3.-Se ha dicho que "a nadie le importa el cadáver". Pero esto es palabrería. Significa tirar a la basura un elemento valioso. Es como decir que la muerte de tu tía no te importa más que la muerte de un desconocido.


4.-Los diálogos petulantes y pretenciosos nunca son agudos.


5.-Un misterio seriado no puede hacer una buena novela de misterio. Las novelas por entregas basan su éxito en que el lector no puede leer el siguiente capítulo enseguida. En forma de libro, estos cortes dan el efecto de un falso suspenso e irritan al lector.


6.-Los asuntos amorosos siempre debilitan una novela de misterio, porque si se ha creado suspenso esto es antagónico y no complementario para resolver el problema. Los asuntos amorosos que interesan a este trabajo son aquellos que complican el problema porque agregan dudas al detective, pero los cuales al mismo tiempo uno como lector siente que no sobrevivirán a la historia. Un verdadero buen detective nunca se casa; él ha perdido las esperanzas y eso es parte de su encanto.


7.-El hecho de que el amor interese en las grandes revistas y en los guiones cinematográficos no hace que esto sea artístico. Las revistas no se interesan por los cuentos de misterio como un arte; no se interesan por ninguna escritura como arte.


8.-El héroe de las historias policiacas es el detective. Todo hace a su personalidad. Si su detective no tiene personalidad, usted creó uno muy pequeño. Y así tendrá muy pocas buenas historias de misterio. Naturalmente.


9.-El criminal nunca puede ser el detective. Esta es una vieja regla. Por esta razón: el detective por tradición y definición es el buscador de la verdad. Y es una amplia garantía para el lector que el detective siempre esté en su lugar.


10.-La misma imposición debe aplicarse en las historias en primera persona en que el narrador es el criminal. Personalmente, creo que las narraciones en primera persona pueden ser acusadas de deshonestidad, porque posibilitan la supresión del razonamiento del detective al tiempo que solo dan cuenta de sus palabras y actos. El detective toma decisiones que no se dan a conocer al lector: dice los hechos pero no explica lo que esos hechos producen en su mente. ¿Es esto una convención permisible o es fraude? Para mí es fraude, porque el lector debe llegar al desenlace junto con el detective.


11.-El asesino nunca debe ser un loco. El asesino no es tal si no ha cometido asesinato en el sentido legal.


12.-Hemos dicho que no hay posibilidad de perfección absoluta en las obras de misterio. Por la razón que dimos en la primera nota y por otra: la actitud del lector consigo mismo. Hay lectores de todas clases y de muchos niveles de cultura: está el adicto al enigma, que establece una competencia entre su agudeza y la del escritor, y si él adivina la solución se siente ganador; está el lector que solo se interesa en sus sensaciones de sadismo, crueldad, sangre y muerte (algo de esto hay en todos); una tercera clase es el lector “preocupado-por-los-personajes", al que no le preocupa mucho la solución; la cuarta clase es la más importante, y es el intelectual literario que lee estas novelas porque éstas son casi las únicas clases de ficción que no le quedan grandes. Estos lectores saborean el estilo, las caracterizaciones, los vaivenes de la trama y demás virtuosidades mucho más que la solución. Pero usted no puede satisfacer a todos los lectores. Yo, como lector, casi nunca trato de encontrar la solución al misterio. Simplemente, no considero importante la lucha entre el escritor y el lector. Para ser franco, creo que esa lucha es un entretenimiento para tipos de mentalidad inferior.



13.-Se ha sugerido que toda ficción depende, en cierta forma, del suspenso. Pero la técnica del suspenso es una cualidad del escritor. Responde más bien a esa curiosa dualidad psicológica en la mente del lector, que le permite preocuparse por lo que hay escondido detrás de la puerta pero a la vez sabiendo que el héroe o la heroína no morirán. ¿Qué es lo que crea este efecto? De las muchas posibles razones, yo sugiero dos: la inteligencia y las emociones funcionan en niveles distintos. La reacción emocional ante las imágenes visuales y los sonidos, o las evocaciones ante las descripciones literarias, son independientes del razonamiento. El primitivo elemento del miedo nunca está lejos de la superficie de nuestros pensamientos; cualquier cosa que lo llame puede derrotar a la razón por un rato. La otra razón es que en cualquier tipo de literatura u otras proyecciones la parte siempre es más determinante que el todo. La escena que el lector tiene ante sus ojos es la que domina sus pensamientos. Es al final que el libro, visto como un todo, será recordado y considerados sus méritos, pero durante la lectura el factor dominante es el capítulo.



Tomado de Decálogos Literarios