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martes, 25 de junio de 2013

El exilio permanente. Entrevista a Fatma El Medi Asma, presidenta de la Unión Nacional de Mujeres Saharaui




20 de abril de 2012

El Sahara Occidental fue conquistado primero por España y, después, por Marruecos. Estas sucesivas ocupaciones tuvieron y tienen efectos directos sobre la vida de las mujeres. Además de la pobreza y la opresión, su propia cosmovisión está amenazada: las abuelas ya no son las jefas de familia ni se protege como antes a las mujeres en caso de divorcio. Fatma El Medi Asma, líder de la resistencia de las saharaui en Argelia, visitó la Argentina y conversó con Las 12 para dar a conocer una historia con muchas más riquezas que el mito occidental de la nada en el desierto.


Por Luciana Peker

Fatma El Medi Asma es la presidenta de la Unión Nacional de Mujeres Saharaui. Ella tuvo que huir de Sahara Occidental, su país, cuando tenía siete años, por un camino que duró tres días y fue el más duro de sus 42 años de vida, hasta llegar a un campo de refugiados en Argelia, igual que otras 173 mil personas, principalmente, mujeres y niños/as. Habla en castellano porque España colonizó su país hasta que, sin tregua, fue invadida por Marruecos. Hoy lucha por la independencia de su territorio. Pero también por las condiciones de las mujeres que viven en Sahara, relegadas a la pobreza, a pesar de las riquezas de la región, por la falta de educación y, por lo tanto, de trabajo. No hay una sola universidad en un país que se pretende autónomo, pero Marruecos tilda de provincia.

La inequidad de la soberanía se complica con la tradición. La cultura marca que las mujeres deben quedarse a cuidar a sus padres. Y si ellas no pueden irse, ni pueden estudiar donde están, no logran capacitarse ni avanzar. Todo complota contra ellas.

Pero son otras mujeres las que luchan por su independencia y por la cosmovisión de su cultura que, lejos de los prejuicios occidentales sobre el Islam, defiende la libertad de las mujeres de casarse y divorciarse, de tener hijos con hombres distintos, les da el lugar de mayor autoridad familiar a las abuelas y protege absolutamente a las esposas (en lo social y económico) frente a un divorcio.

Fatma visitó la Argentina y se reunió con organismos de derechos humanos y las Madres de Plaza de Mayo para pedir apoyo en su reclamo de soberanía. Ella contó su vida a Las/12 en una historia que empieza con una carretera de huidas y partos entre gritos y muerte. Una historia que le pesa. Pero que también ella quiere relatar para construir futuro en ese camino por el que ella quiere regresar a su país cuando sea –nuevamente– un país.

LA RESISTENCIA ESPUMANTE

Ella tiene tres hijos –y otra hija más que murió– y un marido. Estudió en Libia. Pero tuvo que volver al campamento cuando su padre murió para cuidar a sus diez hermanos. Pero no está atada a la penumbra, sino dispuesta a la liberación. De visita por Brasil y Argentina se la ve envuelta en una tela liviana, en una semana porteña de abril que sorprende por no dar lugar a la brisa del otoño, pero que a ella, viniendo del Sahara, la sorprende que se la designe como calurosa. La tela la recubre de cuerpo entero y también su cabeza. El vestido se llama melpha. No luce igual que una occidental y eso se nota, más que en el departamento en el que se aloja, cuando se sale al pasillo o a la calle y, simplemente, estar cubierta marca la diferencia.

Una pregunta clave es si la desnudez occidental nos libera o nos ata a la esclavitud del cuerpo homogénico. Pero, más allá de ese debate, su tela se diferencia de otras burkas, sotanas, polleras, pelucas o coberturas de diferentes interpretaciones de las religiones que judíos, musulmanes y católicos vuelcan como una posible opresión textil sobre sus fieles. La melpha de Fatma no sólo es liviana –como un gran pareo– sino que además sus tonos lilas le dan una vivacidad que, ni siquiera a través del prejuicio del juego de las diferencias, da lugar a verla como una mujer tapada de sí misma.

La liviandad también se acompaña por su amabilidad. Ella está descalza por rito con sus pies pintados de un color morado y apoyados sobre una alfombra. Pero no pide a sus comensales que la sigan. Parecería una decisión de respetar su camino sin exigir que todos los pies anden por su mismo recorrido. Habla un español –su tercera lengua después de árabe y hassania– tan llano que una causa que parece tan lejana como la independencia de Sahara se vuelve cercana, comprensible, tan propia aunque su continente sea Africa y sus vecinos de enfrente sean las islas Canarias.

El territorio que ella defiende y del cual proclama la bandera verde, blanca, negra y roja está conquistado por Marruecos y signado por muros que superan a los ladrillos que ya cayeron en Berlín o que todavía siguen entre Israel y Palestina. Su lugar de exilio es un campamento de refugiados en la frontera del Sahara con Argelia. Pero su raíz común es la conquista de España que terminó en 1975, pero que Marruecos invadió inmediatamente. En ese momento ella huyó a Tinduf. Ahora son 500.000. Tal vez muy pocos para hacer peso. Pero muchos para seguir con el sometimiento.

Su religión es la islámica. Ella cuenta de diferencias. Pero diferencias que tejen orgullos o distinciones. Ninguna frontera infranqueable. También cuenta de las riquezas de su país en pesca, para derribar el mito de la arena infinita, y en minería. “Nuestra riqueza fue nuestra condena a la pobreza”, sentencia Fatma y la sentencia recuerda al destierro que el escritor Eduardo Galeano relató en Las venas abiertas de América Latina, que sin duda ya irrumpió con la lógica del despojo como efecto de la posesión en Oriente y Africa, desde el valor del oro en Potosí –que convirtió a Bolivia en campo de arraso de sus riquezas y de la pobreza de sus habitantes– hasta las actuales peleas por el oro, el gas, el petróleo y el agua que atraviesan la actualidad en la visita en que Fatma visita Argentina. Tan cerca, tan lejos. Tan raro, tan igual.
Es por eso que para acercarse –o mostrar lo cerca que estamos– es que ella viajó hasta Argentina y, ya en la entrevista, las palabras tienen un ritual que las hace desear. Ella acerca a sus comensales el mayor de sus agasajos: un té saharaui: un manjar, una bienvenida, una ronda de afecto, una metáfora.

El té viene con ella. No está procesado, ni elaborado, ni molido, ni puesto en saquitos. Son hebras sin contaminantes que conservan su sabor natural. Pero, en verdad, la pureza no es su distinción. El sabor se asemeja al del té verde. Hasta ahí sus sabores de raíz oriental y nuestros sabores abiertos a volvernos sommeliers en catas podrían suprimir la sorpresa en la garganta. El secreto está en el encanto de las manos. El cobijo de las tacitas. La corriente que produce la infusión beduina en su inquietante ir y venir.

No hay palabras antes del té, ni palabras sin té. El encuentro tiene que ser regado con un sorbo cálido. Ella sirve la yerba en la tetera caliente. Sirve en tres vasos –pequeños, un convite al sorbo más que a un trago largo– y cuenta que la tetera tiene que alcanzar hasta tres reposiciones. Ella vuelca la mezcla. Pero el elixir de su propia cultura no está en lo que se vuelca, sino cómo se vuelca: una, dos, tres veces de un vaso a otro, hasta que el calor y el frío se dejan confundir y se mezclan, hasta que el líquido se mixtura de aromas y texturas y se vuelve espuma. La ceremonia crece hasta volverse suave manjar: bienvenida.

“Está muy mal visto si vas a una familia y no te ofrecen té. Sobre todo la gente beduina que suele trasladarse de un lado a otro en camello y, aunque no tengan comida (también, generalmente, carne de camello), para ellos el té es todo –relata–. Después la persona puede tomar tres vasos. El primero es ‘amargo como la vida’, el segundo ‘dulce como el amor’ y el tercero ‘suave como la muerte’. El té es una forma de mirar la vida.”

Fatma mira la vida desde un lugar que no es el suyo, desde los siete años, cuando huyó de Sahara Occidental, por la invasión de Marruecos, en 1975 y se trasladó hasta un campo de refugiados en un desierto ubicado en Argelia. Desde 1884 su tierra había sido colonia española –nos une ese antecedente histórico–, pero cuando Europa abandonó el poder Marruecos no dejo lugar para la independencia. “La invasión marroquí fue cuando España empezó a retirarse”, apunta.



miércoles, 22 de agosto de 2012

Escritores saharauis, españoles, latinoamericanos y guineoecuatorianos solicitan al I. Cervantes la protección de la lengua española en el Sahara Occidental





Madrid, 16 de abril de 2012


El pasado lunes 16 de abril los escritores saharauis Sukeina Ali Taleb y Bahia M.H. Awah, la escritora española Ana Rossetti de la Plataforma Escritores por el Sahara y el profesor Juan Carlos Gimeno, miembro del Comité Internacional por la creación de la Universidad saharaui de Tifariti, entregaron en la sede del Instituto Cervantes de Madrid una carta abierta firmada por 235 escritores, lingüistas, editores, hispanistas y profesores de varias nacionalidades: saharauis, latinoamericanos, estadounidenses, españoles, guineoecuatorianos y de varios países europeos. Las firmas están encabezadas por el uruguayo Eduardo Galeano, Javier Reverte, Manuel Rivas, Alberto Vázquez Figueroa, Lucía Etxbarria, Luis Leante, el editor Jorge Herralde, o el guineoecuatoriano Donato Ndongo-Bidyogo, entre otros. La carta, en la que solicitan la protección de la lengua española en el Sahara Occidental, está dirigida al nuevo Director del Instituto Cervantes el Sr. D. Víctor García de la Concha. Los 235 firmantes solicitan del Cervantes el desarrollo de iniciativas con una mayor implicación de la institución en el sostén de la lengua española en los campamentos de refugiados saharauis, con las siguientes propuestas: suministrar libros de texto en español para niveles de primaria, secundaria y bachillerato; ayuda a la formación de maestros saharauis de español; facilitar cursos y formación a estudiantes saharauis, por ejemplo a través de las sedes del Cervantes en Argel y Orán, y colaboración con la Comisión Internacional Promotora de la Universidad de Tifariti en la creación de la Academia Saharaui de la Lengua Española.


Bahia M.H. Awah, Sukeina Ali Taleb y Ana Rosetti


En la misma línea los escritores reclaman de la institución abrir un espacio a los escritores saharauis en español dentro de la actividad cultural y académica del Cervantes, tanto en España como en las sedes del Instituto en el extranjero.





Relación de escritores y escritoras que solicitamos la presencia del Instituto Cervantes  en los campamentos de refugiados saharauis, y el apoyo a proyectos de difusión y conservación del español en el Sahara.




  • Eduardo Galeano -  Escritor. Montevideo, Uruguay


  • Manuel Rivas -  Escritor y periodista. Galicia, España


  • Javier Reverte -  Escritor. Madrid, España


  • Luis Leante-  Escritor y profesor. Alicante. España


  • Lucía Etxebarria -  Escritora. Madrid, España


  • Jorge Herralde -  Editor y escritor. España


  • Fernando Álvarez Montalbán -  Responsable del Dpto. de Formación Continua de Profesores de Español en la Universidad de Uppsala, Suecia.


  • Alberto Vázquez Figueroa -  Escritor. España


  • Javier Tomeo -  Escritor. España


  • Ana Rossetti -  Poeta. Madrid, España


  • Pablo-Ignacio de Dalmases Olabarría -  Escritor. Barcelona, España


  • Gonzalo Moure -  Escritor. España


  • Ricardo Gómez -  Escritor. España


  • Eduardo Soto Trillo -  Escritor. España


  • Mª Jesús Alvarado -  Escritora. España


  • Juan R. Tramunt Rubió -  Escritor. Agüimes, Gran Canaria, España

sábado, 30 de junio de 2012

Solicitud de la presencia del Instituto Cervantes en los campamentos de refugiados saharauis.



Ilustración tomada de aquí


Estimados Amigos:

Recientemente nombraron  a Víctor García de la Concha, como Director del Instituto Cervantes.

Mediante el escrito adjunto un grupo de escritores y artistas pretenden hacer llegar al nuevo máximo responsable de la institución, que pretende hacer crecer la influencia de nuestra lengua y nuestra cultura por el mundo, la necesidad de que el Instituto tenga presencia en el Sáhara Occidental. 

Especialmente en los campamentos de refugiados de Tinduf. Las razones son de sobra conocidas: los vínculos históricos entre España y la antigua colonia, la fortaleza, a pesar de la dureza de la vida para los saharauis en los últimos 30 años, de la presencia cultural española entre los habitantes del Sáhara Occidental y, en última instancia, la necesidad de hacer llegar a los saharauis la voz de ánimo de nuestro pueblo y nuestras instituciones.

Te  invito a sumarte, como al resto de la familia de poetas y escritores de habla hispana, que apoyen la causa sahararui, a la firma de la carta. Puedes hacer llegar tu adhesión a los autores de la iniciativa, en la persona del escritor saharaui: 

Bahia M.H.Awah,
correo electrónico: bahiaawah@yahoo.es

Os iremos informando de las gestiones realizadas. 

Un saludo,

Bahia


Bahia M.H.Awah


*******


AL DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES

Sr. D. Víctor García de la Concha

Asunto:       Solicitud de la presencia del Instituto Cervantes en los campamentos de refugiados saharauis.

Remitida por: Escritores en lengua española, saharauis, africanos, españoles y latinoamericanos.

Estimado Sr.:

Permita, en primer lugar, que le expresemos nuestra felicitación por su nombramiento. Nos dirigimos a Vd. un grupo de escritores de diferentes nacionalidades que tenemos en común escribir en la lengua de Cervantes y la preocupación por el olvido de las instituciones culturales españolas respecto a la protección del uso del español en el Sahara Occidental.

sábado, 4 de diciembre de 2010

PRESENTACIÓN DEL CUADERNO Nº 4 DEL PARLATINO: "REPÚBLICA SAHARAUI: TRES MIRADAS". LIBRERÍAS DEL SUR VALENCIA, SÁBADO 11 DE DICIEMBRE DE 2010







El Parlatino, el Grupo Li Po y el Grupo literario Enriqueta Arvelo Larriva tienen el honor de presentar el Cuaderno Nº 4 del Parlamento Latinoamericano "República Saharaui: Tres Miradas", en solidaridad con este pueblo del Sáhara Occidental. La cita es el sábado 11 de diciembre de 2010, 10 am, en Librerías del Sur Valencia y se contará con la intervención del embajador de la República Saharaui, el diputado Gustavo Hernández y el ensayista José Carlos De Nóbrega. No faltes, acude a este evento de contristación con el pueblo saharaui.