Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Caeiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Caeiro. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de mayo de 2015

La escritura:

Un vuelo sin motor






Estimado Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir un nuevo ensayo de nuestro amigo el escritor valenciano, afincado en el estado Bolívar, Carlos Yusti.

Deseamos disfruten del texto.


*******






Aunque parezca anómalo la escritura es una actividad en solitario, pero la vida del escritor es todo lo contrario y allí están esos versos de Alberto Caeiro: No tengo ambiciones ni deseos. /Ser poeta no es una ambición mía./ Es mi manera de estar solo.



Retrato de Alberto Caeiro


Al parecer se equivocaba Fernando Pessoa, a través de la voz de su heterónimo Caeiro, ser poeta es estar solo en la multitud, cuestión que aplica para los escritores en general.



Voltaire escribió que lo más funesto de la profesión de escritor era la inquina y envidia de los otros escritores, sin mencionar a los necios que mezclan espíritu de venganza y fanatismo para hacerle la vida a cualquier escritor un infierno portátil que le acompañará hasta la tumba.

Retrato de Voltaire, por Nicolas de Largillière



Mi ideal de escritor era ser carcomido por el insomnio y el hambre que encerrado en su desaliñada buhardilla, y de espaldas al mundo, se enfrascaba a su tarea de escritura sin impórtale que su gran obra se publicara. Pero esta idealización romántica del escritor escondido en su torre de marfil jamás tuvo adeptos entusiastas entre mis amigos de farra y bohemia literaria. Para ellos el escritor ideal era ese que se inmiscuía en los vaivenes sociales y era un militante fervoroso por la redención de los pueblos sojuzgados.





Por un tiempo estuvo bien visto que escritores y poetas nadaran a contracorriente, que fueran el tóxico idóneo  para espantar las moscas de la rutina y el bostezo social. Nunca declarados abiertamente de izquierdas, pero cuya actitud de desaliño y desplanche contracultural los ubicaba en esa orilla de intelectual progre. Esto les permitió darle mucha plusvalía curricular a su estado incivil y entrar por la puerta de servicio a las instituciones (burguesas) culturales que despreciaban, pero las cuales les permitiría subir un nuevo peldaño social y retomar su obra con más fiambre contestario.





Si uno no es un Rimbaud de barriada pobre es necesario fajarse bastante para convertirse en un lector más o menos solvente y luego comenzar a garrapatear los primeros poemas y los primeros gritos de literatura incomprendida y toda esa broza tan panfletaria, pero eficaz. Si estudias es sencillo obtener un título en letras que te certifique como escritor, pero si eres autodidacta y quieres escribir el ambiente se vuelve enrarecido y tus amigos de antaño (con los cuales hiciste algunos maratones en las barras de los peores bares de la ciudad) ya graduados en letras, y con cargo cultural incomparado, han desarrollado ciertas pezuñas y algunos hábitos siniestros de “llena esta planilla para escribas en la revista” o “recibimos tu artículo para el suplemento, pero al director no le convence el tono”…A pesar de todo uno sigue en ese vuelo sin motor que es a fin de cuenta la escritura.



Con el pasar del tiempo uno se percata que los escritores conforman un gremio como los demás donde hay muchos que hacen las veces de escritores, en donde sobra mucha carpintería literaria y poca creación, mucha gramática encuadernada sin vida y por supuesto están los consabidos escritores de café y farra que en la cabeza tienen muchos Macondos por escribir, pero que jamás llegan a papel alguno. También hay escritores-profesores preocupados por la tesina de acenso y el ensayo de literatura comparada para cerrar con broche dorado el año sabático. Por supuesto sobran los relacionistas públicos de siempre que consiguen las becas, los premios, las páginas culturales y los cargos de cultura, para ellos la escritura ha quedado reducida al informe del mes o al memo correspondiente.

Henri Michaux


 
La escritura creativa sigue siendo una actividad de solitarios. A menudo a muchos escritores su trabajo los ha llevado a estar más solos. Samuel Beckett cuando lo llamaron para informarle que había ganado el nobel de literatura, sólo atinó a decir: “Que gran calamidad”. Todo aquello acabaría con su morosa y solitaria tranquilidad. Desde hace años se había apartado de todo (y de todos) e incluso estaba sometiendo su escritura a una depurada aproximación al silencio. Henri Michaux, antes de morir, le comentaba a Cioran que le habían llamado de una editorial para publicar sus poemas en una edición de cincuenta mil ejemplares, cuando el lo que quería era volver al principio cuando apenas publicaba un delgado libro que alcanzaba apenas el tiraje de 40 ejemplares. Juan Carlos Onetti terminó tumbado en una cama en España acompañado de su mujer y un perro. Ernesto Sábato en completa soledad comenzó a pintar unos cuadros fríos y oscuros. La lista podría incluir a Clarice Lispector, César Vallejo, Roberto Arlt, Alejandra Pizarnick, Argenis Rodríguez y un extenso etcétera.




Juan Carlos Onetti



Terminar solos y traspapelados con los personajes ficticios es un fracaso menor en comparación con ese que tiene que ver con la creación o como lo ha escrito Enrique Vilas-Mata:  “En cualquier caso, el auténtico y verdadero gran fracaso del escritor, aquel que alcanza a tantos, llega siempre con puntualidad, generalmente muy temprana. Es un fiasco doloroso, íntimo. Llega cuando no podemos reproducir con fidelidad lo que a acabamos de pensar y querríamos haber escrito. Llega cuando comprendemos que no hemos podido ser fieles a la ambiciosa idea que nos habíamos propuesto al comenzar un libro o un artículo”.



No sé a dónde me llevará la escritura. Desconozco cual es el destino de este vuelo sin motor, si me estrellaré como tantos otros o seré capaz de planear con cierto arte y aterrizar lo mejor posible.





Siempre me resultó trágica, con risa nerviosa de fondo, esa anécdota de Raymond Roussel quien después de publicado su primer libro (costeado de su bolsillo ya que tenía bienes de fortuna) salió a la calle muy envarado a dar un paseo, con su libro bajo el brazo, sintiéndose un artista, un gran escritor. Su paseo sólo buscaba que la gente al verlo se precipitara a felicitarlo por su libro o que al menos lo reconociera y lo saludara como un autor editado, pero nada. La gente pasaba a su lado y lo ignoraba por completo. Deprimido y al borde de un colapso nervioso se sentó en el banco de una  plaza y sintió el metal frío del fracaso mordiéndole las entrañas.





Las palabras te llevan a todos lados y a ninguno. La realidad no satisface nuestras expectativas y hay una urgencia de enriquecerla, magializarla leyendo mucha literatura. Escribir es muchas veces un malentendido, es ese día en el que cargas el paraguas y no llueve, es como cuando quedas a encontrarte con la mujer que amas en un sitio determinado y no encuentras el sitio. Escribir es tratar de que la realidad se desplace hacia la desnudez poética, para que lluevan paraguas en un día radiante, es esa mínima posibilidad para que la vida se torne una elemental metáfora, algo simple en su metafórica complejidad o como escribió Enriqueta Arvelo Larriva: “Sencilla como ese hilo sin perlas”.


Carlos Yusti

  Tomado de Arte Literal

  *******




 Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaiones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal.






domingo, 28 de febrero de 2010

EL TAJO: Un poema de Alberto Caeiro de El Guardador de rebaños



Rio Tejo (Vila Velha de Rodão). Fotografía tomada de aquí



Estimados Amigos, cumpliendo con la petición que nos hicieron. Hoy publicamos tres versiones del poema de Alberto Caeiro que publicamos en la entrada dedicada a las ciclovías y la poesía. 

Esperamos sea de su agrado.



Alberto Caeiro imaginado por el pintor Almada Negreiros




      EL TAJO es más bello que el río que corre por mi pueblo
      Pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi pueblo
      Porque el Tajo no es el río que corre por mi pueblo.
      El Tajo tiene grandes barcos
      Y navega en él todavía,
      Para aquellos que ven en todo lo que allá no está,
      La memoria de las naves.
      El Tajo desciende de España
      Y el Tajo entra en el mar en Portugal.
      Eso todos lo sabemos.
      Pero pocos saben cuál es el río de mi pueblo
      Y hacia adonde va
      Y de dónde viene.
      Y por eso, porque pertenece a menos gente,
      Es más libre y más ancho el río de mi pueblo.
      Por el Tajo se va al Mundo.
      Más allá del Tajo está América
      Y la fortuna para los que la encuentran.
      Nadie pensó nunca en lo que hay más allá
      Del río de mi pueblo.
      El río de mi pueblo no hace pensar en nada.
      Quien está a su orilla sólo está a su orilla.
Traducción:Miguel Ángel Flores

///


El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea,
pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi aldea
porque el Tajo no es el río que corre por mi aldea.
El Tajo tiene grandes navíos
y todavía navega en él,
para quienes en todo ven lo que ya no existe,
la memoria de las naos.
El Tajo baja de España
y el Tajo entra en el mar en Portugal.
Todo el mundo lo sabe.
Pero pocos sabes cuál es el río de mi aldea
y para dónde va
y de qué sitio viene.
Y por eso, porque pertenece a menos gente,
es más libre y mayor el río de mi aldea.
Por el Tajo se va al Mundo.
Más allá del Tajo está América
y la fortuna de quienes la encuentran.
Nadie ha pensado nunca en lo que hay más allá
del río de mi aldea.
El río de mi aldea no hace pensar en nada.
Quien se encuentra a su lado, sólo a su lado está.
(Alberto Caeiro (Heterónimo de Fernando Pessoa), El guardador de rebaños)

Traducción de Ángel Crespo

///

El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea,
pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi aldea
porque el Tajo no es el río que corre por mi aldea.
En el Tajo hay grandes barcos
y por él aún navega,
para quienes ven en todo lo que allí no hay,
la memoria de las carabelas.
El Tajo baja de España
y entra al mar en Portugal.
Eso lo sabe cualquiera.
Pero pocos saben cuál es el río de mi aldea
y hacia dónde va
y de dónde viene.
Y por eso, porque pertenece a menos gente,
es más libre y más grande el río de mi aldea.
Por el Tajo se va al Mundo.
Más allá del Tajo está América
y la fortuna de los que la encuentran.
Nadie pensó nunca qué hay más allá
del río de mi aldea.
El río de mi aldea no hace pensar en nada.
Quien está en su orilla sólo está en su orilla.

 

Traducido por Santiago Kovadloff

miércoles, 17 de febrero de 2010

Bicicletas y Poesía.

Las ciclovías de Fernando Pessoa en Portugal


Imagen tomada de aquí


Nos pareció grato compartir este video con ustedes. Las bicicletas son una especie en extición en Venezuela y las ciclovías prácticamente no existen. Por eso la idea de una ciclovia tatuada de poemas nos parece maravillosa. Aquí podrán ver trozos del poema "O Guardador de Rebanhos" de Fernando Pessoa.


Alberto Caeiro. Heterónimo de Pessoa


Sería mágnifico que alguien en Valencia, la de Venezuela copiara la idea, aunque si las ciclovías van a estar a un costado del río Cabriales se deberá sanear este curso de agua primero.

 
Una vista de Valencia, la de Venezuela


La ciclovía acompaña el recorrido de río Tajo o Tejo, eso depende si les gusta el español o el portugués, en Lisboa.


Esperamos disfruten del video.


Y recuerden pausar el reproductor de música que esta a un costado del blog debajo de las etiquetas








O Tejo é mais belo que o rio que corre pela minha aldeia,
Mas o Tejo não é mais belo que o rio que corre pela minha aldeia
Porque o Tejo não é o rio que corre pela minha aldeia.

O Tejo tem grandes navios
E navega nele ainda,
Para aqueles que vêem em tudo o que lá não está,
A memória das naus.
O Tejo desce de Espanha
E o Tejo entra no mar em Portugal.
Toda a gente sabe isso.
Mas poucos sabem qual é o rio da minha aldeia
E para onde ele vai
E donde ele vem.
E por isso porque pertence a menos gente,
É mais livre e maior o rio da minha aldeia.

Pelo Tejo vai-se para o Mundo.
Para além do Tejo há a América
E a fortuna daqueles que a encontram.
Ninguém nunca pensou no que há para além
Do rio da minha aldeia.

O rio da minha aldeia não faz pensar em nada.
Quem está ao pé dele está só ao pé dele.

Alberto Caeiro



Enlace relacionado:

El Tajo: Un poema de Alberto Caeiro de El Guardador de rebaños

 

 

*******









Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



Enlaces Relacionados:


Cuando el futuro llegue James Bond andará en bicicleta




A favor del ciclismo urbano en Venezuela. Un comunicado emitido por diversas asociaciones de ciclistas




Decálogo de la bicicleta. Recomendaciones para que conozca sus derechos y deberes en la vía siempre y cuando no estemos en Venezuela.




La economía no es una BICICLETA, ES UN RICKSHAW.





Bicicletas y Poesía.

Las ciclovías de Fernando Pessoa en Portugal


13/03/2026