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sábado, 1 de septiembre de 2012

La declaración de amor de Fernando Mires a Lisbeth Salander




Noomi Rapace como Lisbeth Salander en la serie de peliculas suecas basadas en las novelas de Larsson


A Lisbeth Salander: Una declaración de amor


Por Fernando Mires | 19 de Marzo, 2012
 
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Vergüenza; debería darme vergüenza. Haber leído la trilogía Millenium de Stieg Larsson sólo hace pocos días obliga a pedir disculpas; no sólo a la memoria de un genial autor fallecido en plena euforia creativa (Millenium iba a ser tetra-logía) sino ante mí. Vergüenza, porque desde mi niñez cuando leía las aventuras de Morgan y Sandokan según Emilio Salgari, no me había sumido tan intensamente en una historia, hasta el punto de postergar citas, incumplir obligaciones, retrasar horarios y asustar al prójimo con mis ojos rojos.

Millones de personas ya han leído la trilogía antes que yo. ¿Qué me impulsó a esa insólita omisión? En las pocas reuniones a las que acudo la gente no cesaba de hablar de Stieg Larsson y su trilogía. No hay crítico literario que no se haya referido a ella. Ni siquiera un artículo de Vargas Llosa publicado el 2009 dedicado a Lisbeth Salander, la heroína de la trilogía, logró inducirme a leer esa historia.


Busco razones que expliquen tamaña insensatez: ¿Falta de tiempo? ¿Cierta hostilidad hacia los “libros de moda? ¿Desconfianza literaria frente a los thrillers? ¿Haber visto las excelentes versiones televisivas suecas y pensar que los libros no podían ser mejores? Quizás hay un poco de cada cosa. El hecho es que nunca una frase tan manida como “es mejor tarde que nunca” me había parecido tan lúcida y, sobre todo, tan verdadera.


Rooney Mara como Lisbeth Salander en la peliculade David Fincher


Por cierto, sería absurdo después que los mejores críticos literarios del universo han escrito sobre Millenium ensayar una sola línea más. Pero como lector creo estar en condiciones de rendir cuentas acerca de mi entusiasmo. Me refiero a la inevitable atracción que siento por Lisbeth Salander quien, con sus apenas 48 kilos, su diminuta estatura y sus 26 años, lucha en contra de los representantes del mal, sean estos padres sádicos, impenitentes violadores, malignas instituciones psiquiátricas, tratantes de blancas, policías y jueces corruptos, comerciantes de armas, y otras linduras similares.

Comparado con lo que hubo de padecer Lisbeth en su infancia, la de Oliver Twist fue un dechado de felicidad. Hija de un criminal sádico, ex espía ruso protegido por los servicios secretos a quien ella a los 12 años intentó asesinar para defender a su madre, fue enviada, mediante diabólica conjuración, a una clínica psiquiátrica. Allí, por “prescripción médica” pasó la mayor parte del tiempo atada a un camastro. Pero no voy a contar la historia. Valga lo dicho para señalar que la que enfrentaba Lisbeth no era una maldad abstracta, sino otra: la maldad convertida en sistema, aquella que se guarece bajo instituciones y sigue el mandato de supuestas “razones superiores”, es decir, la maldad del poder cuando no encuentra límites que lo detengan.

No obstante, Lisbeth no es, en ningún caso, una moralista. Si he “conocido” a alguien sin ninguna noción de la moral convencional, con tanta indiferencia frente a los preceptos, las normas y las leyes, sin la más mínima inhibición sexual, con tan escaso interés sobre ideologías y teorías, con una tan radical ausencia de religiosidad, esa persona es, no puede ser otra que no sea Lisbeth Salander.


Nada más lejos de ser una justiciera. A diferencias de Batman quien combate el mal en nombre de un alto principio moral, Lisbeth carece en términos absolutos de cualquier “Super Yo”. Su lucha en contra del mal la realiza siempre, o por cumplir con algún contrato bien pagado, o en defensa propia. Es decir, ella no enfrenta al mal abstracto; sólo a su representación en personas o en sistemas que la persiguen y la acosan. O en otros términos: su pasión no surge de una afirmación del “bien” sino de una negación existencial del mal: un mal cometido a ella o a las personas que ella llegó a estimar e incluso amar, como fue el caso del héroe masculino de la historia, el sagaz, maniático y guapo periodista Mikael “Kalle” Blomvitz .

Mikael Blomvitz, a diferencias de Lisbeth, es un hombre de valores y principios aprendidos e inculcados. O, para decirlo de un modo filosófico: Mientras Lisbeth es un personaje “nietzscheano”, Blomvitz es uno “kantiano”. Como es fácil adivinar, entre ambos no podía sino existir una inevitable atracción. Lo que uno no tenía, lo tenía el otro.

De modo que si escribo estas líneas no es para ensayar alguna crítica literaria. Si lo hago, en cambio, es para confesar que, a través de esa astuta y anoréxica Lisbeth Salander he podido confirmar una sospecha que todavía no obtenía configuración. Esa sospecha dice más o menos así: “La contraposición del mal no es siempre la bondad; o por lo menos no lo es si el mal es radical, y la expresión más radical del mal se encuentra inscrita en el principio de la muerte. Frente a ese mal radical no vale la pena oponer ninguna bondad, por más radical que sea. Sólo es posible oponer a ese mal el principio de la vida”.

Y bien, para mí, Lisbeth Salander representa, en primer orden, la personalización más radical y osada del principio de la vida que me es posible imaginar.



Eso significa que, si hablamos en términos morales, tendríamos que diferenciar, a mi juicio, entre dos tipos de moral. Una es la moral prescriptiva, y esa la encontramos inserta en mandamientos, en constituciones, en fin, en leyes religiosas o civiles. La otra es una que precede y en gran medida trasciende a las leyes. Esa es la moral del ser. Y el ser para ser requiere negar a todo lo que es no-ser.

Entiéndase: no me refiero a la moral del Emilio de Rousseau, a esa que nos dice que el humano es bueno por naturaleza (leyendo a Larsson obtenemos más bien pruebas de lo contrario) Transgrediendo al filósofo podríamos decir, en cambio, que la naturaleza es buena no porque es buena sino porque es natural. Es, si se quiere, la de Lisbeth, una moral negativa, o mejor aún: de resistencia en contra de todos los poderes que impiden ser al ser. Con su agilidad, su sabiduría internética y su increíble “memoria fotográfica”, desató Lisbeth, a lo largo de tres voluminosos tomos, una lucha a muerte en contra de la muerte arriesgando su vida por la vida.

Sé que podríamos discutir durante siglos acerca de sí la moral que aprendimos es superior o inferior a la que trae el ser consigo al venir al mundo. Frente a un tema de esa dimensión nunca será simple otorgar veredicto alguno. Lo único que en ese punto tengo relativamente claro es que en nombre de la primera moral se han cometido los más horribles crímenes que pueda imaginar la mente humana, siempre por supuesto que esa mente no sea la de Stieg Larsson. Y que no existan seres, ficticios o reales –da lo mismo- como Lisbeth Salander, dispuestos a “matar a la muerte”, sea en el prójimo o aún, si así es necesario, dentro de la propia alma.


Tomado de Prodavinci




miércoles, 28 de diciembre de 2011

"Tomas Transtömer:

El nobel de literatura que vino del frío" y Preludium, Tormenta y Contexto, tres de sus poemas



Tomas Transtromer en 1965. Fotografía de Lutfi Özhok



Hasta hace poco, en Venezuela, Suecia se asociaba ( y no precisamente en ese orden) a cuatro cosas:

I) a Pipi Calzaslargas el personaje literario creado por Astrid Lindgren, y no tanto por el libro sino por una serie sueca de televisión del año 1969  protagonizada por  Inger Nilsson.



II) a los vikingos esos "bárbaros" que usaban cascos con cuernos (un obsequio de Richard Wagner) y que bebían mucha cerveza. Quizás por esta característica a los alcohólicos que viven en las calles de Venezuela se les llama vikingos.

III) al grupo de música pop  ABBA . En 1982 dejaron de tocar pero la gente los sigue escuchando.

IV)  y al fútbol. Si este país no hubiese sido sede del mundial de 1958 quedando su selección  como subcampeon frente a Brasil. Mucha gente no sabría que existe un país llamado Suecia.

Cartel censurado de la adaptacion fílmica estadounidense de Milenium


Pero de pronto nombrar a ese exótico país llamado Suecia se hizo muy popular debido al éxito de las novelas del fallecido escritor Stieg Larsson: la saga Millenium. Podemos decir que actualmente Larsson es el autor sueco mas leído en Venezuela. Podemos atestiguar su éxito por la profusa presencia de sus libros entre los buhoneros en forma de ediciones piratas. Lo que significa que sus libros son un éxito frente al público. En este rubro permanece imbatible. Ni siquiera la saga Crepúsculo ha logrado arrebatarle el puesto dominante dentro del mundo editorial pirata. Ahora es sumamente común salir a pasear por la avenida Bolívar de Valencia y toparse con Mikael Blomkvist y con  Lisbeth Salander hurgando los recodos oscuros de nuestra sociedad.

Noomi Rapace como Lisbeth Salander en la serie de peliculas suecas basadas en las novelas de Larsson


En octubre de este año otro motivo literario volvió a colocar el nombre de ese país en los labios de la gente. Un escritor sueco había ganado el Nobel de literatura y ese era Tomas Tranströmer (1931): un poeta que ademas es psicólogo clínico y buen pianista. Aunque desde hace 20 años solo toca con una mano debido a un hemiplejía. Un accidente cerebro vascular que le quitó el habla y le paralizó la mitad derecha de su cuerpo.

Tomas Tranströmer con su esposa Monica Bladh y sus hijas Emma (1961) y Paula (1964) en 1973. No hemos podido averiguar el nombre del perro.

El Nobel de literatura no era otorgado a un sueco desde el año 1974 cuando fueron galardonados dos escritores: el novelista Eyvind Johnson y el poeta Harry Edmund Martinson. Han pasado 37 años desde esa ocasión. La academia sueca ha tratado de no favorecer escritores nacionales para evitar las posibles acusaciones de favoritismo nacionalista.

Tomas Tranströmer :"¡El sonido de las palabras me proporciona una inmensa alegría!"


Este año el nobel recayó en el hijo de Helmy y Gösta Tranströmer (maestra de escuela y redactor respectivamente): Un poeta que, sabiendo que no podía mantenerse  ni alimentar a una familia escribiendo poesía,  escogió la psicología como profesión porque  no perturbaba la escritura y le agregaba experiencia. Yo diría que muchas  experiencias  porque la ejercía en un reclusorio para jóvenes delincuentes.  Tomas Tranströmer es un poeta  que define el poema como un sueño realizado en la vigilia. En esta afirmación vemos la conexión de su trabajo con los antiguos orígenes de la poesía y los poetas: La videncia onirica.

El que fue acusado, por los escritores comprometidos, en el decenio de los 60 de estar alejado de la realidad ahora la academia sueca le ha reconocido con el nobel  su aporte a la literatura mundial «porque, a través de la concentración  de sus traslúcidas imágenes, nos aporta un acceso fresco a la realidad».



Su primer libro 17 dikter (17 poemas)  fue publicado a los 23 años   en 1954 y desde esa fecha hasta ahora Tomas  ha publicado 15 libros y su obra ha sido traducida a unos 60 idiomas.

Benjamín Franklin decía "No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada" porque la hormiga vive para el trabajo. Quizás el llevar una vida dedicada a su obra, lejos del mundanal ruido de los choques de egos literarios, sea una de las razones por las cuales Tomas Tranströmer es para la mayoría en Venezuela un gran desconocido y este galardón nos servirá para ponernos al día con uno de los escritores actuales de mayor influencia mundial.


Richard Montenegro
 



Obras en español


- «Postales negras» / traducción: Roberto Mascaró & Christian Kupchik. – Stockholm : Ediciones Inferno, 1988
- «El bosque en otoño» / traducción de Roberto Mascaró. – Montevideo : Uno/Siesta, 1989
- «Para vivos y muertos» / versiones de Roberto Mascaró ; con la versión de Bálticos de Francisco Uriz. – Madrid : Hiperión, 1992
- «Góndola fúnebre» / versión castellana de Roberto Mascaró. – Concepción : Ed. Literatura Americana Reunida (LAR), 2000
- «29 jaicus y otros poemas = 29 haiku och andra dikter»- / versión castellana y prólogo de Roberto Mascaró. – Montevideo : Ediciones Imaginarias, 2003
- «Poemas selectos y Visión de la Memoria» / versión castellana: Roberto Mascaró. – Caracas : Bid & Co., 2009
- «El cielo a medio hacer» / traducción y selección de Roberto Mascaró. – Madrid : Nórdica Libros, 2010






A continuación podrán disfrutar de tres poemas tomados del libro de 2010 El cielo a medio hacer


Tomas Tranströmer tocando,  una pieza de Frederic Mompou en el salón de su casa, ante la mirada de su esposa Mónica.



PRELUDIUM

DESPERTAR es un salto en paracaídas del sueño.
Libre del agobiante torbellino, se hunde
el viajero hacia la zona verde de la mañana.
Las cosas se encienden. Él percibe —en la vibrante
postura de la alondra— las oscilantes lámparas subterráneas
del poderoso sistema de las raíces de los árboles. Pero a flor
de tierra
—en abundancia tropical— está el verdor
con los brazos al aire, en escucha
del ritmo de una bomba invisible. Y él
se hunde hacia el verano, se descuelga por
el cráter cegador, hacia abajo
a través de grietas de edades verde-húmedas
palpitantes bajo la turbina del sol. Así es detenido
este viaje vertical por el instante y las alas se ensanchan
hasta ser la quietud del gavilán sobre aguas torrenciales.
Tonos desamparados
de las trompetas de la Edad de Bronce
cuelgan sobre el abismo.
En las primeras horas del día, la conciencia puede abarcar
el mundo
como la mano oprime una piedra entibiada por el sol.
El viajero está bajo el árbol. ¿Se extenderá,
después de la caída por el torbellino de la muerte,
una gran luz sobre su cabeza?





Tormenta

DE pronto, el caminante encuentra aquí el viejo,
enorme roble, como un alce petrificado con su interminable
cornamenta, frente a la fortaleza verdinegra
del mar de septiembre.
Tormenta nórdica. Es el tiempo en que
los racimos de serbas maduran. Despierto en la oscuridad,
oigo a las constelaciones piafar en sus establos,
en las alturas, sobre los árboles.


CONTEXTO

MIRA el árbol gris. Fluyó el cielo
por sus fibras hasta la tierra
—una nube arrugada solo queda
cuando bebió la tierra. Espacio
robado se retuerce en trenza de raíces,
se trama en verdor. Breves instantes
de libertad se alzan de nosotros, remolinean
por la sangre de las Parcas y aún más allá.



El 9 de julio de 2012 esta entrada fue publicada en la página Muestra sin retoques en elsemanario Tiempo universitario

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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


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