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miércoles, 16 de septiembre de 2015

LAS PIERNAS BIEN TORNEADAS DE LA ESCRITORA SOL LINARES








Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes un texto escrito por el habitual complice del blog José Carlos de Nóbrega donde se acerca al más reciente libro de otra complice habitual de este espacio: Sol Linares, la autora de Chucenita nuestra tira dominical. De Nóbrega desde su castillo en Bella Florida, villa ubicada a la altura del retorno de la CABEL en la autopista de Valencia , la de Venezuela, nos ofrece una panorámica breve, salpicada de referentes cinematográficos, de la obra literaria de Sol Linares y su libro: La silla cruza las piernas, recientemente publicado por FUNDARTE.

Deseamos  disfruten de este texto donde se conjugan un par de sospechosos habituales de esta argonaútica travesía que desde hace tiempo venimos realizando.

Bienvenidos sean a las letras bien torneadas de
José Carlos De Nóbrega  y de Sol Linares.


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LAS PIERNAS BIEN TORNEADAS DE LA SILLA


José Carlos De Nóbrega

     A pesar del sustrato machista que anida aún en nosotros, la literatura escrita por mujeres funciona en mí como antídoto y bálsamo que curan el “yo” enamorado. El remedio presenta varias fórmulas que integran una deliciosa nomenclatura: Emily Brönte, su tocaya Dickinson, Susan Sontag, Clarice Lispector, Ana Cristina Cesar, además de las venezolanas Enriqueta Arvelo Larriva, María Calcaño, Ana Enriqueta Terán, Laura Antillano, Norys Nicoliello, Ximena Benítez, Annel del Mar Mejías y Sol Linares, entre tantas otras. En verso o en prosa, nuestras escritoras nos han arrullado con palabras mágicas al igual que la joven madre del film “La noche de San Lorenzo” (1982) de los hermanos Taviani. He de confesar mi entusiasmo de enjambre por la obra narrativa de la trujillana Sol Linares, una de nuestras mejores voces en tiempo real. Sus tres volúmenes de cuentos a la fecha [“Cuentafarsas” (2010), “La Circuncisa” (2012) y “La silla cruza las piernas” (2015)], nos obsequian textos que acarician vivaz y eróticamente la perfección. Valga una ojeada cómplice a “Bitácora de ti”, “La circuncisa” y “Cuento de la psicosis” respectivamente. Además, Sol ha incursionado en el cómic con “Chucenita”, esa pelirroja traviesa que nos importuna -por fortuna- en las páginas dominicales del diario “Correo del Orinoco” y en el blog del Grupo Li Po.


     “La silla cruza las piernas”, editado por Fundarte, es un conjunto maravilloso y personal presidido por la diversión lúdica, el sarcasmo y un aliento poético y vitalista de excepción. Constituye un acto de afirmación muy suyo que se verifica también en sus dos novelas “Percusión y tomate” (2011) y “La canción de la aguja” (2013). Más allá del tomacorriente y el enchufe como arquetipos lectores cortazarianos, el discurso narrativo se nos presenta como una red encantadora, contingente y muy bien dicha. Los referentes literarios, a la mayor gloria jesuítica si no S.J. con nosotros, no significan poses culteranas ni narcisistas, pues entrañan devoción amorosa y terrena por los nuestros, sin importar su ubicación topográfica o temporal. La literatura, eso sí, implica ubicuidad emocional y placentera tanto del que da como del que recibe a contracorriente de la muerte. Bien se centren los chismes o comentarios en Eurípides, Dostoyevski o Groucho Marx. Detrás de la conmovedora simplicidad de “El pupitre de un cínico”, se mixtura la candidez adolescente con la lectura salvaje e irreverente del Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce, por supuesto, para contrariar a la escuela en tanto aparato represor e ideológico del estado burgués o estalinista. No nos olvidemos, por ejemplo, de las peripecias de cuatro venezolanos cebando mate a partir de “Rayuela” que leímos en su segundo libro de relatos. La lectura y la escritura se amalgaman en un juego meta-poético que excede la preceptiva academicista y la aridez del discurso mediático. En “Hipnosis en silla de mimbre”, Loti [¿o Chucena?] considera las vicisitudes del oficio literario al inventar a su escritor fracasado y timador de sí mismo, esto es la inversión y elisión del punto de vista narrativo: “Sin ser un escritor me sentí un escritorzuelo”. La compasión satírica desdice el éxtasis egocéntrico y alienante del medio intelectual como tal.


     La brevedad de “La silla de Judas” se nos antoja un texto puente que nos remite a referentes disímiles como la dupla Van Gogh / Pérez Só, Héctor Murena y Miguel Otero Silva. La transfiguración ficcional del episodio bíblico del traidor, alude a la transubstanciación del objeto poético, el discurso ocultista y políticamente incorrecto, amén de la parodia literaria e histórica de fines inconfesables. Los convencionalismos culturales son trizados impíamente en “Crujiente como el nombre de Tarkovski”, pues la confundida protagonista expresa al lector su desazón y abulia sin cuartel. Lo intelectivo no puede deslastrarse de los gustos ni de las repulsiones, tal es la esencia que anima empresas dislocadas como las revistas literarias. 


 

     Si algo caracteriza a nuestra afanosa y obsesiva autora, es la configuración problematizadora e introspectiva de los personajes, sobre todo al exponerlos a situaciones límite que bordean el absurdo, la incomunicación y el desarraigo exógeno y endógeno. Hay atractivos vasos comunicantes con Cervantes [la noveleta del Curioso impertinente], Henry James [La lección del maestro] y Clarice Lispector [La Pasión según G.H.]. “Paraguas close up” conjuga un juego de seducción lésbico que se obstina al confrontar con la vacuidad cotidiana, situación sazonada con unas imágenes primarias y eróticas sin par, de donde la cópula de lo objetual y lo imaginario excita y extravía los sentidos: “Pero la mujer que esperaba se hallaba atascada dentro de un paraguas junto a una extraña que olía a peras”. Nos retrotrae las erecciones furtivas provocadas por la película “El Ansia” de Tony Scott, esta vez las vampiras Deneuve y Sarandon hacen el amor con Debussy de cortina musical. El motivo de la silla que unifica y se desparrama impunemente en el corpus narrativo, muta en la metáfora del dolor que es el contrapunteo

 

     Hay dos relatos esquizoides de vinculante e iluminada lectura: “La silla cruza las piernas” y “Cuento de la psicosis”. El primero posee un sesgo auténticamente dadaísta, prevaricador y juguetón. La terapia a la deriva, sin duda otro combate cuerpo a cuerpo entre Gigi y su Freud portátil, se registra en un discurso narrativo y clínico impregnado de la imaginería inmediata de Magritte, además de las películas corrosivas de Nani Moretti que carnavalizan al marxismo y el psicoanálisis en un mercado periférico. La disolución del yo se desarrolla en una sucesión de gags dignos de una comedia de las equivocaciones: “Porque Gigi es tonta para moverse en la realidad, pero dentro de su imaginación es fuerte, vil, despiadada”. El segundo constituye una de las mejores muestras del género psicologista en el país, lo cual emparenta a Sol Linares con el “Abigail Pulgar” de Mariño Palacio, los Sonetos Imbrios de Rafael José Muñoz o el relato “Luz, ceniza y espuma” del paciente A.S.M. que motivó la censura de la revista “Nanacinder” del Psiquiátrico de Bárbula. En este caso, el discurso psicótico se traduce en clave poética y desenfadada que nos solidariza y vincula con el Otro: “Acabó mi monólogo de flan sufrido, delirio, agua vacía derramada en mi piel, la foto de una voz planchada en el crepúsculo. Acaso, ¿no fue el vientre de mi madre mi primer manicomio? La boca del padre sabe a vela, a jabón cansado y sal”. Reiteramos la lectura atenta del cuento “La Circuncisa”, un texto magnífico que rinde un homenaje sentido a la obra de Clarice Lispector, uno de nuestros más grandes y profundos afectos.


     Sol nos invita a despedazar el ego en la latencia del Amor Loco, apelando a las más diversas y paradójicas vías, para posibilitar la ruptura de la homogeneización opresora del alma y sus entresijos. No en balde, Legión nos llamamos todos porque somos muchos. 



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José Carlos De NóbregaEnsayista y narrador venezolano (Caracas, 1964 - Valencia, 2023). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC). Forma parte de la redacción de la revista Poesía, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor página web.

En 2015, fue profesor invitado por la Universidad de Salamanca para dictar un curso sobre literatura venezolana, auspiciado por la Cátedra Ramos Sucre de la USAL y el CENAL.


Ha publicado dos volúmenes de ensayo: Sucre, una lectura posible (Universidad de Carabobo) y Textos de la Prisa (Gobernación del estado Carabobo) en 1996. Los libros de ensayos Derivando a Valencia a la Deriva (2007) y Salmos Compulsivos por la Ciudad (2008, versión digital en www.letralia.com) han sido publicados por las editoriales “El Perro y la Rana” y “Letralia” respectivamente. En mayo de 2008, la Editorial Letralia publicó Para machucar mi corazón: Una antología poética de Brasil (serie Transletralia, versión digital en www.letralia.com), de la cual es el compilador y el traductor. En 2011 apareció el libro de ensayos Salmos Compulsivos, bajo el sello editorial Protagoni, c.a..


El Fondo Editorial Fundarte publicó el libro de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos, en 2013. En 2014,


Fundarte hizo públicas dos traducciones a saber: los libros de poesía Las imaginaciones / El soldado raso. de Ledo Ivo y la novela La Pasión según G.H., de Clarice Lispector. También tradujo Dispersión / Indicios de Oro, del poeta portugués Mário de Sá Carneiro.


Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas: Poesía, La Tuna de Oro, Tiempo Universitario, Letra Inversa del diario Notitarde, Laberinto de Papel, Revista Nacional de Cultura, Imagen, suplemento Letras del diario Ciudad Ccs, el diario Vea y Fauna Urbana.


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



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lunes, 30 de diciembre de 2013

Henry Miller: "La capacidad de ser amigo de una mujer, en particular de la mujer a la que amas es, para mí, la mayor de las proezas. El amor y la amistad rara vez van de la mano. "

Al cumplir ochenta.






Estimados Amigos

El pasado 26 de diciembre fue el cumpleaños número 122 de nuestro querido amigo y hermano Henry Valentine Miller . Poca gente se atreve con 40 años y con una familia a cuestas abandonar todo e irse a vivir para encontrarse consigo mismo pero Henry estaba hecho con otra pasta y se atrevió a lanzarse al abismo inseguro de la vida verdadera. En Europa caminó, durmió, pasó hambre, aprendió, fornicó como pocos, escribió y publicó. Durante mucho tiempo sus libros fueron prohibidos por supuestamente ser apologías a la pornografía, los muy tontos censores no se percataban de que eran apologías a la vida sin barrotes. 


Los hallazgos de su aventura fueron fructíferos para él y para sus amigos, esos que crecen año a año cuando quizás por una inocente sugerencia de un amante de ese reputado pornógrafo alguien abre por vez primera un libro de Miller. Quizás la sorpresa inicial para una persona que vive bajos los empañados valores de una clase media victoriana  sea causada por la diáfana visión de la sexualidad pero la sorpresa final y constante que provocan sus libros se deben a la sinceridad. Como dicen por ahí Henry es un hombre de una sola pieza. Alguien que te habla con la franqueza de un amigo de verdad, un valor que es difícil de conseguir en la vida y en el mundo de las letras. 

Una vez conversando con una amigo, después de nuestro saludo habitual al sol en la plaza magnética, se me ocurrió preguntarle si había algún equivalente venezolano de Miller en el mundo literario nacional, mi amigo miró largo rato al cielo mientras mordía un mondadientes y me dijo:

-¿Me preguntas si existe alguien dentro del mundillo literario local que reuna saber, experiencia, humildad, un irrefrenable apetito por la vida, le gusten las mujeres y las bicicletas, sea capaz de escribir libros dedicados enteramente a sus amigos y que tenga una casa donde bellas mujeres (las palabras en cursivas pueden cambiarse por hermosos hombres) van a cuidarlo por gusto y no para lograr ser publicadas en alguna imprenta universitaria o de alguna gobernación,  mientras pasean desnudas por toda la casa. Alguien con el que puedas conseguirte en la calle,  compartir un café y que puedas hablar de literatura sin que te parezca una pedante guía de estudio mimeografiada. Y que días después de esa conversación te quede buen sabor de boca y te provoque ir a visitarlo. Alguien que te interese por el simple hecho de ser gente  de verdad. Alguien que asuma la elaboración un buen desayuno y una inspiración profunda con bizarría día a día?

-Si, a eso me refiero

Apenas terminé de decir eso y él plegó su rostro solo como puede hacerse frente a una estrella supermasiva. Por momentos pensé que iba a convertirse en un agujero de gusano. Pero en un suspiro su cara volvió a la normalidad. Ya tenía miedo de viajar sin moverme.

-Naaaa, nada que ver, solo en los cuentos de hadas criollos como Juancho y los cazabes mágicos

- Aaah ¡Pero si eso no existe!

-Por eso lo digo. En el mundo literario venezolano alguien así solo puede ser un personaje de ficción en un cuento de hadas.

Después de eso mi amigo reventaba en carcajadas y yo le seguía. 

Recuerdo como en una de esas sesiones de saludos solares mi amigo con franqueza inusitada dijo:

- Creo que Miller es un Hermano Mayor

- ¿Si? ...¿Tu crees?... ¿Vendra de Ganímedes?

- Debe venir de otro sistema solar. Su capacidad de seducción sin igual, la presencia de un ego no guerrerista, su dominio de la belleza cotidiana de la sexualidad y su capacidad para vivir de la escritura denotan su pertenencia a una sociedad miles de años mas avanzada que la nuestra.

-Eso explica muchas cosas -dije yo- Y no olvides su peculiar aptitud de hacerse mas joven con los años

-Si, no la olvido. El vino de muy lejos para enseñarnos el camino.

- Espero no le pase como a Jesucristo.

- No le pasará, seguramente tiene acceso a todos los registros históricos de los grandes maestros. Hoy no valdría la pena dejarse crucificar. Ya utiliza otros medios para difundir el mensaje por lo menos. Ya escribe directamente sus libros canónicos. Así el mensaje tendrá menos erratas a largo plazo. Quizás hasta hagan películas sobre su vida.

- ¿Y a que actor buscarían para personificarlo?

-  Por ser un Hermano Mayor supongo que al que a tu papá y a ti tanto le gusta.. Spock

-Ah, Leonard Nimoy

- Y si él no acepta quizás funcione el de Kung Fu

-David Carradine...

-Si, cualquiera de los dos calvos y con anteojos funcionaría para desperdigar la palabra

- ¿Y que nombre le pondrías a la película?

- Ah, ni idea. Mmmm quizás le pondría Henry y June y sería una biografía épica. Pero realmente no sabemos si esta sociedad estaría lista para un filme de es tipo.




Lo usual después de las conversaciones post saludo solar era el intercambio de libros canon... de Miller y de sus comentarios con la esperanza de hallar nuestro camino.

Muchos saludos solares pasaron y aún seguimos buscando el camino sin olvidar que a medida que pasan los años más jóvenes debemos ser.


 Los dejamos con las palabras de nuestro Hermano Mayor en su 122 aniversario


Deseamos disfruten de la entrada.





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"La capacidad de ser amigo de una mujer, en particular de la mujer a la que amas es, para mí, la mayor de las proezas. El amor y la amistad rara vez van de la mano. "Al cumplir ochenta. Por Henry Miller





Al cumplir ochenta

Si a los ochenta años no estás ni tullido ni inválido y gozas de buena salud, si todavía disfrutas una buena caminata y una comida sabrosa (con todo y acompañamientos), si duermes sin pastillas, si las aves y las flores, las montañas y el mar te siguen inspirando eres de lo más afortunado y deberías arrodillarte en la mañana y en la noche para darle gracias al Señor por mantenerte en forma. En cambio si eres joven pero ya tienes cansado el espíritu y estás a punto de convertirte en autómata, sería bueno que te atrevas a decir de tu jefe —en silencio, claro— “¡Al carajo con ese fulano, no es mi dueño!”. Si no te has quedado culiatornillado y si te sigue emocionando un buen trasero o un magnífico par de tetas, si todavía puedes enamorarte las veces que sea y si perdonas a tus padres por el delito de haberte traído al mundo, si te hace feliz no llegar a ningún lado y vivir al día, si puedes olvidar y perdonar y evitar volverte amargado, cascarrabias, resentido y cínico, hombre, ya vas de gane.



Lo que importa son las cosas pequeñas, no la fama ni el éxito o el dinero. La cima es muy estrecha, pero abajo hay muchos como tú que no se estorban ni se molestan. Ni por un instante se te ocurra que los genios viven felices; todo lo contrario, dan gracias por ser del montón. 


Henry Miller y su ultima esposa Hoki Tokuda

Si tuviste una buena trayectoria, como es de suponer que yo la tuve, los últimos años podrían ser los más infelices de tu vida (salvo que hayas aprendido a tragarte tus mentiras). El éxito, desde el punto de vista mundano, es la plaga del escritor que aún tiene algo que decir, pues cuando llega la época en que podría disfrutar un poquito del ocio, resulta que está más ocupado que nunca porque se ha vuelto víctima de admiradores y adeptos y de todos los que desean explotar su nombre. Aquí se enfrenta otro tipo de lucha: el problema consiste en mantenerse libre y hacer sólo lo que uno quiere. 


Henry Miller era un gran amante de las bicicletas

Con todo y una visión del mundo que es producto de una gran experiencia, con todo y una filosofía elaborada para la vida diaria, uno cae en la cuenta de que los tontos se vuelven más tontos y los pelmazos más pelmazos. De uno en uno la muerte se lleva a tus amigos o a los grandes hombres que reverenciabas; mientras más viejo, más pronto se te mueren. Al final te quedas solo y ves a tus hijos o a los hijos de tus hijos cometer los mismos errores absurdos, esos errores casi siempre lamentables que cometiste tú a su edad, y ni lo que digas ni nada de lo que hagas podrá evitarlo. Sin duda al observar a los jóvenes se termina por comprender lo idiota que uno mismo fue en su momento (y tal vez lo siga siendo).


Henry Miller y su biblioteca, noten al fondo la fotografía de Anaïs Nin

Hay algo que para mí se vuelve cada vez más claro: en lo fundamental la gente no cambia con los años. Salvo raras excepciones la gente no evoluciona ni se transforma: un roble sigue siendo un roble, un cerdo cerdo y un zopenco zopenco. Lejos de mejorar, el éxito por lo general acentúa las faltas o fracasos. No es raro que los tipos brillantes de la escuela en cierta medida dejen de serlo una vez que salen al mundo. Si en tu grupo te disgustaban ciertos chicos o si los despreciabas, después te parecerán peores convertidos en hombres de negocios, estadistas o generales de cinco estrellas. La vida nos obliga a aprender ciertas lecciones pero no necesariamente a crecer. Aquí entre nos, con dificultad cuento a una docena de individuos que logro aprender las lecciones de la vida; la gran mayoría no sabría ni su nombre si yo lo pronunciara. 


Henry Miller y Margaret Neiman 1942. Foto  Man ray

En cuanto al mundo en general, no sólo no lo veo mejor que cuando era yo un niño de ocho años sino mil veces peor. Un escritor famoso alguna vez lo resumió de este modo: “el pasado me parece horrible, el presente gris y desolado y el futuro totalmente espeluznante”. Por fortuna, no comparto este sombrío punto de vista. En primer lugar, no me interesa el futuro; en cuanto al pasado, bueno o malo, le he sacado el mayor partido; lo que me quede de futuro es producto de mi pasado. El futuro del mundo se lo dejo a los filósofos y visionarios. Lo único que tenemos todos es el presente, pero muy pocos lo vivimos alguna vez a plenitud. No soy pesimista ni optimista; para mí el mundo no es esto ni aquello sino todo al mismo tiempo y así será para cada quien en su propia medida. 


Henry Miller en París. 1969.Fotografía de C. Bavagnoli.

A los ochenta creo que soy una persona mucho más alegre que cuando tenía veinte o treinta años. Para nada querría ser adolescente otra vez: la juventud puede parecer gloriosa pero también duele sobrellevarla. Es más, lo que llamamos juventud no es tal, en mi opinión se trata más bien de algo así como una vejez prematura. 


Henry Miller en Big Sur


Con la maldición o la bendición de haber vivido una adolescencia eterna, alcancé cierta madurez pasados los treinta años, No fue sino hasta los cuarenta que comencé a sentirme joven en serio; para entonces ya estaba listo (Picasso dijo alguna vez: “uno comienza a volverse joven a los sesenta pero para entonces ya resulta demasiado tarde”). En esa época había perdido muchas ilusiones, pero por suerte mantenía el entusiasmo, la dicha de vivir y una curiosidad inagotable. Tal vez fue esa curiosidad —por todo y por cualquier cosa— lo que me convirtió en el escritor que soy. La curiosidad nunca me ha faltado y hasta el peor pelmazo me puede provocar interés (si aún tengo el ánimo de escuchar). 


Henry Miller y  Candice Thayer. Fotografía de  Bradley Smith. Tomada de la Revista Playboy correspondiente a Noviembre de 1971.
  

Con este atributo viene otro que valoro sobre todos los demás: el sentido del asombro. Sin importar qué tan limitado pueda volverse mi mundo, no me lo imagino sin mi capacidad de asombro; en cierto sentido creo que puedo definir esta capacidad como mi religión. No me pregunto de qué manera surgió la creación en que nos hallamos sumergidos, sólo la disfruto y la valoro. Rabiando por la condición de la vida y la forma en que la vivimos, ya dejé de creer que yo tengo el remedio. Quizá pueda modificar hasta cierto punto mi propia situación pero nunca la de los demás. Ni veo que nadie, en el pasado o el presente, por grande que fuera, haya podido realmente alterar la condition humaine


Henry Miller. Fotografía de  Arnold Newman. 1976

El mayor temor de la gente al pensar en la vejez es que será incapaz de hacer nuevos amigos, mas quien tuvo alguna vez la facultad de cultivar nuevas amistades, no la perderá por viejo que sea. En mi opinión, después del amor, la amistad es lo más valioso que nos ofrece la vida, Nunca he tenido problemas para hacer amigos; de hecho, a veces esa facilidad se ha convertido en un obstáculo. Dice el dicho: “dime con quién andas y te diré quién eres”, pero mucho he reflexionado yo qué tan cierto es esto. Toda la vida tuve amigos provenientes de mundos totalmente disímiles, tuve y sigo teniendo amistad con personas que no son nadie y debo confesar que se cuentan entre mis mejores amigos. He sido amigo de criminales y de ricos despreciables. Mis amigos me mantienen vivo, me han dado ánimo para proseguir y también, muchas veces, me han aburrido hasta las lágrimas. En lo único que insisto con todos mis amigos, sin importar su clase social o su condición, es que hablen con la verdad; si no puedo ser abierto y franco con un amigo, o él conmigo, no me interesa. 


Henry Miller y Candice Thayer. Fotografía de Bradley Smith. Tomada de la Revista Playboy correspondiente a Noviembre de 1971.


martes, 10 de diciembre de 2013

"El papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren".

ALBERT CAMUS

Y SU DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA EN EL AÑO 1957









Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes esta joya. Como ya recordaran este 2013 se cumple el primer centenario del escritor francoargelino (este adjetivo no le gusta ni a franceses ni argelinos) Albert Camus (Acerca de este sonido /alˈbɛʁ kaˈmy/ , Mondovi, Argelia Francesa, 7 de noviembre de 1913 - Villeblevin, Francia, 4 de enero de 1960). Por esta razón decidimos hacerles llegar su discurso de aceptación del Premio Nobel que  leyó en Estocolmo, Suecia un día como hoy pero en el año de 1957.

Albert Camus sigue siendo incomprendido en este mundo que se niega a ver mas alla de sus narices. Esperamos que con el tiempo el gremio intelectual y el mundo en general aprende a aceptar a alguien que realmente ejerció la libertad de pensamiento.

Deseamos disfruten de la entrada.




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Estocolmo, 10 de diciembre de 1957

Al recibir la distinción con que ha querido honrarme su libre Academia, mi gratitud es más profunda  cuando evalúo hasta qué punto esa recompensa sobrepasa mis méritos personales.  Todo hombre, y con mayor razón todo artista, desea que se reconozca lo que es o quiere ser. Yo también lo deseo. Pero al conocer su decisión me fue imposible no comparar su resonancia con lo que realmente soy. ¿Cómo un hombre, casi joven todavía, rico sólo por sus dudas, con una obra apenas desarrollada, habituado a vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, podría recibir, sin una especie de pánico, un galardón que le coloca de pronto, y solo, a plena luz? ¿Con qué ánimo podía recibir ese honor al tiempo que, en tantos sitios, otros escritores, algunos de los más grandes, están reducidos al silencio y cuando, al mismo tiempo, su tierra natal conoce una desdicha incesante?

He sentido esa inquietud, y ese malestar. Para recobrar mi paz interior me ha sido necesario ponerme de acuerdo con un destino demasiado generoso. Y como era imposible igualarme a él con el único apoyo de mis méritos, no he hallado nada mejor, para ayudarme, que lo que me ha sostenido a lo largo de mi vida y en las circunstancias más opuestas: la idea que me he forjado de mi arte y de la misión del escritor. Permitanme,  aunque sólo sea en prueba de reconocimiento y amistad, que les diga, lo más sencillamente posible, cuál es esa idea. 



Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de cualquier cosa. Por el contrario, si me es necesario es porque no me separa de nadie, y me permite vivir, tal como soy, a la par de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres, ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. Obliga, pues, al artista a no aislarse; le somete a la verdad, a la más humilde y más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia más que confesando su semejanza con todos.

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo hacia los demás, equidistante entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso, los verdadero artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar partido en este mundo, sólo puede ser por una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.



Por lo mismo el papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si en ello consiente. Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones,  en el otro extremo del mundo,  basta para sacar al escritor de su soledad,  por lo menos, cada vez que logre, entre los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trate de recogerlo y reemplazarlo, para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte.

Nadie es lo bastante grande para semejante vocación. Sin embargo,  en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre para poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificará sólo a condición de que acepte, tanto como pueda, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio a la verdad, y el servicio a la libertad. Y puesto que su vocación consiste en reunir al mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira ni a la servidumbre porque, donde reinan,  crece el aislamiento. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia ante la opresión. 



Durante más de veinte años de historia demencial, perdido sin remedio, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones del tiempo, sólo me ha sostenido el sentimiento hondo de que escribir es hoy un honor, porque ese acto obliga, y obliga a algo más que a escribir. Me obligaba, especialmente, tal como yo era y con arreglo a mis fuerzas, a compartir, con todos los que vivían mi misma historia, la desventura y la esperanza. Esos hombres nacidos al comienzo de la primera guerra mundial, que tenían veinte años  en la época de instaurarse, a la vez, el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, Y que para completar su educación se vieron enfrentados a la guerra de España, a la segunda guerra mundial,  al universo de los campos de concentración, a la Europa de la tortura y de las prisiones, se ven hoy obligados a orientar a sus hijos y a sus obras en un mundo amenazado de destrucción nuclear. Supongo que nadie pretenderá pedirles que sean optimistas. Hasta llego a pensar que debemos ser comprensivos, sin dejar de luchar contra ellos, con el error de los que, por un exceso de desesperación han reivindicado el derecho al deshonor y se han lanzado a los nihilismos de la época. Pero sucede que la mayoría de entre nosotros, en mi país y en el mundo entero, han rechazado el nihilismo y se consagran a la conquista de una legitimidad.

Les ha sido preciso forjarse un arte de vivir para tiempos catastróficos, a fin de nacer una segunda vez y luchar luego, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que se agita en nuestra historia. 



Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sábe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida —en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos, y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en la que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión—, esa generación ha debido, en si misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que se corre el riesgo de que nuestros grandes inquisidores   establecezcan para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura, y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la Alianza.


lunes, 9 de diciembre de 2013

"EL HOMBRE ACTUAL ES ESCLAVO ABÚLICO DEL DINERO Y DE LA MÁQUINAl.”,

por Hermann Hesse


La portada del 'Der Spiegel', dedicada al 50º aniversario de la muerte de Hermann Hesse.


Estimados Amigos

Hoy le obsequiamos estos pensamientos de Hermann Hesse (Calw, Baden-Wurtemberg, Alemania, 2 de julio de 1877 – Montagnola, Cantón del Tesino, Suiza, 9 de agosto de 1962) uno de los escritores alemanes más populares en Venezuela. Cualquiera que se haya acercado a sus obras se ha sentido inevitablemente conectado con este bardo europeo.

"Los conocimientos intelectuales son papel.” es una afirmación polémica que hace Hesse en el texto que podrán leer a continuación y es un pensamiento que más de una vez nosotros nos hemos hecho en algún momento de la vida (y seguramente ustedes también). Más ahora cuando la red permite el acceso a la información de manera instantánea inundándonos de datos pero no de sabiduría. Ahora quizás debamos decir que  "Los conocimientos son papel y bytes".


Deseamos disfruten de la entrada.






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“Que bien y mal, belleza y fealdad y todas las parejas de opuestos se pueden resolver en una unidad es una verdad esotérica, secreta, sólo accesible a los consagrados (y también a ellos se les vuelve a escapar a menudo), pero no esotérica, no comprensible y saludable para todos. Es la sabiduría de Lao Tse cuando desprecia las virtudes y las buenas obras. Pero también Lao Tse se hubiera cuidado mucho de ofrecer esta sabiduría al pueblo. La sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar suena siempre a locura. El tiempo pasa y la sabiduría permanece. Cambia de formas y de ritos, pero en todos los tiempos reposa sobre el mismo fundamento: la incorporación del hombre a la naturaleza, al ritmo cósmico. Podrán llegar tiempos inquietos que reclamen una y otra vez la emancipación del hombre de ese orden, pero esa seudoliberación siempre conduce a la esclavitud, igual que el hombre actual, muy emancipado, es esclavo abúlico del dinero y de la máquina. No tengo ningún arma defensiva contra las inteligencias agudas ni contra la técnica intelectual superejercitada, y menos aún poseo armas para la réplica y el ataque. Pero tengo cierta intuición para saber si detrás de las palabras y escritos de un hombre hay alguna convicción. Con esta ingenua varita consigo superar mis encuentros con las filosofías de nuestro tiempo. Los conocimientos intelectuales son papel.”

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A la mera razón el mundo siempre se le antoja de dos dimensiones.

Saber es acción. Saber es vivencia. No perdura. Su duración es el instante.



TODA VIVENCIA ES OCULTISMO, MIENTRAS QUE TODA CONSTATACIÓN SIN VALOR VIVENCIAL ES CIENTÍFICA

Quien hace del pensar lo esencial puede llegar lejos por ese camino, pero ha confundido el suelo con el agua, y algún día se ahogará.

Este sería el verdadero contenido de la historia de mi vida: sustituir la torpe invisibilidad bajo la capa mágica por la invisibilidad del sabio, que, conociendo, permanece constantemente desconocido.

El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con intenciones y exigencias, no es hombre, sino un espejo turbio de mi voluntad. Le miro, consciente o inconsciente, con un sinfín de preguntas agobiantes y capciosas: ¿Es accesible o es orgulloso? ¿Me aprecia? ¿Se le puede sablear? ¿Entiende algo de arte? A la mayoría de las personas que tratamos las vemos a través de miles de preguntas de esta especie, y pasamos por conocedores del hombre y psicólogos cuando en su aspecto, apariencia y comportamiento logramos interpretar aquello que sirve o repugna a nuestras intenciones. Pero esta actitud es pobre, y en este tipo de conocimiento del alma supera el labrador, el mercachifle o cualquier abogaducho a la mayoría de los políticos y sabios.

Toda vivencia es ocultismo, mientras que toda constatación sin valor vivencial es científica.

Claridad y verdad son palabras que a menudo oímos nombrar juntas como si significaran lo mismo. ¡Y, sin embargo, nombran cosas tan distintas! ¡Raras, muy raras veces es clara la verdad, y más raro aún es que la claridad sea verdad! La verdad es casi siempre complicada, oscura y equívoca; cada palabra, y especialmente la palabra “clara”, la violenta. La “claridad” es siempre violencia; es un intento violento de simplificar lo multiforme, de hacer que lo natural parezca inteligible; más aún, razonable. La claridad es la virtud de las sentencias. Las sentencias son bellas, valiosas; son pedagógicas, ingeniosas, instructivas -pero verdad no son nunca. Pues de cada sentencia también su contrario es verdadero.

El razonable se enamora fácilmente de sistemas. Siempre tiende a desconfiar de sus instintos.

El razonable siempre se siente inseguro ante la naturaleza y ante el arte. Tan pronto los mira con gesto despreciativo como los supervalora de un modo supersticioso. El es quien paga millones por obras de arte antiguas o instala reservas de pájaros, animales de rapiña o indios.

El razonable cree poseer en sí mismo el “sentido” del mundo y de su vida. La apariencia de orden y de sometimiento a una finalidad que tiene la vida ordenada de un modo razonable la transfiere al mundo y a la Historia. Por eso cree en el progreso. Ve que hoy día el hombre puede disparar y viajar con mayor rapidez que antes, y no quiere ni puede ver que este progreso contrasta con miles de retrocesos. Cree que el hombre de hoy está más evolucionado y es superior a Confucio, Sócrates o Jesús, porque el hombre de hoy ha perfeccionado ciertas capacidades técnicas.

Que bien y mal, belleza y fealdad y todas las parejas de opuestos se pueden resolver en una unidad es una verdad esotérica, secreta, sólo accesible a los consagrados (y también a ellos se les vuelve a escapar a menudo), pero no esotérica, no comprensible y saludable para todos. Es la sabiduría de Lao Tse cuando desprecia las virtudes y las buenas obras. Pero también Lao Tse se hubiera cuidado mucho de ofrecer esta sabiduría al pueblo.



EL HOMBRE ACTUAL, MUY EMANCIPADO DEL ORDEN CÓSMICO, ES ESCLAVO ABÚLICO DEL DINERO Y DE LA MÁQUINA

El tiempo pasa y la sabiduría permanece. Cambia de formas y de ritos, pero en todos los tiempos reposa sobre el mismo fundamento: la incorporación del hombre a la naturaleza, al ritmo cósmico. Podrán llegar tiempos inquietos que reclamen una y otra vez la emancipación del hombre de ese orden, pero esa seudoliberación siempre conduce a la esclavitud, igual que el hombre actual, muy emancipado, es esclavo abúlico del dinero y de la máquina.

Nada era, nada será; todo es, todo tiene esencia y presente.

El saber se puede comunicar; en cambio, la sabiduría, no. Cabe hallarla, cabe vivirla, cabe estar lleno de ella; pero decirla y enseñarla no se puede. Una verdad sólo permite que la pronuncien y la envuelvan en palabras cuando es unilateral. Unilateral es todo lo que puede ser pensado con pensamientos y expresado con palabras. Carece de totalidad, de redondez, de unidad. En cambio, el mundo, lo seyente a nuestro alrededor y en nuestro interior, nunca es unilateral.

Las cosas que vemos son las mismas que están en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos en nosotros. Por eso la mayoría de los hombres viven de manera tan irreal, porque consideran las imágenes externas como si fueran la realidad y, en cambio, no dejan que se manifieste su propio mundo interior. Se puede ser feliz así, pero cuando se conoce la otra posibilidad no cabe ya la elección de seguir el sendero de la mayoría.

Toda ciencia es, entre otras cosas, un ordenar, un simplificar, un hacer digerible lo que el espíritu no puede digerir. Creemos haber descubierto ciertas leyes en la Historia e intentamos tenerlas en cuenta al buscar la verdad histórica.

Ahora bien: admito que el estudioso de la Historia arrastra consigo la creencia infantil, conmovedora al máximo, en el poder ordenador de nuestro espíritu; pero además, y pese a ello, debe tener respeto a la incomprensible verdad, realidad y unicidad del acaecer. Dedicarse a la Historia supone, por tanto, el conocimiento previo de que se intenta realizar algo imposible y, no obstante, necesario e importante. Dedicarse a la Historia es: abandonarse en manos del caos y conservar, sin embargo, la fe en el orden y en el sentido.

Una verdad de veras, auténtica, debe soportar el que se la invierta. Lo contrario de lo verdadero también tiene que poder ser cierto. Pues toda verdad es una fórmula abreviada para mirar el mundo desde un polo determinado, y no hay polo sin su opuesto.

No me opongo a la fundamentación y a la interpretación, sino sólo a que el comportamiento racional ahogue y oprima al comportamiento ingenuo.

No son las palabras lo que importa. Cualquier palabra puede significar igual de bien su contrario. Cuando hablan los profesores esto no se nota nunca; sus palabras son siempre tan tranquilizadoramente unívocas, dan siempre la impresión engañosa de que hay un saber firme que puede comunicarse con palabras.


Carta que Elisabeth Goller escribió en 1908 desde la ciudad checa de Budweis a Hermann Hesse. (nb.admin.ch)

LA SABIDURÍA NO ES COMUNICABLE; CUANDO UN SABIO LO INTENTA SUENA SIEMPRE A LOCURA

Los conocimientos intelectuales son papel.

Confianza sólo tiene quien habla de lo experimentado.

Las sentencias fueron todas verdades y conocimientos esenciales en la mente del primero que las pensó, pero en boca del primer mono de repetición y perezoso mental que las cita se convierten en tonterías y equívocos.

La sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar suena siempre a locura.

Después del ansia de experiencia el hombre quizá no tenga otra ansia más fuerte que la de olvidar.

Lo esencial para nosotros lo vivimos, independientemente de todo lo externo, sólo en nuestro interior. Cómo las irradiaciones interiores se proyecten hacia fuera, qué tipo de mitos, peligros, deleites, dioses y diablos nos inventemos, carece objetivamente de importancia.

La cosa más sencilla se vuelve inmediatamente complicada e incomprensible al hablar de ella.

Entre la naturaleza y el espíritu no existe ninguna armonía, y el mundo no constituye una unidad para el individuo situado frente a él; el intento de buscar esa armonía y esa unidad exigidas, pese a todo, por cierto anhelo íntimo del hombre es irremisiblemente trágico, tan pronto como inicia esta empresa un hombre de verdadera talla y potencia.

Así como el genio piadoso y el razonable se conocen perfectamente el uno al otro, se aman y se atraen mutuamente, así también la máxima experiencia espiritual de que somos capaces los hombres es siempre una reconciliación de la razón y el respeto, un reconocer como iguales las parejas opuestas.

No tengo ningún arma defensiva contra las inteligencias agudas ni contra la técnica intelectual superejercitada, y menos aún poseo armas para la réplica y el ataque. Pero tengo cierta intuición para saber si detrás de las palabras y escritos de un hombre hay alguna convicción. Con esta ingenua varita consigo superar mis encuentros con las filosofías de nuestro tiempo.

A todo hay que concederle atención, pues todo se puede interpretar.

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HERMANN HESSE, Saber y Consciencia. Lecturas para minutos, 1. Pensamientos extraídos de sus libros y cartas. Alianza Editorial, 1975. Selección de Volker Michels. Traductor: Asunción Silván. FD, 12/04/2009.

Tomado de Filosofía Digital



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


14/03/2026