El 4 de diciembre de 2019 nuestro amigo Freddy hubiese cumplido otro aniversario pero no fue así. Hoy saldamos una deuda con nuestro amigo Freddy Ordáz, fallecido el pasado 2018 con este texto que escribioJosé Gregorio Medina.
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En la tarde del 15 de mayo de 2018 recibí
una fatídica noticia, una llamada repentina irrumpió en mi aparato celular que
al contestarlo me sorprende con voz necrofilica el grito cadavérico del poeta
Faver Páez que exclama se murió Fredy.
En tres palabras con
las que no puede formar un sonetalo se derramo todo su dolor por la partida del
inseparable lazarillo que lo acompañó durante anos en las aventuras
intelectuales como pareja quijotesca digna de una novela de Cortázar.
A Fredy lo podemos
recordar de varias maneras (todas de ellas agradables) el Fredy del atracón y
su manera desmesurada de comer sin arrepentimientos ni complejos. Complejos que
no tubo en su carrera artística ya que de manera gallarda pudo discernir entre
los convencionalismos estéticos y el experimentalismo estético y audaz de allí
que se decantara por la tendencia de lo geométrico abstracto.
Hoy recordamos con
igual nostalgia al Fredy amigo como al Fredy artista único genial y pícaro. Se
despide hoy con sus tablitas talladas a sudor de sueños,cubierto de yute
mágicocon olor a oleo y acrílico que se
traspiraen cada una de sus obras que
como sello personal reflejan irreverencia y creatividad propias del artista sin
tapujos no poses, pero con una luz en la frente, luz reveroniana por
supuesto.Luz que irradia su obra y que ahora lo escolta magistralmente en su pase
de lo transitorio a lo eterno. Con el mandato permanente de la inmortalidad
digna de los se quedan en la memoria.
José Gregorio Medina
Freddy Ordáz
Freddy Ordáz
Fue un Artista plástico y amante de la ciudad de Valencia, la de Venezuela y colaborador del blog del grupo Li Po.
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José Gregorio Medina Profesor de Literatura y amante de la Poesía.
Desde el cerro “La Guacamaya” con su piel de arcilla, y erguidos arboles centinelas de caminos, nos brinda el dibujo infinito.
Abajo, La Pastora, marquesa del Guacamaya, con sus tejas patinadas, romanillas y poyos curiosos donde se ocultan hermosos rostros. En su ángulo noroeste del cruce de las calles Libertad y Beneficencia (Hoy Soublette), esquina La Mascota (Hoy locales comerciales). Nace Andrés Perez Mujica el 15 de noviembre de 1873. Hijo del medico y educador Rafael Perez y Doña Petronila Mujica, nieta del Teniente-coronel Hermenegildo Mujica uno de los héroes de las Queseras del Medio.
Vista de Valencia desde el cerro La Guacamaya. Imagen tomada de aquí
Para ese año Valencia celebraba la iniciativa de los trabajos por la construcción de la carretera Valencia- Guarico, obra ejecutada por el presidente del estado, Dr. Pedro Bermudez Coussin.
Vecina está la cabaña de la Divina Pastora, templo al que consagro su existencia el abnegado sacerdote Hipolito Alexandre. Desde niño empezó a manejar el lápiz, y la acuarela, era la Valencia de sus calles solitarias y melancólicos atardeceres, de sus personajes populares como “Picón”, quien más tarde lo plasma en un lienzo de época 1893.
Picón (Personaje popular de Valencia), 1893. Óleo sobre tela. 101 x 61,5cm.
Con sus quince años se encuentra en Caracas para asistir a la academia de Bellas Artes, allí fue discípulo de Don Emilio J. Maury y Don Ángel Cabré y Magriña; sobresaliendo entre sus compañeros por su seriedad y modestia, por la bondad de su espíritu y por su perseverancia. Durante la época del General Cipriano Castro, gana un concurso con la erección de un monumento al General José Antonio Paez, para luego ser colocado e inaugurado en la Plaza de la República en El Paraíso, el 23 de mayo de 1905.
General Jose Antonio Páez “Vuelvan Caras” de Andrés Pérez Mujica. Estaba ubicada en la plazoleta de La Florida, al final de la Av. Lisandro Alvarado en Valencia
El boceto premiado le valió una beca de estudios a Europa. Por el año 1904, viaja a París en compañía de Eloy Palacios, uno de los más destacados escultores del siglo XIX.
Andrés Perez Mujica, con su boina bulevardera, andar lento, nostalgia tropical, en plena madurez creadora, es admitido en la escuela de Bellas Artes de París. Durante su larga estadía en Europa, modelaba y pintaba a diario en su taller del barrio Latino, acompañado de Tania, luego su esposa.
Guaicapuro "Indio Combatiente", 1906.
Regresa a su patria como artista consagrado y habiendo obtenido en el mencionado Salón de los artistas franceses “Mención de Honor” por su escultura “Indien Combattans” (Indio Combatiente); en, honor al Cacique Guaicaipuro, posteriormente erigida en Los Teques, estado. Miranda; entre sus esculturas más celebres ejecutadas con absoluta maestría,ya en su madurez de su existencia están. La Bacante, Fauno y Bacante, Camilo Torres, entre otras.
La bacante. Alma, 1912. Fundición en bronce patinado y vaciado por Le Blanc Barbediennelld, París. 39,5 x 25 x 32cm.
Sus normas – dice José Nucete Sardi- para ejecuciones fueron las precisiones de sus lineas, las ajustadas formas, el buen gusto, la real armonía de las proporciones, la sobriedad de los decorados y la viveza y discreción del colorido, termina diciendo JNS.
Desde su casa taller, sector Dos Caminos (Caracas) postrado por el suplicio de una fatal dolencia, convivía con Tania, sus bocetos, pinceles escofinas, terracotas y su inseparable boina, regresa a Valencia, donde su infancia fue amamantada, su casona, casi desnuda por el tiempo, la soledad de sus plantas y sus paredones impregnados con el sueño infantil construyendo barquitos de papel; deja de existir el 18 de diciembre de 1920, a los 53 años.
Su arte lo fortaleció en la adversidad, el dolor y la muerte no aparecen en sus telas, no hay tormento, sino gracia y alegría.
Su boina y sus bártulos sueñan con el viento de la Marquesa del Guacamaya. freddyordaz@yahoo.com
Barquisimeto, estado Lara. 04 de diciembre de 1950
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Artista plástico – Articulista de prensa. Miembro de la Asociación de Escritores Carabobeños.
“Trabajar, investigar, ejercitarse en la literatura y la plástica, un enamorado de la poesía, atender los innumerables amigos y coleccionistas que asisten a su taller es la más fructífera experiencia en el avance profesional de este artista Barquisimetano que estuvo residenciado en la ciudad de Nueva York, y ahora en Venezuela, predicará aquel axioma del critico y poeta ingles,” citando al filosofo Alemán Conrad Fiedler: “En la creación de una obra de arte el hombre se entrega a una lucha con la naturaleza no por su existencia física, sino por su existencia espiritual”.
“En plena era de la informática, y un gran despliegue de designios tecnológicos.-dice- Hector Gustavo Alvarado- Freddy Ordaz con orgullo va dejando sus huellas en la naturaleza de su propia circunstancia, él sabe que es así, él conoce el camino de la reflexión y la auto crítica. El sentido artístico es una fuerza indescriptible que alcanza su emancipación más allá de la intimidad imaginaria”. -culmina HGA-.
Freddy Ordaz, artista plástico contemporáneo es un personaje polifacético que se discurre entre la docencia, la promoción cultural, el articulismo de opinión cultural y la conducción de programas radiales, inscribiendo su eje de trabajo en la investigación y la reflexión constante, para lograr su propuesta artística.
Hoy es el día del Artista Plástico en Venezuela y aunque hay suficientes motivos para no celebrar este día decidimos homenajear a uno de los constructores de la venezolanidad: Juan Felix Sánchez.
Deseamos disfruten de la entrada
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LA CULTURA POPULAR: Tiene amigos a montón...
Freddy Ordaz
Con motivo de celebrarse el 10 de mayo día nacional del artista plástico; es oportuna la ocasión para invitarlos con mi amigo el camino para que juntos recorramos la biografía de un hombre que se convirtió en un icono del estado Mérida. Refiero-me al creador del páramo, como también se le conoce. Ese hombre con nombre y apellido: Juan Félix Sanchez. Nacido un dieciséis de mayo- mes de las flores- de un mil novecientos, entre arboles, bosques y vientos fríos en San Rafael de Mucuchies , la región más alta de Mérida los Andes venezolanos; vino escoltado por cigarras , e inquietas ardillas. Hizo estudios en una escuela de su lar nativo abandonándolos después para dedicarse al lado de su padre a las labores agrícolas. Desde muy joven manifiesto su creatividad y necesidad de expresión artística en diversas formas; fue un hombre con un gran fervor religioso y en sus obras se expresa claramente ese sentido místico y ese profundo sentimiento religioso.
En el año 1946 Juan Félix Sanchez y Epifanía Gil, su compañera sentimental se echaron andar entre montañas azuladas, frailejones y espelucados matorrales, lo seguía “prometido” su incondicional amigo el lanudo mascota olfateando el camino, como caminantes solitarios , cruzando sombras tristes. Seres sin tiempo conocidos y a la vez desconocidos, arrastrando sus oficios; llegando a Tisure un poblado pintoresco en las faldas del páramo, específicamente a El Potrero, una finca propiedad de la familia. Allí en ese lugar memorado empezaba el infinito sueño, desarrollando su talento artístico; sus manos suplicantes y unidas se congregaron en torno a ese fuego familiar.
Fue un arquitecto autodidacta, construyendo un complejo arquitectónico conformado por tres capillas hechas a piedras sobre piedras sin ningún tipo de cemento, una replica de El Santo Sepulcro, El Calvario y su plaza Bolívar, esa obra era su conexión con Dios. Se le comparo con Gaudi. Fue un creativo tejedor de ruanas, cobijas y sombreros; excepcional escultor, audaz diseñador de muebles que rompían con parámetros tradicionales de la simetría y la comodidad. Allí creo un telar único que le permitió elaborar cobijas con efectos cinéticos que innovaron el típico tejido andino.
Como nota curiosa el libro “La Cultura como sepultura, vida de Juan Félix Sanchez y Epifanía Gil”. Del autor Guariqueño profesor universitario, doctorado en teoría combinatoria José Sant Ros; fue ordenado a recogerlo y luego incinerarlo. Donde denuncia con nombres y apellidos; personajillos venidos desde Caracas, negociadores del arte para catapultar al Maestro del silencio secuestrar sus obras y convertirse en los promotores de sus trabajos. Por eso el libro se convirtió en una piedrita en el zapato.
Este hijo insigne de Mérida con su contagiosa alegría nacida en la certeza de haber cumplido con su destino, es un paradigma en la historia de las artes visuales de Venezuela y Latinoamerica. Juan Félix Sanchez recibió el premio nacional de la cultura popular en 1986 y el premio nacional de artes plásticas en 1989. De ÉL dice-El escritor y semiólogo Umberto Eco, cuando lo visito en el año 1994 y escribió en L'Expresso una revista italiana “ Juan Félix Sanchez no es un artesano, no un artista,tampoco un aficionado es un asceta de la montaña, un visionario”.
La enfermedad lo tomo de la mano y lo traslado al hospital universitario de Mérida, donde quedo recluido; vigilado por ángeles azules de otros tiempos recién salidos de rincones aromados de fármacos, observando bellas damas uniformadas de blanco que traspasaban puertas semi- cerradas.
Este insigne hijo de Mérida dejo de existir el 18 de Abril de 1997, en su estado natal. Las campanas dejaban oír sus sollozos llevados por el viento, mientras que una bandada de pericos bullangueros daban tan infausta noticia. Gente del pueblo, arrieros colmaron las callejuelas frías para darle el ultimo Adiós al profeta labriego. Hoy sus restos yacen en su capilla querida en su obra, su espíritu dice qué habita en su casa y en su obra, seguramente cuidando el páramo y a su gente.
Como homenaje póstumo quisimos rendirle a ese viejo de tisure como el mas genuino representante de la cultura popular un canto de Francisco Pacheco: ..Y en ellas se colean zorros y camaleones...
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Freddy José Ordaz Vasquez
Barquisimeto, estado Lara. 04 de diciembre de 1950
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Artista plástico – Articulista de prensa. Miembro de la Asociación de Escritores Carabobeños.
“Trabajar, investigar, ejercitarse en la literatura y la plástica, un enamorado de la poesía, atender los innumerables amigos y coleccionistas que asisten a su taller es la más fructífera experiencia en el avance profesional de este artista Barquisimetano que estuvo residenciado en la ciudad de Nueva York, y ahora en Venezuela, predicará aquel axioma del critico y poeta ingles,” citando al filosofo Alemán Conrad Fiedler: “En la creación de una obra de arte el hombre se entrega a una lucha con la naturaleza no por su existencia física, sino por su existencia espiritual”.
“En plena era de la informática, y un gran despliegue de designios tecnológicos.-dice- Hector Gustavo Alvarado- Freddy Ordaz con orgullo va dejando sus huellas en la naturaleza de su propia circunstancia, él sabe que es así, él conoce el camino de la reflexión y la auto crítica. El sentido artístico es una fuerza indescriptible que alcanza su emancipación más allá de la intimidad imaginaria”. -culmina HGA-.
Freddy Ordaz, artista plástico contemporáneo es un personaje polifacético que se discurre entre la docencia, la promoción cultural, el articulismo de opinión cultural y la conducción de programas radiales, inscribiendo su eje de trabajo en la investigación y la reflexión constante, para lograr su propuesta artística.